Libro de los Muertos (cuyo nombre original, en egipcio antiguo, era Libro de Salir Para la Luz[1]) es la designación dada a una coletânea de hechizos , fórmulas mágicas, oraciones, himnos y litanias del Antiguo Egipto, escritos en rodillos de papiro y colocados en los túmulos junto de las múmias. El objetivo de estos textos era ayudar el muerto en su viaje para el otro mundo, alejando eventuales peligros que este podría encontrar en el viaje para el Además.
La idea céntrica del Libro de los Muertos es el respeto a la verdad y a la justicia, mostrando el elevado ideal de la sociedad egipcia. Era creencia general que delante de la diosa Maat de nada valdrían las riquezas, ni la posición social del fallecido, pero que sólo los actos serían llevados en cuenta. Fue justamente en el Egipto que ese enfoque de que la suerte de los muertos dependía del valor de la conducta moral mientras vivo ocurrió por primera vez en la historia de la humanidad. Mil años más tarde, — dice Kurt Lange — esa idea altamente moral no se hube esparcido aún por ninguno de los pueblos civilizados que conocemos. En Babilônia, como entre los hebreos, los buenos y los malos eran víctimas en el además, y sin discernimento, de las mismas vicissitudes.
No resta duda de que el juicio ds actos después de la muerte debía preocupar, y mucho, la mayoría de los egipcios, religiosos que eran. Para los egipcios ese conjunto de textos era considerado como obra del dios Thoth. Las fórmulas contenidas en esos escritos podían garantizar al muerto un viaje tranquilo para el paraíso y, como estaban grafadas sobre un material de bajo coste, permitían que cualquier persona tuviera acceso a una tierra bien-aventurada, lo que antes sólo estaba al alcance del rey y de la nobleza. En verdad, esa compilación de textos era intitulada por los egipcios de Capítulos del Salir a la Luz o Fórmulas para Volver a la Luz (Reu desnudo pert en hru), lo que por sí sólo ya indica el espíritu que presidía la reunión de los escritos, aunque desordenados. Era objetivo de ese compêndio, nos enseña el historiador Maurice Crouzet, suministrar al defunto todas las indicaciones necesarias para triunfar de las incontables trampas materiales o espirituales que lo esperaban en la ruta del "occidente".
El Libro de los Muertos no era un "libro" en el sentido coevo de la palabra. La actual idea de libro sugiere la existencia de un autor (o autores) que propositadamente redacta un texto con un principio, medio y fin. En vez de eso, los textos que integran lo que hoy se denomina por Libro de los Muertos no fueron escritos por un único autor ni son todos de la misma época histórica. Uno de los escritores más conocido por colaborar con una parte de ese libro fue Snefferus S. Karnak.
Los antiguos egipcios denominaban a esta coletânea de textos como Prt m hru , lo que puede ser traducido como "La Manifestación del Día" o "La Manifestación de la Luz". La actual designación Libro de los Muertos es disputada entre dos orígenes. La primera se refiere al título dado a los textos por el egiptólogo alemán Karl Richard Lepsius cuando los publicó, en 1842 - De las Todtenbuch dé Ägypter (Todtenbuch, Libro de los Muertos). Se afirma igualmente que el título pueda ser oriundo del nombre que los profanadores de los túmulos daban a los papiros que encontraban junto a la múmias - en árabe, Kitab al-Mayitun (Libro del Defunto).
Las ediciones modernas del Libro de los Muertos son compuestas por cerca 200 "capítulos", nombre que los egiptólogos dan a la fórmulas encontradas en los papiros preservados al largo de los siglos. Ninguno de los papiros conocidos presenta el mismo número de capítulos y de ilustraciones (vinhetas). Entre los más conocidos, se encuentra el Papiro de Ani, con un total de 24 metros, que se halla actualmente en British Museum, en Londres.
El Libro de los Muertos data de la época del Imperio Nuevo, periodo de la historia del Antiguo Egipto que se inicia alrededor de 1580 a.C. y termina en 1160 a.C.. Sin embargo, la obra recoge textos más antiguos - del Libro de las Pirámides (Imperio Antiguo) y del Libro de los Sarcófagos (Imperio Medio).
En el Imperio Antiguo fueron grabadas varias fórmulas mágicas sobre los muros de los pasillos y de las cámaras funerárias de las pirámides de Sakara, pertenecientes a varios reyes de la V y de la VI dinastias (Unas, Teti, Pepi I, Merenré y Pepi II). Estos textos son conocidos como Textos de las Pirámides. En esta altura la posibilidad de una vida tras la muerte era sólo accesible a los reyes.
A partir de la VII dinastia egipcia se verifica una "democratización" de la posibilidad de ascender a una vida en el Además. Esta no será más reservada sólo al soberano, pero será también posible para los nobles y los altos operarios, y progresivamente se extenderá a toda la población. Durante el Imperio Medio los textos usados por los reyes fueron modificados, a la vez que surgieron nuevos textos que mantenían su función de ayudar el muerto en el camino del Además. Los textos pasaron a ser escritos en el interior de los sarcófagos (en la madera) de los nobles y de los operarios, siendo por eso conocidos como Textos de los Sarcófagos.
Durante el Imperio Nuevo se reunieron textos funerários de periodos anteriores (Textos de las Pirámides y Textos de los Sarcófagos), a la vez que se redactaron nuevos textos, escritos en rodillos de papiro y colocados junto de las múmias en los túmulos. La colectánea de estos textos es hoy conocida como Libro de los Muertos.
Existen algunas versiones locales del Libro de los Muertos, que presentan pequeñas diferencias.
La llamada "recensão tebana", escritura en hieróglifos (y más tarde en hierático) sobre papiro, se encuentra hendida en capítulos sin una orden determinada, aunque la mayoría de ellos posea un título. Esta versión fue utilizada entre la XVII y la XXI dinastia egipcia no sólo por los faraós, pero también por las personas comunes.
En la "recensão Saíta", usada a partir de la XXVI dinastia (siglo VII a.C.) y hasta el fin de la era ptolemaica, se fijó de forma definitiva la orden de los capítulos.