En la mitologia griega, Hemera – hija de Nix (la noche) con Erebo (dios de la oscuridad) – era la personificação del día (la diosa es interligada al hecho mitológico de poder haber sido la primera diosa a representar el sol). Tuvo un romance con su hermano Éter y con él tuvo una hija, Tálassa. Unida a este, también generó seas no antropomorfizados: Tristeza, Cólera, Mentira, etc. La lista de Higino le atribue como hijos: Oceanus, Témis, Briareu, Giges, Estérope, Atlas, Hipérios, Saturno (Pierre Grimal coloca la versión latina en vez de Cronos ), Moneta, Dione y las tres Furias. Hemera personificava la luz del día y el ciclo de la mañana. Nació junto de Ether y de las Hespérides. Era personificação del día como divindade femenina. Algunas tradiciones colocan Éter y Hemera como padres de Urano y de Gaia — inmediatamente como la semilla de casi todos los dioses griegos. Más tarde, pasó a componer el séquito de Hélios al lado de las Hespérides. Era también guardiana de las fronteras, entre el mundo donde llegaba la luz y el mundo de las sombras.
Según Hesíodo, Hemera habita junto con su madre además del Océano, en el extremo del Occidente. Allá, un gran muro separa las puertas del Infierno del Mundo visible. Atrás del muro hay el gran palacio donde ambas residen, pero nunca las dos están juntas. Cuando Hemera sale, su madre espera hasta la hora de lanzar la noche sobre el mundo. Cuando Hemera retorna cruza por sobre el muro y cumprimenta su madre que falda para correr por el Mundo. Como dice Hesíodo: "Nunca el palacio cierra ambas".
Segunda otras tradiciones, Hemera junto de Éter concibió Urano y Gaia . Según la mitologia, momentos antes de Hemera concebir Urano y Gaia, se oían grandes estruendos por todo Universo, como si el cielo estuviera siendo influenciado por la diosa (es citado que eso se debe al hecho de Hemera tener una fuerte conexión con Éter).