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Heliocentrismo

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Universo Heliocêntrico.
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Heliocentrismo (panel inferior) en comparación con la plantilla geocêntrico (panel superior)

En astronomía, heliocentrismo es la teoría que el Sol está estacionario en el centro del universo. La palabra viene del griego (ήλιος Helios = sol y κέντρον kentron = centro). Históricamente, el heliocentrismo era opuesto al geocentrismo, que colocaba la Tierra en el centro. A pesar de las discusiones de la posibilidad del heliocentrismo daten de la antiguidade clásica, solamente 1.800 años más tarde, el siglo XVI, que el matemático y astrónomo polaco Nicolaus Copernicus presentó una plantilla matemática preditivo completo de un sistema heliocêntrico, que más tarde fue elaborado y expandido por Johannes Kepler.

Tabla de contenido

Desarrollo del heliocentrismo

Para cualquier uno que se coloque en pie y observe el cielo, parece claro que la Tierra permanece en su lugar mientras que todo en el cielo nace y se pone o da la vuelta una vez por día. Observaciones hechas por tiempos más largos presentan movimientos más complicados. El Sol describe un círculo lentamente por el curso de un año, los planetas poseen movimientos similares, pero algunas veces ellos se mueven en la dirección opuesta, en un movimiento retrógrado.

Conforme aumentó la compreensão de estos movimientos, ellos exigían descripciones cada vez más elaboradas, de más famosa fue el sistema ptolomaico, formulado el siglo II, que, a pesar de considerado incorrecto actualmente, aún servía para calcular la posición correcta de los planetas con un grado moderado de precisión, a pesar de la exigencia de Ptolomeu que epiciclos no fueran excéntricos causaran problemas innecesarios para los movimientos de Marte y especialmente Mercúrio. El propio ptolomeu, en su Almagesto, apuntó que cualquier plantilla para describir el movimiento de los planetas era sólo un dispositivo matemático y, como no había forma de saber cual era verdadero, la plantilla más simple que obtuviera los números correctos debería ser usado; sin embargo, él aún escogió la plantilla geocêntrico epicíclico y en su trabajo principal, Hipótesis Planetária, trató sus plantillas como suficientemente reales para que las distancias de la Luna, Sol, planetas y estrellas fueran determinabais tratando las esferas celestiais de las órbitas como realidades contiguas. Esto hacía con que la distancia de las estrellas fuera más pequeña que 20 UAs[1]—un retroceso en la ciencia ya que el esquema heliocêntrico de Aristarco ya había, siglos antes, necesariamente colocado las estrellas a por lo menos dos órdenes de magnitud más distantes.

Discusiones filosóficas

Argumentos filosóficos del heliocentrismo envuelven declaraciones genéricas de que el Sol, orbitado por algunos o todos los planetas, está en el centro del Universo, y los argumentos que sostienen esas alegaciones. Esas ideas pueden ser encontradas en textos Sânscritos, Griegos, Árabes y Latinos . Pocas de estas fuentes originales, sin embargo, desarrollaron alguna técnica para calcular cualquier consecuencia observacional de sus ideas heliocêntricas.

India Antigua

Vea Astronomía hindú

En consonancia con Dick Teresi, los primeros trazos de la idea contra-intuitiva de que era la Tierra que estaba moviéndose y que el Sol estaba en el centro del sistema solar son encontrados en textos Védicos y post-Védicos[2][3] como el Shatapatha Brahmana, que tenía, en consonancia con Subhash Kak:

"El sol está estacionado por la eternidad, en medio del día. [...] Del sol, que está siempre en uno y el mismo lugar, no hay ni nacer ni poniente."[4]


La interpretación de Kak es que esto significa que el Sol está estacionario, por lo tanto la Tierra está moviéndose en torno al mismo.

El texto astronômico de Yajnavalkya, Shatapatha Brahmana (8.7.3.10) declara que

El sol prende estos mundos - la tierra, los planetas, la atmósfera - a sí aún en una línea.[5]


Yajnavalkya reconocía que el Sol era muy mayor que la Tierra, lo que puede haber influenciado su concepto heliocêntrico. Él midió de forma necesita las distancias de la Tierra al Sol y a la Luna como 108 veces el diámetro de estos cuerpos celestiais, un valor bastante próximo a los valores modernos de 107,6 para el Sol y 110,6 para la Luna.

Grecia Antigua

Vea Astronomía griega

El siglo IV AEC, Aristóteles escribió que:

"En el centro, ellos [los pitagóricos] dicen, hay fuego, y la Tierra es una de las estrellas, creando noche y día por su movimiento circular en torno al centro." Aristóteles - Sobre los Cielos, Libro Dos, Capítulo 13
Los cálculos de Aristarco , el siglo III AEC, de los tamaños relativos de la Tierra, Sol y Luna, a partir de una copia griega del siglo X EC.

Las razones para esta localización eran filosóficas, basados en los elementos clásicos, en vez de científicos; el fuego era más precioso que la tierra en la opinión de los pitagoreanos, y por este motivo el fuego debería estar en el centro. Sin embargo, el fuego céntrico no es el Sol. Los pitagóricos creían que el Sol orbitaba el fuego céntrico junto con todo lo más. Aristóteles rechazaba este argumento y advogava el geocentrismo.

Heraclides del Punto (siglo IV AEC) explicó el movimiento diario aparente de la esfera celestial por la rotación de la Tierra.

Aristarco de Samos

La primera persona a presentar un argumento para el sistema heliocêntrico, sin embargo, fue Aristarco de Samos (c. 270 AEC). Como Eratóstenes, Aristarco calculó el tamaño de la Tierra, y midió tamaño y distancia de la Luna y del Sol, en un tratado que sobrevivió al pasaje del tiempo. A partir de sus estimativas, él concluyó que el Sol era seis o siete veces más ancho que la Tierra y por lo tanto centenares de veces más voluminoso. Sus escritos sobre el sistema heliocêntrico se perdieron, pero alguna información es conocida a partir de descripciones que sobrevivieron y de comentarios de críticos contemporáneos, como Arquimedes. Ya fue sugerido que su cálculo del tamaño relativo de la Tierra y el Sol llevó Aristarco a concluir que hacía más sentido que la Tierra estuviera moviéndose del que el enorme Sol estar moviéndose en su entorno. A pesar del texto original haber sido perdido, una referencia en el libro de Arquimedes , El Contador de Arenas describe otro trabajo de Aristarco en que él avanzó una hipótesis alternativa de la plantilla heliocêntrico. Escribió Arquimedes:

El Rey Gelon sabe que 'universo' es el nombre dado por la mayoría de los astrónomos a la esfera al centro de la cual está la Tierra, y su rayo es igual a la línea recta entre el centro del Sol y el centro de la Tierra. ES esta la noción común que usted oyó de los astrónomos. Pero Aristarco escribió un libro consistiendo de ciertas hipótesis, donde, aparentemente, como consecuencia de las suposiciones hechas, que el universo es muchas veces mayor que el 'universo' mencionado arriba. Sus hipótesis son que las estelas fijas y el Sol permanecen inmóviles, que la Tierra gira en torno al Sol en la circunferência de un círculo, con el Sol en medio de la órbita, y que la esfera de estrellas fijas, situada con el centro en el mismo del Sol, es tan grande que el círculo en que él supone la Tierra se mueve tiene una proporción al centro de las estrellas fijas como el centro de la esfera su superficie.[6]

Aristarco, por lo tanto, creía que las estrellas estaban muy distantes, y veía esto como la razón por la cual no había una paralaxe visible, o sea, un movimiento observável de las estrellas relativas una a la otras conforme la Tierra orbitaba el Sol. Las estrellas están de hecho muy más lejos que la distancia que era imaginada los tiempos antiguos, y es esta la razón por la cual la paralaxe estelar sólo es detectável con telescopios.

Arquimedes decía que Aristarco hizo la distancia de las estrellas mayor, sugiriendo que él estaba respondiendo la objeção natural que el heliocentrismo requiere oscilaciones de paralaxe estela. Aparentemente él concordó con este punto pero colocó las estrellas muy distantes para hacer el movimiento paralático invisivelmente minúsculo. De esta forma el heliocentrismo abrió el camino para la percepção de que el universo era muy mayor que lo que el geocentrismo enseñaba.[7]

Seleuco de Seleucia

Debe ser notado que Plutarco menciona los "seguidores de Aristarco" de pasada, entonces es probable que hube otros astrónomos en el periodo clásico que también desposaram el heliocentrismo cuyo trabajo está ahora perdido para nodos. Sin embargo, el único otro astrónomo de la antiguidade que es conocido por el nombre que se sabe haber apoyado la plantilla heoicoêntrico de Aristarco fue Seleuco de Seleucia, un astrónomo mesopotâmico que vivió un siglo después de Aristarco. Seleuco adoptó el sistema heliocêntrico de Aristarco y se dice que él había probado la teoría heliocêntrica.[8] En consonancia con Bartel Leendert van dé Waerden, Seleuco puede haber probado la teoría heliocêntrica determinando las constantes de una plantilla geométrica para la teoría heliocêntrica y desarrollando métodos para computar posiciones planetárias usando esta plantilla. Él puede haber usado métodos trigonométricos primitivos que estaban disponibles en su época, ya que era contemporáneo de Hiparco .[9] Un fragmento de un trabajo de Seleuco, que apoyaba la plantilla heliocêntrico de Aristarco el Siglo II A.Y.C. sobrevivió en una traducción árabe, que fue referido por Rhazes (b. 865).[10]

Mundo Católico

Nicolau de Cusa, el Siglo XV, preguntó se había cualquier razón para afirmar el heliocentrismo.

Hube algunas especulaciones ocasionáis sobre el heliocentrismo, en la Europa, antes de Copérnico. En la Cartago Romana, Martianus Capella (Siglo 5) expresó la opinión que los planetas Vênus y Mercúrio no orbitaban la Tierra, pero en vez de eso circulaban el Sol.[11] Copérnico lo mencionó como una influencia de su propio trabajo.[12]

Durante el final de la Edad Media, el Obispo Nicole Oresme discutió la posibilidad de la Tierra girar en su eje, mientras el Cardenal Nicolau de Cusa en suyo La Docta Ignorancia preguntó se había qulquer razón para afirmar que el Sol (u otro punto) era el centro del Universo. En paralelo a una definición mística de Dios, Cusa escribió que "así el tejido del mundo (machina mundi) quasi tendrá su centro en todo lugar y la circunferência en lugar ninguno."[13]

Oriente Medio

Qutb al-Din, el siglo XIII, discutió si el heliocentrismo era posible.
Vea Astronomía babilônica y Astronomía islámica


Nicolau de Cusa, siglo XV, cuestionó se había cualquier razón para afirmar el heliocentrismo.

Europa Medieval

Hube algunas especulaciones ocasionáis sobre el heliocentrismo en la Europa antes de Copérnico. Martianus Capella propuso una plantilla heliocêntrico para Mercúrio y Vênus, que fue discutido por varios comentadores anónimos del siglo IX.[14] Durante el final de la Edad Media, el obispo Nicole Oresme discutió la posibilidad de que la Tierra girara en su exio, mientras el cardenal (Nicolau de Cusa en suyo De Docta Ignorantia preguntó se había cualquier razón para afirmar que el Sol (u otro punto) era el centro del universo. En paralelo con uam definición mística de Dios, Cusa escribió que "Así el tejido del mundo (machina mundi) irá quasi tener seucentro en todo lugar y circunferência en lugar ninguno."[15]

Astronomía matemática

En la astronomía matemática, plantillas del heliocentrismo envuelven sistemas de cálculo matemático que están conectados a la plantilla heliocêntrico y donde las posiciones de los planetas pueden ser derivadas. El primer sistema computacional explícitamente conectado a la plantilla heliocêntrico fue la plantilla copernicano descrito por Copérnico, pero existieron sistemas computacionais anteriores que implicaban alguna forma de heliocentricidade, notablemente la plantilla de Aryabhata , que poseía parâmetros astronômicos que fueron interpretados como implicando una forma de heliocentrismo. Varios astrónomos musulmanes también desarrollaron sistemas computacionais con parâmetros astronômicos compatibles con el heliocentrismo, como apuntado por Biruni, pero el concepto de heliocentrismo era considerado un problema filosófico en vez de un problema matemático. Sus parâmetros astronômicos fueron más tarde adaptados en la plantilla copernicano en un contexto heliocêntrico.

India Medieval

Aryabhata, Siglo V, desarrolló una plantilla planetário computacional que ha sido interpretado como heliocêntrico.

Aryabhata (476–550), en su magnum opuse Aryabhatiya, propuso un sistema computacional basado en una plantilla planetário que tenía la suposición de que la Tierra giraba sobre su eje y los periodos de los planetas eran dados en relación al Sol. Algunos interpretaron esta plantilla como siendo una plantilla heliocêntrico,[16][17][18] pero esta interpretación ha sido motivo de disputa por otros.[19][20][21] Él también fue el primero a descubrir que los planetas siguen órbitas elípticas, en las cuales él calculó con precisión varias constantes astronômicas, como los periodos de los planetas, horas de eclipses solares y lunares, y el movimiento instantáneo de la Luna (expreso como una ecuación diferencial).[3][22][23][24] Entre los primeros seguidores de la plantilla de Aryabhata estaban Varahamihira, Brahmagupta y Bhaskara II. Traducciones en árabe del Aryabhatiya de Aryabhata estaban disponibles el siglo VIII, mientras traducciones para el latim ya estaban disponibles a partir del siglo XIII, antes de Copérnico escriba el suyo De revolutionibus orbium coelestium, entonces es posible que el trabajo de Aryabhata haya influenciado las ideas de Copérnico.

Nilakantha Somayaji (1444–1544), en su Aryabhatiyabhasya, un comentario sobre el Aryabhatiya de Aryabhata, desarrolló un sistema computacional para una plantilla planetário parcialmente heliocêntrico, en que los planetas orbitaban el Sol, que por su parte orbitaba la Tierra, similar al sistema Tychonico propuesto más tarde por Tycho Brahe, en el fin del siglo XVI. El sistema de Nilakantha, sin embargo, era matemáticamente más eficiente que el sistema Tychonico, debido al hecho de llevar correctamente en cuenta la ecuación del centro y movimiento latitudinal de Mercúrio y Vênus. La mayoría de los astrónomos de la escuela Kerala de astronomía y matemática que lo siguieron aceptaron su plantilla planetário.[25][26]

Oriente Medio

Europa Renascentista

Reacciones religiosas al heliocentrismo copernicano

En la Bíblia del Rey James, Crónicas 16:30 declara que "el mundo también debe ser estable, no se mueve". El Salmo 92:1 dice [el Señor] que acostó las fundaciones de la tierra, que no serán movidas para siempre. Eclesiastes 1:5 declara que "el Sol nace, y se pone, y vuelta para el lugar donde estaba."

Galileu defendió el heliocentrismo, y alegó que ellos naõ eran contrarios a estos pasajes en la Escritura (vea el Juicio de Galileu Galilei). Él asumió la posición de Agostinho sobre la Escritura: no tomar todos los pasajes literalmente cuando la escritura en cuestión es un libro de poesía y músicas, no un libro de instrucciones o historia. Los autores de la Escritura escribían de la perspectiva del mundo terrestre, y de este punto de vista el sol nace y se pone. De hecho, es la rotación de la Tierra que da la impresión que el Sol está moviéndose por el cielo.

La visión de la ciencia moderna

La idea que la visión heliocêntrica tampoco era verdadera de una forma más estricta fue alcanzada en pasos. Que el Sol no era el centro del universo, pero una de las innumerables estrellas, fue abogada por el místico Giordano Bruno. Durante el pasar de los siglos XVIII y XIX, el status del Sol como sólo una estrella entre muchas se hizo cada vez más obvio. El siglo XX, aún antes del descubrimiento de que habían muchas galáxias, no era más discutido.

Aún se la discusión está limitada al sistema solar, el Sol no está en el centro geométrico de la órbita de ningún planeta, pero en el foco de la órbita elíptica. Además de eso, considerando que la masa de un planeta no puede ser negligenciada en comparación a la masa solar, el centro de gravedad del sistema solar está levemente desplazado del centro del Sol (las masas de los planeta,s principalmente Júpiter, llegan a 0,14% de la masa del Sol). Por lo tanto, un hipotético astrónomo en un planeta extrasolar iría a observar un "balance" en su percepção del movimiento del Sol.

Lo abandono del concepto de "reposo" es relacionado al principio de la relatividade. A la vez, asumiendo un universo no limitado, quedó claro que no hay una posición privilegiada en el espacio, hasta la presentación de la teoría de la relatividade especial por Albert Einstein, por lo menos la existencia de una clase privilegiada de sistemas inerciais absolutamente en reposo era asumida, en particular en la forma de una hipótesis del éter luminífero. Algunas forams del principio de Mach consideran el referencial en reposo con las masas del Universo como teniendo propiedades especiales.

Uso moderno de geocêntrico y heliocêntrico.

En los cálculos modernos, el origen y orientación de un sistema de coordenadas generalmente necesitan ser seleccionados, por razones prácticas, y en estos sistemas el origen en la masa, masa solar o centro de masa del sistema solar son frecuentemente seleccionadas. Sin embargo, estas selecciones de coordenadas posee sólo implicações prácticas y no filosóficas o físicas.


Ver también

Referencias

  1. Dennis Duke, Ptolemy's Universe
  2. Sidharth, B. G.. The Celestial Key te lo the Vedas: Discovering the Origins of the World's Oldest Civilization.  Rochester, Vt:  pp.45.
  3. a b Teresi (2002).Predefinição:Verify credibility
  4. Kak (2000), p. 31.
  5. Predefinição:Cite=http://www.sacred-texts.com/hin/sbr/sbe43/sbe4328.htm
  6. Arenarius, I., 4–7
  7. D.Rawlins, Aristarchus's vast universe: ancient vision, contends that all of Aristarchus's huge astronomical estimates of distance were based upon his gauging the limit of human visual discrimination te lo be approximately a ten thousandth of a radian which is about right.
  8. Index of Ancient Greek Philosophers-Scientists, Ics.forth.gr, http://www.ics.forth.gr/vsiris/ancient_greeks/hellinistic_period.html, visitado en 2009-08-08 
  9. Bartel Leendert van dé Waerden (1987). "The Heliocentric System in Greek, Persian and Hindu Astronomy", Annals of the New York Academy of Sciences 500 (1), 525–545 [527–529].
  10. Shlomo Pines (1986), [Error de expresión: Operador < inesperado Studies in Arabic versions of Greek texts and in mediaeval science], 2, Brill Publishers, pp. viii & 201–17, ISBN 9652236268 
  11. William Stahl, trans., Martianus Capella and the Seven Liberal Arts, vol. 2, The Marriage of Philology and Mercury, 854, 857, (New York: Columbia Univ. Pr, 1977, pp. 332–3
  12. Bruce S. Eastwood, "Kepler las Historian of Science: Precursors of Copernican Heliocentrism according te lo De revolutionibus I, 10", Proceedings of the American Philosophical Society, 126 (1982): 367–394.
  13. Nicholas of Cusa, De docta ignorantia, 2.12, p. 103, cited in Koyré (1957), p. 17.
  14. Eastwood, Bruce S.. Ordering the Heavens: Roman Astronmomy and Cosmology in the Carolingian Renaissance.  Leiden:  pp.244–259.
  15. Nicholas of Cusa, De docta ignorantia, 2.12, p. 103, cited in Koyré (1957), p. 17.
  16. B. L. van dé Waerden (1970), De las heliozentrische System in dé griechischen,persischen und indischen Astronomie, Naturforschenden Gesellschaft in Zürich, Zürich: Kommissionsverlag Leeman AG. (cf. Noel Swerdlow (June 1973), "Review: La Lost Monument of Indian Astronomy", Isis 64 (2), p. 239–243.) B. L. van dé Waerden (1987), "The heliocentric system in Greek, Persian, and Indian astronomy", in "From deferent te lo equant: a volumen of studies in the history of science in the ancient and medieval near east in honor of Y. S. Kennedy", New York Academy of Sciences 500, p. 525–546. (cf. Dennis Duke (2005), "The Equant in India: The Mathematical Basis of Ancient Indian Planetary Models", Archive sea History of Exact Sciences 59, p. 563–576.).
  17. Thurston (1994), p. 188.
    "Not only did Aryabhata believe that the earth rotates, but there are glimmerings in his system (and other similar systems) of a possible underlying theory in which the earth (and the planets) orbits the sun, rather than the sun orbiting the earth. The evidence is that the basic planetary periods are relative te lo the sun."


  18. Lucio Ruso (2004), The Forgotten Revolution: How Science Was Born in 300 BC and Why It Had Te lo Be Reborn, Springer, Berlin, ISBN 978-3-540-20396-4. (cf. Dennis Duke (2005), "The Equant in India: The Mathematical Basis of Ancient Indian Planetary Models", Archive sea History of Exact Sciences 59, p. 563–576.)
  19. Noel Swerdlow (June 1973), "Review: La Lost Monument of Indian Astronomy" [review of B. L. van dé Waerden, De las heliozentrische System in dé griechischen, persischen und indischen Astronomie], Isis 64 (2), p. 239–243.
    "Such an interpretation, however, shows a complete misunderstanding of Indian planetary theory and is flatly contradicted by every word of Aryabhata's description."


  20. David Pingree (1973), "The Greek Influence on Early Islamic Mathematical Astronomy", Journal of the American Oriental Society 93 (1), p. 32.
    "The reader should note that, in writing this survey, I have disregarded the rather divergent views of B. L. van dé Waerden; these have been most recently expounded in his De las heliozentrische System in dé griechischen, persischen und indischen Astronomie, Zürich 1970."


  21. Dennis Duke (2005), "The Equant in India: The Mathematical Basis of Ancient Indian Planetary Models", Archive sea History of Exact Sciences 59, p. 563–576 [1].
    "Thus sea both outer and inner planets, the mean motion given is the heliocentric mean motion of the planet. There is en el textual evidence that the Indians knew anything about this, and there is an overwhelming amount of textual evidence confirming their geocentric point of view. Sume commentators, most notably van dé Waerden, have however argued in favor of an underlying ancient Greek heliocentric basis, of which the Indians were unaware. See, y.g. B. L. van dé Waerden, "The heliocentric system in greek, persian, and indian astronomy", in From deferent te lo equant: a volumen of studies in the history of science in the ancient and medieval near east in honor of Y. S. Kennedy, Annals of the new york academy of sciences, 500 (1987), 525–546. Viva recently this idea is developed in about las much detail las the scant evidence allows in L. Ruso, The Forgotten Revolution (2004)."


  22. Teresi, et al. (2002).
  23. Joseph (2000).
  24. Thurston (1994).
  25. George G. Joseph (2000), p. 408.
  26. K. Ramasubramanian, M. D. Srinivas, M. S. Sriram (1994). "Modification of the earlier Indian planetary theory by the Kerala astronomers (c. 1500 AD) and the implied heliocentric picture of planetary motion", Current Science 66, p. 784–790.