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Norberto Bobbio

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Norberto Bobbio (Turim, 18 de octubre de 1909 Turim, 9 de enero de 2004 ) fue un filósofo político, historiador del pensamiento político y senador vitalício italiano.

Tabla de contenido

Vida, estudios y carrera

Primeros años y vida académica

Norberto Bobbio nació en la capital del Piemonte, en el seno de una familia burguesa tradicional, hijo de un médico-cirurgião, Luigi Bobbio, nieto de António Bobbio, profesor primario, después director escolar, católico liberal que se interesaba por filosofía y colaboraba, periódicamente, en los periódicos. Vivió durante la infancia y adolescencia en una familia abastada, con creadas y conductora. Se inicia en el me gusta la lectura con George Bernard Shaw, Honoré de Balzac, Stendhal, Percy Bysshe Shelley, Benedetto Croce, Thomas Mann y varios otros. Fue amigo de infancia de Cesare Pavese con quien convivió y aprendió el inglés a través de la lectura de algunos clásicos. Leía, después traducía y comentaba.

No obstante los orígenes abastadas y el estrato social elevado a que pertenece por fuerza de la posición social del padre, es marcado por una educación liberal. Dice en la Autobiografia : "en mi familia nunca tuve la impresión del conflicto de clase entre burgueses y proletários. Fuimos educados a considerar todos los hombres iguales y a pensar que no hay ninguna diferencia entre quién es culto y quién no es culto, entre quién es rico y quién no es rico." Y registra: "recordé esta educación para un estilo de vida democrático en una página derechista e Izquierda en que confieso tenerme sentido poco a la gana delante del espectáculo de las diferencias entre ricos y pobres, entre quienes está por cima y por debaixo en la escala social, mientras el populismo fascista tenía en asesta arregimentar los italianos dentro de una organización social que cristalizara las desigualdades."

Aún tardíamente, adquirió conciencia política, y relembra: "no fue en el cortiço familiar que amadureci la aversión al régimen mussoliniano. Yo formaba parte de una familia filofascista como de resto lo era gran parte de la burguesia." Adquiere la educación política en el liceu Massimo d’Azeglio, en las aulas de Augusto Monti, amigo de Piero Gobetti y colaborador en la revista Le revoluzioni liberali, en la convivencia con Leone Ginzburg, judío ruso, de quien se dice impresionado por una inteligencia viva, un "antifascista absoluto". Completa los estudios en la Universidad en la compañía de Vittorio Foà, "antifascista desde siempre". Ambos, registra, lo hicieron salir, poco a poco, del "filofascismo familiar".

Acaba el liceu en 1927 y se inscribe en la Facultad de Jurisprudência de la Universidad de Turim. Convive con profesores notables, que le ayudan a moldear la personalidad, los gostos y a trazar su propio camino. En 1931, se licencia en Jurisprudência con una tesis de Filosofía del Derecho.

Activismo político

En la década de 1930, frecuenta el círculo de oposición al régimen de Barbara Allason y es prendido en mayo de 1934, juntamente con Vittorio Foà en una acción policial del régimen contra el grupo liberal Giustizia y Libertà, no obstante no milite en él. ES condenado a la pena más leve, a de advertencia.

Su entrada en el antifascismo activo en Camerino se hace por vía del movimiento liberal-socialista reunido a la vuelta de Guido Calogero, Aldo Capitini, Umberto Muera di Lavriano, Cesare Luporini que irá a incorporar algunos años más tarde el Partito d'Azione. El proselitismo, escribía un compañero suyo del frente liberal-socialista, Rugero Zangrandi, era "la actividad de base aguardando el día en que las cosas cambiarían, integrada por tímidas acciones de propaganda que se transformaban, sin embargo, en un aprendizaje para la lucha". El movimiento liberal-socialista es una red de grupos de oposición que se constituye espontáneamente en las universidades, en las colectividades recreativas, en las asociaciones religiosas y en los organismos culturales, ante lo que Zangrandi designa por el 'degelo de las conciencias' en la secuencia de la promulgação de las leyes raciales y constituye el primer movimiento cultural antifascista de inspiración no marxista que se aleja de la tradición crociana y que consigue expresar sus aspiraciones sociales y libertárias, 'dando respuesta a la exigencias más vivas de la juventud intelectual'".

Como Norberto Bobbio subrayará, décadas más tarde, en Maestri y Compagni: "aunque proclamándose liberal-socialista, desde el principio el movimiento insistió en distinguir su liberal-socialismo del de los otros pelo empeño ético-religioso y no sólo político de que lo hube animado. Refutou siempre tenazmente la absolutização de la política (que era la salida del totalitarismo) y por eso la resolución de todas las actividad humanas en la actividad política, en la confusión de los movimientos sociales con los partidos. El liberal-socialismo no era al principio (y nunca debería hacerse) un partido; era una actitud de espíritu, una apertura en una dirección, una certeza y una esperanza en continua renovación, una orientación de conciencia".

ES por vía de esa postura más ética y valorativa que políticamente militante que prefigurará años más tarde el puente entre las sensibilidades liberal-socialista de Guido Calogero y Aldo Capitini y el socialismo-liberal polvos-marxista de Carlo Rosselli. En 1941 es fundado el Partido de Acción y el movimiento liberal-socialista conflui en él, forzando la entrada de la Italia en la guerra el pasaje del movimiento a la oposición.

Más que un verdadero y organizado partido de masas, el Partito d’Azione une los conspiradores contra el fascismo, alimenta el sueño del derrumbe del mussolinismo y de la transición para la democracia, a la vez que concibe la idea de una combinación harmoniosa entre la tradición europea y británica de un liberalismo ético materializado en las instituciones de la democracia representativa y un programa de amplia justicia social que libere la Italia y los italianos de la pecha del subdesenvolvimento. El origen de su antifascismo y su idea classista del papel del intelectual, como conciencia crítica de la Nación y pedagogo, deben buscarse en la tradición del Risorgimento, en la tradición laica y anticlerical que anduvo siempre asociada a los medios intelectuales, en el liberalismo ético de un Benedetto Croce, en el liberalismo europeo de Guido de Ruggiero, en el socialismo-liberal de Piero Gobetti, Guido de Calogero y Aldo Capitini o más remotamente, el siglo XIX, en el pensamiento de Carlo Cattaneo.

Carrera docente

En 1935 obtiene un lugar de docente de Filosofía del Derecho en la Universidad de Camerino, pero le son levantadas dificultades dada la prisión y la pena de advertencia a que es condenado el año anterior. Escribe la Benito Mussolini pidiendo que le sea removida la pena. La carta es pungente y será sesenta años más tarde citada en prenda de flaqueza y de cedência de los intelectuales antifascistas. Declara a este propósito al periodista Giorgio Fabre que hube suscrito la pieza en el semanario Panorama: "quién vivió la experiencia del Estado de dictadura sabe que es un Estado diferente de todos los otros. Y hasta esta mi carta, que ahora me parece vergonhosa lo demuestra (…) La dictadura corrompe el espíritu de las personas. Constrange a la hipocresía a la mentira al servilismo."

Conquistada la cátedra en Camerino es llamado para la Universidad de Siena en fines de 1938, donde permanece dos años. En diciembre de 1940 obtiene la cátedra de Filosofía de Derecho en la Facultad de Jurisprudência de la Universidad de Pádua. En 1948, Bobbio se transfiere para la Universidad de Turim cabiéndole primero la regência de la silla de Filosofía del Derecho y después, a partir de 1972, a de Filosofía Política. Su doble atracção por el derecho y por la filosofía pero también por la historia de las ideas, influéncian un recorrido académico distinguido del que era tradicional, en la Italia, para un profesor de derecho. Al leccionamento de las materias de la filosofía del derecho y de la teoría de las relaciones jurídicas, Bobbio asocia cursos monográficos, de carácter histórico, destinados a divulgar el pensamiento de los grandes filósofos y de las principales corrientes de la Historia de las Ideas (y de la Filosofía). Estos cursos, como lo subraya Celso Lafer, se inspiran en su mentor y maestro, Gieole Salori, que hube divulgado a través de apostilas y monografias pensadores como Grotius, Spinoza, Locke, Kant y Hegel "a la manera de un profesor de la Facultad de Filosofía y no de una Facultad de Derecho".

Su interés por la historia de las ideas lo lleva a partir de 1962 la leccionar Ciencia Política, juntamente con Filosofía de Derecho, constituyendo su cátedra en Turim paralelamente a la de Giovanni Sartori, en Florença, las primeras en el área de las Ciencias Sociales, en Italia. En 1972, transita para la Facultad de Ciencias Políticas de la misma ciudad, yendo a sustituir Alessandro Passarin d’Entrèves" en la cátedra de Filosofía Política. Dirige varios cursos, expresamente "Teoría de las formas del gobierno en la historia del pensamiento político" en que perspectiva a partir de la trilogia clásica de las formas de gobierno (monarquía, aristocracia y democracia ) la historia de las tipologias y la formación del pensamiento democrático.

Siete años después (1979) jubila-se de la actividad docente, con setenta años, pero se mantiene activo en la reflexión y en la escritura. ES sustituido por su discípulo Michelangelo Bovero que organizará en el fin de los años 90 una compilación de apontamentos de sus aulas bajo el título Teoría General de la Política – la filosofía política y las lecciones de los clásicos. ES miembro nacional de la Academia di Lincei, desde 1966 y miembro correspondiente de British Academy, desde 1965.

Últimas décadas de vida

Dedica los veinte años siguientes a la escritura, al comentario político y ensaístico, a la polémica, al sabor de los acontecimientos que marcan la vida política italiana. Se asume la mor de las veces como observador y analista independiente, incapaz de acomodarse a una militância y alineación partidarios que en el fondo juzga inibidor y desinteressante. Rechaza ostracizar los comunistas, sostiene un diálogo democrático con ellos, viendo "no adversarios, pero interlocutores".

Inconformado con el beco sin salida que el socialismo italiano se remite, Bobbio trae, sobre todo los años 70, una contribución céntrica al debate político italiano en la revisión de los postulados del socialismo, preguntando en Quale socialismo? lo que es que podría ayudar a resolver la gran contradicción entre las dos plantillas contrapuestos, por cuanto quiere uno quiere otro se revelan ampliamente insatisfatórios. Polemiza con Togliatti y con Galvano Della Volpe, estudiosos marxistas, intentando reconocer las razones que pueden tener las personas con ideas diferentes de sus.

En la secuencia de la implicación en el debate socialista, quiebra la promesa que hube hecho a sí mismo de alejarse definitivamente de la política partidaria, cuando el sueño de una alternativa política liberal se esfumara ante la realidad de los dos partidos de masas dominantes: la Democracia Cristiana y el partido comunista.

Se empeña en la batalla política que en 1976 lleva el PSI de las manos de Francesco de Martino a la de Bettino Craxi. Forma parte del grupo de disidentes que intenta oponerse la Craxi defendiendo la candidatura de Giolitti en el Congreso de Turim (30 de marzo a 2 de abril de 1978), pero Craxi vence y abre los días siguientes al Congreso las hostilidades contra los comunistas y Giovanni Berlinguer. Bobbio discorda y di-lo en una carta la Craxi. El alejamiento en relación a la línea oficial prefigurada por Bettino Craxi se acentúa. En el Congreso de Verona de Mayo de 1984, que refuerza el poder personal del secretario del PSI, elegido por aclamação, Bobbio escribe en La Stampa una contundente denuncia de los meandros del poder partidario bajo el título irónico La democrazia dell’applauso a que Craxi responde. El desencontro entre los dos reatar-se-á en 1987 y 1990 a propósito de las reformas introducidas en el programa electoral del PSI para las elecciones de 14 de Junio de 1987 y de una conferencia organizada por los socialistas sobre las reformas institucionales y el diálogo con los comunistas.

La carta de 12 de noviembre de 1990 citada en su Autobiografia es a todos los títulos un espejo de una postura y de una independencia incómoda e incomodada: "Nunca fui comunista, como sabes, pero ahora que con el ruir del comunismo histórico habría surgido la ocasión propicia para una gran iniciativa unitaria, la pequeña polémica cotidiana me parece absolutamente estéril. (Bobbio se refiere al editorial del Avanti órgano oficial del PSI que es dedicado nueve de cada diez veces a cualquier tareia polémica con los comunistas, sic). En mi opinión no basta cambiar el nombre del partido, poner la unidad en el título y aguardar que el hijo pródigo retorne a la casa paterna. Sin una gran iniciativa, receio que no vaya a hacer (…) Pero yo no soy político, soy sólo un observador. No expreso propiamente una opinión y muy menos hago propuestas. Me limito a expresar una impresión." Esa reflexión sobre los caminos irreconciliáveis entre una postura cívica digna y las contradicciones de la implicación partidaria es continuada en Liberalismo y Democracia y en incontables artículos recogidos en "L'utopía capovolta" aún inédito fuera de Italia.

En 18 de Julio de 1984 es nombrado senador vitalício por el presidente Sandro Pertini (juntamente con el escritor católico Carlo Bo).

Ese mismo año, Bobbio deja definitivamente la vida universitaria, con setenta y cinco años, y la Facultad de Ciencia Políticas le concede por unanimidad el título de profesor emérito. Inicia una nueva actividad pública - la colaboración en La Stampa – y trata materias de su predilecção: el pluralismo, los contenidos del socialismo, la relación con la violencia, la tercera vía, la crisis de las instituciones. Parte de los artículos serán compilados en Le ideologie e il potere en crisi que saldrá en 1981, seguida años más tarde por L'utopía capovolta.

La traumática reconfiguração política italiana iniciada en 1992, cuando el sistema político italiano se desmorona como un castillo de cartas en razón de la corrupción, de las conexiones entre la Mafia y la Democracia Cristiana de Giulio Andreotti, de la inépcia de la clase política de percibir los cambios profundos ocurridas en la sociedad, de un sistema político que titubea al sabor de los gobiernos que se forman y caen, lo movilizan para el combate ético y moral, alertando sus concidadãos para la frágil sustentabilidade de la vida democrática, en un país con grandes tradiciones autoritárias y que sólo conoció, tardíamente, la unidad política.

Lo perturba una sociedad que lleva muy tiempo a recuperar del trauma del asesinato de Aldo Vivo a la manos de las Peleadas Rojas que se contenta con una justicia parcial faz a la nube de acusaciones, nunca deslindadas, de la complicidad de la Democracia Cristiana, de la policía y de los servicios secretos italianos en su eliminación. Como escribe Gregorio Peces-Barba Martínez, al ser visitado en su casa el día en que perfaz 90 años, por el presidente de Senado, Nicola Mancino, que lo felicita por el aniversario, Bobbio relembra la idea del labirinto a propósito de la vida política italiana: "La política italiana hace pensar en un labirinto…del labirinto, claro está, se puede salir, aunque sea difícil encontrar un camino para lo conseguís." Y subraya el camino para el concretizar: "Creemos saber que existe una única salida pero no sabemos donde está. No habiendo nadie del lado de fuera que nos pueda indicarla, debemos buscarla por nodos mismos. Lo que el labirinto enseña no es donde está la salida, pero cuáles los caminos que llevan a lado alguno."

Norberto Bobbio falleció en 9 de enero de 2004, en Turim, a los 94 años de edad.

Pensamiento

Bobbio fue un actor importante en el combate intelectual que condujo al enfrentamiento entre las tres principales ideologías del siglo XX: el nazi-fascismo, el comunismo y la democracia liberal. Enfrentamiento que es responsable, en gran medida, por la arquitectura del sistema internacional y por la división del mundo en dos bloques políticos, militares e ideológicos que subsistió hasta 1989.

El siglo XX, la Italia hube conocido famosos pensadores, alrededor de los cuales se dieron los enfrentamientos ideológicos y culturales. Uno de ellos era el filósofo Giovanni Gentile (1875-1944), que apoyó el régimen fascista; otro fuera el historiador Benedetto Croce (1866-1952), senador vitalício y personaje mayor del liberalismo italiano; el otro era el pensador marxista Antonio Gramsci (1891-1937), líder del partido comunista. Bobbio, al colocarse al lado de la Resistencia antifascista, rechazando Gentile, de cierto modo intentó realizar la síntesis entre los otros dos: Croce y Gramsci.

Su pensamiento, durante gran parte de la madurez de su carrera, estuvo circunscrito al círculo restricto de los medios intelectuales italianos, pero viene haciéndose gradualmente conocido en todo el mundo, primero por fuerza de sus estudios de filosofía del derecho, sobre el jusnaturalismo y positivismo jurídicos, sobre la constructibilidade de los sistemas constitucionales, después, por sus ensayos y polémicas sobre la democracia representativa, el ofício de los intelectuales, la naturaleza y las múltiples dimensiones del poder, la díade izquierda-derecha, el futuro de un socialismo no-marxista y democrático, y finalmente los problemas de la relación truculenta entre ética y política.

La leveza, la erudição y el classicismo de su pensamiento filosófico y político en aquello que, ya en el ocaso de la vida, designó por la visión del viejo y el reencontro de las memorias son, posiblemente, responsables por un nuevo interés por su obra y pensamiento, expresamente con la reedição en varias lenguas de sus ensayos políticos y filosóficos.

Ensayos que guardan un irresistível sabor narrativo y ético-histórico, pero que lo quedan con una básica actualidad en la revisitação de los eternos postulados teóricos del debate filosófico, como la libertad, la igualdad, la tolerancia, el pluralismo etc., los cuales cómo que matizam una concepción de justicia que ha sido avaro en reconocer.

La modestia intelectual condu-lo por veces a reconocer la insipiência o la desactualização de algunas de sus análisis más antiguos, dictadas o por la presión de las circunstancias o por la concentración en un o noutro punto de análisis. Como refiere su editor italiano de la obra de los años 90, "Entre dos repúblicas: los orígenes de la democracia italiana": "la bien pocas personas de nuestro país acontece sean protagonistas durante el curso entero de medio siglo de vida intelectual y civil, ejerciendo con una autoridad próxima de la sobriedade un magistério moral de extraordinaria eficacia. Tal vez a nadie, como la Norberto Bobbio, es concedido poder confrontar, a la distancia de cinqüenta años, la propia reflexión personal acerca de dos diferentes periodos de transición, dos acontecimientos decisivos para la historia política italiana".

Será por lo tanto difícil integrar su figura de investigador incansável, pensador persistente, de hombre de la cultura con relevante influencia política y social, que no se agota en la actual estratificação político-partidaria. Hombre de la escritura, de la polémica acutilante y contundente, de convicciones y temores, profesa un pensamiento coherente y exigente que se estriba en los valores de una sociedad libre, democrática y laica que sea capaz por la práctica del diálogo y de la tolerancia de vencer sus dificultades y realizar las promesas de progreso y desarrollo con que se comprometió.

Por eso su pensamiento político, constitucional y filosófico casa apenas con escuelas y fidelidades y no enjeita una dimensión ética y transcendental a que paulatinamente se acerca. Parte de una reverencia especial de las lecciones de sus maestros intelectuales y de vida: Kant, Rousseau, Hobbes, Kelsen pero también Benedetto Croce, Max Weber, Solari, Schmitt, en los primeros – Passerin d’Entreves, Luigi Einaudi, Renato Treves, Giole Solari, en los segundos. Continúa en los ejemplos de sus compañeros: Aldo Capitani, Rodolfo Monfoldo, Leone Ginzburg que marcan su conexión a: "esa minoría de nobles espíritus que defendieron hasta al fin, unos con lo sacrifico de la propia vida, los años duríssimos, la libertad contra la tirania, la tolerancia contra el atropelo, la unidad de los hombres por encima de las razas, de las clases y de las patrias, contra la división entre electos y réprobos" para llenar los caminos de una vida intelectual plena como hombre de la razón y de la tolerancia.

Esta postura de hombre de la razón es constante en su vida ensaística y filosófica: analizar con rigor los conceptos, expresar con claridad el pensamiento, explicitar sus fundamentos inspiradores, seriá-los por el crivo de la crítica y de la contraposición analítico-lingüística y a través de incontables ejemplos buscar convencer el suyo (o suyos) interlocutor(es) por el exclusivo ejercicio de la Razón y de la Argumentação. ES esta misma postura que le permite peneirar doctrinas filosóficas con que no concuerda como el marxismo pero que halla tengan dato una contribución especializada para la historia de las ideas o polemizar el fracaso del socialismo científico y de la sociedad socialista del leíste europeo, colocándose en la perspectiva del adversario (sin partir de una posición de antagonismo y exclusión absoluta) y explicitando las contradicciones y lagunas de su argumentícia.

En el campo de la Filosofía del Derecho Norberto Bobbio se incorpora en la corriente de los que identifican en el cuerpo doutrinal tres áreas de discusión: una área ontológica, de la Teoría del Derecho, que se preocupa con el derecho con existe, buscando alcanzar una compreensão consensualizada de los resultados de la Ciencia Jurídica, de la Sociología Jurídica, de la Historia del Derecho y otras abordagens complementarias; una área metodológica que comprende una Teoría de la Ciencia del Derecho y que recai en el estudio de la metodologia y de los procedimientos lógicos usados en la argumentação jurídica y en el trabajo de aplicación del Derecho; y, por fin, una área filosófica materializada en una Teoría de la Justicia como análisis que determina la valoración ideológica de la interpretación y aplicación del Derecho, en el sentido de la valorização crítica del derecho positivo.

Obra

De más reciente bibliografia de sus escritos enumera 2025 títulos entre obras de ensayo, derecho, ética, filosofía, piezas de comentario político. Pero se hay un trazo común que une esta vasta y diversificada obra intelectual es la postura del profesor que busca de forma simple e intuitiva transmitir a quién lo oye (o lee) las ideas matrices de una riquíssima historia de las ideas occidentales y la preserverante defensa de las reglas del juego democrático como indispensable a la propia supervivencia de la democracia.

Entre sus obras más usadas enmedio académico, se destaca el "Diccionario de Política", escrito al lado de Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino, publicada en dos volúmenes.

Ver también

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