El trabajo es un factor económico. Usualmente los economistas miden el trabajo en términos de horas dedicadas (tiempo), salario o eficiencia .
Antecedendo la idea de Aristóteles , el pensador griego Hesíodo, defendía que: la lucha y la conquista deberían fundarse en la justicia y en el trabajo. El trabajo agradaba a los dioses (creaba recursos y consideración social), hacía los hombres independientes y afamados . El alma , al desear riquezas, nos impulsa al trabajo. De ahí hasta el concepto de trabajo moderno como un proceso que tiene como objetivo lucrar produciendo algo o vendiendo -lo, como lo define Arnaldo Sussekind[1], va un largo camino.
Las concepciones más simples del que sea el trabajo tienen por defecto su naturalização, o sea, ellas lo retiran de su contexto propiamente histórico y lo definen genéricamente como gasto de energía o como acción de transformación de la naturaleza. Tales concepciones acaban por comprender que, en las sociedades más complejas, el trabajo se hizo sólo más cargado de contenido tecnológico. O sea, la historia es vista como un creciente lineal de más técnica, conocimiento y ciencia y menos trabajo y esfuerzo . Y los hombres en la historia serían meros resultados de fuerzas que actúan por encima de ellos propios, como somatório de sus acciones individuales.
En las concepciones más complejas del trabajo, su contenido material es parte de un proceso social mayor, de una historia que contrapone los hombres y sus intereses y les condiciona el hacer - de unos y otros - de modo bastante diferenciado. El trabajo de "Aristóteles" pensando sobre el trabajo, la virtud , la riqueza , investigando y enseñando , ha muy poco a ver con lo de un agricultor de su época. Así como, para que y para quien los hombres trabajan, si ellos son obligados a trabajar para otros o si ellos lo hacen libremente, se trabajan en pago de algo específico o de una cota, parte de la riqueza general creada (como ocurre en las sociedades mercantiles donde todos producen para el mercado), irá a variar el tiempo y en el espacio.
Una definición más compleja del trabajo es dada por aquellos que creen que este es un elemento definidor del propio ser del hombre o su dimensión ontológica. Ontologicamente hablando, el trabajo sería definidor del ser una vez que gerá las condiciones reales de su posibilidad de existencia . O, dicho de otro modo, el trabajo se insertaría en una relación de mediación entre el sujeto y el objeto de su carecimento[2]. Esa definición tiene por mérito justamente no agotarse dentro de la naturalidade del ser, pues cambian al largo de la historia los objetos del careciemnto humano tanto cuanto los modos de estos sean satisfechos.
Finalmente, el concepto de trabajo es un concepto histórico, es al largo de la historia que van colocándose nuevas determinaciones para este concepto. Así, la forma como los hombres se organizan para producir difiere de época para épóca y tanto el modo general como ellos se articulan como los contenidos específicos de los diferentes trabajos irán a cambiar y exigir nuevos nombramientos. Así es que, en el mundo moderno, decir que el trabajo es trabajo asalariado, añadiéndole así un qualitativo, es decir el principal del trabajo un correcto tiempo y lugar . ES decir que, sólo en las sociedades mercantiles desarrolladas, es que se transforman no sólo los productos del trabajo en mercancías, pero el propio trabajo. Si explicita así lo que es el trabajo en el interior de las unidades productivas, en la sociedad como uno todo y en el conjunto de las propias concepciones que hacen de él los individuos ahí participantes.
La proposición del modo de organización del trabajo como siendo la base para la organización de la sociedad en su conjunto (poder, religión, saber, etc.) provienen de una lectura materialista-histórica de la realidad, de base marxista (Karl Marx). Se trata esta de la crítica filosófica al idealismo alemán de Hegel y otros que no llevaban en consideración el trabajo en general, pero el trabajo de la razón en particular, para la compreensão de la lógica de desarrollo de la historia. Esa concepción del trabajo como elemento fundante de la historia es crítica también de la economía política inglesa (Smith y Ricardo ). En estos, el trabajo aparece como elemento importante por detrás de los precios de las mercancías pero no como base de aquella organización social que nos hace productores mercantiles.
Hay pues más de un debate en torno al concepto de trabajo, y este creció en la medida en que este se hizo, en la modernidade , objeto de la reflexión de la economía, de la sociología, de la antropología, de la psicología, de la administración, entre otras discilinas académicas. Hoy, ya pasados los tiempos llamados de la modernidade, coincidentes con el surgimento del modo de producción capitalista, del trabajo asalariado, de la democracia burguesa, del individualismo, que nos hicieron acostumbrar con una correcta compreensão del que fuera el trabajo y su/nuestro mundo, muchas son las transformaciones que alcanzan a ambos. En el rastro de esas transformaciones, muchos autores llegan a anunciar el fin del trabajo (Offe), o por lo menos del empleo (Rifkim), o el surgimento del trabajo autónomo y del tiempo libre en lugar de aquel hecho para outrem (Gorz), o el surgimento de un trabajo tenido cómo "imaterial" (Negri), entre tantas nuevas determinaciones.
La alienação capitalista del trabajo
ES el trabajo una exigencia social o personal? Si una persona falta a su rotineiro trabajo inmediatamente viene las viejas preguntas: por qué usted no fue/vino a trabajar? Lo que aconteció con usted? Las personas conectan para saber lo que está aconteciendo con el trabajador que falta. No se puede faltar con sossego en este mundo? No va descontar en el salario, entonces porque dar explicación de la falta? Una citação del libro Metamorfose de Franz Kafka es válida: "Gregor sólo necesitó oír el primero buen día del visitante para inmediatamente saber quién era: el jefe de oficina en persona. Que sina, estar condenado a trabajar en una firma en que la menor omissão daba inmediatamente ala a la mayor de las sospechas! Sería que todos los empleados en bloque no pasaban de malandros, que no había entre ellos un único hombre devotado y leal que, teniendo una mañana perdido una hora de trabajo en la firma o cosa parecida, fuera tan atormentado por la conciencia que perdiera la cabeza y quedara realmente incapaz de levantarse de la cama? No habría bastado mandar un aprendiz preguntar - se era realmente necesaria cualquier pregunta -, tendría que venir el propio jefe de oficina, dando así a conocer a toda la familia, una familia inocente, que esta circunstancia sospechosa no podía ser investigada por nadie menos versado en los negocios que él propio?" Hay de percibirse que el trabajo quita la libertad del humano de la misma forma que el ócio el subtrai de ella. En el capitalismo la exigencia es social y personal, pues estando trabajando el humano contribuye para el funcionamiento de la máquina social llamada mercado de trabajo. Y es personal, pues necesita sobrevivir vendiendo su fuerza de trabajo para un consumidor, en el caso de los autónomos, para un patrono, en el caso de las empresas privadas o para el Estado, en el caso de la s operarios públicos. Esta plantilla está en funcionamiento hay algunos varios años y las personas continúan a reclamar de sus trabajos y del cansancio/stress provocado por ellos. ES de uno a cierta forma raro encontrar un trabajador que esté plenamente satisfecho con su trabajo. Por otro lado es tenido cómo perezoso aquel que osa hacer cualquier crítica a esta plantilla de vida. Esta mentalidad es mantenida para alienar los trabajadores a una realidad exploratória. El proyecto de vida del ser humano, principalmente en las culturas industrializadas, es desarrollado para sólo esta posibilidad de vida. No consigue, o no quiere enxergar la posibilidad de nuevos paradigmas para nortear la vida humana. ES tiempo de pensar en nuevos niveles de vida que ultrapasen esta categoría de productor/consumidor. Esta categoría deja de fuera aquellos que no están capacitados a entrar en este sistema, los miserables. Ellos son aquellos que no tiene ni acceso la informaciones y formación para competir en este mercado competitivo. La felicidad de ellos es delimitada por un espacio tiempo determinada por los más poderosos, aquellos que dominan la estructura predominante, sean ellos políticos, religiosos o patrones. Vida es sinônimo de trabajo. Vive aquel que tiene una ocupación rentável, una fuente de renta. Aquellos que no tiene depende de estos. ES notable que el verbo haber predomina la vida de los humanos. ES preciso tener un trabajo para tener dinero para tener con que mantenerse. Otras posibilidades necesitan ser presentadas, en consonancia con las cuales los seres humanos puedan construir sus historias de felicidad desenlazada con la estructura capitalista, escravizante y alienante.