| Ninfas | |
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En la Mitologia griega, el Jardín de las Hespérides fue la vivida de estas ninfas. Situado a la márgenes del río Océano, guardado por un dragón (o una serpiente). Las Hespérides personificam el final de la tarde, transición entre el día y la noche.
Hiedra hube recibido de Gaia lindas manzanas (ponemos) de oro como presente de su boda con Zeus y mandó plantarlas en su lejano jardín, en el extremo Occidente. Ella dio a la Hespérides, ninfas del atardecer e hijas de Atlas , la función de proteger este jardín. Cuando las ninfas comenzaron a usar los frutos de oro para propio beneficio, Hiedra tuvo que buscar un guardián más confiable. Así Ladon, el dragón con un cuerpo de serpiente y cien cabezas, pasó a proteger el jardín.
Héracles fue incumbido de traer la Euristeu algunas de esas maravillosas manzanas de oro y el héroe necesitó, ante todo, descubrir la localización del jardín de Hiedra. Eso le dio más trabajo que lo 11º trabajo en sí: necesitó ir para el norte de la Grecia, después para Libia, para el Egipto, para la Arábia y para la Asia Más pequeña — y tuvo aventuras en cada uno de esos lugares.
Al buscar las ninfas del río Erídano (norte de la Grecia), hijas de Zeus y Têmis, tuvo primero de matar Cicno, hijo de Aires (su sobrino, por lo tanto), y a continuación enfrentar el propio Aires, su hermano, que acorrera para vengar el hijo.
Héracles consiguió herir Aires, obligando el dios a retirarse para el Olimpo, sin embargo tras todo las ninfas le dijeron que solamente Nereu conocía la localización del Jardín. Lo llevaron a él, y Héracles convenció el antiguo dios del mar a dar la información que necesitaba; algunas versiones relatan que Héracles tuvo que luchar con él.
En el Cáucaso, Héracles mató con una flecha el águila que devoraba diariamente el fígado de Prometió y lo liberó de las corrientes que lo prendían. Agradecido, Prometió sugirió que, en vez de buscar personalmente las manzanas, debería pedir a su hermano Atlas que lo hiciera.
En Libia, acabó con el gigantesco Anteu, hijo de Posídon y Gaia, que desafiaba y vencía todos los extranjeros porque recibía, al tocar el suelo, la fuerza de la tierra (Gaia). Héracles mantuvo Anteu suspenso por encima del suelo y lo asfixió.
En el Egipto, liquidó el rey Busíris, también hijo de Posídon, que acostumbraba sacrificar los extranjeros a los dioses para evitar la sequía en su reino. Busíris era neto de Io, ilustre ancestral de Héracles, los dos eran parientes...
En este punto hay gran divergencia entre los mitógrafos. Una versión de la leyenda cuenta que Héracles encontró el Jardín en el extremo Occidente e hizo el dragón adormezca (o mató la serpiente), y las hespérides le dieron las manzanas de oro. Otra versión, igualmente muy contada, relata que Héracles consiguió las manzanas con la ayuda de Atlas , conforme los consejos que hube recibido de Prometió. Y mientras Atlas estaba en el Jardín colhendo manzanas, Héracles habría quedado en su lugar, sosteniendo el cielo...
Héracles finalmente regresó la Micenas, mostró las manzanas de oro la Euristeu y las entregó la Atena , pues eran propiedad de Hiedra. Atena se encargó de recolocá-las en el Jardín de las Hespérides.