Ouroboros (u oroboro o aún uróboro) es un símbolo representado por una serpiente, o un dragón, que muerde la propia cauda. ES un símbolo para la eternidad. Está relacionado con la alquimia, que es por veces representado como dos animales míticos, mordiendo rabo uno al otro.. ES posible que el símbolo matemático de infinito haya tenido su origen a partir de esta imagen.
Según el Dictionnaire des symboles [1] el ouroboros simboliza el ciclo de la evolución volviéndose sobre sí aún. El símbolo contiene las ideas de movimiento, continuidad, auto fecundação y, en consecuencia, eterno retorno.
Albert Pike, en su libro, Morals and Dogma [p. 496], explica: "La serpiente, bobinada en un huevo, era un símbolo común para los egipcios, los druidas y los hindúes. ES una referencia a la creación del universo".
La forma circular del símbolo permite aún la interpretación de que la serpiente figura el mundo infernal, mientras el mundo celeste es simbolizado por el círculo.
Noutra interpretación, menos maniqueísta, la serpiente rompe una evolución lineal, al morder la cauda, marcando un cambio, pelo que parece emerger en un otro nivel de existencia, simbolizado por el círculo.
Para algunos autores, la imagen de la serpiente mordiendo la cauda , cerrándose sobre el propio ciclo, evoca la rueda de la existencia. La rueda de la existencia es un símbolo solar, en la mayor parte de las tradiciones. Al contrario del círculo, la rueda tiene cierta valência de imperfeição, reportándose al mundo del futuro, de la creación continua, de la contingência, del perecedero.
El ouroboros acostumbra ser representado por el círculo. Lo que parece indicar, además del perpetuo retorno, la espiral de la evolución, a baila sagrada de muerte y reconstrucción.
Se puede referir que el ouroboros, o símbolos semejantes, constan de obras alquímicas, en las cuales significa “alimenta este fuego con fuego, hasta que se extinga y obtendrás la cosa más estable que penetras todas las cosas, y un gusano devoró el otro, y emerge esta imagen”. Esto, después de una fase en que por la criba se divide el uno en dos, que contiene en sí aún el tres y el cuatro, “... es un fuego que consume todo, que abre y cierra todas las cosas”. [2]
Regístrese aún, en la tentativa de avanzar pistas para la raíz etimológica de la palabra “ouroboros”, que en copta “oro” significa “rey” y en hebraico “ob” significa “serpiente”.
Si el segundo símbolo constante de nuestra imagen sea una alcachofra, dígase que esta es tenida por algunos [3] el análogo vegetal de la fénix, pues después de ser sometida al calor su flor pierde el coloreado y queda totalmente blanca, puesto lo que renasce.
Generalmente, en los libros antiguos, el símbolo viene acompañado de la expresión "Hen te lo pan" (el uno, lo todo). Se remite así, más una vez, al tema de la ressurreição, que puede simbolizar el “nuevo” nacimiento del iniciado.
En relación a correctos ensinamentos del budismo tibetano (como dzogchen y mahamudra ), se puede esbozar una manera específica para vivenciar (en estado meditativo) este acto de "morder la propia cauda". Por ejemplo, al percibirse en un estado mental atípico (además de las formas habituales) buscar mirar a sí aún.