Kreopostnoje Pravo es el nombre del sistema legal de servidumbre ruso. Fue creado en 1649 por el Czar Aleixo I Romanov, después de casos de fuga de los campesinos. Esta ley forzó los campesinos rusos a mantenerse en las tierras, sin poderlas poseer. Los dueños de las tierras, sobre todo nobles, podían vender las tierras juntamente con los siervos que en ella trabajaban. Tenían el derecho de disponer de los siervos casi de la forma como quisieran, desde que no los mataran.
Entre 1773 y 1775, hube revueltas de los campesinos en los Urais y en la zona del Volga. En el seguimento de estas revueltas, Catarina II de la Rusia hizo las leyes aún más favorables a los nobles, que podían ahora deportar los siervos que causaran problemas, pudiendo igualmente separar familias.
Por otro lado, pasó a ser posible que los siervos compraran su libertad, pagando a los señores feudais su precio. De esta disposición legal quitó partido el abuelo de Anton Cechov, Egor Cechov en 1841, que sin embargo continuó a sufrir el estigma de un ex-siervo, un hombre de "segunda clase".
Con la influencia de la Revolución Francesa se hicieron comunes las opiniones a favor del desmantelamento del sistema.
En 19 de Febrero de 1861 [1], Alexandre II decreta el fin del Kreopostnoje Pravo. Fueron liberados, en total, 22,5 millones de campesinos siervos, aunque la propiedad de los latifúndios haya sido preservada. [2]
Sin embargo, aunque oficialmente el régimen feudal hubiera acabado, las mentalidades no cambiaron rápidamente. Hube en la Rusia un movimiento de abandono de los campos en dirección a la ciudades y muchos también pasaron a vivir en las ciudades (Moscú ganó el apelido de "la gran aldea"). Pero continuaban a ser estigmatizados como ex-siervos y, en los nuevos empleos, eran tratados por "tú" (tal como los siervos de otrora), aunque hubieran preferido lo "usted" (más deferente).