Titanomaquia, en la mitologia griega, fue la guerra entre los Titãs, liderados por Cronos, y los Dioses Olímpicos, liderados por Zeus, que definiría el dominio del universo. Zeus consiguió vencer Cronos después de rescatar sus hermanos tras una lucha que duró diez años.[1]
Todo comienza cuando Urano desea casarse con Gaia, la Tierra. Con eso nacen 12 hijos, 6 mujeres y 6 hombres, eran los Titãs. Urano temía que alguno de sus hijos intentara robar su trono, entonces cada vez que sus hijos nacían, Urano los colocaba nuevamente en el útero de Gaia. Ella persuadió sus hijos a se revoltarem contra el padre. El líder fue Cronos, que, en el momento en que Urano estaba copulando, fue liberado y utlizou una hoz para cortar las genitálias del padre. La sangre de Urano al caer en la Tierra generó los mares, las montañas y las florestas. Cronos entonces libera sus hermanos.
Cronos se casa con su hermana Titã Réia. Antes de morir, Urano profetizou que así como él, Cronos también sería derrotado por uno de sus hijos. Con eso, Cronos exige que sus hijos sean entregues uno a uno para que él los devore. La madre entrega todos menos el último, Zeus. En otras versiones Réia también salva Poseidon (sustituyéndolo por un potro) y Hiedra (entregándola a los cuidados de las Horas y de Océano y Tétis).
La madre entrega Zeus a la ninfas (seas elementales) o, en otras versiones, a los centauros. Ya adulto, Zeus se disfraza y da a su padre una poção(que había recibido de su primera esposa a titanida Métis) que lo hace vomitar sus hermanos ya adultos.[1]
Zeus, apoyado por los hermanos libertos, inicia la Titanomaquia. En esa lucha casi interminable, que duró 10 años, los dioses se posicionaron en el monte Olimpo y los titãs adversarios, convocados por Cronos, en el monte Ótris. Tuvieron, aún, la ayuda de los titãs hecatônquiros, que suministraron la Zeus sus armas.[1]
Hesíodo describe así la lucha: "Parecía, oyendo y viendo tan grande bulha y luz, que la tierra y el cielo se confundían, pues era enorme el tumulto de la tierra chafada y del cielo a precipitarse sobre ella, tal la confusión de la lucha de los dioses. A la vez, los vientos, sacudiéndose, erguiam el polvo, el trueno, el relámpago, y el rayo ardiente, armas del grande Zeus, y llevaban el brado y los clamores al seno de los combatientes; y en el incessante fragor de la asombrosa lucha, todos mostraban la fuerza de sus brazos."[1]
Victoriosos los "olímpicos" proscriben los Titãs para el Tártaro, junto con Erebus.
Los titãs Oceanus, Tétis, Mnemosine, Prometeus y Têmis no participaron de la titanomaquia y más tarde fueron incorporados al panteão griego.
Oceanus quedó como rey del río que circunveava el mundo (o sea, el mar). Prometeus más tarde creó el primero ser humano a partir del barro y después fue acorrentado en el monte Cáucaso por haber robado el fuego del Olimpo para dar a los hombres, pero fue liberado por Héracles (o Hércules) en uno de sus doce trabajos. Y Métis se hizo la primera esposa de Zeus, que fue tragada por él, pues Gaia hizo una profecía (que demostró estar errada) de que la hija de Métis, (Atena), también destronaria Zeus.