Biografía

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The Death of King Arthur (“La Muerte del Rey Arthur”), óleo de James Archer (1860). Sir Thomas Malory escribió de más famosa biografía ficcional de la Edad Media con La Muerte de Arthur sobre la vida del Rey Arthur.

La Biografía (griego: βιογραφία , de βíος – bíos, vida y γραφή – gráphein, escribir) es un género literario en que el autor narra la historia de la vida de una persona o de varias personas. De un modo general las biografías cuentan la vida de alguien tras su muerte, pero en la actualidad eso viene cambiando. En ciertos casos la biografía incluye aspectos de la obra de los biografados, como por ejemplo Plutarco, en sus Bíoi parálleloi (Vidas paralelas), en una abordagem muchas veces de un punto de vista crítico y no sólo historiográfico. En francés el término biographie es documentado en 1721; en el inglés la palabra biography fue documentada en 1791 y en la forma biographia ya en 1683; en español biografía y en portugués biografía aparecen solamente en la segunda mitad del siglo XIX.

Tabla de contenido

Biografía

A partir de la obra de Plutarco Bíoi parálleloi, que fija algunas directrices básicas del género, el mundo occidental pasa a conocer figuras como Péricles, Licurgo, Alcibíades, Temístocles, Júlio César, Pompeu, Catão de Útica, Marcus Junius Brutus de entre otros. La biografía, en la mayoría de las veces, de personas públicas como políticos, científicos, esportistas, escritores o personas, que a través de sus actividades dejaron una importante contribución para la sociedad. Cuando el biografado (persona que está teniendo la vida contada en la biografía) es el propio autor, se llama autobiografia.

Antiguo Oriente

No se tiene noticia de que el antiguo Oriente hubiera conocido el género biográfico, al menos en la manera como ella es conocida hoy día. Las crónicas sobre los assírios y otros pueblos, así como algunas inscripciones en túmulos con datos referentes a la existencia de los mismos, contienen a buen seguro, semilla del género, pero no constituyen verdaderos documentos biográficos. El mismo ocurre en el Egipto, donde se registran vestigios biográficos sobre faraós, sacerdotes y otros personajes ilustres. Las fuentes más remotas del arte de la biografía deben ser buscadas en el patrimonio documental y lendário que nos dejaron los relatos sobre episodios y acontecimientos comunes a la vida de los patriarcas y reyes de Israel (Antiguo Testamento) y de los héroes épicos de las antiguas sagas griegas, germânicas y célticas .

Otro tipo de biografía, aunque aún de naturaleza embrionária, surge de los ensinamentos de santos y sabios , encontrados en los libros proféticos de la Bíblia, de las sentencias y dichos de Buda , de los fragmentos antológicos de Confúcio y de las palabras de los siete sabios de la Grecia antigua, conservadas por la tradición doxográfica. Muchos ejemplos también ofrece la literatura miedo-persa, con sus crónicas de reyes. En la literatura islámica hay un sorprendente perfil biográfico de Maomé , de autor desconocido, además de esboços ya más elaborados de vidas de califas , sultões, ministros, científicos, escritores y religiosos del complejo mosaico de la cultura musulmana. En la India , donde los admiradores del género siempre juntaron el dato histórico a la tradiciones mitológicas, son incontables las tentativas de perfiles biográficos de algunos sultões mongóis que dominaron la región, en especial de Akbar .

China y Japón tampoco llegaron a definir con claridad las características del género biográfico. En la China, él permaneció restricto a la informaciones de comentaristas e historiógrafos como Tso Ch’iu-ming, Kungyang y Kuliang, cuyos ideales tradicionalistas ilustran el Libro de la primavera y del otoño. El concepto de biografía será sólo ampliado por el gran historiador Ssu-me la Ch’ien (145-86 aC), pero tampoco este ultrapasó los límites del estudio monográfico, de carácter colectivo. Otra manifestación biográfica típica del universo cultural campana-nipônico es el gran número de necrológios sobre figuras importantes.

Periodo Clásico

Los dos primeros grandes biógrafos de la civilización occidental son, a buen seguro, Tácito y Plutarco . Los anticipan, pero, Platão y Xenofonte . Aquel, con su Apologia Sokrátou (Apologia de Sócrates), traza un retrato antes filosófico del que biográfico del grande pensador ateniense, pero Xenofonte, en las Apomnemonéumata Sokrátou (Memorias de Sócrates), ofrece visión bien diversa, más realística, de Sócrates , en su intimidade y vida cotidiana. En otras obras, de hecho, Xenofonte continuaría a ser biógrafo, como en Anábasis, que relata un episodio de su propia vida, y en la Kyropaideia. Aún en la Grecia , no deben ser olvidados los trabajos biográficos de Aristóxeno de Tarento (para algunos el creador de la biografía literaria), Dicearco de Messina, Flávio Filóstrato y, sobre todo, Diógenes Laércio (este, sin embargo, ya en pleno siglo III dC., posterior, por lo tanto, la Tácito y Plutarco).

En Roma, donde el interés por el individuo humano siempre constituyó trazo característico de las obras de escritores e historiógrafos, se destacan las contribuciones precursoras de Áccio , Ático, Cornélio Nepos o Nepote (De excellentibus ducibus; De historicis latinisSobre los historiadores romanos), Valério Probo, Públio Terêncio Varrão (De imaginibus – Retratos), con cerca de setecientas biografías de poetas griegos y romanos , en 15 volúmenes; De poetis – Sobre los poetas, Quinto Cúrcio (autor de una vida de Alexandre el Grande) y, por encima de todos, Suetônio, con una plantilla de biografía literaria, De viris illustribus (Sobre los hombres ilustres), y otro, de biografía política, De vita Caesarum (Las Vidas de los emperadores), famoso por los detalles sinistros o escabrosos de las vidas de los tiranos.

Frecuentemente considerada la primera biografía mientras tal, De vita et moribus Julii Agricolae (o simplemente Agrícola, como es más conocida), de Tácito , fecha del año 98 de nuestra era. Se trata de un elogio a la virtudes de su sogro.

Edad Media

El acervo biográfico medieval es particularmente rico en vidas de santos , abades, héroes nacionales y señores feudais (estos, de hecho, encomendaban muchas veces a los escribas de la época que les redactaran su biografía o a de sus antepasados ilustres). En el dominio de la hagiografia, la Antiguidade cristiana dejó las numerosas Vitae sanctorum, a las cuales siguen, en la Edad Media, los Actus beati Francisci, Vite di santi padri, Gesta archi-episcoporum Mediolanensium, Gesta Berengarii imperatoris, Gesta episcoporum, Gesta abbatum y otras tantas colecciones hagiográficas. En lo que concierne a los textos profanos: Vita Conradi II, de Wipone (siglo XI); Vita Caroli Magni, de Einhard (siglos VIII – IX); Vita Ludovici regis (se trata de Luís VI el Gordo), de Abade Suger de Saint-Denis (siglo XII); Histoire de saint Louis, de Jean de Joinville (siglos XIII – XIV); Annales rerum gestarum Alfredi Magni, de Johan Asser (siglo X). La famosa Legenda Áurea (Leyenda áurea), de Jacopo de Voragine o Varagine (siglo XIII), es una colección hagiográfica. deivinho Cabe aún mencionar, al fin del periodo medieval, las contribuciones biográficas de Francesco Petrarca, con De viris illustribus, y de Giovanni Boccaccio, autor de De claris mulieribus (Sobre las famosas mujeres) y de De casibus virorum illustrium (Sobre la vida de hombres ilustres), obras que, a pesar de su espíritu medieval, ya incluyen preocupaciones humanistas, debiendo por eso ser consideradas como obras de transición. De Boccaccio, de hecho, es muy más importante para la evolución de este género su Vita di Dante, también conocida como Trattatello in laude di Dante, que, de cierta forma, da inicio a los modernos métodos de análisis psicológico.

Renascimento

El interés de la mentalidad renascentista por la personalidad humana, individualmente caracterizada, creó colecciones biográficas nacionales y diccionarios biográficos tanto nacionales como universales, que después se harían muy populares durante el siglo XIX y aún hasta hoy. Tales obras fueron favorecidas por la invención de la prensa y su número alcanza suma bibliográfica asombrosa. Los perfiles individuales son bien menos numerosos. En la Italia se destaca a Vita di Torquato Tasso, de Giuseppe de Manso, además de una otra de Galileu Galilei, escritura por Vicenzo Viviani.

En la Inglaterra , no pueden quedar sin registro The History of King Richard the Third (1557), de Thomas Viva; Life of Cardinal Wolsey, de Thomas Cavendish, que permaneció en manuscrito hasta 1641; y The Life of Sir Thomas Viva, de William Roper, escritura alrededor de 1558 – 1560 y que constituye uno de los mayores textos biográficos del periodo Tudor.

En Portugal, finalmente, se publicó la Crónica del condestável D. Nuno Álvares Pereira, atribuida a Fernão Lopes.

Edad Moderna

Dominado por las tesis estéticas del Barroco y del Classicismo, el siglo XVII no señala ejemplos particularmente significativos de la evolución del género biográfico, menos en la Inglaterra . Un primero gran paso fue dado por Isaak Walton, que introdujo diversas modificaciones en la técnica del relato biográfico, pasando inclusive a incorporar cartas como fuente de informaciones en el propio texto de sus obras. Entre 1640 y 1678 , Walton escribió magníficas biografías de los llamados metaphysical poets (Donne, Herbert, Hooker, Sanderson). Otro biógrafo de relieve es John Aubrey, autor de Brief lives (1669-1696; Biografías breves); solamente publicadas en 1898.

En la Francia , sin embargo, dominan las memorias: Mémoires (1662-1677; sólo publicadas en 1717), del cardenal de Retz. Pero Brantôme escribió una serie de Biographies (1665) y Jacques de Thou publicó una Historia mei temporis (1604-1620; Historia de mi época), de carácter nítidamente moralístico. En el fin del siglo XVII, entra en el género la crítica histórica, de carácter polémico: ejemplo de esa tendencia es el Dictionnaire historique et critique (1694-1696), de Pierre Bayle, que ejercerá influencia decisiva sobre la crítica de la religión el siglo XVIII.

En Portugal, la primera plantilla de una biografía de espíritu nacional es la Vida de D. João de Castro, de Jacinto Freire de Andrade.

El siglo XX marca el advento de una modalidad del género hasta entonces desconocida o pouquíssimo cultivada: la biografía romanceada, en la cual el autor vuelve a crear, ficcionalmente, el material documental y de investigación recolectado sobre la vida de los biografados. Los maestros de esa nueva corriente, que debe muy la Strachey, son Stefan Zweig y Emil Ludwig, en la Alemania , y André Maurois y Romain Rolland, en la Francia .

La literatura de lengua portuguesa incluye algunos buenos ejemplos del género el siglo pasado. Lúcio de Azevedo, autor de una Historia del padre Antônio Vieira (1931, 2 volúmenes) y João Gaspar Simões, que responde por una combatida pero fundamental Vida y obra de Fernando Persona (1950, 2 volúmenes).

En el Brasil, el género biográfico tuvo o tiene suyos mejores cultores en Joaquim Nabuco (Un Estadista del imperio – 1899); Lúcia Miguel Pereira (Hacha de Assis, estudio crítico y biográfico – 1936; La Vida de Gonçalves Días – 1943); Raimundo Magalhães Júnior (Hacha de Assis desconocido – 1955; Rui, el hombre y el mito – 1965); Viana Moog (Eça de Queirós y el siglo XX – 1938).

Autobiografia

La autobiografia es la biografía escrita por la persona de quien la biografía habla, generalmente resulta de cuando el autor procede al levantamiento de su propia existencia. El género de la autobiografia incluye manifestaciones literarias semejantes entre sí, como confissões, memorias y cartas , que revelan sentimientos íntimos y la experiencia del autor. En la actualidad, cuando se vive la llamada era biográfica en que el interés en la vida cotidiana de las personas comunes así como de las famosas creció enormememte, muchas personas conocidas del grande público (las dichas celebridades) que desean atender a esa demanda en la forma de autobiografia, pero no tiene habilidad literaria, se utilizan de un profesional Ghostwriter (traduciendo literalmente, escritor fantasma) que escribe la biografía en tono autobiográfico de modo que la autoría para a ser alegadamente de la persona biografada. Sin embargo, autores consagrados escribieron sus biografías y dieron consistencia a ese ramo de actividad literaria y, más recientemente, académica. Ejemplos notables de autobiografias incluyen: The Words de Jean Paul Sartre, los cuatro volúmenes de la autobiografia de Simone de Beauvoir, de entre otros.

Hecho curioso en la cultura campana-nipônica de la Antiguidade es el número elevado de autobiografias, todas, sin embargo con pocas indicaciones biográficas y sorprendentemente farto material bibliográfico, trazo ese más característico de las literaturas coreana y japonesa . Merece la pena citar, dentro del contexto literario de la Antiguidade clásica, dos obras de la naturaleza confessional o apologética, especie de autobiografias parciales: una de índole filosófica, lo Te la he ahí heautón, del emperador y pensador estóico Marco Aurélio; otras, de tendencia política, los Commentarii, de Júlio César, que comprenden lo De bello gallico y lo De bello civili.

ES en el inicio de la Edad Media que surge el primero gran plantilla de obra autobiográfica, las Confessiones (Confissões) de santo Agostinho (siglo IV), que, por su introspecção psicológica y antevisão existencialista, permanecen vivas hasta hoy, habiendo ejercido profunda influencia sobre filósofos como Pascal y Kierkegaard o escritores como Rousseau. Tenemos aún Paulino de Pella (siglos IV – V), que escribió Eucharisticos de vita suya.

La literatura italiana da también un notable ejemplo de autobiografia en el Renascimento con la poca fidedigna, pero vivíssima, Vita di Benvenuto Cellini, escritura por el grande escultor en 1558, pero solamente publicada casi dos siglos después, en 1728.

La literatura rusa da notable ejemplo de ensayo autobiográfico con la obra del arcipreste Avvakum, Zhitie protopopa Avvakuma (1673; Vida de protopopo Avvakum), en estilo vigoroso y realista. En la Inglaterra del siglo XVIII, Gibbon escribiría aquella que es considerada por algunos a mejor de las autobiografias lanzadas hasta hoy en lengua inglesa: Memoirs of my life and writings, publicadas por su hija Marie Josephe en 1795.

La literatura norteamericana señala su contribución para el género a través de la Autobiography (1766), de Benjamin Franklin. En la Italia , las autobiografias de Carlo Goldoni (Mémoires – 1787, escrituras originalmente en francés) y a de Carlo Gozzi (Memorie inutili – 1797) son dignas de mención. La obra-prima del género autobiográfico son Les Conféssion (1781-1788), de Jean-Jacques Rousseau, que, afiliado a la línea intimista y subjetiva, si insurge contra la raison classicista y anticipa la mentalidad romántica del siglo XIX.

En el Brasil, en el plan autobiográfico uno de los iniciadores fue Joaquim Nabuco con el clásico Mi Formación. El siglo pasado , vale acordar de Graciliano Ramos (Infancia – 1945), Oswald de Andrade (Bajo las órdenes de mamá – 1954), Helena Morley (Mi vida de niña – 1952), Afonso Arinos de Melo Franco (El alma del Tiempo, Formación y mocidade – 1961, La Escalada – 1952 y Planalto (1968)y Pedro Nava (Baú de huesos – 1972) con clara influencia proustiana.

Bibliografia

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