| Platão Πλάτων |
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Busto de Platão |
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| Nacimiento | 428/27 a.C. Atenas, Grecia Antigua |
| Muerte | 348/347 a.C. Atenas |
| Ocupación | Filósofo |
| Escuela/tradición | Platonismo |
| Principales intereses | Retórica, Arte, Literatura, Epistemologia, Justicia, Virtud, Política, Educación, Militarismo, Filosofía |
| Influencias | Sócrates, Homero, Hesíodo, Aristófanes, Protágoras de Abdera, Parmênides, Pitágoras, Heráclito, Orfismo |
| Influenciados | Aristóteles, Neoplatonismo, Cícero, Plutarco, Estoicismo, Descartes, Hobbes, Leibniz, Newton, John Stuart Mill, Schopenhauer, Nietzsche, Heidegger, Anselmo de Cantuária, Gadamer e incontables otros filosófos y teólogos . |
Platão (en griego: Πλάτων, transl. Plátōn, "amplio",[1] Atenas, 428/427[a] – Atenas, 348/347 a.C.) fue un filósofo y matemático del periodo clásico de la Grecia Antigua, autor de diversos diálogos filosóficos y fundador de la Academia en Atenas, la primera institución de educación superior del mundo occidental. Juntamente con su mentor, Sócrates, y su pupilo, Aristóteles, Platão ayudó a construir los cimientos de la filosofía natural, de la ciencia y de la filosofía occidental.[2] Se cree que su nombre verdadero haya sido Arístocles; Platão era un apelido que, probablemente, hacía referencia a su característica física, tal como lo porte atlético o los hombros anchos, o aún su amplia capacidad intelectual de tratar de diferentes temas, entre ellos la ética , la política , la metafísica y la teoría del conocimiento.
La sofisticação de Platão como escritor es especialmente evidente en sus diálogos socráticos; treinta y cinco diálogos y trece cartas son creditadas tradicionalmente a él, aunque los estudiosos modernos hayan colocado en duda la autenticidade de por lo menos algunas de estas obras.[3] Estas obras también fueron publicadas en diversas épocas, y de las más variadas maneras, lo que llevó la diferentes convenciones en lo que concierne a la nomenclatura y referenciação de los textos.
Aunque no exista cualquier duda de que Platão lecionou en la Academia fundada por él, la función pedagógica de sus diálogos - si es que alguna existía - no es conocida con certeza. Los diálogos, desde la época del propio Platão, eran usados como herramienta de enseñanza en los tópicos más variados, como filosofía, lógica, retórica, matemática, entre otros.
Tabla de contenido |
Platão nació en Atenas, probablemente en 427 a.C. y murió en 347 a.C. un año después de la muerte del estadista Péricles. Su padre, Aristão, tenía cómo ancestral el rey Codros y su madre, Perictione, tenía Sólon entre sus antepasados. Inicialmente, Platão se entusiasmó con la filosofía de Crátilo , un seguidor de Heráclito . Sin embargo, alrededor de los 20 años, encontró el filósofo Sócrates y se hizo su discípulo hasta la muerte de este. Poco después de 399 a.C., Platão estuvo en Mégara con algunos otros discípulos de Sócrates, hospedándose en la casa de Euclides. En 388 a.C., cuando ya contaba cuarenta años, Platão viajó para la Magna Grecia con el intuito de conocer más de cerca comunidades pitagóricas. En esta ocasión, vino a conocer Arquitas de Tarento. Aún durante ese viaje, Dionísio I invitó Platão para ir a la Siracusa, en Sicilia. Platão partió para Siracusa con la esperanza de allá implantar sus ideales políticos. Sin embargo, acabó se desentendendo con el tirano local y retornó para Atenas.
En suyo retorno, fundó la Academia . La institución inmediatamente adquirió prestigio y a ella acorriam incontables jóvenes en búsqueda de instrucción e incluso hombres ilustres a fin de debatir ideas. En 367 a.C., Dionísio I murió, y Platão retornó la Siracusa a fin de más una vez intentar implementar sus ideas políticas en la corte de Dionísio II. Sin embargo, el deseo del filósofo fue nuevamente fallido. En 361 a.C. volvió por la última vez a la Siracusa con el mismo objetivo y por la tercera vez fracasa. De vuelta para Atenas en 360 a.C., Platão permaneció en la dirección de la Academia hasta su muerte, en 347 a.C.
En líneas generales, Platão desarrolló la noción de que el hombre está en contacto permanente con dos tipos de realidad: la inteligível y la sensible. La primera es la realidad imutável, igual a sí misma. La segunda son todas las cosas que nos afectan los sentidos, son realidades dependientes, mutáveis y son imágenes de las realidades inteligíveis.
Tal concepción de Platão también es conocida por Teoría de las Ideas o Teoría de las Formas. Fue desarrollada como hipótesis en el diálogo Fédon y constituye una manera de garantizar la posibilidad del conocimiento y suministrar una inteligibilidade relativa a los fenómenos.
Para Platão, el mundo concreto percibido por los sentidos es una pálida reproducción del mundo de las Ideas. Cada objeto concreto que existe participa, junto con todos los otros objetos de su categoría de una Idea perfecta. Una determinada plumilla, por ejemplo, habrá determinados atributos (color, formato, tamaño etc). Otra plumilla tendrá otros atributos, siendo ella también una plumilla, tanto en cuanto a otra. Aquello que hace con que las dos sean plumillas es, para Platão, la Idea de Plumilla, perfecta, que agota todas las posibilidades de ser plumilla. La ontologia de Platão dice, entonces, que algo es en la medida en que participa de la Idea de ese objeto. En el caso de la plumilla es irrelevante, pero el foco de Platão son cosas como el ser humano, el bien o la justicia, por ejemplo.
El problema que Platão se propone a resolver es la tensión entre Heráclito y Parmênides : para el primero, lo ser es el cambio, todo está en constante movimiento y es una ilusión la estaticidade, o la permanencia de cualquier cosa; para el segundo, el movimiento es que es una ilusión, pues algo que es no puede dejar de ser y algo que no es, no puede pasar a ser; así, no hay cambio.
Por ejemplo, lo que hace con que determinada árbol sea ella misma desde el estágio de semilla hasta morir, y lo que hace con que ella sea tan árbol cuanto otra de otra especie, con características tan diferentes? Hay aquí un cambio, tanto del árbol en relación a sí misma (con el pasar del tiempo ella crece) cuánto del árbol en relación a otra. Para Heráclito, el árbol está siempre cambiando y nunca es la misma, y para Parmênides, ella nunca cambia, es siempre la misma y su cambio es una ilusión .
Platão resuelve ese problema con su Teoría de las Ideas. Lo que hay de permanente en un objeto es la Idea; más precisamente, la participación de ese objeto en su Idea correspondiente. Y el cambio ocurre porque ese objeto no es una Idea, pero una incompleta representación de la Idea de ese objeto. En el ejemplo del árbol, lo que hace con que ella sea ella misma y sea un árbol (y no otra cosa), la despeito de su diferencia de aquello que era cuando más joven y de otros árboles de otras especies (y aún de los árboles de la misma especie) es su participación en la Idea de Árbol; y su cambio se debe al hecho de ser una pálida representación de la Idea de Árbol.
Platão también elaboró una teoría gnosiológica, o sea, una teoría que explica como se puede conocer las cosas, o aún, una teoría del conocimiento. Según él, al ver un objeto repetidas veces, una persona se acuerda, a los pocos, de la Idea de aquel objeto que vio en el mundo de las Ideas. Para explicar cómo se da eso, Platão recurre a un mito (o una metáfora) según la cual, antes de nacer, el alma de cada persona vivía en una estrella, donde se localizan las Ideas. Cuando una persona nace, su alma es "jugada" para la Tierra, y el impacto que ocurre hace con que olvide lo que vio en la estrella. Pero, al ver un objeto aparecer de diferentes formas (como los diferentes árboles que se puede ver), el alma se recuerda de la Idea de aquel objeto que fue visto en la estrella. Tal recordação, en Platão, se llama anamnesis.
Una de las condiciones para la indagação o investigación acerca de las Ideas es que no estamos en estado de completa ignorancia sobre ellas. De lo contrario, no tendríamos ni el deseo ni el poder de buscarlas. En vista de eso, es una condición necesaria, para tal investigación, que hayamos en nuestra alma alguna especie de conocimiento o recuerdo de nuestro contacto con las Ideas (contacto ese ocurrido antes de nuestro propio nacimiento) y nos recordemos de las Ideas al verlas reproducidas pálidamente en las cosas.
De este modo, toda la ciencia platônica es una reminiscencia. La investigación de las Ideas supone que las almas preexistiram en una región divina donde contemplaban las Ideas. Podemos tomar como ejemplo el Mito de la Parelha Alada, localizado en el diálogo Fedro, de Platão. En este diálogo, Platão compara la raza humana a coches alados. Todo lo que hacemos de bueno, da fuerzas a nuestras alas. Todo lo que hacemos de errado, quita fuerza de nuestras alas. Al largo del tiempo hicimos tantas cosas erradas que nuestras alas perdieron las fuerzas y, sin ellas para sostenernos, caemos en el Mundo Sensible, donde vivimos hasta hoy. A partir de este momento, fuimos condenados a ver sólo las sombras del Mundo de las Ideas.
En el Simpósio, de Platão, Sócrates revela que fue la sacerdotisa Diotima de Mantinea que lo inició en los conocimientos y en la genealogía del amor. Las ideas de Diotima están en el origen del concepto socrático-platônico del amor.
Platão no buscaba las verdaderas essências de la forma física como buscaban Demócrito y sus seguidores. Bajo la influencia de Sócrates, él buscaba la verdad esencial de las cosas. Platão no podría buscar la essência del conocimiento en las cosas, pues estas son corruptíveis, o sea, varían, cambian, surgen y se van. Como el filósofo busca la verdad plena, debe buscarla en algo estable, en las verdaderas causas, pues lógicamente la verdad no puede variar y, se hay una verdad esencial para los hombres, esta verdad debe valer para todas las personas. Luego, la verdad debe ser buscada en algo superior.
Como su maestro Sócrates, Platão busca descubrir las verdades esenciales de las cosas. Las cosas deben tener un otro fundamento, además del físico, y la forma de buscar estas realidades viene del conocimiento, no de las cosas pero del además de las cosas. Esta búsqueda racional es contemplativa. Esto significa buscar la verdad en el interior del propio hombre, no meramente como sujeto particular, pero como participante de las verdades esenciales del ser.
El conocimiento era el conocimiento del propio hombre, pero siempre resaltando el hombre no mientras cuerpo, pero mientras alma. El conocimiento contenido en el alma era la essência de aquello que existía en el mundo sensible. Por lo tanto, en Platão, también la técnica y el mundo sensible eran secundarios. El alma humana mientras perfecta participa del mundo perfecto de las ideas, sin embargo este formalismo sólo es reconhecível en la experiencia sensible.
También el conocimiento tenía fines morales, es decir, llevar el hombre a la bondad y a la felicidad. Así la forma de conocimiento era un reconocimiento, que haría el hombre darse cuenta de las verdades que siempre hube poseído y que lo llevaban la discernir mejor de entre las apariencias de verdades y las verdades. La obtención del autoconhecimento era un camino árduo y metódico.
En cuanto al mundo material, el hombre podría tener solamente la doxa (opinión) y téchne (técnica), que permitía su supervivencia, mientras que, en el mundo de las ideas, el hombre puede tener la épisthéme , el conocimiento verdadero, el conocimiento filosófico,.
Platão no defendía que todas las personas tuvieran igual acceso a la razón. A pesar de todos tengan el alma perfecta, ni todos llegaban a la contemplação absoluta del mundo de las ideas.
"Los males no cesarán para los humanos antes que la raza de los puros y auténticos filósofos llegue al poder, o antes, que los jefes de las ciudades, por una divina gracia, pónganse a filosofar verdaderamente." (Platão, Carta Séptima, 326b).
Esta afirmación de Platão debe ser comprendida con base en la teoría del conocimiento, y acordando que el conocimiento para Platão tiene fines morales.
Todo el proyecto político platónico fue trazado a partir de la convicción de que la Ciudad-Estado ideal debería ser obligatoriamente gobernada por alguien dotado de una rigurosa formación filosófica.
Platão creía que existían tres especies de virtudes basadas en el alma , que corresponderían a los estamentos de la pólis:
El hombre para Platão era dividido en cuerpo y alma. El cuerpo era la materia y el alma era el imaterial y el divino que el hombre poseía. Mientras el cuerpo está en constante cambio de apariencia, el alma no cambia nunca. Desde cuando nacemos, tenemos el alma perfecta, sin embargo no sabemos. Las verdades esenciales están inscritas en el alma eternamente, sin embargo, al nazcamos, nodos las olvidamos, pues el alma es aprisionada en el cuerpo.
Para Platão el alma es divida en tres partes:
Platão creía que el alma tras la muerte reencarnava en otro cuerpo, pero el alma que se ocupaba con la filosofía y con el Bien, esta era privilegiada con la muerte del cuerpo. A ella era concedida el privilegio de pasar el resto de sus tiempos en compañía de los dioses.
Por medio de la relación de su alma con el alma del Mundo, el hombre tiene acceso al mundo de las Ideas y aspira al conocimiento y a la ideas del Bien y de la Justicia. A partir de la contemplação del mundo de las Ideas, el Demiurgo, tal como Platão describió en el Timeu, organizó el mundo sensible. No se trata de una creación ex nihilo, es decir, del nada, como en el caso del Dios judaico-cristiano, pues el Demiurgo no creó la materia (Timeu, 53b) ni es la fuente de la racionalidade de las Ideas por él contempladas. La acción del hombre se restringe al mundo material; en el mundo de las Ideas el hombre no puede transformar nada. Pues lo que es perfecto, no puede ser más perfecto.
Platão escribió, principalmente, en la forma de diálogos . Esos escritos, considerados auténticos, son, probablemente en orden cronológica :
Hay, en la Antigüidade, dos clasificaciones de las obras de Platão: la trilógica, de Aristófanes de Bizâncio, y la tetralógica, de Trasilo. Según Diógenes Laércio, las 9 tetralogias son:
Muchos diálogos no inclusos en las tetralogias de Trasilo circularon con el nombre de Platão, aunque fueran considerados espúrios (notheuomenoi) incluso en la Antigüidade.
Los diálogos que están marcados con (1) ni siempre son atribuidos la Platão, y los marcado con (2) son considerados apócrifos. Los que no están marcados son de autoría correcta. El criterio para la atribución es variado, pero generalmente son consideradas obras de Platão las que son citadas por Cícero o Aristóteles, o referidas por el propio autor en otros textos.
a. ^ El gramático Apolodoro argumenta, en sus Crónicas, que Platão nació el primer año de la 88ª Olimpíada (427 a.C.), el séptimo día del mes de Targélion; en consonancia con esta tradición, el dios Apolo habría nacido este día.[4] En consonancia con otro biógrafo suyo, Neantes, Platão tendría 84 años de edad al morir.[4] En consonancia con la versión de Neantes, Platão era seis años más nuevo que Isócrates, y tendría por lo tanto nacido el segundo año de la 87ª Olimpíada, año de la muerte de Péricles (429 a.C.).[5] En consonancia con la Suda, Platão habría nacido en Egina, en la 88ª Olimpíada, en medio a la fase preliminar de la Guerra del Peloponeso, y habría vivido 82 años.[6] Para el estudioso inglés del siglo XVI, sir Thomas Browne, Platão habría nacido de hecho en la 88ª Olimpíada;[7] el célebre platonista del Renascimento celebraba el nacimiento de Platão el día 7 de noviembre.[8] Ya para el filólogo alemán Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff, Platão habría nacido cuando Diótimos era arconte epônimo, más específicamente entre 29 de julio de 428 a.C. y 24 de julio de 427 a.C.[9] El filólogo griego cree que el filósofo habría nacido en 26 o 27 de mayo de 427 a.C., mientras el filósofo británico Jonathan Barnes estipula 428 a.C. como el año de nacimiento de Platão.[10] Ya la filósofa americana Debra Nails alega que Platão habría nacido en 424/423 a.C.[8]
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