Ficción es el término usado para designar una narrativa imaginária, irreal, o referir obras (de arte ) creadas a partir de la imaginação. En contraste, la no-ficción reivindica ser una narrativa factual sobre la realidad . Obras ficcionais pueden ser parcialmente basadas en hechos reales, pero siempre contienen algún contenido imaginário.
En el cine, ficción es el género que se opone la documentário . Existe en el cine y en televisión un género híbrido designado docuficção.
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ES un tanto difícil establecer límites sobre lo que puede ser ficcional, y lo que puede ser una “interpretación real”. La Enciclopédia Larousse define ficción como “acto o efecto de simular, fingimento; creación del imaginário, aquello que pertenece a la imaginação, al irreal; fantasia, invención”.
Si ficciones sean cualesquier producciones humanas que representen la realidad sin, pero, interferir materialmente en ella, entonces cualquier discurso — mejor, cualquier expresión de lenguaje — sería una ficción. Pero, como ya dicho, la ficción aquí focada es la artística, especialmente a expresada por los medios audiovisuales (cine, televisión, vídeo). Ciertamente hay más campo de trabajo sobre ficción en la literatura , en la poesía , en el drama teatral.
Por qué hacemos ficción? Por qué creamos ilusiones de realidades, espacios y personas inexistentes para contar historias que nunca acontecieron? Por qué producimos imágenes que no se encuentran en la naturaleza, de forma la materializar visualmente las ideas que tenemos en la cabeza? Por qué escribimos guiones, filmamos y editamos fotografía, cine y vídeo ?
El Hombre es el único animal que produce ficción. ES el único ser vivo que crea una apariencia de realidad para engañar a sí mismo o a sus similares. Todos los otros seres interagem con la realidad material, y sólo con ella — mientras el Hombre, no satisfecho en alterarla, busca también crear una especie de nueva realidad: la ficción. Allí, el Hombre es capaz de moldear el ambiente y sus elementos, en consonancia con su gana.
Pero el Hombre, también, es un animal que sueña. Que, cuando duerme, crea sus propias versiones de la realidad, en situaciones en las cuales puede realizar sus deseos. El Hombre coge las experiencias que vivenciou o presenciou recientemente (restos diurnos) y crea alegorías para camuflar lo que su inconsciente más desea expresar: su deseo. El sueño suministra la posibilidad de realizar el deseo en una realidad que no tendrá mayores consecuencias — algunas horas después, el Hombre va a despertar y decir que “todo no pasó de un sueño”.
De la misma forma, la ficción crea un espacio simulador de realidad que no tiene mayores consecuencias más allá de su frontera. Al terminar la sesión, “todo no pasó de una película”. Tanto en sueño cuanto en ficción, todo que experimentamos fue la percepção de imágenes y sonidos cuyo sentido sólo existe en nuestras mentes. Y en la ficción el Hombre repite conscientemente lo que el inconsciente hace en el sueño: crear un mundo para efectuar deseos.
En esta lógica, parece inevitable concluir que la capacidad humana de hacer ficción es consecuencia de su facultad de soñar — que la construcción de un espacio ficcional deriva de la experiencia onírica. O sea, la ficción existe porque el hombre sueña. Sin embargo, esa afirmativa tan categórica y simplista podría descartar incontables otras formas de interacción con la realidad. Aun así, el primer contacto que el Hombre tendrá con una experiencia no-real y no-material será su propio sueño. A partir de eso, toda película, toda novela, toda invención será un sueño que se sueña despertado.
Al largo de la historia del pensamiento humano, la Filosofía , la Teoría del Arte y la Teoría de la Comunicación vienen estudiando la cuestión de cómo delimitar la frontera entre ficción y realidad . ES la camuflagem del límite entre representación y realidad que da inicio y sentido al problema. El observador de un cuadro, aunque fuera pintado con de más precisa técnica de “realismo”, no era “engañado”, pues sabía que estaba viendo un cuadro. La fotografía , aunque fuera alegadamente la captação más fiel de la realidad, no se confundía con ella, para el observador, por ser imagen estática. Pero el cine, por la la transposição acelerada de fotogramas, causa la ilusión de movimiento, lo que amplía la sensación de “realismo” de la imagen reproducida, más aún con el advento posterior de los colores (ya que el negro-y-blanco sería una forma de diferenciar de la visión “real” humana).
ES esa opción que genera un problema de lenguaje para el audiovisual. Si ninguna imagen es el real, como transmitir el real? La afirmación de que "aún en la realidad de la imágenes hay mucha ficción" (Ivete Lara C. Walty, “Lo Que ES Ficción”), en la medida en que condena toda producciónaudiovisual (aún aquella supuestamente “documental”) al status de ficción, les niega la fiabilidad y veracidade anteriormente conferidas. El problema de lenguaje pasa a ser “cómo contar la verdad?”.