Las misiones son iniciativas religiosas destinadas a propagar los principios del Cristianismo entre pueblos no-cristianos. Si basan en princípíos de la teologia cristiana en imitación del ministerio de Jesus Cristo y en cumplimiento del mandamento que dio a sus Apóstolos para predicar el Evangelio por el mundo. Pero además de ser simple ministerio de la palabra, las misiones se estructuran o insertan en comunidades estables y buscan integrar, con mayor o más pequeño éxito, los principios cristianos con la realidad de vida de los pueblos en que se implantan. De esa forma, ultrapasan la esfera religiosa y asumen una dimensión social, económica, educativa, assistencial y muchas veces también artística y cultural.
El primero grande missionário fue Paulo de Tarso, que contextualizou la doctrina de Cristo para un público greco-romano, permitiendo que ella transcendesse sus raíces judaicas. Desde entonces su ejemplo fue seguido por uno sin-número de otros religiosos al largo de los siglos, pero históricamente muchas misiones ejercieron un impacto cultural destrutivo sobre los pueblos evangelizados, suprimiendo o transformando radicalmente sus culturas originales, y justamente por eso muchas de ellas encontraron fuerte resistencia, dando origen la revueltas sangrientas donde muchos perdieron sus vidas. De entre las misiones históricas más importantes fueron las que los católicos fundaron en Américas, convirtiendo los pueblos indígenas masivos y dando origen a una rica cultura sincrética, pero donde las tradiciones indígenas acabaron perdiéndose en ancha medida.
Modernamente las misiones ya no tienden a imponer su visión sobre las culturas nativas, pero antes buscan presentarles los principios cristianos de forma compreensível para que los individuos puedan tener una nueva opción y escoger su creencia con mayor conciencia y engajamento, y dirigen buena parte de sus esfuerzos para que se formen liderazgos locales que conduzcan sus comunidades para un desarrollo al largo de líneas auto-determinadas y auto-sostenidas, y en integración con sus contextos regionales o nacionales. Con la creciente valorização reciente de las culturas tradicionales las misiones religiosas muchas veces han sido objeto de crítica por su presencia invariablemente introducir cambios en las estructuras sociales pre-existentes, pero por otro lado su acción assistencial y organizadora ha sido de utilidad en regiones afligidas por conflictos militares o por hambre y pobreza.