Libertad, en filosofía, designa de una manera negativa, la ausencia de submissão, de servidumbre y de determinación , es decir, ella califica la independencia del ser humano. De manera positiva, libertad es la autonomía y la espontaneidade de un sujeto racional. Es decir, ella califica y constituye la condición de los comportamientos humanos voluntarios.
No se trata de un concepto abstracto. ES necesario observar que filósofos como Sartre y Schopenhauer buscan, en sus escritos, atribuir esta calidad al ser humano libre. No se trata de una criba entre la libertad y el hombre, pero sí de una sinergia entre ambos para a auto-afirmación del Ego y su existencia. Y en la ecuación entre Libertad y Gana, se observa que el querer ser libre se hace la fuerza-motriz y, paradoxicamente, el instrumento para la liberação del hombre.
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Las principales teorías metafísicas sobre la libertad de expresión.
Ser indiferentemente libre es no haber más propensão a hacer una del que otra, entre dos alternativas. (Ver asno de Buridan.)
Leibniz consideró la libertad de indiferencia imposible. Descartes a consideró el grado más bajo de la libertad (ver las Meditações sobre filosofía primera, "Cuarta Meditação").
Una causa espontânea es una causa no motivada por algo exterior y sí una propia decisión suya, a pesar de depender de algo como dinero o bienes materiales, su decisión lo hace libre.
Para Descartes, actúa con más libertad quien mejor comprende las alternativas en elección. Mientras más claramente una alternativa aparezca como la verdadera, más fácilmente se escoge esa alternativa.
Personas que no buscan informaciones, tienen más dificultades para identificar las incontables alternativas que existen, pues alternativas son frutos de la adquisición de esas informaciones.
Para Kant, ser libre es ser autónomo, esto, es dar a sí aún las reglas a ser seguidas racionalmente. Todos entienden, pero ningún hombre sabe explicar.
Una de las obras realizadas por Kant es la Crítica de la Razón Pura. En esta, el estudio del hecho de la razón se hace pertinente, pues discorre sobre la libertad en ese contexto. El hecho de la razón citado por Kant es la conciencia del individuo sobre las leyes morales vigentes (REALE, 1990, p. 914). Pero ese hecho de la razón sólo puede ser admitido con la existencia de la libertad, esta libertad sólo es admitida con una intuição intelectual, o sea, conocimiento. Kant explica aquí que tener conciencia de las leyes morales vigentes no es sólo por vías de intuição, o conocimiento, puro ni intuitivo, esa conciencia, o hecho de la razón depende de la intuição intelectual, para que se pueda ver la libertad como positiva. Kant llama ese aspecto positivo de autonomía. La libertad que el hombre debe aprovechar, en Kant, dice respeto a la gana. Esa gana no debe ser bloqueada por ningún tipo de heteronomia . El libre arbítrio debe ser utilizado de forma pura para que no dependa de nada con relación a la ley. Por lo tanto la persona dotada de libertad, o sea, sin intervenciones de outrem, puede hacer uso de esta, sin embargo lo hará con mayor claridad si su conocimiento y conciencia de su libertad existir.
Para Spinoza, ser libre es hacer lo que sigue necesariamente de la naturaleza del agente.
La libertad suscita al hombre el poder de expresarse como tal, y obviamente en su totalidad. Esta es también, la meta de sus esfuerzos, su propia realización.
A pesar de muchas veces asociemos el concepto de libertad a la decisión y determinación constante, esta no será bien así, ya que nuestra vida es condicionada cada osadía y paso. La deliberação está entonces conducida por el envolvente humano, en el cual se insertan las leyes físicas y químicas, biológicas y psicológicas. De lo contrario pasa a llamarse libertinagem. Asociada a la libertad, está también la noción de responsabilidad, ya que el acto de ser libre implica asumir el conjunto de nuestros actos y saber responder por ellos.
En el general, ser libre es tener capacidad para actuar, con la intervención de la gana.
Para Leibniz, lo actúe humano es libre la despeito del principio de causalidade que rige los objetos del mundo material.
La acción humana es contingente, espontânea y reflejada. O sea, ella es tal que podría ser de otra forma (nunca es necesaria) y por eso, contingente. ES espontânea porque siempre parte del sujeto agente que, aún determinado, es responsable por causar o no una nueva serie de eventos dentro de la tela causal. ES reflejada porque el hombre puede conocer los motivos por los cuales actúa en el mundo y, una vez conociéndolos, lidar con ellos de manera libre.
Para Schopenhauer, la acción humana no es, absolutamente, libre. Todo el actuar humano, así como todos los fenómenos de la naturaleza, incluso sus leyes, son niveles de objetivação de la cosa-en-sí kantiana que el filósofo identifica como siendo puramente Gana.
Para Schopenhauer, el hombre es capaz de acessar su realidad por un doble registro: el primero, lo del fenómeno, donde todo el existente se reduce, en ese nivel, la mera representación. En el nivel esencial, que no se deja incaute por la intuição intelectual, por la experiencia de los sentidos, el mundo es incautado inmediatamente como gana, Gana de Vida. En ese caso, la noción de gana asume un aspecto amplio y abierto, transformándose en el principio motor de los eventos que se suceden en la dimensión fenomênica según la ley de la causalidade.
El hombre, objeto entre objetos, cosa entre cosas, no posee libertad de acción porque no es libre para deliberar sobre su gana. El hombre no escoge lo que desea, lo que quiere. Luego, no es libre - es absolutamente determinado a actuar según su gana particular, objetivação de la gana metafísica por detrás de todos los eventos naturales. Lo que parece deliberação es una ilusión ocasionada por la mera conciencia sobre los propios deseos.
Para Jean-Paul Sartre, la libertad es la condición ontológica del ser humano. El hombre es, antes de todo, libre. El hombre es libre mismo de una essência particular, como no lo son los objetos del mundo, las cosas. Libre a un punto tal que puede ser considerado la brecha por donde el Nada encuentra su espacio en la ontologia . El hombre es nada antes de definirse cómo algo, y es absolutamente libre para definirse, engajar-si, concluirse, agotar a sí aún.
El tema de la libertad es el núcleo céntrico del pensamiento sartriano y como que resume toda su doctrina. Su tesis es: la libertad es absoluta o no existe. Sartre rechaza todo determinismo y aún cualquier forma de condicionamento. Así, él rechaza Dios e inverte la tesis de Lutero ; para este, la libertad no existe justamente porque Dios todo sabe y todo prevé. Pero como dios no existe, la libertad es absoluta. Y rechaza también el determinismo materialista: si todo se redujera a la materia, no habría conciencia y no habría libertad. Cuál es, entonces, el fundamento de la libertad? ES lo nada, el indeterminismo absoluto. Ahora se entiende mejor la mala fe: la tendencia a ser termina siendo la negação de la libertad. Si el fundamento de la conciencia es lo nada, ningún ser consigue ser principio de explicación del comportamiento humano. No hay ningún tipo de essência - divina, biológica, psicológica o social - que anteceda y pueda justificar el acto libre. ES el propio acto que todo justifica. Por ejemplo: de cierto modo, yo escojo inclusive mi nacimiento. Por qué? Si yo me explicara a partir de mi nacimiento, de una correcta constitución psicossomática, yo sería sólo una sucesión de objetos. Pero el hombre no es objeto, él es sujeto. Eso significa que, aquí y ahora, cada instante, es mi conciencia que está "escogiendo", para mí, aquello que mi nacimiento fue. El modo como soy mi nacimiento es eternamente mediado por la conciencia, o sea, por el nada. La falsificación de la libertad, o la mala fe, reside precisamente en la invención de los determinismos de toda especie, que ponen en el lugar del nada el ser.
La libertad humana se revela en la angustia . El hombre se angustia delante de su condena a la libertad. El hombre sólo no es libre para no ser libre, está condenado a hacer elecciones y la responsabilidad de sus elecciones es tan opressiva, que surgen escapatórias a través de las actitudes y paradigmas de mala-fe, donde el hombre aliena-si de su propia libertad, mintiendo para sí aún a través de conductas e ideologías que lo rediman de la responsabilidad sobre las propias decisiones.
Para Carlos Bernardo González Pecotche, la libertad es prerrogativa natural del ser humano, ya que nace libre, aunque no se dé cuenta hasta el momento en que su conciencia lo hace experimentar la necesidad de ejercerla como único medio de realizar sus funciones primordiales de la vida y el objetivo que cada uno debe alcanzar cómo ser racional y espiritual. Como principio, señala al hombre y le substancia su posición dentro del mundo.
ES preciso vincularla muy estrechamente al deber y a la responsabilidad individual, pues estos dos términos, de gran contenido moral, constituyen la palanca que mueve los actos humanos, preservándolos del exceso, siempre prejudicial a la independencia y a la libertad de quién en él incorre.
La libertad es como el espacio, y que depende del ser humano que ella sea, también como él, más amplia o más estrecha, vinculada al control de los propios pensamientos y de las actitudes. El conocimiento es el gran agente equilibrador de las acciones humanas y, en consecuencia, al ampliar los dominios de la conciencia, es lo que hace el ser más libre.
En los Manuscritos Economico-filosóficos y en La Ideología Alemana, Karl Marx entiende la libertad humana como la constante creación práctica por los individuos de circunstancias objetivas en las cuales despontam sus facultades, sentidos y aptitudes (artísticas, sensórias, teóricas...). Él, así, critica las concepciones metafísicas de la libertad.
Para él, no hay libertad sin el mundo material en el cual los individuos manifiestan en la práctica su libertad junto con otras personas, en que transforman sus circunstancias objetivas de modo a crear el mundo objetivo de sus facultades, sentidos y aptitudes. O sea, la libertad humana sólo puede ser encontrada de hecho por los individuos en la producción práctica de sus propias condiciones materiales de existencia.
De ese modo, si los individuos son privados de sus propias condiciones materiales de existencia, es decir, si sus condiciones objetivas de existencia son propiedad privada (de otra persona, por lo tanto), no hay verdadera libertad, y la sociedad se divide en proletários y capitalistas. Bajo el dominio del capital, la manifestación práctica de la vida humana, la actividad productiva, se hace coerção, trabajo asalariado; las facultades, habilidades y aptitudes humanas se hacen mercancía, fuerza de trabajo, que es vendida en el mercado de trabajo, y la vida humana se reduce a la mera supervivencia.
Marx dice que las varias libertades parciales que existen en el capitalismo - por ejemplo, la libertad económica (de comprar y vender mercancías), la libertad de expresión o la libertad política (decida quién gobierna) - pressupõem que la criba de los hombres con relación sus condiciones de existencia sea mantenida, pues, si esa criba sea atacada por los hombres en búsqueda de su libertad material fundamental, todas esas libertades parciales son suspensas (dictadura) para restablecer el capitalismo. Pero si la lucha de los individuos privados de sus condiciones de existencia (proletários) tenga éxito y si ellos consigan abolir la propiedad privada de esas condiciones, sería instaurado el comunismo, que él entiende como la asociación libre de los productores.
En el libro La Sociedad del Espectáculo, Guy Debord, al criticar la sociedad de consumo y el mercado, afirma que la libertad de elección es una libertad ilusória, pues escoger es siempre escoger entre dos o más cosas listas, es decir, pre-determinadas por otros. Una sociedad como la capitalista donde la única libertad que existe socialmente es la libertad de escoger cual mercancía consumir impide que los individuos sean libres en su vida cotidiana. La vida cotidiana en la sociedad capitalista se divide en tiempo de trabajo (que es no-libre, sometido a la jerarquía de administradores y a la exigencias de logro impuestas por el mercado) y tiempo de ocio (donde los individuos tiene una libertad domesticada que es escoger entre cosas que fueron hechas sin libertad durante el tiempo de trabajo de la sociedad). Así, la sociedad de la mercancía hace de la passividade (escoger, consumir) la libertad ilusória que se debe buscar a todo el coste, mientras que, de hecho, como seas activos, prácticos (en el trabajo, en la producción), somos no-libres,
| Libertad, esa palabra que el sueño humano alimenta que no hay nadie que explique y nadie que no entienda. |
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En ética la libertad acostumbra ser considerada un pressuposto para la responsabilidad del agente, para el desarrollo de su ambiente, de sus estructuras para conseguir, en el final, satisfacción para el medio.