Guerrilla (en español: guerrilla, "pequeña guerra") es un tipo de guerra no convencional en el cual el principal estratagema es la ocultación y extrema movilidad de los combatientes, llamados de guerrilleros .
Puede constituirse también como una movimentação híbrida, o sea, ora centralizada por una actitud bélica cuyo aspecto puede ser colaboracionista con las fuerzas regulares de determinadas regiones, y ora puede darse el enfrentamiento sin conexión con cualquier fuerza armada regular.
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Presume-se que haya sido utilizada la palabra guerrilla (guerrilla) por primera vez en la Guerra Peninsular contra la invasión napoleônica a Portugal y España , entre 1808 y 1812 , aunque las técnicas guerrilheiras remonten a la Antigüidade. Por lo tanto, el término pasó a ser utilizado a partir de su origen ibérico, teniendo su grafia original preservada en muchos idiomas.
La guerra de guerrillas también recibió otras denominaciones. En la América Latina, por ejemplo, fue llamada de montonera en el Río de la Plata y balón en México, entre otras nomenclaturas que no prevalecieron.
Se trata de llevar un adversario, por muy más fuerte que sea, a admitir condiciones frecuentemente muy duras, no engajando contra él sino medios extremadamente limitados. ES entonces que entra en juego, en toda su plenitud, la fórmula de las variables complementarias que ya encontramos: la inferioridade de las fuerzas militares debe ser compensada por una superioridade creciente de las fuerzas morales, a medida que la acción se prolonga. Así, la operación se desarrolla simultáneamente en dos planes, el plan material, de las fuerzas militares, y el plan moral, de la acción psicológica.
Si el margen de libertad de acción es grande, pero los medios disponibles excesivamente débiles para obtener una decisión militar, se puede recurrir a una estrategia de conflicto de larga duración, visando a promover la usura moral, la lassidão del adversario. Para poder durar, los medios empleados serán muy rústicos, pero la técnica de empleo (generalmente una guerra total apoyada sobre una guerrilla generalizada) obligará el adversario a un esfuerzo mucho más considerable del que él podrá soportar indefinidamente. Esta plantilla de lucha total prolongada de débil intensidad militar fue generalmente empleado con éxito en las Guerras de Descolonização . Su teórico principal es Mao Tse-Tung. Observemos que esta estrategia, que exige considerable esfuerzo moral de parte de quien toma la iniciativa, pressupõe fuerte elemento passional y muy buena cohesión del alma nacional. Así, ella corresponde el más completamente posible a la guerras de liberação. Pero ella solamente tiene oportunidades de éxito se lo que está en juego entre las partes es bien desigual (caso de las Guerras de Descolonização), o bien ella se beneficia de intervenciones armadas (caso de las guerras de liberação, en la Europa, entre 1944-45, y en España, en 1813-14) a las cuales ellas sirven de refuerzo.
En situación de grande inferioridade de medios, no se puede esperar sobrevivir sino rechazando combatir, y empleando una táctica de fustigamento para mantener vivo el conflicto. Esto conduce a la guerrilla, vieja como el mundo y, sin embargo, olvidada y después reaprendida, cada generación. Pero esta táctica hace cuarenta años es objeto de codificaciones estratégicas muy importantes, las cuales permiten conducir tal género de operaciones según conceptos racionales que le aumentan considerablemente la eficacia y, consecuentemente, permiten reducir bastante el desequilibrio de fuerzas materiales. Mao Tse-Tung definió en siete reglas la essência de la guerrilla: íntimo acuerdo entre la población y los guerrilleros, retraimento ante un avance enemigo en fuerza, fustigamento y ataque ante un retraimento enemigo, estrategia de uno contra cinco, táctica de cinco contra uno, particularmente gracias al que se llama el "retraimento centrípeto", es decir, la concentración de fuerzas durante el retraimento (él disponía de mucho espacio en la China); finalmente, logística y armamento gracias al que es tomado del enemigo.
Estas siete reglas constituyen el mínimo necesario para tal forma de guerra, mínimo, sin embargo, a veces desconocido, como, por ejemplo, cuando la OAS pretendió establecer un "reducto" en Argelia, o cuando los americanos aceptaron la idea de uno desembarque en Cuba, bajo la forma de "cabeza de puente" clásico.
Más además de ese mínimo, dos nociones capitales fueron formuladas, para garantizar la libertad de acción de la guerrilla La primera, de origen soviético, pero ya aplicada por los irlandeses, visa a impedir la represión, dissuadindo la población de informar el enemigo, mediante la práctica de terrorismo sistemático. La segunda, luminosamente explicada por Lawrence, a propósito de Medina , tiene por principio extender en superficie, al máximo, la amenaza de la guerrilla, sin, sin embargo, incitar el enemigo la retrair-si, de forma a crear para él un problema de protección cada vez más difícil. La aplicación de este última noción tiene como efecto llevar el adversario la despender más y más fuerzas para la guardia de un número creciente de puntos, lo que, en ancha medida, es capaz de modificar el equilibrio práctico de las fuerzas en presencia. ES en cuanto, en Argelia, más de 300.000 hombres eran mantenidos en la incertidumbre por menos de 30.000.
Finalmente, las fuerzas de guerrilla, cuyo desgaste es terrible, deben ser mantenidas y constantemente desarrolladas para que la presión sea creciente. Esto exige un sistema inicial de contrabando de armas (o de lanzamiento por para-caídas, como en la Francia , en 1944), seguido, desde que posible, del establecimiento de bases próximas del territorio atacado, cuya inviolabilidade será asegurada por los medios de dissuasão de la maniobra exterior. Tal fue el papel de las bases de la China para la guerra de la Indochina, de las del Egipto, inicialmente, y, tras las del Túnez y de Marruecos, para la Guerra de Argelia, de las de Congo, ex-belga, para Angola portuguesa etc. Ciertos autores vuelcan en la organización de esas bases el elemento decisivo de tal género de guerra. Si él no es decisivo en sí aún, ciertamente es muy importante, pues se puede notar que las guerrillas que fracasaron en el Quênia y en Malasia son justamente las que se encontraban aisladas. Este último punto confiere a la maniobra exterior capital valor operacional, que se agrega al que ya se dije de su papel-llave en el dominio de la libertad de acción global.
En el plan psicológico, la idea general es, aún, saber durar. Para esto, es indispensable que las fuerzas morales de los combatientes y de la población sean desarrolladas y mantenidas en nivel elevado. La palanca moral es, así pues, capital. Simétricamente, es preciso llevar el adversario a ceder por lassidão. Aún aquí, la acción psicoló¬gica será esencial para explorar en ese sentido los resultados obtenidos. Esta acción psicológica compleja, pues que debe dirigirse simultáneamente a los combatientes y a la población amiga y enemiga, reposa sobre dos elementos principales, la "línea política" de base y la elección de la táctica psicológica.
La línea política de base, que debe estar en armonía con la línea política necesaria a la maniobra exterior, debe ser tal que pueda movilizar, en vista de la lucha, las pasiones latentes del pueblo que se quiere emocionar. Por otro lado, estas pasiones (patrióticas, religiosas, sociales etc) deben ser presentadas según una orientación que demuestre la justicia de la causa que se quiere apoyar. De igual manera, el éxito de la operación debe parecer correcto, no como en 1940, "porque nodos somos los más fuertes" - lo que, en ese género de guerra, en el inicio jamás es verdadero - pero porque "Dios (u obscuras forcas históricas) está con nosotros". El determinismo histórico, predestinando la Historia en el sentido deseado, viene a sustituir así las imágenes santas o las aparições que galvanizavam los cruzados.
Él crea una especie de fatalismo optimista y, simétricamente, un fatalismo pesimista en el enemigo, que se aparentam con el fatalismo de los musulmanes, sucesivamente conquistadores y subjugados. Este último punto es particularmente importante, porque fue medido apenas el papel que representó en la rápida conquista del mundo por la raza blanca: el sentimiento de los pueblos sometidos de que los blancos eran traídos por el destino, y de que no podíam dejar de ser los señores de su futuro. Los revezes sufridos por el Occidente en la primera parte de la II Guerra Mundial desmintieron tal previsión: perdieron la faz, y las mismas fuerzas que operaron en favor de él pasaron a tutear contra él. Las tácticas psicológicas comportan, evidentemente, el empleo de técnicas hoy bien conocidas, de propaganda, doutrinação y organización de la población, a través de un enquadramento cerrado y cuidadosamente vigilado. Sin embargo, en ese género de guerra es, sobre todo, indispensable comprender que los únicos éxitos son de orden psicológica, y que, por lo tanto, todas las acciones materiales solamente tienen interés por su valor para levantar el moral o el prestigio de los combatientes, o de la población. Así pues, la guerrilla deberá, más frecuentemente, ser conducida en ese sentido. Por otro lado, se faltan los éxitos, o si ellos son mínimos, el blefe - y aún la mentira total - podrán suplementá-los. (Cf. "la heróica" defensa de Port. Said, la destrucción del "Suffren" pêlos norte-vietnamitas, de Jean Bart" pêlos egipcios, lo desembarque del Ejército egipcio en la Kabilia etc). En el mismo sentido, un prurido de noticias sensacionais, como es hábito de la prensa occidental, permite al adversario multiplicar el efecto psicológico de acciones modestas y repetidas. Se puede notar aquí que, si la línea política debe presentar seria unidad, la propaganda puede ser muy diferente en el plan exterior y en el plano interior.
Si la guerrilla no es sofocada desde el inicio, existen las mayores probabilidades de un desfecho victorioso. En la mejor de las hipótesis, se conseguirá la renuncia a la lucha por el adversario (Túnez, Marruecos, Argelia). Si la maniobra exterior no consigue impedir la intervención de otras potencias, se llegará a una solución de compromiso, bajo la forma de una partición (Israel, Indochina). Si la maniobra exterior no consigue alimentar suficientemente la acción interior y si el adversario se agarra, entonces se llega al fracaso (Quênia, Malasia). Sin embargo, los germes sembrados durante la lucha, más tarde se desarrollarán y, como mínimo, se tendrá impuesto al adversario un esfuerzo considerable al precio de medios irrisórios.
En una agresión del tipo guerra de guerrilla, se puede hesitar entre diversas soluciones. La mejor, si ella sea posible, consistiría en salvaguardar el esencial (es decir, el control gubernamental), sin engajar grandes medios, y en resolver el conflicto.
La línea política, será a de reducir los trunfos del adversario. Así pues, será necesario, por un lado, mantener y desarrollar el prestigio, mediante una demostración de fuerza, a buen seguro, como también persuadiendo de posibilidades futuras (civilización en progreso, apoyo internacional etc); y, por otro lado, desarmar reivindicaciones a través de reformas profundas.
En el plan militar, es indispensable frustrar la estrategia de la guerrilla, tal como fue descrita más arriba; es preciso, ante todo, evitarse dejar desbordar por la maniobra de superficie, practicando estricta economía de fuerzas, colocando en jaque la "maniobra de Medina" (durante la Guerra de 1914/18, las fuerzas árabes, bajo el liderazgo de Lawrence de la Arábia, mantuvieron bajo ataque el ferrocarril Damasco-Medina, cortando las conexiones del Ejército turco con Damasco y fijándolo en Medina). Esto llevará a limitar la protección generalizada de personas y de bienes, gracias a una fuerte densidad de ocupación en zonas reducidas y bien escogidas, en función de su importancia política y económica; y en consentir cierto grado de inseguridad en el resto del país. Los puestos que ahí serán dejados tendrán por finalidad, solamente, mantener un sistema de informaciones, gracias al cual se podrá desencadenar una serie de operaciones destinadas a impedir la organización de bases adversas. En ciertos casos mismo, se podrá di¬xar el enemigo ahí instalarse a la gana, para destruirlo más fácilmente. Correlativamente, las fronteras deberán ser hermeticamente cerradas, gracias a una táctica de barragens, de las cuales las guerras de Libia (de la Italia fascista) y de Argelia dieron el ejemplo. Aún bien conducidas, esas operaciones requerirán medios muy importantes. ES su gran flaqueza, para una guerra necesariamente prolongada. La estrategia deberá, entonces, esforzarse por encontrar soluciones económicas, mientras que la organización deberá aplicar fórmulas (sustituciones etc) concebidas para el tiempo de duración de la guerra. En circunstancias, excepcionalmente favorables se podrá intentar obtener la decisión por un considerable esfuerzo de medios, bajo la condición de que los resultados sean rápidamente compensadores. Si no fuera así (Argelia, 1956), no se haría sino reducir su propia capacidad de durar; así pues, haciendo el juego de la guerra de guerrilla.
Finalmente, es bien correcto que las operaciones deberán ser conducidas con la constante preocupación de obtener un efecto psicológico sobre el enemigo y sobre la población. Siendo esta completamente protegida en las zonas de fuerte densidad de ocupación, se deberá poder con¬parar su suerte invejável con a de las poblaciones viviendo en zonas más o menos controladas por el adversario. Las partes protegidas, hechas zonas de refugio, no deberán, bajo pretexto alguno, ser reducidas(esto obliga a prever, a largo plazo, una política de efectivos que no comporten variaciones), de modo a dar confianza; y, si ellas se extiendan, no deberá jamás haber recuos. Los combates deben ser útiles para el prestigio. Los fracasos deben ser ocultados o compensados por éxitos más importantes, convenientemente realzar.
Malgrado todas estas precauciones, cuya enumeração subraya un buen número de errores levantados en la campaña de Argelia, en particular, es necesario tener presente en el espíritu que ese género de lucha sólo excepcionalmente fue favorable a la defensa y, como foí subrayado, solamente cuando no existían bases exteriores prójimas que pudieran alimentar la guerrilla. En estrategia de contra-guerrilla, responder a un ataque por una defensa directa es solución tan mala como a de el un toro invirtiendo contra una muleta roja. ES contra el toureiro que es preciso invertir, es decir, contra la guerra de guerrilla.
La Guerra del Vietnam es un ejemplo típico en el cual el ejército regular estadunidense sin conocer el terreno por no ser nativo de la región, acabó vencido por la guerrilla vietnamita, aunque aquel conflicto tenga otros factores y características bien propios.
La guerrilla no es necesariamente un tipo de guerra de resistencia donde los insurgentes se oponen a la una fuerza de ocupación, como en el Irak ocupado por los estadunidenses o como en la Unión Soviética invadida por los nazis. Ella es también común en guerras revolucionarias (con factor político-ideológico) que pueden ocurrir entre partidos o facciones de un mismo pueblo. (v.g. El Salvador, Guerrilla del Araguaia, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia etc.)
Las guerras de guerrillas, casi en su totalidad, buscaron la independencia de determinada región o grupos. Utilizan armamentos leve y de fácil desplazamiento. Actualmente se mantienen con recursos financieros advindos de impuestos cobrados de transeuntes del área dominada por la guerrilla, así como operaciones militares.
Los guerrilleros, en general, son personas que viven en misma area determinada de riesgo muy grandre de ser atormentado por fuertes nieblas,que es encontrada mucho en su región de libre assesso. Inicialmente poseen poco entrenamiento militar y van organizándose y entrenando sin que actúe algún tipo de ayuda de los profesores auxiliares.
los querreiris sao personas que sao fuerte,generalmente que hacen musculação o toma algún tipo de entorpecente,pero no deja serse servido como alguem muy importantepara los europeos. La ayuda y la persistencia de ellos saõ lo que más se necesita para ser un guerelheiro de verdad.
En general, los grupos guerrilleros tienden a apoyar soluciones progresistas, pues, siendo oriundos de grupos locales, mantiene contactos estrechos con la población de la región donde tutéan, al contrario de las Fuerzas Armadas regulares. Sin embargo, es muy común a estos grupos acepten el liderazgo de " caciques" o " caudilhos".
Fue justamente por esta conexión estrecha que el llamado "guerrilheirismo latino-americano" proliferou en la América Latina enfrentando el poder llamado de "Fuerzas Realistas Coloniais Españolas".
La caída de las colonias españolas entre 1810 y 1824 fue decidida por las guerras de guerrillas. Muchos grupos fueron chefiados por diversos líderes que cargaron consigo la responsabilidad de la victoria o del fracaso de los movimientos de liberación. Hube también guerrillas de Estado, es decir, aquellas financiadas e incentivadas por grupos que detenían el poder en determinada región, pero que tenían por finalidad la desestabilização de los movimientos de liberación.
Entre diversos movimientos de guerrillas y sus líderes que ocurrieron en la América Latina, pueden ser destacados:
En el Brasil, hube muchos movimientos guerrilleros en las provincias contra el centralismo ejecutado por el Imperio.