Herófila era, en la mitologia griega, una silba oriunda de Marpesso, en la llamada Trôade, región donde se situaba Tróia. Era hija de la ninfa Idea y de un padre mortal llamado Teodoro, pastor del monte Ida. Fue Herófila quien predije la guerra de Tróia, anunciando que la responsable por ella sería una mujer llamada Helena. Pasó la mayor parte de su vida en Samos. Enseguida fue para Claros, ciudad cerca de Cólofon (una de las ciudades donde se presume que Homero nació), y más tarde para Delos y dali para Delfos, donde proferia sus oráculos sobre una roca.
Heráclito, el primer autor griego a hablar de la silba, el siglo V a.C., en citação de Plutarco en De Pythiae Oraculis, dice que Herófila se expresaba "con una boca delirante, sin sonrisas, sin ornamentos, sin dissimulações, y su voz llegaba además de mil años gracias al dios". Según el historiador y geógrafo Pausânias, los habitantes de Alexandria decían que a silba era sacristã de Apolo Esminteu. Proferia sus oráculos en la forma de enigmas y los escribía en hojas.
Cuentan que compuso un himno en honra de Apolo, el dios que inspiraba las profecías. Traía siempre con ella una piedra encima de la cual subía para hacer los presagios. Esa piedra fue conservada en Delfos tras su muerte y el tiempo de Pausânias era mostrada a los interesados. También se decía que su túmulo quedaba en el bosque de Apolo Esminteu. Murió en Trôade.
En consonancia con Pausânias, los eritreus eran entre los griegos los que reivindicaban esta silba más calorosamente. Elogiaban el monte Corico, y en ese monte un antro donde pretendían que Herófila habría nacido. Los mismos eritreus destacaban versos de las poesías de Herófila en que ella habla de la ciudad de Marpesso y del río Aidoneu como su tierra natal.