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Manifiesto Futurista

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Lo Manifiesto Futurista fue escrito por el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti, y publicado en el periódico francés Le Figaro en 20 de febrero de 1909 . Este manifiesto marcó la fundación del Futurismo, uno de los primeros movimientos del arte moderno. Consistía en 11 itens que proclamaban la ruptura con el pasado y la identificación del hombre con la máquina, la velocidad y el dinamismo del nuevo siglo.

Fundación y Manifiesto Futurista

20 de febrero de 1909

Habíamos velado la noche entera -mi amigo y yo- bajo lâmpadas de mezquita con cúpulas de latón perforado, estreladas como nuestras almas, porque como estas irradiadas por el fulgor cerrado de un corazón eléctrico. Tinhamos conculcado opulentos alfombras orientales nuestra acídia atávica, discutiendo delante de los límites extremos de la lógica y enegrecendo mucho el papel con escritos frenéticos.

Un orgullo inmenso intumenscia nuestros pechos, pues nodos nos sentíamos los únicos, en aquella hora, despertos y eretos, como faróis soberbos o como centinelas avanzadas, delante del ejército de estrellas enemigas, que miraban furtivas de sus campamentos celestes. Sós con los foguistas que se agitan delante de los hornos infernales de los grandes navíos, sós con los negros fantasmas que remexem en las barrigas incandescentes de las locomotivas tiradas a una loca carrera, sós con los borrachos gesticulantes, con un correcto batir de alas al largo de los muros de la ciudad. Sobressaltamo-nos, de repente, al oír el rumor formidável de los enormes tranvías de dos pisos, que pasan chocoalhando, resplandecentes de luces multicores, como las aldeas en fiesta que el Polvo, rebosando, sacude y arranca inesperadamente, para arrastrarlas hasta el mar, sobre cascadas y entre remolinos de un dilúvio.

Después el silencio oscureció más. Pero, mientras escuchábamos el extenuado murmúrio de oraciones del viejo canal y el estralar de huesos de los palacios moribundos sobre las barbas de húmeda verdura, nodos escuchamos, súbitamente rugir bajo las ventanas los automóviles famélicos.

- Vamos, dije yo; vamos amigos! Partamos! Finalmente la mitologia y el ideal místico están superados. Nodos estamos prestes a asistir al nacimiento del Centauro e inmediatamente veremos volar los primeros Ángeles! Será preciso sacudir las puertas de la vida para experimentar sus gozos y ferrolhos!... Partamos! He ahí, sobre la tierra, la primeiríssima aurora! No hay que iguale el resplandor de la espada roja del sol que esgrima por primera vez en nuestras tinieblas milenares!...

Aproximamo-nos de las tres fieras bufantes, para palpar amorosamente sus tórridos pechos. Yo me extendí en mi coche, como un cadáver en el lecho, pero inmediatamente enseguida resucité bajo el volante, cuchilla de guilhotina que amenazaba mi estómago.

La furiosa vassoura de la locura nos arrancó de nodos mismos y en los enxotou por las calles, íngremes y profundas como lechos de torrentes. Aquí y allí una lâmpada enferma, atrás de los vidrios de una ventana, nos enseñaba a despreciar la falaz matemática de nuestros ojos morredouros. Yo grité: -El faro, el faro sólo basta a la fieras!

Y nodos, como jóvenes leones, perseguíamos la Muerte, con su piel negra maculada de pálidas cruces, corría por el vasto cielo violáceo, vivo y palpitante.

Pero nodos no teníamos una Amante ideal que erguesse hasta las nubes su sublime figura, ni una Reina cruel a quién ofrecer nuestros cadáveres, contorcidos como anillos bizantinos! Nada, para querer morir, la no ser el deseo de librarnos finalmente de nuestro coraje demasiado pesado! Y nodos corríamos, chafando en las soleiras de las puertas los perros de guardia que se arredondavam debajo del hierro de pasar ropa. La Muerte, domesticada, me ultrapasaba en cada curva, para ofrecerme la pata con gracia, y de tarde en tarde se estirava en el suelo, con una confusión de maxilares estridentes, enviándome, de cada poça, mires aveludados y acariciantes.

- Salgamos de la sabiduría como de una cáscara horrible, y atiremo-nos, como frutos apimentados de orgullo, dentro de la boca inmensa y retorcida del viento!... Entreguemo-nos como pasto al Desconocido, no por desesperación, pero solamente para llenar los profundos del Absurdo! Apenas había pronunciado esas palabras, cuando vendré bruscamente sobre mí aún, con la misma embriaguez insensata de los perros que quieren morder la cauda, y he ahí que de repente veo dos ciclistas que vienen a mi encuentro, titubeando cómo dos raciocínios, ambos persuasivos, a pesar de contraditórios.

Su estúpido dilema discutía sobre mi terreno...

Que chateação! Arre!... Corté el asunto, y, de disgusto, me tiré de ruedas para cima en un foso...

Oh! foso materno, casi lleno de agua barrenta!

Lindo foso de taller! Yo saborei ávidamente tu lama fortificante, que me acordó la santa mama negra ama sudanesa...

Cuando me levanté - trapo sucio y malcheiroso - bajo el coche volcado, sentí el corazón perpassado, deliciosamente, por el hierro incandescente de la alegría!

Una multitud de pescadores armados de vara y de naturalistas podágricos tumultuava en vuelta del prodigio. Con cuidado paciente y meticuloso, aquella gente preparó altas armaduras y enormes redes de hierro para pescar mi coche, parecido con un grande tubarão encalhado. El coche emergió lentamente del foso, abandonando en el fondo, como escamas, su pesada carroçaria de bueno senso y su fofo acolchoado de comodidad.

Pensaban que tivasse muerto mi lindo tubarão, pero una carícia mía bastó para reanimá-lo, y ei-lo resucitado, ei-lo corriendo nuevamente, sobre sus poderosas nadadeiras!

Entonces, como rostro cubierto de la buena lama de los talleres, mezcla de escórias metálicas, de sudores inútiles, de fuligens celestes - nodos, contundidos y de brazos enfaixados pero impávidos, dictamos nuestras primeras ganas a todos los hombres vivos de la tierra:

Manifiesto del Futurismo

1. Nodos queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridade.

2. El coraje, la audácia, la rebelión serán elementos esenciales de nuestra poesía.

3. La literatura exaltó hasta hoy la imobilidade pensativa, el extase, el sueño. Nodos queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso de carrera, el salto mortal, el bofetão y el soco.

4. Nodos afirmamos que la magnificência del mundo se enriqueció de una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un automóvil de carrera con su cofre adornado con tubos gruesos, semejantes la serpientes de hálito explosivo... un automóvil rugidor, que correr sobre la metralha, es más bonito que la Victoria de Samotrácia.

5. Nodos queremos entonar himnos al hombre que coge el volante, cuya haste ideal atraviesa la Tierra, lanzada también en una carrera sobre el circuito de su órbita.

6. ES preciso que el poeta prodigalize con ardor, fausto y munificiência, para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales.

7. No hay más belleza, la no ser en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra-prima. La poesía debe ser concebida como un violento asalto contra las fuerzas desconocidas, para obligarlas la prostar-si delante del hombre.

8. Nodos estamos en el promontorio extremo de los siglos!... Por qué habríamos de mirar para tras, se queremos arrombar las misteriosas puertas del Imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nodos ya estamos viviendo en el absoluto, pues ya creamos la eterna velocidad onipresente.

9. Nodos queremos glorificar la guerra - única higiene del mundo - el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertários, las bellas ideas por las cuales se muere y el desprecio por la mujer.

10. Nodos queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academia de toda naturaleza, y combatir el moralismo, el feminismo y toda vileza oportunista y utilitária.

11. Nodos cantaremos las grandes multitudes agitadas por el trabajo, por el placer o por la sublevação; cantaremos las mareas multicores y polifônicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos el vibrante fervor nocturno de los arsenales y de los estaleiros incendiados por violentas lunas eléctricas; las estaciones esganadas, devoradoras de serpientes que fuman; los talleres colgados a la nubes por los hilos contorcidos de sus humos; los puentes, semejantes la ginastas gigantes que cabalgan los ríos, relucientes al sol con un lucir de cuchillos; los piróscafos aventurosos que farejam el horizonte, las locomotivas de ancho pecho, que pateiam sobre los raíles, como enormes caballos de acero enleados de coches; y el vuelo rasante de los aviones, cuya hélice freme al viento, como una bandera, y parece aplaudir como una multitud entusiasta.

ES de la Italia, que nodos lanzamos por el mundo este nuestro manifiesto de violencia arrebatadora e incendiária, con el cual fundamos hoy el "Futurismo", porque queremos liberar este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de antiquários.

Ya es tiempo de la Italia dejar de ser un mercado de belchiores. Nodos queremos liberarla de los incontables museos que la cubren toda de incontables cementerios.

Museos: cementerios!... Idénticos, en la verdad, por la sinistra promiscuidade de tantos cuerpos que no se conocen. Museos: dormitorios públicos en que se descansa para siempre junto a ser odiados o desconocidos! Museos: absurdos matadouros de pintores y escultores, que se van trucidando ferozmente a golpes de colores y líneas, al largo de las paredes disputadas!

Que se vaya allá en peregrinação, una vez por año, como se va al Cementerio el día de finados... Pase. Que una vez por año se deponga un homenaje de flores delante de la Gioconda, concedo...

Pero no admito que se lleven pasear, diariamente por los museos, nuestras tristezas, nuestro frágil coraje, nuestra inquietud doentia, mórbida. Para que envenenarse? Para que apodrecer?

Y lo que más se puede ver, en un viejo cuadro, sino la fatigante contorção del artista que se esforzó para infrigir las insuperáveis barreras opuestas al deseo de expresar enteramente su sueño?... Admirar un cuadro antiguo equivale a despejar nuestra sensibilidad en una urna funerária, en el lugar de proyectarla lejos, en violentos jatos de creación y de acción.

Vosotros queréis, pues, desperdiçar todas las suyas mejores fuerzas en esta eterna e inútil admiración del pasado, de la cual vosotros sólo pueden salir fatalmente exaustos, disminuidos y pisados?

En verdad yo les declaro que la frecuencia diaria a los museos, a la bibliotecas y a la academias (cementerios de esfuerzos vanos, calvários de sueños crucificados, registro de arremessos truncados!...) es para los artistas tan prejudicial, en cuanto a tutela prolongada de los padres para ciertos jóvenes ebrios de engenho y de gana ambiciosa. Para los moribundos, para los enfermos, para los prisioneros, vaya allá:- el admirable pasado es, quizá, un bálsamo para sus males, visto que para ellos el porvir está trancado... Pero nodos no queremos nada con el pasado, nodos, jóvenes y fuertes futuristas!

Y vengan, pues, los alegres incendiários de dedos carbonizados! Ei-los! Ei-los!... Vamos! Ateiem fuego a la estantes de las bibliotecas!... Desviad el curso de los canales, para inundar los museos!... Oh! la alegría de ver booiar a la deriva, laceradas y desbotadas sobre aquellas aguas, las viejas pantallas gloriosas!... Empunhem las picaretas, las hachas, los martillos y destruyan sin piedad las ciudades veneradas!

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