El frevo es un ritmo musical y una baila brasileños con orígenes en el estado de Pernambuco [1][2][3], mezclando marcha, maxixe y elementos de la capoeira.
Surgido en la ciudad del Recife en el fin del siglo XIX, el frevo se caracteriza por el ritmo extremadamente acelerado. muy ejecutado durante el carnaval, eran comunes conflictos entre bloques de frevo, en que capoeiristas salían al frente de sus bloques para intimidar bloques rivales y proteger su estandarte[2].
Se puede afirmar que el frevo es una creación de compositores de música ligera, hecha para el carnaval. Los músicos pensaban en dar al pueblo más animación en los folguedos. En el transcurrir del tiempo, la música ganó características propias acompañadas por un bailado inconfundible de pasos sueltos y acrobáticos.
De la junção de la capoeira con el ritmo del frevo nació el paso, a baila del frevo.
Hasta las sombrinhas coloreadas serían una estilização de las utilizadas inicialmente como armas de defensa de los passistas que remiten directamente la lucha, resistencia y camuflagem, heredada de la capoeira y de los capoeiristas, que hacían uso de porretes o cabos de viejos guardia-lluvias como arma contra grupos rivales. Fue de la necesidad de imposición y del nacionalismo exacerbado en el periodo de las revoluciones Pernambucanas que fue dada la representación de la gana de independencia y de la lucha en la baila del frevo.
A baila del frevo puede ser de dos formas: cuando la multitud baila, o cuando passistas realizan los pasos más difíciles, de forma acrobática. El frevo posee más de 120 pasos catalogados.[4][5]
La palabra frevo viene de hervir , por corruptela, frever, que pasó a designar: efervescência, agitação, confusión, rebuliço; apertão en las reuniones de gran masa popular en su va-y-viene en direcciones opuestas, como el Carnaval, en consonancia con el Vocabulário Pernambucano, de Pereira de la Costa.[6]
Divulgando lo que la boca anónima del pueblo ya esparcía, el Periódico Pequeño, vespertino del Recife que mantenía una detallada sección carnavalesca de la época, firmada por el periodista "Oswaldo Oliveira", en la edición de 9 de febrero de 1907 , hizo la primera referencia al ritmo, en el reportaje sobre el ensayo del club Empalhadores del Feitosa, del barrio del Hipódromo, que presentaba, entre otras músicas, una denominada El frevo. [7] Y, en reconocimiento a la importancia del ritmo y su fecha de origen, en 9 de febrero de 2007 , el Ayuntamiento del Recife conmemoró los cien años del Frevo durante el carnaval de 2007 .
De instrumental, el género ganó letra en el frevo-canción y salió del ámbito pernambucano para tomar el resto del Brasil. Basta decir que Tu cabello no niega, de 1932 , considerada la composición que fijó el estilo de la marchinha carnavalesca carioca, es una adaptación del compositor Lamartine Babo del frevo Mulata, de los pernambucanos Hermanos Valença.[8]
La primera grabación con el nombre del género fue el Frevo Pernambucano (Luperce Miranda/Oswaldo Santiago) lanzada por Francisco Alves a finales de 1930 . Un año después, Vamo se Acabá, de Nelson Ferreira por la Orquesta Guanabara recibía la clasificación de frevo.
Dos años antes, aún con el codinome de "marcha nortista", salía del horno el pionero No Estira Maroca (Nelson Ferreira) por la orquesta Victor Brasileña comandada por Pixinguinha.
Ases de la era de oro del radio como Almirante (en una adaptación del clásico Vassourinhas), Mário Reyes (ES de Amargar, de Capiba ), Carlos Galhardo (Morena de la Sapucaia, Tu Lencinho, Vamos A Caer en el Frevo), Linda Batista (Creado con Vó), Nelson Gonçalves (Cuando es Noche de Luna), Cyro Monteiro (Linda Flor de la Madrugada), Dircinha Batista (No es Ventaja), Gilberto Alves (No Soy Yo Que Caigo Allá, No Faltaba Más Nada, Hechizo), Carmélia Alves (ES de Maroca) incorporaron frevos a sus repertórios.
En 1950, inspirados en la energía del frevo pernambucano, a bordo de una pequeña fubica, dedilhando un cepo de madera eletrificado, los músicos Dodô & Osmar clavaban las bases del trio eléctrico baiano que se haría conocido en todo el país a partir de 1969 , cuando Caetano Veloso documentó el fenómeno en su Atrás del Trio Eléctrico.
En 1957, el frevo Evocação nº 1, de Nelson Ferreira, grabado por el bloque Batutas de Son José (el llamado frevo de bloque) invadiría el carnaval carioca derrotando la marchinha y el samba. El lanzamiento era de la gravadora local, Mocambo, que se destacaría en el registro de incontables frevos y en especial la obra de sus dos mayores compositores, Nelson (Heráclito Alves) Ferreira (1902-1976) y Capiba. Además de proseguir hasta el número 7 de la serie Evocação, Nelson Ferreira tuvo éxitos como el frevo Venecia Brasileña, grabado por la sambista Aracy de Almeida y otros como En el Paso, Carnaval de la Victoria, Dedé, El Día Viene Raiando, Mariposa No ES Ave, Frevo de la Saudade. A ejemplo de Nelson, Capiba también tuvo éxitos en otros estilos como la clásica valsa canción Maria Bethânia grabada por Nelson Gonçalves en 1943, que inspiraría el nombre de la cantante. Tras el referido ES de Amargar, de 1934 , primer lugar en el concurso del Diario de Pernambuco, Capiba emplacou Manda Aunque Esa Tristeza (Aracy de Almeida, 1936), y varios otros frevos que serían regravados por las generaciones siguientes como De Chapéu de Sol Abierto, Tengo una Cosa para decirle, Quien Va pro Farol es el Tranvía de Olinda, Linda Flor de la Madrugada, La pisada es esa, Me Gusta de Verte Cantando.
Cantantes como Claudionor Germano y Expedito Baracho se transformarían en especialistas en el ramo. Uno de los principales autores del samba-canción de fossa, Antônio Maria (Araújo de Morales, 1921-1964) no negó sus orígenes pernambucanas en la serie de frevos (del número 1 al 3) que dedicó al Recife natal. El género esfuziante sensibilizó aún la intimista bossa nueva. De Tom Jobim y Vinicius de Moraes (Frevo) a Marcos y Paulo Sérgio Valle (Por las Calles del Recife) y Edu Lobo (En el Cordón de la Saideira) todos invirtieron en el (con)paso acelerado que también contagiou Gilberto Gil la munir de guitarras eléctricas su Frevo Rasgado en plena erupción tropicalista.
La baiana Gal Costa mezcló frevo, doblado y tintura funk (del arranjador Lincoln Olivetti) en un de sus mayores éxitos, Fiesta del Interior (Moraes Moreira/Abel Silva) y la cosecha nordestina posterior no dejó la sombrinha caer. El pernambucano Carlos Fernando, autor del explosivo Baño de Olor, éxito de la paraibana Elba Ramalho, organizó una serie de discos intitulada Alas de la América a partir del comienzo de los 1980.[9]
Cuando las primeras notas de Vassourinhas son ejecutadas en el carnaval pernambucano, la multitud ergue los brazos y grita junto y baila frenéticamente.
El Gallo de la Madrugada es un bloque carnavalesco que preserva las tradiciones locales. Ellos tocan ritmos pernambucanos y desfilan sin cordones de aislamiento. El desfile del gallo de la madrugada es uno de los momentos para oírse y bailarse frevo en el carnaval en febrero.
En el Gallo de la Madrugada los foliões también tienen la oportunidad de conocer nuevos intérpretes de Frevo de Pernambuco como: SpokFrevo Orquesta, Alceu Valença, Claudionor Germano, Gustavo Travassos, Almir Rouche, Nena Queiroga, André Río, entre muchos otros que hacen la voz del frevo contemporáneo acontecer en las Calles del Recife.
En la década de 1930, surge la división del frevo en tres tipos[10]