Multiculturalismo (o pluralismo cultural) es un término que describe la existencia de muchas culturas en una localidad, ciudad o país , sin que una de ellas predomine, sin embargo separadas geográficamente y hasta convivialmente en el que se convencionou llamar de “mosaico cultural”. El Canadá y la Australia son ejemplos de multiculturalismo; sin embargo, algunos países europeos advogam discretamente la adopción de una política multiculturalista. En contraponto al Multiculturalismo, podemos constatar la existencia de otras políticas culturales seguidas, como por ejemplo: El monoculturalismo vigente en la mayoría de los países del mundo y conectada íntimamente al nacionalismo, pretende la asimilación de los inmigrantes y de su cultura en los países de acolhimento. El Melting Pot, como es el caso de los Estados Unidos[carece de fuentes] y del Brasil, donde las diversas culturas están mezcladas y amalgamadas sin la intervención del Estado.
El multiculturalismo implica reivindicaciones y conquistas de las llamadas minorías (negros, indios, mujeres, homosexuales, entre otras).
La doctrina multiculturalista da ênfase a la idea de que las culturas minoritarias son discriminadas, siendo vistas como movimientos particulares, pero ellas deben merecer reconocimiento público. Para consolidarse, esas culturas singulares deben ser amparadas y protegidas por la ley. El multiculturalismo se opone al que él juzga ser una forma de etnocentrismo (visión de mundo de la sociedad blanca dominante que se toma por más importante que las demás).
La política multiculturalista visa resistir a la homogeneidade cultural, principalmente cuando esta homogeneidade es considerada única y legítima, sometiendo otras culturas la particularismos y dependencia. Sociedades pluriculturais coexistiram en todas las épocas, y hoy, se estima que sólo 10 a 15% de los países sean étnicamente homogêneos.
La diversidad cultural y étnica muchas veces es vista como una amenaza para la identidad de la nación. En algunos lugares el multiculturalismo provoca desprecio e indiferencia, como ocurre en el Canadá entre habitantes de lengua francesa y los de lengua inglesa.
Pero también puede ser vista como factor de enriquecimiento y apertura de nuevas y diversas posibilidades, como confirman el sociólogo Michel Wieviorka y el historiador Serge Gruzinski, al demuestren que el hibridismo y la maleabilidad de las culturas son factores positivos de innovación.
Charles Taylor, autor de Multiculturalismo, Diferencia y Democracia cree que toda la política identitária no debería ultrapasar la libertad individual. Individuos, en su entender, son únicos y no podrían ser categorizados. Taylor definió la democracia como la única alternativa no política para alcanzar el reconocimiento del otro, o sea, de la diversidad.
Sus opositores defienden que el multiculturalismo puede ser dañino a la sociedades y particularmente nocivo a la culturas nativas.