Los Hermanos Karamazov (en ruso Братья Карамазовы, Brat'ya Karamazovy, AFI ['bratʲjə karə'mazəvɨ]), romance de Fiódor Dostoiévski, escrito en 1879, es una de las más importantes obras de las literaturas rusas y mundiales, o, conforme afirmó Freud[1]: "la mayor obra de la historia". Freud considera ese romance, juntamente con Édipo Rey y Hamlet , tres importantes libros acerca del embate padre e hijo, y retratam el complejo de Édipo.
ES una obra aclamada por la crítica y se trata de una narración muy pormenorizada como que de una testigo de los aludidos hechos en una ciudad alejada rusa. El narrador pide constantes disculpas al lector por no saber algunos hechos, por considerar la propia narrativa larga (aún en los formatos grandes el libro pasa de 700 páginas) y por considerar su héroe alguien poco conocido o, incluso, desimportante. La narrativa no sólo conversa con el lector, pero es onipresente y también indica o infiere los pensamientos de los incontáveis personajes.
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Esa frase es frecuentemente citada en relación a esa obra, sin embargo nunca aparece de esa manera. Ella es en la verdad una forma parafraseada de un tramo del libro donde narran acerca de un artículo que lo personaje Ivan Karamazov acaba de publicar en una revista:
... él (Ivan Fiodorovitch Karamazov) declaró en tono solemne que en toda la faz de la tierra no existe absolutamente nada que obligue los hombres a amar sus semejantes, que esa ley de la naturaleza, que reza que el hombre ame la humanidad, no existe en absoluto y que, si hasta hoy existió el amor en la Tierra, este no se debió la ley natural pero tan-sólo al hecho de que los hombres creían en la propia inmortalidad. Ivan Fiodorovitch añadió, entre parenteses, que es en eso que consiste toda la ley natural, de suerte que, destruido-si en los hombres la fe en su inmortalidad, en ellos se exaure de inmediato no sólo el amor como también toda y cualquier fuerza para que continúe la vida en el mundo. Y más: entonces no habrá más nada amoral, todo será permitido, hasta la antropofagia. Pero eso aún es poco, él concluyó afirmando que, para cada individuo particular, por ejemplo, como nodos aquí, que no cree en Dios ni en la propia inmortalidad, la ley moral de la naturaleza debe ser inmediatamente convertida en el opuesto total de la ley religiosa anterior, y que el egoísmo, llegando hasta al crimen, no sólo debe ser permitido al hombre pero incluso reconocido como la salida indispensable, de más racional y casi de más noble para la situacão. - página 109, de la editora 34.
Durante un célebre pasaje, en que Ivan narra a su hermano Aliéksiei una poesía que esta escribiendo, intitulada El grande Inquisidor, este inquisidor, al se deparar con Jesus que acaba de volver la tierra, cuestiona:
Será que no pensaste que él (el Hombre) acabaría cuestionando y renegando hasta tu imagen y tu verdad se lo oprimieran con un fardo tan terrible como el libre arbítrio? - página 353 de la editora 34.
Muy más el frente en el libro, Ivan considera a otra posibilidad. Si Dios no existir, y la religión fuera extinta de todas las formas, lo que acontecería?
Cuando la humanidad, sin excepción, haya renegado Dios (y creo que esa era vendrá), entonces caerá por sí sólo, sin antropofagia, toda la vieja concepción de mundo y, principalmente, toda la vieja moral, y hube comenzado el enteramente nuevo. Los hombres se juntarán para tomar de la vida todo lo que ella puede dar, pero visando únicamente a la felicidad y a la alegría en este mundo. El hombre alcanzará su grandeza imbuindo-si del espíritu de una divina y titânica altivez, y surgirá el hombre-dios. Venciendo, cada hora, con su gana y ciencia, una naturaleza ya sin límites, el hombre sentirá así y cada hora uno gozo tan elevado que este le sustituirá todas las antiguas esperanzas en el gozo celestial. Cada uno sabrá que es plenamente mortal, no tiene ressurreição, y aceptará la muerte con altivez y tranquilidad, como un dios. Por altivez comprenderá que no hay razón para reclamar de que la vida es un instante, y amará su hermano ya sin esperar cualquiera recompensa. El amor satisfará sólo un instante de la vida, pero la simple conciencia de su fugacidade reforzará a llama de ese amor tanto cuánto ella antes se disipaba en la esperanza de un amor además-túmulo e infinito. - página 840 de la editora 34.
Se trata de un caso de parricídio en la familia supracitada. En virtud, según casi todos los personajes, de todo el tipo de la sublevação de los valores sociales: mala creación, falta de religiosidade, falta de esperanza y otros más citados al largo del libro. A pesar del asesino ser sólo uno de todos los personajes envueltos en la fatídica noche del crimen, el autor trata de forma única al incluir que todos los hijos, aún los no presentes en la noche del asesinato, acaban apareciendo y sintiéndose de cierta forma culpado por el crimen. La frase "todos somos culpados por todo" aparece más de un golpe en el libro.
Hay, pero, también un error de juicio. Pero un martirio o culpa que también debe ser acepto de una forma o de otra, por una razón o por otra, según Aliéksiei Fiodórovitch Karamazov, el héroe del narrador, un noviciado en las actividades monásticas que, siguiendo las instrucciones de su maestro Zósima debe "volver al mundo". Persona, el héroe, tranquila, ponderada, extremadamente justa y llena de compasión.
Ivã Fiodórovitch Karamazov, hermano de Aliéksiei, es el más instruido, el más viajado, justamente el niilista y que doutrinou Smerdiakov, creado de la casa, lo "todo es permitido". El propio Ivã puede ser comparado al Dostoievski que se sintió profundamente atordoado con el hecho de que, cuando salió para estudiar en Moscú, abandonando el padre, este fue víctima de los propios creados. Ivã, tal cual el Dostoievski de la época, estaban en el ostracismo religioso; y demasiado apegados a instruirse.
Dmítri Fiodórovitch Karamazov, el tercer hermano, es "el medio término entre el bien y el mal" (sic.), se infiere pero, que el bien y el mal serían justamente el cristianismo y el niilismo, respectivamente, en la opinión del autor. ES importante resaltar que este resentimiento para con el niilismo por Dostoievski es también en virtud del tedio que los socialistas rusos con quienes estrechó relaciones predicaban y vivían, siempre desesperançados. ES también importante notar que se trata del niilismo passivo, y no del activo, como aquel descrito por Nietzsche.
Caterina Ivanovna, ex-prometida de Dmítri, es, en la verdad, la joven Polina, que Dostoievski conoció cuando se refugió de sus acreedores en la Europa . No son raras las referencias a ella en su vasta obra, cada cuál, con un nombre diferente.[carece de fuentes]