El nacionalismo es una tesis. En sentido estricto, sería un sentimiento de valorização marcado por la aproximación e identificación con una nación, más precisamente con el punto de vista ideológico. Según Ernst Gellner (1983) el nacionalismo es la ideología fundamental de la tercera fase de la historia de la humanidad, la fase industrial, [1] cuando los estados nación se hacen la forma de organización político cultural que sustituye el imperio [1].
Acostumbra diferenciarse del patriotismo debido a su definición más estrecha. El patriotismo es considerado más una manifestación de amor a los símbolos del Estado, como el Himno, la Bandera , sus instituciones o representantes. Ya el nacionalismo presenta una definición política más abrangente Por ejemplo: de la defensa de los intereses de la nación antes de cualesquier otros y, sobre todo de su preservação mientras entidad, en los campos lingüístico, cultural, etc., contra procesos de destrucción identitária o transformación.
Son varios los movimientos dentro del espectro político-ideológico que se apropian del nacionalismo, ora como elemento programático, ora como forma de propaganda. Durante el siglo XX, el nacionalismo permeou movimientos radicales como el fascismo, el nacional-socialismo y el integralismo en el Brasil y en Portugal, especialmente durante el Estado Nuevo (Portugal).
El nacionalismo es una antigua ideología moderna: surgió en una Europa pre-moderna y post-medieval, a partir de la superación de la producción y consumo feudais por el mercado capitalista, con la submissão de los feudos a los estados modernos (aún absolutistas o ya liberales), con las reformas religiosas protestantes y la contrarreforma católica – hechos históricos estos que permitieron, o hasta más, que produjeron el surgimento de culturas diferenciadas por toda la Europa, culturas que, antes, eran conformadas, deformadas y formateadas por el cristianismo católico, con el apoyo de la nobleza feudal.
Surgió como una ideología popular revolucionaria, pues fue contraria al dominio imperialista político-cultural del cristianismo católico que se apoyaba en los nobles feudais y ayudaba a sostener la superada, limitada y limitante economía feudal, pero también como una ideología burguesa, pues las masas campesinas y el pequeño proletariado que también surgía pasaban del dominio de la nobleza feudal para lo de la burguesia industrial – y la ideología dominante en una sociedad es la ideología de las clases dominantes.
Después de la definitiva victoria político-cultural de los burgueses sobre la nobleza feudal – la cual fue sometida por la destrucción o por la absorção por la cultura y por la política burguesa – fue parcial y progresivamente dejado para tras, como una ideología que habría sido importante, pero que ya no sería más del que un recuerdo histórico.
El nacionalismo ressurge en las colonias europeas del Nuevo Mundo, en las “américas”, de Sur a Norte, y principalmente en la América Latina, antes mismo del surgimento de la ideología comunista europea, como un renovado nacionalismo, un “nacionalismo revolucionario” con algo ya de socializante; Simón Bolívar fue el líder mayor de ese “nacionalismo revolucionario” latino-americano, y este su nombre, sólo, ya basta para avalizar esa ideología, la cual se formó al mando de hombres tales como Tupac Amaru, San Martín o José Artigas.
Ressurge en la Europa, poco antes del surgimento de la ideología comunista, como un otro nacionalismo, como un “nacionalismo revolucionario” socializante, o incluso socialista, y antiimperialista, contrario al imperialismo europeo, el cual, además de explorar las colonias americanas, asiáticas y africanas, exploraba aún las naciones europeas más pobres; Giuseppe Mazzini fue el líder mayor de ese “nacionalismo revolucionario” en la Europa.
El “nacionalismo revolucionario” europeo, como una ideología antiimperialista original, también influenció el pensamiento de los latino-americanos que supieron aprender de los europeos aquello que fuera interesante y útil, desarrollando, en el Nuevo Mundo, una práctica y una lucha anticolonialista, la cual se desarrolló en la acción y en el discurso de hombres tales como “Tiradentes”, San Martín o Giuseppe Garibaldi.
El “nacionalismo revolucionario” latino-americano, en una inversão del colonialismo cultural, influenció aún la lucha antiimperialista en la Europa: las colonias latino-americanas mucho enseñaron a la naciones pobres europeas, con la lucha y el mando de Giuseppe Garibaldi, y de su mujer, Anita Garibaldi, revolucionarios y considerados por algunos héroes tanto en el Nuevo Mundo cuanto en el Viejo Mundo – continuando (y venciendo) la lucha antes comandada por Giuseppe Mazzini.
ckb:ناسیۆنالیزمkrc:Миллетчиликmwl:Nacionalismo