El sueño es una experiencia que posee significados distinguidos se sea ampliado un debate que envuelva religión, ciencia y cultura . Para la ciencia, es una experiencia de imaginação del inconsciente durante nuestro periodo de sueño . Recientemente, se descubrió que hasta los bebés en el útero tienen sueño REM (movimientos rápidos de los ojos) y sueñan, pero no se sabe con el quê. En diversas tradiciones culturales y religiosas, el sueño aparece revestido de poderes premonitórios o incluso de una expansión de la conciencia.
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Fue en 1901, con la publicación de La Interpretación de los Sueños[1], que Sigmund Freud (1856-1939) dio un carácter científico a la materia. En aquel polémico libro, Freud aprovecha lo que ya había sido publicado anteriormente y hace embestidas completamente nuevas, definiendo el contenido del sueño como “realización de los deseos”. Para el padre de la psicanálise, en el enredo onírico hay el sentido manifiesto (la fachada) y el sentido latente (el significado), este último realmente importante. La fachada sería uno desnudaste del superego (el censor de la psique, que escoge lo que se hace consciente o no de los contenidos inconscientes), mientras el sentido latente, por medio de la interpretación simbólica, revelaría el deseo del soñador por detrás de los aparentes absurdos de la narrativa.
El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, basado en la observación de sus pacientes y en experiencias propias, hizo más abrangente el papel de los sueños, que no serían sólo reveladores de deseos ocultos, pero sí, una herramienta de la psique que busca el equilibrio por medio de la compensación. O sea, alguien masculinizado puede soñar con figuras femeninas que intentan demostrar al soñador la necesidad de un cambio de actitud.
En la búsqueda por el equilibrio, personajes arquetípicas interagem en los sueños en un conflicto que buscan llevar al consciente contenidos del inconsciente. Entre esos personajes, están a anima (fuerza femenina en la psique de los hombres), el animus (fuerza masculina en la psique de las mujeres) y la sombra (fuerza que se alimenta de los aspectos no aceitos de nuestra personalidad). Esta última, en los sueños, son los vilões. Un aspecto muy importante en atentarse en los sueños, según la línea junguiana, es saber como el soñador, el protagonista en el sueño (que representa el ego) faena con las fuerzas malignas (la sombra), para se averiguar cómo, en la vida despierta, la persona leída con las adversidades, la autoridad y la oposición de ideas. Jung apunta los sueños como fuerzas naturales que auxiliam el ser humano en el proceso de individualização.
Al contrario de Freud, las situaciones absurdas de los sueños para Jung no serían una fachada, pero la forma propia del inconsciente de expresarse. Para el maestro suizo, hay los sueños comunes y los arquetípicos, revestidos de gran poder revelador para quien sueña. La interpretación de sueños es una herramienta crucial para la psicología analítica, desarrollada por Jung.
Los sueños serían una demostración de la realidad del inconsciente. Siendo estudiados correctamente se puede describir, o mejor, conocer el momento psicológico del individuo. Haciendo una analogía seria como una "fotografía" del inconsciente. Por eso, el sueño siempre demuestra aspectos de la vida emocional. Los sueños tienen un lenguaje propio. Pensemos en el siguiente ejemplo: Al ver dos personas extranjeras que hablan un idioma que no es de nuestro conocimiento, nunca diriamos que ellas no saben hablar. En la verdad, el problema es que no conocemos aquella lengua (su estructura, su gramática, etc). El mismo acontece con los sueños. Su lenguaje son los símbolos. Para entender sus variados contenidos, tenemos que estudiar los símbolos. Utilizándose del concepto de "complejos" y del estudio de los sueños y de dibujos, Carl Gustav Jung pasó a dedicarse profundamente a los medios por los cuales se expresa el inconsciente. En su teoría, mientras el inconsciente personal consiste fundamentalmente de material reprimido y de complejos, el inconsciente colectivo es compuesto fundamentalmente de una tendencia para sensibilizarse con ciertas imágenes, o mejor, símbolos que constelam sentimientos profundos de llamamiento universal, los arquétipos.
Existen otras corrientes, que ven el sueño de modo diverso. Los neurocientistas, de modo general, afirman que el sueño es sólo una especie de tráfico de información sin sentido que tiene por función mantener el cerebro en orden. Esa teoría sólo no explica como esos enredos supuestamente desconexos son responsables por grandes insights, como en Thomas Edison, por ejemplo. Existen muchos otros casos de sueños reveladores en varias áreas de la ciencia y del arte, que sin embargo no impiden que los sueños sirvan también para recuperar la salud del organismo y del cerebro.
La oniromancia, previsión del futuro por la interpretación de los sueños, tiene gran credibilidad en las religiones judaico-cristianas: consta en la torá y en la bíblia que Jacó, José y Daniel recibieron de Dios la habilidad de interpretar los sueños. En el Nuevo Testamento, Son José es avisado en sueño por el ángel Gabriel de que su esposa trae en el vientre un niño divino, y tras la visita de los Reyes Magos un ángel en sueño lo avisa para huir para el Egipto y cuando sería seguro retornar a Israel.
En la historia de Son Patrício, en la Irlanda, también figura el sueño. Cuando escravizado, Patrício en sueño es avisado de que un barco lo espera para que retorne a su tierra natal.
En el Islamismo, los sueños buenos son inspirados por Alah y pueden traer mensajes divinatórias, mientras las pesadillas son consideradas trampas de Satã.
Filósofos occidentales eran escépticos en cuanto al tema religión y sueños, por alegar que no habría control consciente durante los sueños, pero estudios recientes analizando movimientos de los ojos (REM) durante el sueño muestran resultados científicamente comprobados con sueños lúcidos, que se contraponen a la teorías anteriores.
Pensadores y matemáticos como René Descartes y Friedrich August Kekulé von Stradonitz también tuvieron en sueños visiones reveladoras. Descartes, en viaje a la Alemania, tuvo una visión en sueño de un nuevo sistema matemático y científico. Kekulé propuso la fórmula hexagonal del benzeno después de soñar con una cobra que mordía su propia cauda.