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Inconfidência Minera

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Lectura de la sentencia de los inconfidentes, por Leopoldino Haría.
Conflictos en la Historia del Brasil
- Periodo Colonial -
Movimientos Nativistas
Aclamação de Amador Bueno: 1641
Revuelta de la Cachaça: 1660-1661
Conjuração de "Nuestro Padre": 1666
Revuelta de Beckman: 1684
Guerra de los Emboabas: 1708-1709
Revuelta de la Sal: 1710
Guerra de los Mascates: 1710-1711
Motins del Maneta: 1711
Revuelta de Felipe de Santos: 1720
Movimientos Emancipacionistas
Conjuração Minera: 1789
Conjuração Carioca: 1794
Conjuração Baiana: 1798
Conspiración de los Suaçunas: 1801
Revolución Pernambucana: 1817
Guerras indígenas
Confederação de los Tamoios: 1555-1567
Guerra de los Aimorés: 1555-1673
Guerra de los Potiguares: 1586-1599
Levante de los Tupinambás: 1617-1621
Confederação de los Cariris: 1686-1692
Revuelta de Mandu Ladino : 1712-1719
Guerra de los Manaus: 1723-1728
Resistencia Guaicuru: 1725-1744
Guerrilla de los Muras: todo el siglo XVIII
Guerra Guaranítica: 1753-1756


La Inconfidência Minera, o Conjuração Minera, fue una tentativa de revuelta de naturaleza separatista abortada por la Corona portuguesa en 1789, en la entonces capitania de Minas Generales, en el Estado del Brasil, contra, entre otros motivos, la ejecución de la derrama y el dominio portugués.

Tabla de contenido

Historia

Antecedentes

En la segunda mitad del siglo XVIII la Corona portuguesa intensificó su control fiscal sobre su colonia en América del Sur, prohibiendo, en 1785, las actividades fabris y artesanales en la Colonia y taxando severamente los productos venidos de la Metrópoli. Desde 1783 hube sido nombrado para gobernador de la capitania de Minas Generales D. Luís de la Cuña Meneses, reputado por su arbitrariedade y violencia. Sumándose a esto, desde el meado del siglo las yacidas de oro en Minas Generales comenzaban a agotarse, hecho no comprendido por la Corona, que instituyó el cobro de la "derrama" en la región, una taxação compulsória en que la población de hombres-buenos debería completar lo que faltara de la cota impuesta por ley de 100 arrobas de oro (1.500 kg) anuales cuando esta no era alcanzada.

La conjuração

El poeta árcade Tomás Antônio Gonzaga, una de las figuras del movimiento.

Estos hechos alcanzaron expresivamente la clase más abastada de Minas Generales (propietarios rurales, intelectuales, clérigos y militares ) que, descontentes, comenzaron a reunirse para conspirar. Entre esos descontentes se destacaban, entre otros, los poetas Cláudio Manuel de la Costa y Tomás Antônio Gonzaga, los coroneles Domingos de Abreu Vieira y Francisco Antônio de Oliveira Lopes, los padres José de Silva y Oliveira Rolim y Carlos Corrêa de Toledo, el cônego Luís Vieira de Silva, el sargento-mor Luís Vaz de Toledo Pisa, el minerador Inácio José de Alvarenga Peixoto y el alferes Joaquim José de Silva Xavier, apelidado de "Tiradentes".

La conjuração pretendía eliminar la dominação portuguesa de las Minas Generales y estableciendo allí un país libre. No había la intención de liberar toda la colonia brasileña, pues en aquel momento una identidad nacional aún no había si formado. La forma de gobierno escogida fue el establecimiento de una República, inspirados por las ideas iluministas de la Francia y de la reciente independencia norteamericana. Destáquese que no había una intención clara de liberar los esclavos, ya que muchos de los participantes del movimiento eran detentores de esa mano-de-obra.

Óleo sobre pantalla de Leopoldino de Haría (1836-1911) retratando la Respuesta de Tiradentes a la comutação de la pena de muerte de los Inconfidentes. Esa pantalla fue encomendada por la Cámara Municipal de Oro Negro, a finales del siglo XIX, para homenajear Tiradentes, el Mártir de la Inconfidência, como pasó a ser retratado después de a la Proclamação de la República.

Entre otros locales, las reuniones acontecían en casa de Cláudio Manuel de la Costa y de Tomás Antônio Gonzaga, donde se discutieron los planes y las leyes para la nueva orden, habiendo sido diseñada la bandera de la nueva República, – una bandera blanca con un triángulo y la expresión latina Liberas Quæ Sera Tamen - , cuyo dístico fue aprovechado de parte de un verso de la primera écloga de Virgílio y que los poetas inconfidentes interpretaron como "libertad aunque tardía".

El gobernador de la capitania de Minas Generales, Luís António Furtado de Castro del Río de Mendonça y Faro, Visconde de Barbacena, estaba determinado a lanzar a derrama, razón por la cual los conspiradores acertaron que la revolución debería irrumpir el día en que fuera decretado el lanzamiento de la misma. Esperaban que en ese momento, como apoyo del pueblo descontente y de la tropa sublevada, el movimiento fuera victorioso.

La conspiración fue desmantelada en 1789, año de la Revolución Francesa. El movimiento fue traicionado por Joaquim Silvério de los Reyes, que hizo la denuncia para obtener perdón de sus deudas con la Corona. El Visconde de Barbacena mandó abrir en junio de 1789 su Devassa con base en las denuncias de Silvério de los Reyes, en las de Basílio de Brito, Malheiro del Lago, Inácio Correa Pamplona, teniente-coronel Francisco de Paula Freire de Andrade, Francisco Antônio de Oliveira Lopes, Domingos de Abreu Vieira y de Domingos Vidal de Barbosa Laje.

Los reos fueron sentenciados por el crimen de "lesa-majestad" en las Ordenações Filipinas, Libro V, título 6, y definidas como "traición contra el rey":

"Lesa-majestad quiere decir traición cometida contra la persona del Rey, o su Real Estado, que es tan grave y abominável crimen, y que los antiguos Sabedores tanto extrañaron, que lo comparaban a la lepra; porque así como esta enfermedad llena todo el cuerpo, sin nunca más poderse curar, y empece aún a los descendientes de quién a ha, y a los que él conversan, pelo que es apartado de la comunicación de la gente: así el error de traición condena lo que a comete, y empece e infama los que de su línea descendem, aunque no tengan culpa."[1]

Por igual crimen de lesa-majestad, en 1759, en el reinado de D. José I de Portugal, la familia Távora, en el proceso de los Távora, había padecido de muerte cruel: tuvieron los miembros quebrados y fueron quemados vivos, aún siendo los nobles más importantes de Portugal. La Reina Dueña Maria I sufría pesadillas debido a la cruel ejecución de los Távoras ordenado por su padre D. José I y terminó por enlouquecer.

Archivo:Antônio Parreiras - Jornada de los Mártires.jpg
Jornada de los Mártires, por Antônio Parreiras. Retrata el pasaje, en Matias Barbosa, de los inconfidentes prendidos.

Los líderes del movimiento fueron detenidos y enviados para el Río de Janeiro donde respondieron por el crimen de lesa-majestad, materializado en inconfidência (falta de fidelidad al rey), por el cual fueron condenados. Cláudio Manuel de la Costa falleció en la prisión, aún en Vila Rica (hoy Oro Negro), donde se cree que haya sido asesinado, sospechándose, actualmente, que la mando del propio Gobernador. Durante el interrogatorio judicial, todos negaron su participación en el movimiento, menos el alferes Joaquim José de Silva Xavier, que asumió la responsabilidad de autoridad del movimiento.

En 18 de Abril de 1792 fue leída la sentencia en el Río de Janeiro. Doce de los inconfidentes fueron condenados a la muerte. Pero, en audiencia el día siguiente, fue leído decreto de D. Maria I por el cual todos, a la excepción de Tiradentes, tuvieron la pena conmutada para degredo en colonias portuguesas en la África .

Consecuencias

La Inconfidência Minera se transformó en símbolo máximo de resistencia para los mineros, a ejemplo de la Guerra de los Farrapos para los gaúchos, y de la Revolución Constitucionalista de 1932 para los paulistas. La Bandera idealizada por los inconfidentes fue adoptada por el estado de Minas Generales.

La ejecución de Tiradentes y exposición pública de su cuerpo

Tiradentes esquartejado (Pedro Américo, 1893).

Tiradentes, el conjurado de más baja condición social, fue el único condenado a la muerte por enforcamento, siendo la sentencia ejecutada públicamente a 21 de abril de 1792 en el Campo de la Lampadosa. Otros inconfidentes habían sido condenados a la muerte, pero tuvieron sus penas reducidas para degredo, en la segunda sentencia.

Después de la ejecución, el cuerpo fue llevado en una carreta del Ejército para la Casa del Tren (hoy parte del Museo Histórico Nacional), donde fue esquartejado. El tronco del cuerpo fue entregue a la Santa Casa de Misericórdia, siendo enterrado como indigente. La cabeza y los cuatro pedazos del cuerpo fueron salados, para no apodrecerem rápidamente, acondicionados en sacos de cuero y enviados para las Minas Generales, siendo predicados en puntos del Camino Nuevo donde Tiradentes predicó sus ideas revolucionarias. La cabeza fue expuesta en Vila Rica (actual Oro Negro), en lo alto de un poste enfrente a la sede del gobierno. El castigo era ejemplar, a fin de dissuadir otra tentativa de cuestionamiento del poder de la metrópoli.

Fue alzado posteriormente, por la República Brasileña, a la condición de uno de los mayores mártires de la independencia del Brasil y como uno de los percussores de la República en el país.

Curiosidades

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Galeria

Notas

Bibliografia

Ver también

Commons
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Conexiones externas

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