Henrique Mitchell de Paiva Couceiro (Lisboa, 30 de Diciembre de 1861 — Lisboa, 11 de Febrero de 1944 ) fue un militar, administrador colonial y político portugués que se notabilizou en las campañas de ocupación colonial en Angola y Mozambique y como inspirador de las llamadas incursiones monárquicas contra la Primera República Portuguesa en 1911, 1912 y 1919 . Presidió al gobierno de la llamada Monarquía del Norte, de 19 de Enero a 13 de Febrero de 1919 , en la cual colaboraron activamente los más notables integralistas lusitanos. Su dedicación a la causa monárquica y su proximidad a los principios del Integralismo Lusitano, lo condujo por diversas veces al exilio, antes y tras la institución del régimen del Estado Nuevo en Portugal.
Henrique Mitchell de Paiva Couceiro nació en Lisboa, hijo del general José Joaquim de Paiva Cabral Couceiro, notable oficial de ingeniería del Ejército Portugués, y de Helena Isabel Teresa Mitchell, una protestante irlandesa convertida al catolicismo, que tras educada en un colegio de monjas en Francia, venir a residir en Portugal como mestra de las hijas del visconde del Torrão.
La madre era de una fe intensa y militante, razón por la cual Henrique Paiva Couceiro creció en un ambiente de religiosidade exacerbada y de un catolicismo extremo y dominador,[1] que ni permitía, por ejemplo, la lectura de romances considerados impuros: ya en la Escuela del Ejército, Paiva Couceiro se enorgullecía de los rasgar, aunque fueran prestados, sospechándose que hallaba los romances perversos por naturaleza.
La educación recibida y la duradoira influencia materna habrá llevado a que en el fin de la vida Paiva Couceiro confesara que hube leído muy pocos romances y que nunca fuera al teatro ni al cine.[2] Por el contrario, iba diariamente a la misa, cuando no estaba en campaña, y en campaña todos los días leía la Imitación de Cristo, preparándose para el supremo sacrificio.[1] Habrá considerado, en 1891, después de su regreso de las campañas en el sur de Angola, ingresar en una orden religiosa. Demostrando claros laivos de jansenismo , a pesar del fervor religioso, se consideraba indigno de comungar .
Destinado a la carrera de las armas, tras concluir sus estudios preparatórios en Lisboa, asentó plaza a 14 de Enero de 1879 , con 17 años de edad, como voluntario en el Regimento de Cavalaria Lanceiros del-Rey (el Regimento de Cavalaria n.º 2), en el cual sirvió hasta al año de 1880. Este último año fue transferido para el Regimento de Artillería n.º 1, como aspirante, frecuentando el curso preparatório de la arma de artillería en la Escuela Politécnica de Lisboa. Ingresó entonces en la Escuela del Ejército, donde frecuentó el curso de Artillería de 1881 a 1884.
A 24 de Junio de 1881 , con sólo 19 años de edad y en la víspera de ser promovido la alferes de artillería, en un acceso de rabia causado por uno insulto banal, disparó cinco tiros de su pistola de guerra Abadie,[3] el revólver de servicio que le hube sido distribuido por el Ejército, contra Luís Léon de la Torre, un desconocido que, en las palabras de los autos presentados en consejo de guerra, roçara por el hombro del reo en el Chiado, proferindo una frase injuriosa y ofensiva para su dignidad. El simple insulto fuera razón suficiente para que, desvairado pelo insulto, Paiva Couceiro desferisse inmediatamente cinco tiros, tres de los cuales acertaron en el hombre, que estuvo 42 días enfermo. Según la "Nota de asientos que ha en el libro de matricula y en el registro disciplinar el official abajo mencionado",[4] Paiva Couceiro fue prendido por el crimen de heridas . La nota de asientos continúa: "En Consejo de Guerra dos años de prisión militar por heridas voluntarios. Sentencia del 1° Consejo de Guerra permanente de la 1la División militar de 7 de Noviembre de 1881. Conmutada la pena en la de seis mezes de la misma prisión alem de la que ya había sufrido. D. de 7 de Abril de 1882. Suelto en 7 de Octubre".
Regresó a la escuela del exercito en 26 de octubre de 1882.[4]
A 9 de Enero de 1884 fue promovido a según-teniente de artillería, sirviendo en el viejo Regimento de Artillería 1, en Campolide.
En el Regimento de Artillería n.º 1 formó parte de un grupo de jóvenes tenientes que cultivaban los llamados artes militares, dedicándose a la esgrima y a la equitação, desarrollando una carrera militar que no mereció reparaciones o particular destaque. En el seguimento de esa carrera, fue promovido a primer-teniente en 27 de Enero de 1886 . Fue nuevamente promovido a 4 de Julio de 1889 , de esta hecha al puesto de capitán , ofreciéndose entonces para realizar, como voluntario, una comisión de servicio en las colonias ultramarinas, donde entonces se desarrollaba un esfuerzo de efectiva ocupación del territorio, consecuencia de la Conferencia de Berlín sobre la partición de la África entre las potencias coloniais europeas. Fue enviado para Angola, desembarcando en Luanda a 1 de Septiembre de 1889 .[1]
Llegado a Angola fue inmediatamente nombrado comandante del Esquadrão Irregular de Cavalaria de la Humpata, un grupo de cazadores a caballo, acogido en la vila de Humpata , que fuera creado por Artur de Paiva para combatir los bandos de salteadores (designados por guerras) que entonces asolaban el planalto de Moçâmedes . No permaneció muy tiempo en ese cargo, aparentemente poco agradado con los métodos y la indisciplina de sus subordinados, sólo habiendo participado en una acción destinada a recuperar gado robado, en que utilizó exclusivamente soldados y voluntarios portugueses, no recurriendo a la usual ayuda de mercenarios bóeres.
Con el alargamento del esfuerzo de ocupación del interior de Angola y de las tentativas de dar sustentación a la reclamación portuguesa de soberanía sobre la región entre Angola y Mozambique, el famoso mapa color-de-rosa, fueron desencadenadas diversas campañas de explotación y avassalamento [5] de los pueblos del interior de Angola. La resistencia no se hizo esperar y fue iniciada una vasta campaña militar, designada por Campaña de Pacificación de Angola (1889-1891),[6] en la cual Paiva Couceiro se empeñó enérgicamente. .
En esa campaña la primera misión que fue confiada a Paiva Couceiro fue obtener la vassalagem del soba Levanica (Lewanika) del Barotze, en la región que hoy es la Zâmbia , lo que implicaba una caminada de casi un millar de kilómetros por la savana . Pero, tras una larga espera en el Bié, en los alrededores de la actual ciudad de Kuito , aguardando por refuerzos y por los presentes que debía llevar al soba, recibió la noticia del cancelación de la expedición. Sólo meses después supe que lo cancelación se hube debido a la inutilidade de la misión, en resultado de Portugal haber cedido al ultimátum británico de 1890 y los territorios a visitar hayan pasado para la esfera de influencia británica. Dejó entonces de usar el apelido Mitchell, dada su conexión británica.[1]
Sabedor del conocimiento pormenorizado que el viejo comerciante y explorador António Francisco de Silva Puerto tenía del sertão, mientras permaneció en el Bié acampó en las proximidades de la embala[7] de Belmonte, la aldea fundada por Silva Oporto en los márgenes del río Kuito y donde aquel famoso sertanejo residía. Aquella aldea fue el núcleo de la vila y ciudad de Silva Oporto de los tiempos coloniais portugueses y de la hoy ciudad de Kuito .
La presencia de la fuerza militar comandada por Paiva Couceiro, con 40 moçambicanos armados con espingardas de repetición Snyder, genera gran tensión con las tribus del Bié, inquietas faz a la presencia de tropas portuguesa en su territorio, lo que llevó el soba Dunduma (el Trueno) a exigir la inmediata partida de las tropas. Faz al incumprimento de la promesa de que las tropas estaban sólo de pasada, que le hube sido hecha anteriormente por Silva Puerto, aquel soba pone término a la relaciones pacíficas de hay muy existentes entre los autóctones y Silva Puerto, a quién injuria estirándole las barbas y diciéndole que las no merecía, y exige la retirada inmediata de Paiva Couceiro, lo que este terminantemente rechaza.
En un ambiente de pessimismo resultante del ultimátum británico, Silva Puerto, herido en su honra y dignidad después del fracaso de la tentativa de mediación con Dunduma, amortalhou-si en la bandera portuguesa y se hizo explotar con algunos barriles de pólvora.[8][9]
Después de la muerte de Silva Puerto, Paiva Couceiro se instala brevemente en la embala de Belmonte, pero acosado por las fuerzas del soba del Bié, fue gracias a retirarse para el reino vecino del Bailundo, donde tras permanecer algunos días aislado, recibió orden del gobernador-general Guilherme de Brito Capelo para descender el río Cubango hasta Mucusso, un viaje de 2 600 km por tierras desconocidas.
El objetivo era el avassalamento de los sobas de la región, antes que los británicos lo hicieran, y la determinación de la navegabilidade del río. Iniciada en el Bailundo a 30 de Abril de 1890 , el viaje fue épica, de ella resultando, más allá de la feitura de los vasallos que le hube sido determinada (en total 16 sobas), un informe riquíssimo en pormenores etnográficos y geográficos, nalguns casos marcando el primer contacto europeo con los pueblos y tierras visitados. Terminada la misión en 30 de Julio, día en que alcanzó, finalmente, la embala del soba del Mucusso. Resolvió entonces descender el río Cubango de canoa hasta a la islas de Gomar, a 65 kilómetros dali, y regresar al largo del río hasta al Fuerte Princesa Amélia, en el Bié, donde llegó a 14 de Octubre, tras cinco meses y medio en el mato, en permanente riesgo de vida y en condiciones insoportables para cualquier europeo. Por este desempeño excepcional recibiría a 18 de Diciembre de aquel año de 1890 el grado de jinete de la Orden de la Torre y Espada.
Regresado al Bié, participó, con las fuerzas de Artur de Paiva, en la expedición punitiva que terminó en la prisión y deposição del soba Dunduma (o N’Dunduma) que lo hube amenazado seis meses antes y en la completa subjugação del reino del Bié. Estaba vengado lo insulto que le hube sido hecho y la muerte de Silva Puerto.
Terminada aquella operación, aún fue encargado de ir avassalar los pueblos de la región de la Caranganja y explorar los depósitos de sal-gema existentes en el margen izquierdo del río Cuanza. Con su usual minúcia, Paiva Couceiro describió en su informe los 453 kilómetros que anduvo en doce días, los dos caminos para la Garanganja que reconoció y los cuatro sobas que avassalou, así como las salinas que cuidadosamente visitó.
Terminada más esta operación, volvió la Belmonte, en el Cuito, donde se recogió enfermo con fiebres. A 17 de Febrero de 1891 , el Ministerio de la Marina y Ultramar dio por terminada su comisión de servicio ultramarino y ordenó su regreso a Portugal.
Cubierto de gloria y fama nacional, por la acción militar notable que condujo en Humpata y por su extraordinario viaje de explotación, agraciado con el grado de jinete de la Orden de la Torre y Espada, fue recibido en Lisboa con rasgados elogios a su desempeño en las campañas de Angola y elevado la grande-oficial de la Orden de la Torre y Espada, por decreto de 29 de Mayo de 1891 . En homenaje a los grandes servicios prestados, y antes de volver a la Metrópoli tras pasar un mes en el hospital, enfermo, recibió de la parte del pueblo de la región de Belmonte-Cuito-Benguela una réplica del collar de jinete de la Orden de la Torre y Espada en oro, cravejado de diamantes. Esta magnífica condecoração, de hecho como todas las otras, desaparecieron cuando su casa en Lisboa fue saqueada durante la revuelta de 14 de Mayo de 1915.[10]
No habiendo sido promovido, después de un corto pasaje por el Estado-Mayor del Ejército, en Lisboa, fue colocado en Santarém, en el Regimento de Artillería n.º 3, donde permaneció entre Agosto de 1891 y Agosto de 1892, mes en que fue transferido para el Regimento de Artillería 1, en Lisboa.
Descontente con la vida de cuartel, en 1893 pidió licencia para servir en la legião extranjera del Ejército Español y combatió los últimos meses de la campaña de Melila, de la Guerra del Rif (1893–1894) entonces trabada en Marruecos Español, distinguiéndose a punto de merecer la medalla española de mérito militar. Terminada la campaña volvió Lisboa y reocupou su lugar en Artillería 1.
Cuando en Octubre de 1894 los pueblos tsonga del sur de Mozambique se rebelaron y atacaron Lourenço Marques, el gobierno presidido por el regenerador Ernesto Rodolfo Hintze Ribeiro, nombró el antiguo ministro progresista António Enes para el cargo de comisario régio en Mozambique, con la misión de chafar la revuelta de los pueblos autóctones y reafirmar la soberanía portuguesa sobre la región, entonces amenazada por los británicos, liderados por Cecil Rhodes, que consideraban los portugueses incapaces de mantener la posesión del territorio moçambicano.
Probablemente debido a su fama africanista granjeada en Angola, Paiva Couceiro fue invitado y aceptó la invitación para el cargo de ajudante de campo del comisario régio en Mozambique. La expedición parte de Lisboa a 8 de Diciembre de 1894 y desembarcó en Lourenço Marques a 18 de Enero de 1895 . La situación encontrada no podía ser peor, pues la esmagadora mayoría de los régulos de la región estaba contra los portugueses, estando estos encurralados en Lourenço Marques, incapaces de controlar las imediações de la ciudad, donde aún la isla Xefina fuera ocupada por los insurgentes.
António Enes, estratega arguto, desencadenó un conjunto de campañas militares, eligiendo cómo principal adversario Gungunhana, el rey de los vátuas y emperador de Gaza, de hecho suserano de la generalidade de las tribus del sur de Mozambique. En estas campañas, Paiva Couceiro tuvo acción notable, particularmente en los combates de Marracuene y Magul, trabado a 2 de Noviembre contra las fuerzas angunes de Gungunhana , siendo herido en este combate.
En el combate de Marracuene, trabado a 2 de Febrero de 1895 , Paiva Couceiro ganó grande destaque, particularmente al liderar las tropas que repeliram las fuerzas enemigas que habían penetrado el cuadrado defensivo portugués, una maniobra considerada de extrema dificultad y que exigía enorme coraje. En Agosto de 1895 fue hecho jinete de la Orden de Son Bento de Avis, como premio por su desempeño en Marracuene.
Regresado a Lourenço Marques, en Marzo de aquel año Paiva Couceiro volvió a demostrar su coraje y su gana de mantener intacta la honra de su País: vestido a la paisana, buscó personalmente tres correspondientes de periódicos ingleses, dos ingleses y un americano, que hostilizavam Portugal en la prensa de Londres. Sovou lo 1°, un gigante, en su establecimiento; la lucha se extendió hasta á calle donde Paiva Couceiro dejó su enemigo knock-oct. El segundo estaba en el hotel y llevó una sova sin resistir. El tercero estaba tomando el aperitivo con amigos; le pidió que se levantara y le preguntó se era él que escribía para el periódico que Couceiro traía en la mano. El periodista respondió "yes" y Paiva Couceiro esmurrou-lo con su puño y el periódico á mezcla. El anillo de sinete que usaba en su mano izquierda fue partido en la escaramuça y, más tarde, fue ofrecido al Museo de Angola por su hijo D. Miguel Paiva Couceiro.
En el desenrolar de las operaciones subsequentes, Paiva Couceiro volvió a destacarse en el combate de Magul, trabado a 8 de Septiembre de 1895 , donde se portó con grande denodo, en un acto del cual el comisario régio António Ennes reconoció la gran importancia al decir: "Hay-de verse que la victoria de Magul perdió el Gungunhana; la derrota perdería, probablemente, el distrito de Lourenço Marques. Si no fuera Paiva Couceiro, probablemente, lamentaríamos aún hoy tamaña desgracia." - in "Portugal en África", Marzo de 1944, p. 76
Demostrando extraordinario coraje físico, Paiva Couceiro quedó célebre, expresamente, en la lucha contra las fuerzas de Gungunhana. Por sus hechos militares, fue blanco de diversas condecorações y homenajes, particularmente después del aprisionamento de Gungunhana y su extradición para Portugal.
Concluidas las operaciones de pacificación y prendido y deportado el emperador Gungunhana, Paiva Couceiro embarcó en Lourenço Marques a 18 de Diciembre de 1895 , con destino a Lisboa.
Llegado a Lisboa, en Febrero de 1896 fue proclamado Benemérito de la Patria, por decisión unánime de las Cortes, como reconocimiento por la apreensão de Gungunhana , y hecho comendador de la Torre y Espada, con una pensión anual de 500$000 réis. Fue el primero y probablemente el único oficial Portugués a ser agraciado, hasta hoy, con tres grados de la Torre y Espada. Pero las honrarías no se quedaron por allí: fue nombrado ajudante-de-campo honorário del rey D. Carlos I de Portugal y su oficial a la órdenes, pasando a integrar la Casa Militar del Rey, y en Marzo recibió la medalla de oro de valor militar y la Medalla de Plata Reina D. Amélia, por haber combatido en la campaña de Mozambique. Era oficialmente un héroe y un benemérito de la Patria.
Ese mismo año de 1896 casó con Júlia Maria de Noronha,
hija y única heredera del 3.º conde de Parati, teniendo como padrinho de la boda el propio rey D. Carlos I. Estaba completo su recorrido alcista social: era uno de los más prestigiados militares del tiempo, conectado ahora a la principal nobleza y a la Casa Real, de la cual los condes de Parati, y en especial D. Isabel de Sousa Botelho, la condessa su sogra, eran íntimos. La pareja mantendría un estricto catolicismo, teniendo la esposa ejercido toda la vida el cargo de presidente de la Asociación Reparadora de las Marias de los Sacrários Calvários y, de las tres hijas de la pareja, una, Madre Paiva Couceiro, de su nombre completo Helena Francisca Maria del Carmo de Noronha de Paiva Couceiro, fue monja Doroteia y Madre Superior del Colegio de las Doroteias en Benguela; otra, Maria del Carmo de Noronha de Paiva Couceiro, fundadora de las Hijas de Maria en la India, nunca fue monja pero dedicó toda su vida la obras religiosas y sociales. Su memoria fue recientemente homenajeada por la Roshni Nilaya Alumni Association.[11] De más vieja, Isabel Maria del Carmo de Noronha de Paiva Couceiro, casó con António Carlos Sacramento Calainho de Azevedo que, entonces Alferes, fue el primero porta-bandera a hastear la bandera de la Monarquía en la implantación de la Monarquía del Norte en 1919.
Con el puesto de capitán, pero con un estatuto social y político muy superior, fue colocado en el Estado-Mayor del Ejército, en funciones más honoríficas y burocráticas del que de verdadero servicio militar. En 1898 fue transferido para el cuadro del Estado-Mayor, pasando en definitivo la funciones administrativas. En su calidad de diputado a la cortes, formó parte, expresamente, de la "Comisión de Guerra" encargada de la discusión del proyecto ley n° 14, proyecto de creación provisional del puesto de 2° Capitán en la Arma de Artillería. Bastante interventivo, expresamente en la defensa de la corporação, reclamando con convicción promociones más rápidas y mejores salarios para los oficiales del ejército - Acta de la 42la sesión..
Aun así, en 1901 fue enviado a Angola, con la misión de dirigir una experiencia de tracción mecánica entre el río Lucala y Malanje . Concluyó la misión y presentó un informe donde ya revela sus preocupaciones con la política colonial portuguesa.
A partir de ahí, aunque manifieste repetidamente su desdém por la vida política, que considera un pantano indigno de la honra de los verdaderos portugueses, publica numerosos artículos sobre política colonial y sobre política en general, revelando un creciente nacionalismo y un profundo desencanto con el sistema parlamentario del rotativismo, al cual atribuye el declínio de la Patria. En entrevista e intervenciones públicas, se asume como un nuevo Nuno Álvares Pereira, puro e impoluto, pronto a salvar Portugal. Esta posición, agudiza-se a partir del suicidio de Mouzinho de Albuquerque, otro de los putativos salvadores de la patria, ocurrido a 8 de Enero de 1902 . Su pensamiento político, imbuído de nacionalismo y de catolicismo, precede en muchos aspectos el Integralismo Lusitano, en el cual de hecho más tarde se integraría, aunque sean claras las influencias de intelectuales como Oliveira Martins y Guerra Junqueiro, en especial del Finis Patriae de este último.
Asumiéndose como reserva moral de la Nación ultrajada, a 1 de Abril de 1902 envió una respeitosa petición a la Cortes, insurgindo-si contra a hipoteca de los rendimientos aduaneros a los acreedores extranjeros del Estado, recomendando el equilibrio presupuestario y la reforma de la vida política, como exigían la nobleza y las tradiciones del pueblo portugués. Esta petición tuvo amplia divulgación en la prensa y despertó un amplio movimiento de apoyo entre la derecha monárquica. Con ella, y con la desaparición de Joaquim Augusto Mouzinho de Albuquerque, Paiva Couceiro se consagraba como el líder incontestado de los africanistas y reserva moral del régimen monárquico amenazado por la creciente acción de los republicanos. La Parodia de Rafael Bordalo Abeto lo saludó con los siguientes versos:
Aún no habían desaparecido los ecos de su petición y ya nuevo escándalo venía a colocar Paiva Couceiro en la ribalta de la vida política: en Diciembre de 1902 transpirou para la opinión pública que António Teixeira de Sousa, el Ministro de la Marina y del Ultramar del gobierno presidido por Hintze Ribeiro, hube negociado un contrato que concedía a Robert Williams, un británico que la prensa acusaba de ser discípulo de Cecil Rhodes, el derecho de construir una línea de ferrocarril conectando el Lobito la Benguela y dali a la frontera congolesa, el futuro Camino de Hierro de Benguela, garantizando por 99 años al concessionário el monopolio del transporte ferroviario y de eventuales explotaciones mineras en un rango al largo de la línea con 240 kilómetros de anchura y, en principio, 1 347 km de largura. Esta concesión, apelidada contrato Williams, escandalizou el ala nacionalista que pretendía la singularidad portuguesa en Angola, llevando Paiva Couceiro a proclamar que los ministros que lo sancionaran cometían un crimen de traidores. Tras su carta de 1 de Abril de 1902, Paiva Couceiro, en una carta publicada por el Periódico de las Colonias, insurge-si de nuevo contra la política del Gobierno. Estaba consumada la ruptura con el régimen y, para los políticos del rotativismo, Paiva Couceiro era ahora el blanco a abatir.
A pesar de sus conexiones a la Casa Real, a 6 de Diciembre de 1902 fue transferido compulsivamente para el cargo de adjunto de la Inspección del Servicio de Artillería, en Évora. Estuvo virtualmente exiliado en aquella ciudad hasta Noviembre de 1903, cuando la subida al poder del ministerio progresista chefiado por José Luciano de Castro, lo transfirió para el Grupo de Batirías a Caballo de Queluz, donde permaneció hasta 1906.
Durante el periodo de permanencia en Évora y los meses subsequentes se fue progresivamente aproximando de João Franco y de las ideas ordeiras del Partido Regenerador-Liberal, Señal de esa mutua aproximación es el discurso programático proferido por João Franco en Mayo de 1903, en el cual los grandes principios de política colonial coinciden totalmente con las ideas de Paiva Couceiro. Estaba creada la conexión que lo conduciría a la política activa y lo haría entrar, finalmente, en el temeroso pantano de la política partidaria que tanto vilipendiava.
En 1905, después de las elecciones generales de 12 de Febrero (a 37.ª legislatura) y cuando se hizo claro que el rey D. Carlos I pretendía finalmente apoyar la reforma del régimen, lo que eventualmente pasaría por la entrega del poder a João Franco, Paiva Couceiro y otros ‘’africanistas’’ famosos, entre los cuales Freire de Andrade, Aires de Ornelas, Ivens Ferraz y João Baptista Ferreira, se decidieron finalmente a abandonar la posición supuestamente suprapartidária en que se habían colocado y se inscribieron en el Partido Regenerador-Liberal, anunciando que lo hacían para que los portugueses no perdieran la confianza en el futuro de la raza.
Insertado en las listas del Partido Regenerador-Liberal, concursó en las elecciones generales de 19 de Agosto de 1906 (39.ª legislatura), por el círculo n.º 15, de Lisboa Oriental, y fue elegido diputado a la Cortes para legislatura de 1906 a 1907. En el parlamento fue vocal de la Comisión Parlamentaria del Ultramar (1906); vocal de la Comisión Parlamentaria de Administración Pública (1906-1907) y vocal de la Comisión Parlamentaria de la Guerra (1906-1907).[1]
Su presencia en el parlamento, inicialmente discreta y centrada en el trabajo de las comisiones a que pertenecía, se fue progresivamente ensanchando y afirmando, esencialmente en materias coloniais y militares. En su primera intervención, en presencia de António Carlos Conejo de Vasconcelos Puerto, oficial de ingeniería, Ministro de la Guerra, comenzó así su discurso:
Siendo la primera vez que tengo la honra de tomar la palabra en esta asamblea y teniendo que referirme hoy a algunos ex-ministros, debo declarar que en la discusión de los negocios públicos no conozco personas, y que está, por lo tanto, excluido siempre de mi espíritu el propósito, ya no digo de ofensa, pero ni aún de la menor desatenção, sea para quién sea. No está eso en mis procesos, y así tampoco puedo apoyar que para los debates de esta Cámara sean traídos gracejos, cuyo me gusta no discuto, pero de cuya oportunidad divirjo profundamente. Cumple, a mío, ver, a esta casa dar el ejemplo de la discusión seria, ni de otro modo se sostendrá el prestigio que debe decerto revestir la asamblea a quien el pueblo entrega sus intereses... - Extracto del Diario de la Cámara de los Señores Diputados, sesión n° 25 de 7 de Noviembre de 1906, siendo la Orden del día: "discusión del proyecto de ley n° 12 autorizando el Gobierno a organizar el Supremo Consejo de Defensa Nacional".
Se reveló un opositor assertivo de las políticas progresistas y un apoiante de las medidas ordeiras, aunque anti-democráticas. Siempre que se hablaba de las colonias, en especial de Angola, reaccionaba con pasión, defendiendo que aquella colonia era el único recurso para hacer mayor Portugal tan pequeño.[1]
Su carrera parlamentaria terminó cuando a 2 de Mayo de 1907 el presidente del Gobierno, João Franco, resolvió separarse de los progresistas y, con el apoyo real, suspender el parlamento y gobernar en dictadura. Suspenso el funcionamiento de la Cámara de los Diputados y ante una oposición republicana y anarquista que crecía rápidamente, la posición de Paiva Couceiro se radicalizó, apareciendo entonces en su discurso con claridad el deseo de una monarquía plebiscitária, sin compromisos partidarias, anti-parlamentario y tradicionalista.
Habiendo fallecido el día 1 de Mayo de aquel año (1907) el gobernador-general de Angola, Eduardo Augusto Ferreira de la Costa, aparentemente por sugerencia del rey D. Carlos I, el nuevo Ministro de la Marina y Ultramar, su camarada africanista Aires de Ornelas, invita Paiva Couceiro para el lugar de gobernador-general de Angola. Este acepta y a 24 de Mayo de 1907 es nombrado gobernador-general interino, ya que su patente de capitán no permite el nombramiento definitivo. Llegó la Luanda a 17 de Junio, iniciando de inmediato sus funciones.
El hecho de haber sido apoiante de João Franco en buena parte explica haber sido nombrado para el cargo, que obviamente era necesariamente de la confianza política del jefe del Gobierno. Aun así, a pesar del gobierno de João Franco haber caído en Febrero de 1908, víctima del regicídio que vitimou D. Carlos, Paiva Couceiro se mantuvo en el cargo hasta 22 de Julio de 1909 , realizando un vasto plan de obras de fomento. Comandó personalmente las campañas militares de pacificación de las regiones de Cuamato y de los Dembos, exponiéndose, como era su timbre a los inerentes riesgos. Su despido fue el resultado de los crecientes desentendimentos con el gobierno de Lisboa, en particular con el presidente del ministerio, el regenerador Venceslau de Lima. Fue un despido por motu proprio, pero claramente motivada por la frustração causada por la falta de autonomía governativa y de medios.
Sus objetivos políticos eran claros:[2] (1) ocupar, explorar y guarnecer todo el territorio hasta a la más remotas fronteras para garantizar la seguridad de personas y bienes y prevenir cualquier tentativa de interferencia externa; (2) promover el desarrollo económico de la colonia, creando comunicaciones rápidas y cucarachas, fijando colonos portugueses, forzando el indigenato al trabajo y reduciendo el peso del proteccionismo y de los monopolios metropolitanos; y (3) conseguir para el gobierno provincial un mínimo de autonomía que le permitiera actuar rápidamente sin quedar dependiente del tardado despacho del gobierno céntrico.
Aunque la ejecución del programa haya sido difícil, en el periodo de dos años en que gobernó Angola hube un progreso sensible, lo que fue reconocido por Norton de Matos muchos años después[3] y confirmado por los estudios de historiadores contemporáneos, entre los cuales René Pélissier.[4]
Salió de Luanda en Junio de 1909, a pesar de las protestas de la población europea que quería su continuación en el gobierno
de la colonia. Llegado a Lisboa en principios de Julio, a 22 de aquel mes fue oficialmente exonerado a su pedido. En Lisboa, donde era clara la indecisão de D. Manuel II de Portugal y se sentía un ambiente de fin de época, a 28 de Julio recibió el mando del Grupo de Artillería a Caballo de Queluz. A pesar de los constantes escándalos en que hube buceado la política portuguesa, en particular la revelación del gigantesco desfalque en el Crédito Predial Portugués, Paiva Couceiro se mantuvo relativamente arredado de la vida pública, prestando en Septiembre pruebas para promoción la major.
Este silencio fue quebrado en Julio de 1910, cuando Paiva Couceiro publicó en el periódico franquista El Correo de la Mañana una carta, firmada como Agá Pê Cê (HPC), donde apela a una contra-revolución que salve la monarquía. Después se envuelve en un conjunto de pretensas conspiraciones inconsequentes, aparentemente visando implantar un régimen monárquico libero del parlamento, defendiendo, paradójicamente, muchas de las ideas que después los republicanos anti-democráticos adoptarían. Sin que sus llamamientos fueran oídos, el régimen se degrada rápidamente y a 5 de Octubre ocurre a esperada revolución y es implantada la República Portuguesa. Paiva Couceiro fue uno de los pocos comandantes militares que intentó, seriamente, trabar los revoltosos, sin éxito.
En 1910, aquando de la instauração de la República, Paiva Couceiro se contaba entre los defensores de la causa monárquica. ES considerado como el último defensor de la Monarquía, uno de los pocos que, ese día 5 de Octubre, se batieron por el Trono Secular; con su artillería instalada en el Torel, fue el único oficial que hizo fuego sobre el campamento Republicano de la Rotunda y el Parque Eduardo VII. Sintiéndose abandonado por el resto de las tropas Monárquicas, y tras bombardear la Rotunda, marchó para Sintra a fin de juntarse al Rey. Ahí vino a saber que el Rey hube partido para Mafra; Paiva Couceiro se aproximaba de Mafra cuando fue informado que el Rey D. Manuel II había embarcado en la Ericeira.[5] Por decisión superior, y ante tal situación, recogió con sus tropas al cuartel en una altura en que los Republicanos consideraban la lucha perdida. La mayoría de las unidades militares no habían adherido a la revuelta, por eso aún el almirante Cândido de los Reyes, correcto de la derrota de su movimiento, se hubo suicidado; si Henrique Paiva Couceiro hubiera sido informado de este acontecimiento y de la debandada de los Republicanos, tendría posiblemente desobedecido a sus superiores y tomado la iniciativa de continuar el combate hasta a la victoria - que estaba casi asegurada - de las tropas Monárquicas. De hecho la implantación de la República fue festejada con muy poca convicción; las fotos de la Plaza del Municipio, aquando de la toma de posesión del Directório Republicano y publicadas en la prensa, hacen creer que la Plaza estaba la apinhar de gente. En la realidad, como se puede verificar noutras fotos, fueron pocas decenas de personas que allá estuvieron para festejar.
A pesar de ser conocido como Monárquico irredutível, luego el día 6 de Octubre, Paiva Couceiro era buscado por un enviado del Gobierno Provisional que quería sepa lo que vendría a ser su actitud ante el nuevo régimen implantado por la balbúrdia sanguinolenta de la Rotunda.[6]
En su larga entrevista a Joaquim Leitão, Paiva Couceiro cuenta que respondió textualmente, a ese enviado: "Reconozco las instituciones que el Pueblo reconocer. Pero si la opinión del Pueblo no sea unánime, es decir, si el Norte no concordar con el Sur, estaré hasta al fin al lado de los fieles a la tradición. Y si acaso se de ese una intervención extranjera para sostener la Monarquía, entonces me pasaría para el lado de la República". Siempre el mismo portugués de antes quebrar que torcer. Primero que todo, fiel a la Patria y sólo por eso fiel al Rey y a la Monarquía, dice Oscar Pacheco en su artículo. Y Paiva Couceiro continúa a contar a su entrevistador: "Después pedí mi despido de oficial. Y la pedí porque, tras tantos años de sacrificios y de trabajos a la sombra de los colores azul y blanca y de los castillos y quinas de nuestra bandera no me hallo con fuerzas para abandonar el símbolo donde me habitué a leer escritura la historia de mi País. Hacer con que un símbolo tenga raíces en el alma de un pueblo e inspire respeto a todo el Mundo, es trabajo de muchas generaciones. Y yo, por mi parte, me hallo viejo para principiar ahora el esfuerzo nuevo que los louros de una bandera nueva implican".
Tras su "Propuesta al Gobierno Provisional", de 18 de Marzo de 1911, y de las elecciones de 28 de Mayo de 1911, que Paiva Couceiro no reconoció (manifiesto de 31 de Mayo de 1911), subió las escaleras del Ministerio de la Guerra y dimitiu-si, entregando su espada y diciendo "Entrego mi despido y salgo del País para conspirar. Prendedme se quizerem". Nadie le respondió, volvió la espalda y dejó el Ministerio sin que alguien osara prenderlo.
Comandó la incursión monárquica de 1911; a 4 de Octubre de 1911 sus tropas entran en Portugal por Cova de la Luna, Espinhosela y Vinhais, donde fue hasteada en la varanda de la Cámara Municipal la bandera azul y blanca, y toman Llaves. Tres días más tarde, derrotadas por las fuerzas republicanas, las tropas de Paiva Couceiro se retiran para la Galicia.
En Diciembre de 1911 participa en las reuniones que trataron de la "cuestión dinástica" entre D. Manuel II y suyo primo D. Miguel y que vino a tener su epílogo en el Pacto de Dover cuyo proyecto redacta en Londres a 30 de Diciembre de 1911. En su libro de notas, Paiva Couceiro escribe: "Y pudo así finalmente fijarse para 30 de Enero (1912) la fecha del encuentro de las Reaes Personas en Dover y el respectivo protocolo. Viniendo de hecho a realizarse n'esa fecha y logar, una entrevista la sós, entre El-Rey D. Manuel y suyo primo D. Miguel de Bragança, n'una sala del "Lord Warden Hotel", - donde comparecieron también el Visconde de Assêca que acompañaba D. Manuel, el Visconde de Son João de la Pesquera que acompañaba D. Miguel, y Paiva Couceiro en la calidad de Jefe de los Combatientes, acompañado por Francisco Pombal. Y las assignaturas del-Rey D. Manuel y del Señor D. Miguel de Bragança, - consagraron momentáneamente el "Pacto de Dover".
A de 6 de Julio de 1912 comanda nueva incursión, a 2la incursión monárquica, en que sus tropas son de nuevo derrotadas, también en Llaves, a 8 de Julio de ese año.
Durante las Incursiones, con las tropas acantonadas en la Galicia, había desafíos, como en Portugal, en las esfolhadas. Una voz desgarrava:
In - Couceiro el Capitán Phantasma, Joaquim Leitão, Edición del Autor, Oporto 1914, p. 106
Poco antes de la 2la incursión, a 17 de Junio de 1912, fue juzgado a la revelia por el Tribunal del Segundo Distrito del Oporto:
Más tarde, en 1915, de vuelta al País después de su primer exilio, fue invitado para Gobernador de Angola, por el aún reciente Gobierno Republicano, representado por Araújo de Sá, Oliveira Jericote y otro, que lo buscaron en su casa de Oeiras. Paiva Couceiro rechazó servir el nuevo régimen y se instaló en España donde preparó el restablecimiento de la Monarquía, movimiento que quedó conocido por Monarquía del Norte.
En 1919 proclamó la Monarquía del Norte, de corta duración, de la cual fue el Presidente de la Junta Governativa del Reino. En este periodo fue activamente apoyado por los líderes integralistas, entre los cuales Luís de Almeida Braga (su secretario) y António Sardinha. En la tentativa de Monsanto, en Lisboa, fue apoyado por Pequito Rebelo e Hipólito Raposo. Por este papel determinante en las incursiones hechas por los monárquicos y por su fidelidad a la causa quedó conocido entre sus apoiantes por El Paladino.
A contra-revolución monárquica sucedió casi de inmediato a la proclamação de la República, en 5 de Octubre de 1910 y tuvo como objetivo primordial organizar un movimiento político-militar capaz de derrumbar las instituciones del nuevo régimen y restaurar la situación vigente hasta a aquella fecha.
En 1919, después del asesinato de Sidónio Padres, Paiva Couceiro ve su gran oportunidad de luchar por el restablecimiento del régimen en que creía. Así, vuelve a organizar una incursión de los monárquicos exiliados, consigue subverter las instituciones de la parte del territorio portugués que iba de Minho a la línea del Vouga, y, en nombre del rey D. Manuel II de Portugal, exiliado en Gran Bretaña, y estratégicamente, restaura la Carta Constitucional de 1826.
Pero, su objetivo mayor era el regreso a la Monarquía Integral, medieval, católica y corporativa. Por esa razón proclama el restablecimiento de la monarquía en la ciudad del Oporto, en un episodio que quedó conocido por la Monarquía del Norte (19 de Enero a 13 de Febrero de 1919). Sin embargo, la situación no consigue perdurar y el régimen republicano es nuevamente instaurado. Durante la efímera vida de aquel régimen - 25 días - ejerció las funciones de Presidente de la Junta Governativa del Reino (1919), cuyas funciones eran equivalentes a la de primer-ministro del gobierno provisional entonces instaurado. Durante la Monarquía del Norte esta Junta Governativa revocó toda la legislación republicana promulgada desde 5 de Octubre de 1910, restauró la bandera y el himno monárquicos y legislou intensa e infructuosamente.
El discurso de Henrique Paiva Couceiro a la tropas reunidas en continência a la bandera azul y blanca, luego después de la proclamação de la Monarquía en el Oporto, quedó para la Historia.[2]
La sublevação monárquica de 1919 habría de abortar, al no lograr obtener apoyos fundamentales que podrían garantizar su supervivencia. Lo malogro de la breve experiencia monárquica era inevitable. Sin embargo la idea y la expectativa del restablecimiento realista se mantuvieron hasta a la emergencia del Estado Nuevo, acabando el monárquico de corazón, Oliveira Salazar, por ser el carrasco de cuantos aún soñaban en el regreso al 4 de Octubre de 1910.[3]
La historia de la Primera República Portuguesa es pontuada, desde sus alvores, por un esfuerzo contra-revolucionario llevado a cabo por sectores descontentes con las medidas decretadas por los gobiernos republicanos y que, incluyendo el clero y fuerzas políticas conservadoras y radicales, tenían en los monárquicos de diversas tendencias (de los integralistas a los monárquico-constitucionales) sus mentores más salientes e inconformados.
El jefe carismático de la contra-revolución monárquica fue a buen seguro Henrique de Paiva Couceiro, uno de los pocos realistas que resistió en armas a la revolución republicana y que, refugiado político en la Galicia, comandó dos fallidas incursiones en el norte del País, en 1911 y 1912.
Aunque viviera entonces en el extranjero, fue condenado al degredo por el Tribunal Militar de Llaves a 19 de Noviembre de 1912, siendo oficialmente exiliado por primera vez en 1914; el artículo 2° del Decreto de Amnistía de 22 de Febrero de 1914, firmado por Bernardino Luiz Hacha Guimarães y Manuel Joaquim Rodrigues Monteiro decía: "Los jefes, dirigentes o instigadores - de los cuales formaba parte Paiva Couceiro - de aquellos a quién se refer el artículo anterior son, inmediatamente, expulsos del territorio de la Republica Portuguesa por el gobierno, bajo parecer de la comisión de la reforma prisional y penal, y por el tiempo de pena que les resta cumplir, no excediendo 10 años". El decreto de amnistía promulgado en 1915 por Pimenta de Castro comprende, entre otros, los nombres prestigiosos de Paiva Couceiro, Azevedo Coutinho, Jorge Camacho, Victor Sepulveda y João de Almeida; Henrique de Paiva Couceiro vuelta al País, comenzando inmediatamente a preparar el restablecimiento de la Monarquía que tuvo lugar en 1919 en el Oporto. A 13 de Febrero, después del insucesso de la Monarquía del Norte, ausentou-si de nuevo para Madrid. Aunque continuara a vivir en el extranjero, es más una vez condenado, así como António Solari Alegro, por el Tribunal Militar Especial, reunido a 3 de Diciembre de 1920, a 25 años de degredo (in "Diario de Minho", Braga 4/12/1920). Comprendido por nueva "Amnistía", decretada en Enero de 1924, vuelta al País pero es de nuevo exiliado por el salazarismo a 16 de Septiembre de 1935, por seis meses, por haber criticado públicamente la política colonial del régimen.[4] Vuelta para Lisboa, viniendo de Tuy donde hubo estado exiliado, a 13 de Enero de 1937.
En 1937, tras volver a criticar violentamente la política colonial del régimen del Estado Nuevo en una famosa carta[5] dirigida al Presidente del Consejo de Ministros, Dr. Oliveira Salazar, a 31 de Octubre de 1937, fue prendido pela "Vigila de Defensa Social y Politica" durante 6 días a 13 de Noviembre de ese año, condenado a dos años de exilio y forzado a retirarse de la vida política, siendo enviado, a pesar de sus 76 años (!), para Granadilla de Abona, colonia Española de Santa Cruz de Tenerife, en Canarias. En 1939, António de Oliveira Salazar permitió su regreso a Portugal, donde acabó por vivir los últimos años de su vida.
ES curioso constatar que la carta que el Dr. Fernando Pacheco de Amorim escribió a Salazar, 32 años más tarde, en plena guerra colonial, no tuvo las mismas consecuencias para lo ilustre antiguo Presidente de la Aleación Popular Monárquica...[6]
Se dedicó a la escritura, habiendo publicado una extensa obra dedicada esencialmente a la cuestiones coloniais y a la temática del ressurgimento nacional, con un cunho nacionalista que lo aproxima del integralismo lusitano.
En 21 de Noviembre de 1896 casó con D. Júlia Maria del Carmo de Noronha (1873 — 1941), hija primogénita y heredera de D. Miguel Aleixo António del Carmo de Noronha, 3.º conde de Parati, y de su mujer Isabel de Sousa Botelho, hija de D. Fernando de Sousa Botelho Mourão y Vasconcelos (1849 — 1936), 2.º conde de Vila Real. El rey D. Carlos I fue el padrinho. De esa boda resultó la siguiente descendência:
Al largo de su carrera recibió numerosas alabanzas y múltiples condecorações, entre las cuales:
PORTUGAL:
MOZAMBIQUE:
ANGOLA:
| Precedido por Ernesto Augusto Gomes de Sousa |
Gobernador Interino de Angola 1907 — 1909 |
Sucedido por Álvaro António de Costa Ferreira |