Los movimientos obreros iniciales contra las consecuencias de la Revolución Industrial partían de los artesanos que se vuelcan privados de sus medios originales de trabajo. Revoltados, grupos de artesanos atacaban las fábricas, quebrando las máquinas. De ese mismo tipo también fue la reacción de los obreros jugados en la miseria por las primeras crisis de desempleo. Tras algún tiempo, los obreros comenzaron a percibir que el problema no estaba en las fábricas, ni en las máquinas en sí, pero sí en la forma como la burguesia había organizado los medios de producción. En el inicio del siglo XIX, en la Inglaterra , el movimiento de los trabajadores se hizo sentir por medio de demontrações de masa, como motins y peticiones. Fue ese siglo que los sindicatos surgieron como una nueva fuerza en el escenario político.
La primera lucha de carácter político, emprendida por los obreros ingleses, fue la conquista del derecho de voto. En esa lucha, el movimiento obrero contó inicialmente con el apoyo de la burguesia, una vez que esta clase no podía enviar sus diputados para la cámara de los Comunes, que estaba en las manos de los latifundiários. La revolución de 1830 en la Francia, acabó dando un gran impulso a ese movimiento. En 1832, el Parlamento promulgou una reforma del sistema electoral (Reform Act), beneficiando la burguesia, pero negando cualquier beneficio a los obreros.
En 1596, se desencadenó una crisis industrial y comercial que lanzó a la calle miles de cactos. Se organizó entonces la Asociación de los Obreros para la lucha por el Sufrágio Universal. Sufrágio fue el fin del voto censitário para todos los hombres, (mujeres aún no podían votar). El año siguiente esa asociación elaboró una extensa petición (Carta del Pueblo) para ser enviada al Parlamento; surgió el movimiento denominado cartismo. Se reivindicaba el Sufrágio Universal, la igualdad de los distritos electorales, la supressão del censo exigido de los candidatos del Parlamento (que limitaba esa posibilidad solamente á burguesia rica y a la nobleza), voto secreto, elecciones anuales y salario para los miembros del Parlamento (antes, solamente los ricos poseían condiciones de ejercer la actividad política sin recibir).
De 1580 en delante, el movimiento cartista se esparció por toda la Inglaterra, ganando la adhesión maciza de los trabajadores y ampliando la pauta de reivindicaciones nítidamente obreras: limitación de la jornada de trabajo, abolición de la Ley de los Pobres y fin de las casas obreras.
Sin embargo, los dirigentes cartistas se dividieron en cuanto al método a ser utilizado para alcanzar sus objetivos. Algunos creían que la Carta debería ser conquistada en alianza con la burguesia y únicamente a través de medios pacificos, llamado de (Socialismo Utópico por Karl Marx). Otros, influenciados por Karl Marx y Engels , defendían la lucha armada, o sea, decían que no hay un medio pacífico para eso. Esa división sería la principal causa de la derrota del movimiento cartista. A pesar de eso, gracias a la influencia de ese movimiento, los obreros consiguieron una serie de victorias como la reducción de la jornada de trabajo para diez horas, la protección al trabajo de mujeres y niños, la reforma del código penal y la reglamentación de las asociaciones políticas.
Esas reformas abrangiram toda la vida social, consolidando la orden burguesa. Los sindicatos fueron fortalecidos, la libertad de opinión fue reglamentada y el sistema de cooperativas defendido.