La Invasión de la Bahía de los Cerdos (conocida como La Batalla de Girón, en Cuba), fue una tentativa fallida de invadir el sur de Cuba por fuerzas de exiliados cubanos anticastristas formados por los Estados Unidos. Con el apoyo de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, entrenados y dirigidos por la CIA , intentaron invadir Cuba en Abril de 1961 . para derrumbar el gobierno socialista y asesinar el líder cubano Fidel Castro.
El plan fue lanzado en Abril de 1961, menos de tres meses tras John F. Kennedy haber asumido la presidencia de los Estados Unidos. La arriesgada acción terminó en fracaso, las fuerzas armadas cubanas, entrenadas y equipadas por las naciones del Bloque del Este, derrotaron los combatientes del exilio en tres días y la mayor parte de los agresores fueron capturados por el Ejército cubano. Las malas relaciones cubano-americana el año siguiente fueron exacerbadas por la Crisis de los Misiles.
Bajo el codinome "operación Magusto," [1] la operación tenía cómo objetivo derrumbar el recién-formado gobierno socialista y asesinar el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Tras tres días de combates, los mercenarios fueron vencidos y Fidel declaró victoria sobre el imperialismo americano.
Fidel Castro ya esperaba un ataque directo a la isla [1], habiendo sido alertado previamente por Che Guevara que presenciara un ataque semejante a la revolución ocurrida en Guatemala. Con la invasión inminente, Fidel anuncia en discurso el día 16 de abril de 1961, por primera vez, el carácter socialista de la revolución y el día siguiente tiene inicio el ataque a la isla, en la playa de Giron, localizada en la Baia de los Cerdos.
A través de la CIA, el gobierno norteamericanos entrenó 1297 exiliados cubanos, conectados a la dictadura de Fulgêncio Batista y basados en Miami, para destruir el gobierno de Fidel Castro. Como el planeado apoyo por la fuerza aérea americana habiendo sido vetado por Kennedy, temiendo envolver el gobierno de los EUA de forma institucional y abierta, la "operación Magusto" de la CIA acabó sufriendo una derrota arrasadora, y en 72 horas fue sofocada por fuerzas gubernamentales cubanas.
El día 18 de abril de 1961 el primer ministro de la Unión Soviética, Nikita Kruschev, envió enérgica carta al presidente Kennedy en la cual demostró claramente la indignación de la Unión Soviética en relación a la esa invasión y conclamou Kennedy a interrumpirla para evitar el peligro de una conflagração generalizada: