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Fauno

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Representación impressionista de un fauno tocando la flauta de Pã, actividad que para su mito induz a un estado de sueño semejante a un transe, cuando tocada muy alto.[1] (Artista: Merse).

Fauno (del latim Faunus, "favorable"[2] o también Fatuus, "destino"[3] o aún "profeta"[4]) es nombre exclusivo de la mitologia romana, de donde el mito se originó, como un rey del Lácio que fue transmutado en dios y, a continuación, sufrió diversas modificaciones, sincretismo con seres de la religión griega o aún de la propia romana, causando gran confusión entre mitos variados, ora tan mesclados al mito original que muchos no les distinguen diferencias (cómo, por ejemplo, entre las criaturas llamadas de faunos – en Roma – y los sátiros, griegos).

Así, para comprender la figura de Fauno , es preciso inicialmente saber que el nombre era usado para denominar, esencialmente, tres figuras distinguidas: Fauno, rey mítico del Lácio, deificado por los romanos,[2] muchas veces confundido con , con Silvano y/o con Lupércio (como dios, era inmortal); Faunos (en el plural, aunque pueda ser usado en el singular, cuando individuado lo ser) – criaturas que, tal como los sátiros griegos,[5] poseían un cuerpo medio humano, medio bode, y que serían descendientes del rey Fauno.[6] (Eran semideuses y, por lo tanto, mortales); o aún, Fauno, un marinero que, teniendo se enamorado por Safo, obtuvo de Afrodite belleza y seducción a fin de que pudiera conquistar la poetisa.[2]

Desde la Antiguidade, en muchos festivales de Atenas , la mayoría dedicados la Dionísio , diversas tragedias eran representadas antes de una pieza llamada "satírica", donde los actores, en coro, si fantasiavam de faunos, realizando bailas y esquinas en flautas, para cortejar el dios.[7] Desde entonces, la obra satírica fue aprovechada por el Renascimento y en algunos Classicismos, estando presente en artistas de la Europa, y en la poesía de Gregório de Mattos.[8]

El mito del fauno se fundió con muchas otras culturas y, pasando por los siglos, adquirió muchas representaciones artísticas.[7] En la representación de la escultura, Praxíteles tal vez haya sido lo primero a retratar la figura como joven y bella, conservando su lado físico humano y obscurecendo sus trazos animales.[7] Además de ser trabajada en obras literarias (notablemente en la poesía ), el mito del fauno atravesó los tiempos y alcanzó también el arte barroca y también el arte renascentista, donde sus artistas el retratavam de formas diferentes.[7]

Tabla de contenido

Un rey, un dios

Estatua representando Fauno
Casa del Fauno, en Pompéia.
En esta representación no se ve la forma caprípede del dios.

La primitiva imagen de Fauno en la mitologia romana dice respeto al tercero[6] rey de la Italia (Lácio), y que según Virgílio, en la Eneida , habría recibido el troiano Evandro, cuando este se instaló en el monte Palatino; Fauno sería hijo de Pico , que era por su parte hijo de Saturno .[2] Traía, así, la condición divina por su antepasado avoengo.[5] Ya Hacquard dice que Fauno sería hijo de Júpiter con Circe[2], mientras que Murray apunta versiones de que sería hijo de Marte .[3]

Según Murray, habría sido un rey que, en virtud de los bienes hechos a su pueblo, civilizándolos e introduciendo en el país la agricultura , fue alzado a la divindade después de su muerte, siendo adorado como representante de las matas y de los campos, bajo el nombre de Fatuus (o Destino, Fatalidad).[3] Ya Hacquard reputa la deificação del rey por este haber creado las leyes e inventado la flauta . Para este autor, Luperco era su otro nombre, siendo un dios agrícola que garantizaba la fertilidade del gado y su protección, especialmente contra los lobos, y que tenía placer en quedar junto a la fuentes y pasear por los montes y florestas.[2]

Descendência

Fauno sería el padre de Latino , que lo hube sucedido en el trono cursiva y que, ya viejo y sin sucesor hombre, fue advertido en un sueño por Fauno de que la nieta Lavínia debería casarse con un extranjero – y no con uno de los muchos pretendentes vecinos que la cortejavam. El extranjero, entonces, sería el héroe Enéias.[5] Hacquard confirma esta versión, pero cuestiona se Latino no sería, tal vez, hijo de Hércules , en vez de Fauno.[2] De la unión de Enéias y Lavínia, profetizara Fauno en el sueño, adviria una raza que iría a dominar el mundo: los romanos.[5] Esa versión es confirmada por Nennius, que narra la ida de Enéias para el Lácio, donde derrota Turno, uno de los pretendentes de Lavínia.[9]

Algunas versiones del mito presentan Fauna como hija del rey, y que este a tendría embriagado y, asumiendo la forma de una serpiente, la violentara.[2]

Dibujo de Fauno, por Caracci.

En el mito de Ácis y Galatéia , esta declara que él sería hijo de Fauno con una náiade.[5]

Representación

La representación de Fauno, en las pinturas y esculturas antiguas, es hecha retratando-lo como un hombre de barbas, una corona de hojas sobre la cabeza y vistiendo solamente una piel de cabras, cogiendo la cornucópia .[2]Ovídio nos dice que tenía chifres en la cabeza, y su corona era hecha de pinus .[4]

Ya para los faunos, Dillaway dice que “Los romanos los llamaban Fauni y Ficarii. La denominación Ficarii no deriva del latim ficus que significa higo, como algunos imaginaron, pero de ficus, fici, una especie de tumor o excrescência que crece en los párpados y otras partes del cuerpo, que los faunos eran representados como possuidores.”[4]

Tendencias sincronatórias

Fauno y Fauna

Este mosaico, de la “Casa del Fauno”, parece ilustrar la escena de la violación de Fauna.
La imagen, sin embargo, se refiere a una “ninfa” – algo improvable, faz la ausencia de caracteres satíricos en la representación de Fauno.

Fauna, además de la variante que la toma por hija de Fauno, habría sido noutras versiones su esposa, de cuya unión advieram los faunos,[4] y según algunas fuentes esta tendría se embriagado con vino y, entonces, surrada por el esposo hasta la muerte, a pesar de sus hábitos comedidos; sería, también, una hermana de Fauno.[2]

Fauna, por su parte, era también asociada, por los romanos, a la Buena Diosa.[2][5] Así como Fauno, ella también poseía dones oraculares, aunque en su caso vuelto sólo a la mujeres.[3]

Fauno y Pã

Siendo una antigua divindade de la Italia, los tiempos romanos Fauno adquirió características que lo hicieron similar al dios Pã, griego.[10] Sin embargo, los romanos no hicieron la asimilación directa de Pã la Fauno: ora sus características están unidas, ora está relacionado al dios Silvano.[2]

Según Menard, los mitos griegos, al se esparzan por la Italia hicieron con que se confundieran las relaciones entre Pã y Fauno, aunque sus leyendas fueran distinguidas.[11]

Fauno y Silvano

Para Bulfinch, Silvano y Fauno eran dioses romanos tan similares la Pã, que los considera el mismo personaje con nombres distinguidos.[5] La diferencia, tenue, cuando existente, es indicada por Dillaway, diciendo que “los faunos eran una especie de semi-dioses, que cuando habitando las florestas eran también llamados Silvanos.”[4]

Fauno y/o Lupércio

Fauno, como protector del gado, recibe el nombre de Lupercus (o Lupércio: "aquel que repele los lobos)[12] Estos nombres habrían sido aquellos con los cuales Pã fuera identificado, en Roma[13] Ya la asociación de los nombres - Faunus Lupercus - parece común.[14]

Culto

Según Bailey, los mitos como lo de Fauno, asociados a los seres del campo o silvestres presentan un carácter menos digno del que el devotado a los dioses Hogares. La Fauno, así como a su compañero Inuus (uno de los di indigetes), asociaban los romanos un carácter de selvageria y travessura, a reflejar una convicción animista de la maldad y hostilidad como algo natural en estos espíritus.[15]

El culto a Fauno se daba en santuarios, de los cuales el principal era el Lupercal, localizado en el monte Palatino, en la cueva de Rômulo y Remo. Sus sacerdotes eran llamados Lupercos que usaban látigos hechos con cuero de cabra. Su finalidad era atender aquellos que buscaban la fertilidade.[2] Menard acentúa que esa característica de fecundidade en los rebaños era carácter común a todos los primitivos dioses cursivas, donde recibir Fauno las honras de los pastores.[11]

Fauno era adorado especialmente por sus dones oraculares. Sus previsiones se daban en las matas y eran comunicadas a los que las deseaban por medio de sueños. Para esto, era necesario el consulente dormir en los lugares sagrados al dios, sobre pieles de animales adrede sacrificados a él.[3]

La caverna de Fauno

Altar con la representación del Lupercal, en el mito de Rômulo y Remo.
Museo del Louvre

La cueva mitológica en que la Loba de Marte habría alimentado los gemelos Rômulo y Remo, llamada de Lupercal , tendría el mismo nombre que el lugar de adoração la Fauno (en su variante devocional de Faunus Lupercus); para Hacquard, por ejemplo, se trataba sólo de una coincidencia de nombres.[2].

En 2007, sin embargo, el Ministro de la Cultura italiano, Francesco Rutelli, anunció la localización, en Roma, de este santuario. Posee adornos en sus paredes, techo en bóveda y sus dimensiones son de 6,5 metros de altura y 7 metros de diámetro . La caverna, ahora lugar real y no fantástico, fue datada como siendo de la Edad del Bronce.[14]

Profecías

En la caverna , según la historia, los romanos obtenían las profecías de Fauno. Gibbon narra el ascenso de Carus al dominio de Roma, sin la aprobación de Senado. Una écloga, entonces compuesta, lisonjeava el nuevo emperador: dos pastores, evitando la canícula del medio-día, descansan en la caverna de Fauno. Bajo una faia frondosa, descubren recientes escritos; la divindade rural describía, en versos proféticos, la felicidad del imperio bajo el reinado de tan grande príncipe. Fauno saludaba la llegada de aquel héroe que, recibiendo en los hombros el peso del mundo romano, va a extinguir las guerras y las facciones, y más una vez irá a restaurar la inocencia y seguridad de la edad de oro.[16]

Hacquard acuerda, aún, el episodio donde En una Pompílio – uno de los reyes míticos de Roma – tuvo que acorrentar su efígie a fin de obtener sus préstimos oraculares.[2]

Lupercais y Faunália

Las fiestas dedicadas la Fauno (Lupércio) ocurrían a 15 de febrero,[17] que habría sido la fecha de la fundación de su templo, el Lupercal. Esa fiesta era esencialmente rural, una vez que Fauno Lupércio tenía la precípua función de proteger los rebaños (‘’Lupercius’’ sería, así, “que repele los lobos”)[12] Eran una forma de purificação, con fito de obtener gran productividad en la agricultura y en la creación. Habría sido iniciada por Evandro y persistió hasta el siglo V cuando la Iglesia a incorporó, transformándola, según Georges Hacquard, en la fiesta de la Purificação de la Virgem.[2]

Bailey resalta que la notoriedade de esa fiesta llegó hasta la actualidad gracias al uso político que de ella hizo Marco Antônio, en 44 a.C..[15]

En 5 de diciembre otro festival se realizaba, la Faunália, similar a la Lupercais. En ellos los sacerdotes de Fauno, llamados Luperci, andaban por las calles, ministrando chibatadas en las personas con azotes hechos con piel de cabra.[12]

Los faunos

Divindades del campo tendrían vida bastante larga, aunque no fueran inmortales; similares a los silvanos de Roma y a los sátiros griegos.[6]

También se difieren poco de los pãs y de los egipãs, siendo pequeñas divindades que desempeñarían papel análogo al de los héroes míticos, que son intermediarios entre los dioses y los hombres, según Menard, siendo, por lo tanto, intermediarios entre los animales, de vida puramente instintiva – en este caso el bode – y las divindades. Según este autor, su creación se debe sólo a la escultura, pues nada hay en los filósofos referentes a ellos.[11]

Dillaway así define los faunos, así como a los pãs (sátiros): “Ellos eran los hijos de Fauno y Fauna, o Fátua, rey y reina de los latinos, y aunque considerados semideuses, era probable que morían tras una vida larga. Realmente, Arnóbio mostró que el padre de ellos, o jefe, vivió sólo ciento y veinte años. Los faunos eran deidades romanas, desconocidos para los griegos. El Fauno romano era lo aunque el Pã griego; y, como en los poetas, nodos hallamos menciones frecuentes de faunos, Pãs, o Panes, en el número plural, más probable que los faunos fueran los mismos pãs, y todos descendem de un sólo progenitor.”[4]

Naturaleza animal de los faunos

Menard trae una importante citação, en sus estudios sobre las obras de arte que retratam faunos y sátiros, que reporta a la naturaleza distinguida de sátiros y faunos, a pesar de él propio confundir a ambos en las descripciones que hace, tratándolos por sinônimos. Reproduce el siguiente pasaje del crítico Clarac, que dice:

"(..) Llamé Fauno a esa estatua, con los escritores que me precedieron, pero su verdadero nombre debe ser Sátiro. No se puede dudar de que Fauno sea sólo una divindade de la mitologia romana, y el bello mármore es indudablemente o una estatua griega, o copia de una estatua griega. ES sabido que los sátiros, en la antigua mitologia, tenían formas humanas con la salvedad de las orejas y de la cauda de caballo. Los faunos se le asemejaban, pero, tras Zêuxis, pasaron a tener cauda de bode."[11]

Influencia y representaciones artísticas

Bellos-artes

El Wikimedia Commons posee una categoría conteniendo imágenes y otros ficheros sobre Fauno

La fusión de la imagen de faunos con sátiros ha producido, los últimos siglos, la representación de estos seres en los escenarios retratados por los artistas.[18]

Galeria
Commons
El Wikimedia Commons posee multimedia sobre Fauno

Desde la Antiguidade hasta los tiempos hodiernos, son variadas las representaciones de Fauno o de los faunos por diversos artistas. A continuación, una pequeña galeria con algunas de sus más expressivas representaciones:

Literatura clásica

Dedicó Horácio la Fauno una de sus odes, aunque en tres otras refiérase al dios romano o a sus descendientes.

En la ode la Sextius (Ode IV), él dice:

Ahora está también ajustando para sacrificar la Fauno, en los arvoredos sombríos/ si él exige un cordero, o se será más agraciado con un niño”.[1]

En la esquina la Tyndaris , nueva evocação al dios protector de los campos (Ode XVII):

El esperto Fauno se cambia frecuentemente del monte Lycaean para el prazeroso Lucretilis, y siempre defiende mis cabras del verano ardiente, y de los vientos chuvosos.[1]

En la ode la Mecenas , Horácio narra como habría sido salvo de la muerte por Fauno (Ode XVIII):

Y a mí el tronco de un árbol, cayendo sobre mi crânio, tendría me despachado, no tuviera Fauno, el protector de los hombres de genio, con su mano derecha repelido el golpe. Sea tú diligente en pagar las víctimas y los votos del templo; Yo sacrificaré un humilde cordero.[1]

Y, finalmente, la Ode XVIII es dedicada la Fauno, como “Un Himno”.

Oh, Fauno, tú, amante de las ninfas voadoras, cruza clemente mías cercas y campos ensolarados, y parte propicio para la joven descendência de mis rebaños; si un tierno niño cae (una víctima) para ti al fin del año, y bastante vino no quieran en el cáliz, el compañero de Vênus, y el antiguo altar exhalar el humo con su liberal perfume. Todo el gado se divierte en el plan gramado, cuando las novenas de diciembre vuelvan a ti; la vila que mantiene el festivo disfruta del ocio en los campos, junto a los bueyes también libres de la labuta. El lobo vagueia entre las ovejas sin miedo; los árboles abren las puertas de las matas para ti, y el trabajador se regozija por haber conquistado el abominável suelo, en una baila tripla.[1]

Ovídio retratou fauno con chifres y coronado por hojas de abeto, y Virgílio resaltó sus dones oraculares, esto tal vez en razón de la etimologia de su nombre en griego - φωνειν, por el latino Fari que sería un supuesto derivativo, significando "hablar".[2]

Literatura moderna

Dibujo de Manet para el célebre poema de Stéphane Mallarmé.

Diversas obras evocan la figura del fauno en la literatura , ora en su imagen como sátiro, ora sinalizando para la versión romana (en detrimento de la puramente griega de aquel) del mito. Algunos ejemplos:

"En más sombreado y protegido abrigo
Pã o Silvano no durmieron, y las ninfas
Y los faunos otro igual no visitaron.
[3]
”Que a la exaltação de tus sentidos atribuyes?
Fauno, la ilusión se escapa de los ojos azules
Y fríos, como fuente en llantos, de la más casta
Toda suspiros, la otra, crees que ella contrasta
Cual brisa matinal caliente en tu tosão?
Pero no! en el lasso espasmo y en la sufocação
Del calor, que la mañana combate, no murmura
Agua si no a vierte mi flauta pura”
[7]
La dama huye, no desea que yo avance...
Mi deseo, sin embargo, es un gamo. De relance,
Viéndola, corre a querer sugar-le la clara miel...

Perneta y aún otros autores que marcaron el inicio del movimiento simbolista en el Brasil como Cruz y Souza y Oscar Rosas, formó parte de un grupo que tenía por centro el periódico Hoja Popular, en el Río de Janeiro, tomaron por insignia justamente la figura de un fauno.[11]

Balé y música clásica

Nijinsky como fauno, bailando el balé L'après-midi d'un faune.

El poema de Mallarmé inspiró Debussy a componer su Prélude a la l'après-midi d'un faune, que estrenó en 1894. En ella el fauno presenta su flauta, y el compositor inauguraba, así, la música moderna.[13]

Con estreno en 29 de mayo de 1912 , en el Théâtre du Châtelet, en París la música de Debussy fue coreografiada por el bailarín Vaslav Nijinski, manteniendo el mismo título original de la obra, "L'après-midi d'un faune".[14]

Tan impresionante fuera la presentación de la versión de Nijinski que, en una carta, el pintor Odilon Redon, amigo del poeta Mallarmé, así se expresó:

’’Muchas veces, una gran alegría es acompañada de un gran dolor; al placer que ayer me fue ofrecido, yo añado la pena de no haber visto ayer, con nosotros, el mío ilustre amigo Stéphane Mallarmé. Mejor del que cualquier otro habría apreciado la admirable evocação de su espíritu. No creo que en el campo del arte irreal se pueda dar con más requinte una de las características de su arte”[7]

Cine

De 1926 es la película lusa El Fauno de las Montañas, de Manuel Luís Vieira. La película, que tiene por tema una moça que siéntese perseguida por un fauno, mientras acompaña el padre en una expedición naturalista a la Isla de la Madera, estrenó a 11 de mayo de 1927 [15]

En la versión cinematográfica de la primera obra de C. S. Lewis, The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe, el fauno Sr. Tumnus es interpretado por el actor escocés James McAvoy[16]

Ya la película de Guillermo del Toro, El laberinto del fauno de 2006 , trae el fauno en el título, y lo ser que se presenta tiene formas un tanto distinguidas de la idealizada en el mito romano: es en parte bode, parte humano y parte árbol.[17] El fauno surge a una chica, haciéndole revelaciones, que la permiten huir a la dura realidad de la Revolución española.

Ver también

Referencias

  1. a b c d Obras completas de Horácio , Proyecto Gutenberg (en inglés) (página acessada en noviembre de 2008).
  2. Error de citação Tag <ref> inválida; no fue suministrado texto para las refs llamadas RAAM
  3. MILTON, John. Paraíso Perdido, Libro IV
  4. Íntegra de "The Marble Faun", según el original (en inglés) (acceso en noviembre de 2008)
  5. Weinfield, Henry. Stephane Mallarme, Collected Poems. Translated with commentary. 1994, University of California Press. Pg. 179. (en inglés)
  6. resumo biográfico, UFRGS (acessado en noviembre de 2008).
  7. a b Análisis de la vida de Mallarmé y del poema L'Après-midi d'un faune, por Luiz Alberto Sanz (página acessada en noviembre de 2008).
  8. Obra reeditada, en Portugal, por la Lello ed., 2008, ISBN 978-972-48-1863-4
  9. Poema, en el Wikisource
  10. MOISÉS, Massaud. La literatura brasileña a través de los textos" Cultrix, 2000, ISBN 8531602297, p. 323
  11. Cruz y Souza, "El nuevo círculo intelectual", PAULI, Evaldo. (acessada en noviembre de 2008)
  12. LEWIS, C.S., Las Crónicas de Nárnia (volumen único – traducción hasta el libro 6 de Paulo Mendes Campos), Martins Fontes, São Paulo, 2005, ISBN 8533622104
  13. Análisis de la composición, Pierre Boulez, Encyclopédie de la Musique. Fasquelle, 1958 (en francés) (página acessada en noviembre de 2008).
  14. BNB, Balé Nacional del Brasil, repertório, página acessada en 24 de noviembre de 2008.
  15. Historia del cine en la Madera, página acessada en noviembre de 2008
  16. Página de James McAvoy en el IMDb (en inglés)
  17. Crítica, yahoo movies (acceso en noviembre de 2008)
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