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Herbert Marcuse

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Herbert Marcuse

Herbert Marcuse (Berlín, 19 de Julio de 1898 Starnberg, 29 de Julio de 1979 ) fue un influyente sociólogo y filósofo alemán naturalizado norteamericano, perteneciente a la Escuela de Frankfurt.

Tabla de contenido

Biografía filosófica

Los años de formación

Herbert Marcuse nació en Berlín en una familia de judíos asimilados. Fue miembro del Partido Socialdemócrata Alemán entre 1917 y 1918 , habiendo participado de un Consejo de Soldados durante la revolución berlinense de 1919 , en la secuencia de la cual dejó el partido. Estudió filosofía primero en Berlín y después en Freiburg, donde estudió literatura alemana contemporánea y complementarmente filosofía y economía política. En 1922 defendió su tesis El Romance de Arte alemán. Ideiia esta claramente inspirada en la obra del Lukács pre-marxista y en la de Hegel . Se casó en 1924 con Sophie Wertheim y descubrió Ser y Tiempo de Heidegger . Tras eso, en 1928 volvió la Freiburg para estudiar con Heidegger que hube acabado de suceder la silla de Husserl , teniendo se hecho su asistente de cátedra. En 1933, ya en su exilio ocasionado por el ascenso nazi, escribe su último trabajo en la Alemania sobre la Filosofía del Fracaso de Karl Jaspers. Pero Marcuse era un crítico de Heidegger desde el inicio de su contacto con él, pues consideraba que la analítica del 'Dasein' dejaba constantemente de enfrentar sus propias consecuencias prácticas. Así Marcuse parte para el estudio de filósofos que podrían suministrar una mayor concretude a los contenidos y conceptos filosóficos, como Dilthey y Hegel .

El contacto con el joven Marx

Todos los filósofos que participaron hasta entonces de la formación de Marcuse tuvieron su importancia grandemente disminuidas cuando son editadas las obras de la juventud de Karl Marx en 1932. Marcuse fue uno de los primeros a interpretar críticamente los Manuscritos Economico-filosóficos de Marx y "pensaba encontrar en ellos un fundamento filosófico de la economía política en el sentido de una teoría de la revolución" (Wiggershaus 2003:134). Para él, no era más necesario recurrir la Heidegger para fundamentar filosóficamente el marxismo, ya que vio en el propio Marx la posibilidad de esta fundamentação.

El contacto con la Escuela de Frankfurt

En 1933, por intermédio de la intervención de Leo Lowenthal y de Kurt Riezler, Herbert Marcuse fue admitido en el Instituto de Investigaciones Sociales que sería más tarde asociado a la Escuela de Frankfurt, que en este momento estaba exiliado en Ginebra. Él hube intentado, sin éxito, desde 1931 entrar en una relación más estrecha con el Instituto. En 1934, junto con Theodor Adorno y Max Horkheimer mantiene sus actividades en los EUA. En 1950 los colaboradores del Instituto retornan a la Alemania, Marcuse decide permanecer en los EUA donde piensa, escribe y enseña hasta su muerte en 1979.

Sus ideas

Marcuse se preocupaba con el desarrollo descontrolado de la tecnología, el racionalismo dominante en las sociedades modernas, los movimientos represivos de las libertades individuales, el aniquilamento de la Razón . Para los miembros del grupo de Frankfurt, el proletariado se perdió al permitir el surgimento de sistemas totalitário como el nazismo y el stalinismo por un lado, y la "industria cultural" de los países capitalistas por el otro lado. Quién sustituye los proletários? Aquellos cuyo ascenso la sociedad moderna de modo alguno permite, los miserables que el bienestar general no consiguió incorporar, las minorías raciales, los outsiders.

Marcuse retoma de Hegel dos nociones capitales, la idea de "Razón" y la idea de "Negatividade". La Razón es la facultad humana que se manifiesta en el uso completo hecho por el hombre de sus posibilidades. No se puede comprender la "posibilidad" lejos del concepto de "necesidad". Lo que necesitamos? La necesidad nos dirige a correctos objetos cuya falta sentimos. La posibilidad mide el rayo de nuestro alcance faz la tales objetos. Si quiero un apartamento pero no tengo dinero para comprarlo, el objeto de mi necesidad es el apartamento, y la medida de mi posibilidad es el dinero que me falta. ES muy fácil comprender como la falta de dinero representa un bloqueo falso, fictício, á satisfacción de mi deseo. En la realidad puedo tener el apartamento, pero ciertas convenciones sociales, que respeto de modo más o menos acrítico, me impiden de poseerlo. A la vez, si me interrogo acerca de mi necesidad faz al apartamento, esa también se disuelve. El apartamento es un símbolo de status social, o resultado de ciertas convenciones visando al me gusta que serían, en otras condiciones, muy discutíveis, y que ni siempre me posibilitan vivir satisfactoriamente. Mi necesidad se revela, por lo tanto, como una falsa necesidad, así como el bloqueo por la falta de dinero de mis posibilidades era un bloqueo falso. Donde se encuentran, entonces, mis necesidades y mis posibilidades? Como comprenderemos lo que y Razón? Marcuse muy se preocupa con este problema al largo de toda su obra, siempre polémica.

En el libro Ideología de la Sociedad Industrial, Marcuse repite la crítica al racionalismo (irracional, pues no fundado en la verdadera Razón) de la sociedad moderna, e intenta a la vez esbozar el camino que podrá alejarnos de él. El camino será, por un aspecto, la contestação de la sociedad por los margináis que la sociedad despreció o no consiguió beneficiar. Será por otro aspecto el desarrollo extremo de la tecnología, que deberá tener, según Marx y Marcuse, efectos revolucionarios. Cuáles son estos efectos? El problema de la sociedad moderna es la invasión de la mentalidad mercantilista y quantificadora a todos los dominios del pensamiento. Esa mentalidad se representa económicamente por el valor de cambio, conectado de modo íntimo a los procesos de alienação del hombre. Y, según Marx, con el desarrollo extremo de la tecnología "la forma de producción asiente en el valor de cambio sucumbirá". La sociedad moderna, sintiendo, que su base la tecnología - contiene su rotura, actúa repressivamente para evitar este avance extremo. Marcuse tenía esperanza de que no.

Fragmentos sobre Marcuse

Marcuse en el Brasil

Herbert Marcuse (1898/Berlín -1979/Frankfurt) se haría conocido en el Brasil a partir de meados de los años 60, en la esteira del movimiento de rebeldía que culminaría en los conocidos eventos de 1968. El contacto con el entonces profesor de filosofía en el Campus San Diego de la Universidad de California – a continuación convertida en escenario de la resistencia a la presencia norteamericana en la Guerra del Vietnam – se daría sobre todo por sus últimos textos. Esta su obra sería muchas veces designada como "contracultural", resumiéndola a los propósitos de legitimar la rebelión, canalizando las insatisfações de un modo vago contra la formación social capitalista. En ese conjunto bastante heterogêneo se encuadrarían, con a sin-ceremonia de los modismos de la sociedad de consumo de masas, obras como Eros y Civilización (1955), La ideología de la sociedad industrial (1964), Contra-revolución y revuelta (1972), La dimensión estética (1977) y El fin de la utopía (1980}, entre otros. Este último libro, póstumo, contiene las participaciones de Marcuse en congestionadas y disputadíssimas discusiones con los estudiantes en Berlín de 1967, selando su consagração como intelectual engajado que le valdría la caracterización de subversivo en el Occidente y amenazas de muerte en los EUA.

El establishment mandarim ya hube impedido la carrera académica de Marcuse en la Alemania de Weimar, cuando en 1932 Heidegger bloqueó su habilitación como profesor universitario. Treinta y cinco años después, cuando el "judío y comunista" ya fuera reabilitado como ciudadano en el retorno la Alemania, la academia mantendría, pero, su interdição intelectual. Ahora, respaldándose con vigor en el coro de los críticos de la rebelión, no le perdonaría la traición a los ideales olímpicos, libertários "me la non tropo", restrictos la esfera privada, en los límites del respeto la orden pública. Su obra aún hoy permanece grandemente obstruída por una operación vuelta a desacreditar su contribución teórica. Como explicar, por ejemplo, la ausencia de Marcuse en el volumen dedicado en el Brasil la Escuela de Frankfurt en la prestigiada Colección Los Pensadores? Para los críticos, su obra se consumaría al erizo del rigor intelectual, sería una reflexión instrumentalizada estratégicamente por la acción inmediata, haciéndose por esto sinônimo de ausencia de "racionalidade efectiva" para los cultores de la práctica como procedimiento "civilizado' en los parâmetros de la buena soberanía popular-burguesa. Excluyendo Marcuse de sus hileras, la "inteligencia" estaría reafirmándose cómo portavoz legítimo de la razón, aunque en un mundo de finitude y carencias, de perdición de la verdadera essência.


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(Wolfgang Leo Maar, Marcuse: en búsqueda de una ética materialista, IN Herbert Marcuse, Cultura y Sociedad, Vol. I, p.8-9)

Marcuse como filósofo de la Revolución

En 11 de noviembre de 1941 Marcuse escribe la Horkheimer : "No soy persona de dejar 'mensajes en botellas . Lo que tenemos a decir no es sólo para un futuro mítico . Esta frase traduce de manera ejemplar el programa de Marcuse, el único filósofo de la Escuela de Frankfurt a llevar adelante el proyecto de la teoría crítica de los años 30 – mantener unidas filosofía, teoría social y política radical. Donde sus divergencias con Adorno en el tocante al tema de las relaciones entre teoría y práctica en el contexto de las rebeliones estudantis de 68, que podemos acompañar por la correspondencia aquí publicada. Para Marcuse la teoría crítica tenía la obligación de politizar-si, bajo pena de hacerse anódina. Eso significaba para él, en aquel momento, apoyo inequívoco a los estudiantes rebeldes, así como el combate al imperialismo americano, sobre todo en el Vietnam.

Pasados 30 años, Marcuse parece, para utilizar urna definición de Rosa Luxemburgo acerca de sí misma, formar parte de otra especie zoológica. En esta era liberal-conservadora en que antiguas notabilidades de izquierda, en nombre de la inevitabilidade de la modernización capitalista, adhirieron cínica y alegremente al partido de la orden, el intelectual Marcuse continúa a impresionar por su integridad política y moral, por la búsqueda sin treguas de respuestas al problema de la dominação en el mundo contemporáneo. Habiendo participado en la juventud de un consejo de soldados en Berlín revolucionaria de 1918, evento que lo marcó profundamente, Marcuse de ahí en delante aplica sus energías intelectuales a entender por qué "todas las revoluciones fueron también revoluciones traicionadas" (Eros y civilización) y donde estarían las brechas que podrían llevar la ruptura del capitalismo.


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(Isabel Loureiro, Presentación a Herbert Marcuse, Grande Rechaza Hoy, p. 7)

Algunas obras de Herbert Marcuse editadas en el Brasil

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Referencias bibliográficas