Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco (Caracas, 24 de Julio de 1783 — Santa Marta, 17 de Diciembre de 1830 ) fue un militar venezolano y líder revolucionario responsable por la independencia de varios territorios de la América Española. Fue importantíssimo personaje en la historia de la América Latina.
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Aristocrata de origen vasco, era hijo de Juan Vicente Bolívar y Puente y de María de la Concepción Palacios y Blanco. Tuvo cuatro hermanos: María Antonia, Juana, Juan Vicente y María del Carmen, esta última fallecida pocas horas después de nacida.
El padre de Simón falleció cuando este tenía sólo tres años, en 1786. Su madre muere en 6 de julio de 1792. El niño fue entonces llevado para la casa del abuelo materno, y, tras la muerte de este, para la casa del tío, Carlos Palacios.
A los doce años Simón huyó de la casa del tío para la casa de su hermana María Antonia, por quien sentía una mayor conexión afectiva. A consecuencia de su acto pasó algunos meses en la casa del pedagogo Simón Rodríguez, por quien fue muy influenciado y con quien mantuvo una relación de amistad hasta el fin de sus días. Tuvo aún otros tutores, entre los cuales el humanista Andrés Bello.
En Enero de 1797 ingresó como cadete en el Batallón de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua (del cual su padre había sido Coronel), donde se destacó por su desempeño.
En 1799 viajó para España con el propósito de profundizar sus estudios. En Madrid amplió sus conocimientos de Historia , Literatura, Matemática y aprendió la Lengua francesa. En la capital española se casó con María Teresa Rodríguez del Toro y Alaysa (26 de Mayo de 1802 ) pero, de regreso a Venezuela, María vino a fallecer de fiebre amarilla (1803). Bolívar volvió a la Europa en 1804, pasando de nuevo por España antes de fijar residencia en París.
En la Francia participó de la vida cultural y científica, trabando amistad con los naturalistas y exploradores Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland. Reencontrou su tutor Símon Rodríguez, con quien viajó hasta la Italia en Abril de 1805 .
El día 14 de Agosto de 1805 , en el Monte Sacro, en Roma, Simón Bolívar proclamó delante de Simón Rodríguez y de su amigo Francisco Rodríguez del Toro que no descansaría mientras no liberara toda la América del dominio español (Juramento del Monte Sacro). El local tenía gran valor simbólico una vez que había sido escenario de la protesta de los plebeyos contra los aristocratas en Roma Antigua. Aún en la Italia escaló el Vesúvio en la compañía de Humboldt y del físico Louis Joseph Gay-Lussac. De regreso a París ingresó en la Maçonaria .
A mediados de 1806 , Bolívar tomó conocimiento de los primeros movimientos en favor de la independencia de Venezuela, protagonizados por el general Francisco Miranda, decidiendo que hube llegado la ocasión de retornar a su país natal.
En Enero de 1807 fue para Charleston en los Estados Unidos de la América, viniendo a visitar diversas ciudades en aquel país, como Washington, DC, Filadélfia, Boston y Nueva York.
Bolívar retornó para Venezuela aún en 1807 y, cuando Napoleão Bonaparte hizo su hermano José Bonaparte, rey de España y de sus colonias en 1808, pasó a participar en las Juntas de resistencia en la América Española.
La Junta de Caracas declaró la independencia en 1810, y Bolívar fue enviado para la Inglaterra en una misión diplomática.
De vuelta a Venezuela en 1811, en Julio de 1812 , el líder de la Junta, Francisco de Miranda, se rindió a la fuerzas españolas y Bolívar fue gracias a huir para Cartagena de las Indias, donde redactó lo Manifiesto de Cartagena.
En 1813 lideró la invasión de Venezuela, entrando en Mérida en 23 de Mayo, siendo proclamado El Libertador ("libertador"). Caracas fue reconquistada a 6 de Agosto, siendo proclamada la Segunda República Venezolana. Bolívar pasó entonces a comandar las fuerzas nacionalistas de Colombia, capturando Bogotá en 1814. Sin embargo, después de algunos revezes militares, Bolívar fue gracias a huir, en 1815, para Jamaica donde pidió ayuda al líder Haitiano Alexander Sabes Petión. Aquí redactó la Carta de Jamaica.
En 1816, concedida esa ayuda, Bolívar regresó al combate, desembarcando en Venezuela y capturando Angostura (actual Ciudad Bolívar).
Durante la liberación de Quito se enamoró por la revolucionaria Manuela Sáenz, de quién se hizo amante, valiendo a ella el epíteto de Libertadora del Libertador. En 1828 ella lo salvó de ser asesinado.[1]
En 1826, Bolívar intentó promover una integración continental al convocar el Congreso del Panamá. Comparecieron sólo los representantes de los gobiernos de México, de la Federación Centro-Americana, de la Grã-Colombia (Colombia, Ecuador y Venezuela ) y del Pavo. Era el principio de las Conferencias Pan-americanas.
"El nuevo mundo debe estar constituido por naciones libres e independientes, unidas entre sí por un cuerpo de leyes en común que regulen sus relacionamentos externos" . En esa frase dicha por Simón Bolívar se puede tener una idea de que él era un hombre al frente de su tiempo, de ideas revolucionarias. En pocas palabras él externaliza diversas intenciones y objetivos. Analizándose la frase por partes, se observa la intención de:
La idea de "naciones libres" era, probablemente, en la época, el objetivo más importante, pues sin la libertad, no sería posible la conquista de los otros objetivos. Y para eso, Bolívar no fue sólo un idealizador, y sí, un verdadero guerrero, enfrentando las más diversas batallas. Pero él no estaba solo en esa lucha. Los ideales de libertad, igualdad y fraternidade habían se enraizado en los pueblos latino-americanos, pues lo que se vio no fue una lucha aislada de Simón y sus fieles seguidores. Fueron luchas por toda la América Latina, donde cada región tuvo su "libertador", como era llamado Simón.
En la cuestión de independencia, Bolívar veía como necesario no sólo una nación independiente, pero también democrática: "Solamente la democracia, en mi concepto, es suscetível de una libertad absoluta" vinculando la idea de un gobierno democrático, además del hecho también, de ver la necesidad de que se tenga un proyecto económico.
En la tercera parte, él propone la unión de los pueblos entre sí "por un cuerpo de leyes en común que regulen sus relacionamentos externos". ES más en esa tercera parte que si pauta este trabajo, pues tales leyes en común serían el Tratado de Unión, Aleación y Confederação Perpetua, firmado en el Congreso del Panamá.
Simón Bolivar también fue un gran defensor de la criba de los poderes temporal y espiritual (Estado y religión), posición esa fuertemente influenciada por los principios maçônicos que profesaba al lado de otros libertadores americanos, como Miranda, Santa Cruz y San Martín, conforme depreende-se del manifiesto que lanzó en 1924/1925, ante el Congreso Constituyente de Bolivia, donde conclamou:
| Legisladores! Haré ahora mención de un artículo que, según mi conciencia, debía omitir. En una Constitución política no deberá prescribirse una profesión religiosa, porque según las mejores doctrinas sobre las leyes fundamentales estas son las garantías de los derechos políticos y civiles, pero la religión no se integra en ninguno de estos derechos, es de naturaleza indefinível en la orden social y pertenencia a la moral intelectual. La religión gobierna el hombre en casa, en el gabinete, dentro de sí mismo: ella sólo tiene el derecho de examinar su conciencia íntima. Las leyes, por el contrario, tienen en vista la superficie de las cosas: gobiernan fuera de la casa de los ciudadanos. Aplicando estas consideraciones, podrá un Estado regir a canso ciencia de sus súbditos, velar por el cumplimiento de las leyes religiosas y atribuir premio o castigo, cuando los tribunas están en el cielo y cuando Dios es el juez? Sólo la Inquisição sería capaz de sustituirlos en este mundo. Volverá aún 'la -Inquisição con sus archotes incendiários? La religión es la ley de la conciencia. Toda la ley sobre ella la anula, porque imponiendo la necesidad quita mérito a la fe, que es la base de la religión. Los preceptos y dogmas sagrados son útiles, luminosos y de evidencia metafísica; todos debimos profesarlos, pero este deber es moral, no es político. | — '
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Sin embargo, ni todo fue como Bolívar me gustaría que fuera. Con el transcurrir del tiempo, la situación no era de las mejores, comenzaron a haber divergencias en las propuestas políticas, muchos criticaban la Simón su modo de gobernar, además de España continuar a mandar tropas para la América.
De ese modo, los ideales iniciales de Simón comenzaron a se desvirtuar. Su modo de gobierno ya se aproximaba más de un autoritarismo del que una democracia. El poder demasiado centralizado se hacía necesario, pero descaracterizava la federación que tanto deseaba. Él veía la América muy débil aún, y necesitaba de ese mando único del gobierno: "...Cada día se hace peor el sur de la América; el día en que yo dejar el Pavo él vuelve a perderse: porque no hay hombres capaces de sostener el Estado...".
Además del más, veía que no estaba siendo posible más vencer la guerra contra los españoles sin una ayuda externa, buscando algún diálogo con la Inglaterra, lo que también contrariaba sus ideas, pues la Inglaterra también era una metrópoli y su modo de gobierno era una Monarquía, el cual Bolívar era contrario, además del riesgo de pedir ayuda a un país que tenía grande relacionamento con España. Sus propósitos fueron haciéndose cada vez más difíciles de ser alcanzados.
Simon Bolívar acostumbraba decir que hacer revolución en la América es cómo arar el mar.
En las regiones donde ocurrían las guerras los lugares quedaban devastados, perjudicados económicamente. Campos de agricultura volcaban campos de batallas, que cuando terminadas, dejaban el lugar desolado. Había problemas como la mano de obra, pues prácticamente todos los hombres con más de 14 años, que no presentaran algún problema físico, debían presentarse en el ejército. Restaban los niños y mujeres. Había aún problemas en la cuestión de organización de los órganos públicos: una vez expulsos los españoles, era necesaria una sustitución y reestructuración del poder público. Se suma a eso el hecho de no saberse se habría lo retorno de fuerzas armadas Españolas, lo que mantenía el ambiente de inseguridad.
Pelo que se descubrió después de una autopsia de Simon Bolívar, su verdadera muerte fue causada por un envenenamento en la digestão del agua, que poseían altas dosis de arsênio.
Obs.: el tramo siguiente está "comprimido" de modo la despoluir visualmente el contexto de la página toda.
| Precedido por — |
Presidente de Grã-Colombia 1819 – 1830 |
Sucedido por Domingo Caycedo |