Los estudios sobre la comunicación intercultural Y el lenguaje usado en la Edad Medía de los tiempos de roma vienen buscando una respuesta para la duda de como las personas consiguen comprender unas a la otras cuando no poseen las mismas experiencias culturales. Aspectos relevantes de una cultura pueden facilitar el aprimoramento de la cualificación intercultural de un falante, ya que solamente el aprendizaje de estructuras lingüísticas no es sinônimo de éxito para esa compreensão.
Milton Bennett, un importante nombre en los estudios interculturais, en su artículo “Intercultural Communication: La Current Perspective” (1993), caracterizó dos tipos de cultura: la cultura objetiva y la cultura subjetiva. Cultura Objetiva consiste en las manifestaciones producidas por la sociedad, como literatura, música, ciencia, arte, lengua, mientras estructura, entre otras; sería el producto concreto creado por la sociedad. Por otro lado, la Cultura Subjetiva puede ser encontrada en manifestaciones abstractas, como valores, creencias y en el uso de la lengua, llevando a una cualificación intercultural.
La lengua es vista en muchos trabajos como un instrumento de interacción humana. La cultura subjetiva, o sea, los valores y las normas culturales, modela las diferentes formas de interacción entre un falante y un ouvinte. Estos valores y normas están presentes en la cualificación comunicativa de los participantes, al hagan determinadas elecciones durante la interacción social.
La cultura norteamericana, por ejemplo, es marcada por una diretividade en el tratamiento interpessoal. Ellos son informales, espontâneos y usan el mismo tipo de tratamiento con diferentes personas. Para los americanos, ser formal es hacer uso de complejos métodos de tratamiento y rituais, que son encontrados en otras culturas, reflejando la respectiva sociedad, como la japonesa (Stewart & Bennett, 1991). Pero, cuando comparados a los brasileños, ellos son más distantes en sus eventos comunicativos.
Se percibe, delante de esa breve comparación, que lengua y cultura son dos instrumentos inseparables. La lengua es un instrumento vivo y constantemente en desarrollo. Diariamente, ella sufre influencia de la cultura, sea en la escritura o en el habla, “(...) difícilmente lengua y cultura pueden ser separadas. Consideramos que la lengua es uno de los sistemas de expresión de una cultura y que diferentes lenguas presentan preferencias que son influenciadas por la cultura” (Grabe & Kaplan, 1989, apud Oliveira, 2000, p. 50).
Esta afirmación es claramente observada en la lengua hablada, que no puede ser controlada como la lengua escrita. No es la lengua que determina el comportamiento de sus falantes, pero exactamente el contrario, o sea, ese comportamiento es que puede influenciar el uso de ella. Este hecho remite a la cultura subjetiva presentada por Bennett.
Observación: Parte del texto editado fue retirado de la Dissertação de Máster de Jane Santos, que puede ser consultada a través de la dirección [1]