| Este artículo es parte de la serie sobre Transportes |
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Hidrovia es una ruta pre-determinada para el tráfico aquático.
Desde tiempos muy antiguos, el hombre utiliza el agua como carretera. Los días actuales, mares, lagos y ríos son constantemente cortados por embarcaciones del más diferentes tipos, desde los imponentes navíos hasta las humildes barcaças. Cada uno de esos vehículos fue planeado y construido de forma a llenar ciertos requisitos que le den el máximo de eficiencia en la tarea que le cabe.
Las hidrovias son vitales para el transporte de grandes volúmenes de cargas la grandes distancias, y constituyen importante herramienta para el comercio interno y externo, pues propician la oferta de productos a precios competitivos.
En términos de coste y capacidad de carga, el transporte hidroviário es cerca de ocho veces más barato del que el rodoviário y de tres veces, del que lo por ferrocarril. Se verifica, por ejemplo, en la Unión Europea, que la energía específica despendida por el modo hidroviário es de la orden media de 0,6 MJ/t.km (megajoules por tonelada-kilómetro), mientras, en condiciones semejantes, el ferrocarril despende de 0,6 a 1,0 MJ/t.km y los camiones pesados de 0,96 a 2,22 MJ/t.km.
La Hidrovia Paraná-Tietê es actualmente más una opción de ocio y turismo en el Estado de São Paulo, ofreciendo aproximadamente 2.400 km de estirões de aguas navegabais, que envuelven 85 municipios y van desde las proximidades de la capital paulista hasta la parte extremo-oeste del Estado. Las actividades ofrecidas están basadas en su integración con la naturaleza y a los atractivos históricos bordeados por los caminos de los bandeirantes en el desbravamento del interior paulista. ES en este contexto que el turismo hidroviário se destaca, ofreciendo embarcaciones que llevan a conocer la hidrovia, los parques aquaviários, represas, eclusas, cascadas, islas fluviais y bahías, además de las termas y colonias vacacionales.
El río Tietê fue el primer camino de penetração para el interior de São Paulo, ya el primer siglo de colonización, como acceso al interior para aventureiros, ambicionando oro y piedras preciosas y, posteriormente con las monções, a pesar de las dificultades de navegación que presentaba, al largo de su curso, con corredeiras y caídas que forzaban su contorno por medio del desembarque de las canoas.
Después de varios planes de navegación, elaborados los últimos años, finalmente, hay poco tiempo el río Tietê pasó a ser navegável en toda su extensión, gracias a la eclusas construidas en los locales de los antiguos obstáculos.