| Latín (Lingua Latina) | |
|---|---|
| Región | Península Itálica y Europa . Idioma oficial de Vaticano Utilizado en documentos oficiales, pero no en conversaciones coloquiais. |
| Total de falantes | Sin datos |
| Dialectos | - |
| Estado oficial | |
| Regulado por | Opuse Fundatum Latinitas |
| Códigos de la lengua | |
| ISO 639-1 | la |
| ISO 639-2 | lat |
| SIL | LTN |
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El latim es una antigua lengua yendo-europea del ramo cursiva originalmente hablada en el Lácio, la región del entorno de Roma . Fue ampliamente difundida, especialmente en la Europa , como la lengua oficial de la República Romana, del Imperio Romano y, después de la conversión de este último al cristianismo, de la Iglesia Católica. A través de la Iglesia, se hizo la lengua de los académicos y filósofos europeos medievais. Por ser una lengua altamente flexiva y sintética, su sintaxis (orden de las palabras) es, en alguna medida, variable, si comparada con a de idiomas analíticos como el portugués, aunque en prosa los romanos tendieran a preferir la orden SOV. La sintaxis es indicada por una estructura de afixos conectados a temas. El alfabeto latino, derivado de los alfabetos etrusco y griego (por su parte, derivados del alfabeto fenício), continúa a ser el más ampliamente usado en el mundo.
Aunque el latim sea hoy una lengua muerta, con pocos falantes fluentes y sin que nadie lo tenga por lengua materna, aún es empleado por la Iglesia Católica. Ejerció enorme influencia sobre diversas lenguas vivas, al servir de fuente vocabular para la ciencia, el mundo académico y el derecho. El latim vulgar, un dialecto del latim, es el ancestral de las lenguas neolatinas (italiano, francés, español, portugués, romeno, catalán, romanche y otros idiomas y dialectos regionales del área); muchas palabras adaptadas del latim fueron adoptadas por otras lenguas modernas, como el inglés. El hecho de haber sido la lingua franca del mundo occidental por más de mil años es prueba de su influencia.
El latim aún es la lengua oficial de la Ciudad de Vaticano y del Rito Romano de la Iglesia Católica. Fue la principal lengua litúrgica hasta el Concílio Vaticano Segundo los años 1960. El latim clásico, la lengua literaria del final de la República y del inicio del Imperio Romano, aún hoy es enseñado en muchas escuelas primarias y secundarias, aunque su papel se haya reducido desde el inicio del siglo XX.
Tabla de contenido |
El latim integra las lenguas itálicas y su alfabeto se basa en el alfabeto cursiva antigua, derivado del alfabeto griego. El siglo IX a.C. o VIII a.C., el latim fue traído para la península Itálica por los migrantes latinos, que se fijaron en una región que recibió el nombre de Lácio , en torno al río Tibre, donde la civilización romana vendría a desarrollarse. Aquellos primeros años, el latim sufrió la influencia de la lengua etrusca, proveniente del norte de la Italia y que no era yendo-europea.
Aunque la literatura romana superviviente sea compuesta casi enteramente de obras en latim clásico, la lengua hablada en el Imperio Romano del Occidente era el latim vulgar, que difería del primero en su gramática, vocabulário y pronúncia.
El latim se mantuvo por mucho tiempo como la lengua jurídica y gubernamental del Imperio Romano, pero con el tiempo el griego pasó la predominar entre la élite culta, ya que gran parte de la literatura y de la filosofía estudiada por la clase alta romana había sido producida por autores griegos, en general atenienses. En la mitad oriental del Imperio, que vendría a hacerse el Imperio Bizantino, el griego terminó por suplantar el latim como idioma gubernamental, y era la lengua franca de la mayoría de los ciudadanos orientales, de todas las clases.
El latim presenta variaciones conforme el periodo histórico que se examina:
Después de su transformación en las lenguas românicas, el latim continuó a suministrar un repertório de términos para muchos campos semânticos, especialmente culturales y técnicos, para una amplia variedad de lenguas.
Los romanos usaban el alfabeto latino, derivado del alfabeto cursiva antigua, el cual por su parte advinha del alfabeto griego. El alfabeto latino sobrevive hoy como sistema de escritura de las lenguas românicas (como el portugués), célticas, germânicas (inclusive el inglés) y muchas otras.
Los antiguos romanos no usaban puntuación, macros (pero empleaban ápices para distinguir entre vocales largas y breves), las letras j y u , letras minúsculas (aunque usaran una forma de escritura cursiva) o espacio entre palabras (pero por veces se empleaban puntos entre palabras para evitar confusiones). Así, un romano escribiría la frase "Lamentai, ó Vênus[1] y cupidos" de la siguiente manera:
Esta frase sería escrita en una edición moderna cómo:
O, con macros:
La escritura cursiva romana es encontrada en los diversos tabletes de cera excavados en casas de campo como fuertes, como por ejemplo los descubiertos en Vindolana, en la Muralla de Adriano, en Gran Bretaña.
La expansión del Imperio Romano esparció el latim por toda la Europa y el latim vulgar terminó por dialetar-si, con base en el lugar en que se encontraba el falante. El latim vulgar evolucionó gradualmente de modo a hacerse cada una de las distinguidas lenguas românicas, un proceso que continuó por lo menos hasta el siglo IX. Tales idiomas se mantuvieron por muchos siglos como lenguas oráis, sólo, pues el latim aún era usado para escribir. Por ejemplo, el latim fue la lengua oficial de Portugal hasta 1296, cuando fue sustituido por el portugués. Estas lenguas derivadas, como el italiano, el francés, el español, el portugués, el catalán y el romeno, florecieron y se alejaron unas de las otras con el tiempo.
De entre las lenguas românicas, el italiano es a que más conserva el latim en su vocabulário,[2] mientras que el sardo es lo que más preserva la fonologia latina.[3]
Algunas de las diferencias entre el latim clásico y las lenguas românicas han sido estudiadas en la tentativa de reconstruirse el latim vulgar. Por ejemplo, las lenguas românicas presentan un acento tônico distinguido en ciertas sílabas, al cual el latim añadía una cantidad vocálica distinguida. El italiano y el sardo logudorês poseen, además del acento tônico, una ênfase consonantal distinguida; el español y el portugués, sólo el acento tônico; y en el francés, la cantidad vocálica y el acento tônico ya no son distinguidos. Otra gran diferencia entre las lenguas românicas y el latim es que las primeras, con la salvedad del romeno, perdieron sus casos gramaticais para la mayoría de las palabras, afuera algunos pronomes. La lengua romena posee un caso directo (nominativo/acusativo), un indireto (dativo/genitivo), un vocativo y es el único idioma que preservó del latim el género neutro y parte de la declinación.[4]
Aunque no sea una lengua românica, el inglés sufrió fuerte influencia del latim. Sesenta por ciento de su vocabulário son de origen latino, en general por intermédio del francés.
Además del portugués, otras lenguas românicas surgidas a partir del latim incluyen el español, el francés, el sardo, el italiano, el romeno, el gallego, el occitano, el rético, el catalán y el dalmático - este, ya extinto.
Actualmente, la terminologia latina es ampliamente usada en las áreas de filosofía, medicina, biología y derecho , de entre otras, en términos y abreviações como lato sensu, etc., i.y., inter alía y otros. Las palabras latinas son empleadas aisladamente, como hayamos técnicos. La mayor organización hoy a usar el latim en un contexto oficial es la Iglesia Católica Apostólica Romana.
En los casos en que es importante emplear una lengua neutra, como en nombres científicos de organismos, se acostumbra usar el latim.
Algunas películas, como La Pasión de Cristo, presentan diálogos en latim.
Muchas organizaciones aún hoy ostentam lemas en latim, como el estado brasileño de Minas Generales (liberas quæ sera tamen).
ES caracterizado por ser una lengua flexiva. En el caso de los substantivos y adjetivos la flexión es denominada declinación, en el caso de los verbos, conjugación.
En el latim clásico cada substantivo o adjetivo puede tomar seis formas, o "casos":
También existen resquícios de un séptimo caso de origen yendo-europea, el locativo, que indica localización (por ejemplo: Urbi, en la ciudad).
La difusión del latim por un territorio cada vez más vasto tuvo dos consecuencias: la primera, que el latim, al entrar en contacto con lenguas diversas, ejerció un influxo mutuo más o menos considerable; la segunda, de cierto modo consecuencia de la primera, que el latim fue diferenciándose en las diversas regiones. Mientras los lazos políticos con el centro eran fuertes, las diferencias eran limitadas, pero cuando esos lazos enflaquecieron hasta romperse completamente, las diferencias se acentuaron.
Generalmente, las poblaciones sometidas deseaban elevarse culturalmente adoptando el latim, cosa que ocurre siempre que dos pueblos entran en contacto: prevalece linguisticamente lo que posee mayor prestigio cultural. De esa forma Roma consiguió hacer prevalecer el latim sobre el etrusco, el osco, el umbro, el gallo, y sólo sobre parte del griego, cuyo prestigio cultural era mayor.
Las poblaciones sometidas, federadas, etc., antes de perder su lengua en favor del latim, atravesaron un periodo más o menos largo de bilinguismo; de hecho, algunas de las lenguas pre-romanas tuvieron en el territorio romanizado considerable vitalidade durante mucho tiempo. Y esas lenguas originárias dieron un color específico en cada lengua neolatina surgente, y permanecen presentes en topónimos de esas regiones hasta hoy.
Al latim faltan la variedad y flexibilidad que el griego posee. En contraste con el griego, el latim no posee artículo determinado. Hay tres géneros, que vienen señalados por las terminaciones nominales -us, -er típicamente masculinas, -la femenina y -uno neutra, aunque ni siempre esas normas sean consistentes, como por ejemplo, nauta ("marinero") es masculino, mientras mulier ("mujer") es femenino. Los substantivos tienen dos números y seis casos. El adjetivo concuerda con sus referentes géneros, números y casos. La numeración de 1 a 10 es: unus/una/unum, duo/duae/duo, tres/tria, quattuor, quinque, sex, septem, octo, novem, decem; 11 undecim, 12 duodecim, 13 tredecim, 20 viginti, 30 triginta, 100 centum. Los verbos son transitivos o intransitivos y las formas verbales finitas o infinitas.
El pronome interrogativo es quise (masculino y femenino) "quién?", quid "que?". Quise posee formas plurales qui/quae/qua. El demonstrativo es is/ea/id, hic/haec/hoc "este/esta/esto"; ille/illa/illud "ese/esa/eso". Los pronomes personales son: singular ego "yo", tú "tú"; plural en los "nodos", uos "vosotros". Para la tercera persona se usan los demonstrativos is/ea/id.
En la fase del latim antiguo, no existía una orden directa en las sentencias, sólo los sufijos es que variaban respetando su declinación fuera en el nominativo, en el acusativo, en el genitivo, en el vocativo, en el ablativo o en el dativo lo que confería al idioma un carácter matemático. Ya en el latim posterior la orden sujeto, verbo y objeto (SVO) se estableció, facilitando significativamente su lectura e idoneidad a la traducciones.
-a en el singular Ex: "Bonla discipula sum" ("Buena discípula soy", o, "[Yo] soy [una] buena discípula")
-ae en el plural Ex: "Ideo servae sedulae sunt" ("Por eso, esclavas aplicadas son", o, "Por eso, [las] esclavas son aplicadas")
-am en el singular P.ej.: Staphyla Phaedram amat. "Estáfila ama Fedra"
-las en el plural P.ej.: Staphyla Phaedras amat. "Estáfila ama las Fedras".
En portugués, diferenciamos los complementos verbales por posición y por preposições. En oraciones afirmativas, por ejemplo, el sujeto viene típicamente antes del verbo y los otros complementos vienen típicamente tras el verbo. Abajo tenemos los sujetos en negrito y los otros complementos con la primera letra en negrito.
En latim, pero, además de la posición relativa de los complementos y de las preposições, también se diferenciaban los complementos verbales por la elección de las terminaciones de los nombres.
Los sujetos, en el latim, ocurren típicamente en el caso nominativo.
Pueden también ocurrir en el caso acusativo cuando una oración complementaria representa lo que alguien le gusta, imagina, desea, percibe o dice.
Aquello que se hace, se imagina, se desea, se percibe y se dice ocurre típicamente en el caso acusativo.
Aquello que se alcanza y se da para alguien ocurre típicamente en el caso acusativo.
Alguien a quién se da o se dice algo ocurre típicamente en el caso dativo.
Alguien a quién algo pertenece también ocurre típicamente en el caso dativo.
Aquello que se usa ocurre en el caso ablativo.
(En latim, no existen pronomes del caso recto para a 3ª persona del singular: se hace el uso de pronomes demonstrativos para indicar esa ausencia).
Los numerais latinos pueden ser Cardinais, Ordinais, Multiplicativos y Distributivos.
Cardinais
Los dos primeros Cardinais, 1 y 2, declinam nos 3 géneros (M, F, N), en el singular / plural y nos 5 casos (Nom. Acu. Gen,. Dat, Abl.). El cardinal 3 declina también en número y nos 5 casos, sin embargo tiene sólo dos formas para género; Neutro y Masc+Fem. Los demás cardinais hasta 100 no declinam.
Los cardinais son:
Ordinais
Los ordinais indican en latim, además de la secuencia, las fracciones. Son declináveis como Adjetivos de la primera clase. Presentan las formas como sigue:
Multiplicativos
Los Adjetivos declinam conforme adjetivos de segunda clase y son; Simplex, duplex, triplex, etc.
Los Advérbios (una vez, dos veces, etc) no tiene declinación y son: Semer, bis, haber, quater, etc.
Distributivos
Son también declináveis, indican "de uno en uno", "de dos en dos" y así por delante. Presentan la forma: singuli, bini, terni, quaterni, etc.. hasta nuoeni, deni; decenas: uiceni, triceni, etc.
Fuente: Iniciação al latim - Zélia de Almeida Cardoso– Editora Ática SP – 6la Edición 2006
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