Prisión (del latim vulgar prensione, derivado del latim clásico prehensione - acto de prender - por la también vulgar expresión latina presione) designa el acto de prender o capturar alguien[1] Por extensión, el concepto también abarca el local donde se matém el individuo prendido (cuando, entonces, es sinônimo de claustro, clausura, cadena, cárcel, xadrez, etc.) y la pena en que hay privación completa de la libertad.
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La prisión, mientras lugar de cumplimiento de pena restritiva de libertad, se constituye de edificação construida con medios los más diversos para evitar su fuga o evasión tales como: paredes gruesas y reforzadas, aislamiento del medio urbano, rejas, cercas, vigilancia constante, rigidez de disciplina interna, división en celdas, etc.
Para el Derecho Penal, concepto general a casi todos los sistemas jurídicos, hay dos tipos de prisión: La detención , más leve, y la reclusión , más grave.
Dentro de la temporariedade y amplitud de la pena, y también del local de aplicación de la prisión, esta puede ser, según su adopción o no por los sistemas jurídicos nacionales:
En razón, aún, de la autoridad de quien parte la orden (mandado) de prisión, ella puede ser, además de la prisión penal en sí:
Hay, aún, conceptos como prisión especial, cuando existe (a ejemplo del Brasil) acepção de personas en el caso del infrator, dejando de haber igualdad e isonomia en el trato de la ley y su aplicabilidade.
En consonancia con las normas brasileñas en cuanto a la Ejecución Penal (L.Y.P.), las celdas deben poseer, como mínimo, 6m², ventilação adecuada (arejadas) y condiciones humanas de supervivencia para sus actuales y futuros ocupantes.
En el Brasil, no hay previsión para pena de muerte, salvo en los casos de guerra declarada. Siendo así, la función social de la pena privativa de libertad es que, durante su cumplimiento, lo(a) interno(a) pueda ser readaptado a la sociedad, pasando por una reforma íntima de modo que pueda evolucionar como persona y retorne a la convivencia social mejor del que era antes del cometimento del crimen.
Datos de 2007[3] indican que el Brasil cuenta con una población prisional de más de 419 mil detenidos. En junio de 2009 fueron registrados 469 mil detenidos y un el déficit del sistema carcerário de 170 mil vacantes.[4]