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Expressionismo

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El expressionismo fue un movimiento cultural de vanguarda surgido en la Alemania en los primórdios del siglo XX, que estaban más interesados en la interiorização de la creación artística del que en su exteriorização, proyectando en la obra de arte una reflexión individual y subjetiva. O sea, la obra de arte es reflexo directo del mundo interior del artista expressionista.

El expressionismo plasmou-se en un gran número de campos: artes plásticos, literatura, música, cine, teatro, baila, fotografía, etc. Su primera manifestación fue en el terreno de la pintura, a la vez que el fauvismo francés, hecho que haría ambos movimientos artísticos en los primeros exponentes de las llamadas "vanguardas históricas". Más que un estilo con características propias comunes fue un movimiento heterogêneo, una actitud y una forma de entender el arte que aglutinó diversos artistas de tendencias variadas y diferente formación y nivel intelectual. Surgido como reacción al impressionismo, frente al naturalismo y el carácter positivista de este movimiento de finales del siglo XIX los expressionistas defendían un arte más personal e intuitiva, donde predominasse la visión interior del artista –la "expresión"– frente a la plasmação de la realidad –la "impresión"–.

El expressionismo acostumbra ser entendido como la deformación de la realidad para expresar más subjetivamente la naturaleza y el ser humano, dando primazia a la expresión de los sentimientos más que a la descripción objetiva de la realidad. Entendido de esta forma, el expressionismo es extrapolável a cualquier época y espacio geográfico. Así, a menudo se calificó de expressionista la obra de diversos autores como Matthias Grünewald, Pieter Brueghel, el Viejo, El Greco o Francisco de Goya. Algunos historiadores, para el distinguir, escriben "expressionismo" –en minúsculas– como término genérico y "Expressionismo" –en mayúsculas– para el movimiento alemán.[1]

El Expressionismo se distingue del Realismo por no estar interesado en la idealização de la realidad, pero en su apreensão por el sujeto. Guardia, sin embargo, con el movimiento realista, semejanzas, como una correcta visión anti"Romanticismo" del mundo.

Con sus colores violentos y su temática de soledad y de miseria , el expressionismo reflejó la amargura que invadía los círculos artísticos e intelectuales de la Alemania pre-bélica, así como de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y del periodo entre-guerras (1918-1939). Esa amargura provocó un deseo veemente de cambiar la vida, de buscar nuevas dimensiones a la imaginação y de renovar los lenguajes artísticos. El expressionismo defendía la libertad individual, la primazia de la expresión subjetiva, el irracionalismo, el arrebatamento y los temas prohibidos –el excitante, demoníaco, sexual, fantástico o pervertido–. Intentou reflejar una visión subjetiva, una deformación emocional de la realidad, a través del carácter expressivo de los medios plásticos, que tomaron una significación metafísica, abriendo los sentidos al mundo interior. Entendido como una genuína expresión del alma alemana, su carácter existencialista, su anhelo metafísico y la visión trágica del ser humano en el mundo hicieron reflexo de una concepción existencial libera al mundo del espíritu y a la preocupación por la vida y por la muerte, concepción que acostumbra calificarse de "nórdica" por asociarse al temperamento que es identificado con el estereótipo de los países del norte de la Europa. Fiel reflexo de las circunstancias históricas en que se desarrolló, el expressionismo reveló el lado pesimista de la vida, a angustia existencial del individuo, que en la sociedad moderna, industrializada, se ve alienado, aislado. Así, mediante la distorção de la realidad visaban la impactar el espectador, llegar a su lado más emotivo.

El expressionismo no fue un movimiento homogêneo, pero de una gran diversidad estilística: hube un expressionismo modernista (Munch), fauvista (Rouault), cubista y futurista (Die Brücke), surrealista (Klee), abstracto (Kandinsky), etc. Aunque su mayor centro de difusión fuera en la Alemania, también fue percibido en otros artistas europeos (Modigliani, Chagall, Soutine, Permeke) y americanos (Orozco, Rivera, Siqueiros, Portinari). En la Alemania se organizó expresamente en torno a dos grupos: Die Brücke (fundado en 1905), y Dé Blaue Reiter (fundado en 1911), aunque hubiera artistas no adscritos a ningún grupo. Tras la Primera Guerra Mundial apareció la llamada Nueva Objetividade que, aunque surgió como rechaza del individualismo expressionista defendiendo un carácter más social del arte, su distorção formal y su coloreado intenso los hacen herederos directos de la primera generación expressionista.

En una acepção más amplia, la palabra “expressionismo” se refiere a cualquier manifestación subjetiva y psicológica de la creación humana.

Tabla de contenido

Definición

Ecce homo (1925), de Lovis Corinth, Pinacoteca de Basileia .

La transición del siglo XIX al XX comportó numerosos cambios políticos, sociales y culturales. Por un lado, el auge político y económico de la burguesia, que vivió en las últimas décadas del siglo XIX (a Belle Époque) un momento de gran esplendor, reflejado en el modernismo, movimiento artístico puesto al servicio del lujo y de la ostentação desplegados por la nueva clase dirigente. Pero, los procesos revolucionarios acontecidos desde la Revolución Francesa (el último, en 1871, aquando la fracasada Comuna de París) y el temor a que se repitieran llevaron las clases políticas a hacer una serie de concesiones, como las reformas laboráis, los seguros sociales y el ensinamento básico obligatorio. Así, la descendida del analfabetismo comportó un aumento de los mídia y una mayor difusión de los fenómenos culturales, que adquirieron mayor alcance y mayor rapidez de difusión, surgiendo la "cultura de masas".[2]

Por otro lado, los avances técnicos, en el terreno del arte especialmente la aparição de la fotografía y el cine, llevaron el artista a exponer la función de su trabajo, que ya no consistía en imitar la realidad, pues las nuevas técnicas lo hacían más objetivamente, fácil y reproduzível. Igualmente, las nuevas teorías científicas llevaron los artistas a cuestionar la objetividade del mundo que percibimos: la teoría de la relatividade de Einstein , la psicanálise de Freud y la subjetividade del tiempo de Bergson provocaron que el artista se alejara cada vez más de la realidad. Así, a busca de nuevos lenguajes artísticos y nuevas formas de expresión comportó la aparição de los movimientos de vanguarda , que implicaron una nueva relación del artista con el espectador: los artistas vanguardistas visaban integrar el arte con la vida, con la sociedad, hacer de su obra una expresión del inconsciente colectivo de la sociedad que representaba. A La vez, la interacción con el espectador provoca que este se envuelva en la percepção y compreensão de la obra, así como en su difusión y mercantilização, factor que llevará a un mayor auge de las galerias de arte y de los museos.[3]

El expressionismo forma parte de las llamadas "vanguardas históricas", o sea, las acontecidas desde los primórdios del siglo XX, en el ambiente previo a la Primera Guerra Mundial, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial (1945). Esta denominación incluye, además de eso, el fauvismo, el cubismo, el futurismo, el construtivismo, el neoplasticismo, el dadaísmo, el surrealismo, etc. La vanguarda es íntimamente conectada al concepto de modernidade , caracterizado por el fin del determinismo y de la supremacia de la religión, sustituidos por la razón y la ciencia, el objetivismo y el individualismo, la confianza en la tecnología y el progreso, en las propias capacidades del ser humano. Así, los artistas visan ponerse al frente del progreso social, expresar mediante su obra la evolución del ser humano contemporáneo.[4]

El término "expressionismo" fue utilizado por primera vez por el pintor francés Julien-Auguste Hervé, que usó la palabra "expressionisme" para designar una serie de cuadros presentados en el Salón de los Independientes de París en 1901, en contraste con el impressionismo. El término alemán "expressionismus" fue adaptado directamente del francés –pues la expresión en alemán es ausdruck–, siendo empleada por primera vez en el catálogo de la XXII Exposición de la Secesión de Berlín en 1911, que incluía tanto obras de artistas alemanes cuanto de franceses. En la literatura fue aplicado por primera vez en 1911 por el crítico Kurt Hiller.[5] Posteriormente, el término "expressionismo" fue difundido por el escritor Herwarth Walden, editor de la revista Dé Sturm (La tormenta), que se hizo en el principal centro difusor del expressionismo alemán. Walden aplicó inicialmente el término a todas las vanguardas surgidas entre 1910 y 1920 . Por otro lado, la aplicación del término expressionismo conectado exclusivamente al arte alemana de la vanguarda fue idea de Paul Fechter en su libro Dé Expressionismus (1914), que siguiendo las teorías de Worringer relacionó las nuevas manifestaciones artísticas como una expresión del alma colectiva alemana.[6]

Tirol (1914), de Franz Marc, Staatsgalerie Moderner Kunst, Múnich.

El expressionismo surgió como reacción al impressionismo: así como los impressionistas plasmavam en la pantalla una "impresión" del mundo circundante, un simple reflexo de los sentidos, los expressionistas visaban a reflejar su mundo interior, una "expresión" de sus propios sentimientos. Así, los expressionistas emplearon la línea y el color temperamental y emotivamente, con fuerte contenido simbólico. Esta reacción frente al impressionismo implicó una fuerte ruptura con el arte elaborado por la generación precedente, haciendo el expressionismo en un sinônimo del arte moderno durante los primeros años del siglo XX.[7] El expressionismo implicó un nuevo concepto del arte, entendida como una forma de captar la existencia, de transluzir en imágenes el substrato que subjace bajo la realidad aparente, de reflejar el imutável y eterno del ser humano y la naturaleza. Así, el expressionismo fue el punto de partida de un proceso de transmutação de la realidad que cristalizó en el expressionismo abstracto y el informalismo. Los expressionistas utilizaban el arte como una forma de reflejar sus sentimientos, su estado anímico, propenso por el general a la melancolía, a la evocação, a un decadentismo de corte neorromântico. Así, el arte era una experiencia catárquica, donde se purificavam los desafogos espirituales, la angustia vital del artista.[8]

En la gênese del expressionismo, un factor fundamental fue a rechaza del positivismo, del progreso cientificista, de la creencia en las posibilidades ilimitadas del ser humano basadas en la ciencia y la técnica. Por otro lado, comenzó un nuevo clima de pessimismo, de cepticismo, de descontente, de crítica, de pérdida de valores. Vislumbrava-si una crisis en el desarrollo humano, que efectivamente fue confirmada con el estouro de la Primera Guerra Mundial.[9] También cabe destacarse en la Alemania a rechaza del régimen imperialista de Guilherme II por parte de una minoría intelectual, ahogada por el militarismo pangermanista del cáiser. Estos factores propiciaron un caldo de cultura en el que el expressionismo se fue gestando progresivamente, con unas primeras manifestaciones en el terreno de la literatura: Frank Wedekind denunció en sus obras la moral burguesa, frente a la cual oponía la libertad passional de los instintos; Georg Trakl evadiu-si de la realidad refugiándose en un mundo espiritual creado por el artista; Heinrich Mann fue quién más directamente denunció la sociedad guilhermina.[10]

La aparição del expressionismo en un país como la Alemania no fue un hecho aleatorio, pero es explicado por el profundo estudio del arte durante el siglo XIX por los filósofos, artistas y teóricos alemanes, del romanticismo y las múltiples contribuciones para el campo de la estética de personajes como Wagner y Nietzsche , para la estética cultural y para la obra de autores como Konrad Fiedler ("Para juzgar obras de arte visual", 1876), Theodor Lipps ("Estética", 1903-1906) y Wilhelm Worringer ("Abstracción y empatia", 1908). Esta corriente teórica dejó una profunda marca en los artistas alemanes de finales del siglo XIX y principios del XX, centrada sobre todo en la necesidad de expresarse del artista (la "innerer Drang" o necesidad interior, principio que asumió posteriormente Kandinsky), así como la constatação de una ruptura entre el artista y el mundo exterior, el ambiente que lo envuelve, hecho que lo hace en un ser introvertido y alienado de la sociedad. También influyó el cambio acontecido en el ambiente cultural de la época, que se alejó del me gusta clásico greco-romano para admirar el arte popular, primitiva y exótica –sobre todo de la África, Oceanía y Extremo Oriente–, así como el arte medieval y la obra de artistas como Grünewald, Brueghel y El Greco.[11]

Archivo:Ernst Ludwig Kirchner Zirkusreiterin 1913-1.jpg
"El jinete circense" (1913), de Ernst Ludwig Kirchner, Pinakothek dé Moderne, Múnich.

En la Alemania, el expressionismo fue más un concepto teórico, una propuesta ideológica, del que un programa artístico colectivo, aunque se aprecia un sello estilístico común a todos sus miembros. Frente al academicismo imperante en los centros artísticos oficiales, los expressionistas se agruparon en torno a diversos centros de difusión del nuevo arte, especialmente en ciudades como Berlín, Colonia, Múnich, Hannover y Dresde . Asimismo, su trabajo difusor a través de publicaciones, galerias y exposiciones ayudaron a extender el nuevo estilo por toda Alemania y, más tarde, toda Europa.[7] Fue un movimiento heterogêneo que, a la parte de la diversidad de sus manifestaciones, realizadas en diversos lenguajes y medios artísticos, presentó numerosas diferencias e incluso contradicciones en su seno, con gran divergencia estilística y temática entre los diversos grupos que surgieron al largo del tiempo, e incluso entre los propios artistas que los integraban. Incluso los límites cronológicos y geográficos de esta corriente son imprecisos: aunque la primera generación expressionista (Die Brücke, Dé Blaue Reiter) fue de más emblemática, la Nueva Objetividade y la exportación del movimiento a otros países implicó su continuidad el tiempo al menos hasta la Segunda Guerra Mundial; geográficamente, aunque el centro neurálgico de este estilo se situó en la Alemania, pronto se extendió por otros países europeos e inclusive del continente americano.[12]

Tras la Primera Guerra Mundial el expressionismo pasó en la Alemania de la pintura al cine y al teatro, que utilizaban el estilo expressionista en sus decorados, pero de jeito puramente estético, desprovido de su significado original, de la subjetividade y del pungimento propios de los pintores expressionistas, que se hicieron paradójicamente en artistas malditos.[13] Con el advento del nazismo, el expressionismo fue considerado como "arte degenerado" (Entartete Kunst), relacionándolo con el comunismo y tachando-lo de imoral y subversivo, al tiempo que consideraron que su fealdade e inferioridade artística eran un signo de la decadencia del arte moderno (el decadentismo, por su vez, fuera un movimiento artístico que tuvo cierto desarrollo). En 1937 una exposición fue organizada en el Hofgarten de Múnich con el título precisamente de Arte degenerado, visando injuriá-lo y mostrar al público la baja calidad del arte producido en la República de Weimar. Para tal fin fueron confiscadas unas 16.500 obras de diversos museos, no sólo de artistas alemanes, pero de extranjeros como Gauguin, Van Gogh, Munch, Matisse, Picasso, Braque, Chagall, etc. La mayoría de esas obras fueron vendidas posteriormente la galeristas y marchantes, sobre todo en una gran subasta celebrada en Lucerna en 1939, aunque unas 5.000 de esas obras fueron directamente destruidas en marzo de 1939, suponiendo un notable perjuicio para el arte alemana.[14]

Después de la Segunda Guerra Mundial el expressionismo desapareció como estilo, aunque ejerciera una poderosa influencia en muchas corrientes artísticas de la segunda mitad de siglo, como el expressionismo abstracto norteamericano (Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem de Kooning), el informalismo (Jean Fautrier, Jean Dubuffet), el grupo COBRA (Karel Appel, Asger Jorn, Corneille, Pierre Alechinsky) y el neoexpressionismo alemán –directamente heredero de los artistas de Die Brücke y Dé Blaue Reiter, el cual es patente en su nombre–, y artistas individuales como Francis Bacon, Antonio Saura, Bernard Buffet, Nicolas de Staël, Horst Antes, etc.[15]

Orígenes e influencias

La Crucificação, tábua céntrica del Retábulo de Issenheim (1512-1516), de Matthias Grünewald, Museo de Unterlinden, Colmar.

Aunque por expressionismo fuera conocido expresamente el movimiento artístico desarrollado en la Alemania en principios del siglo XX, muchos historiadores y críticos del arte también emplean este término más genéricamente para describir el estilo de gran variedad de artistas al largo de toda la Historia . Entendida como la deformación de la realidad para buscar una expresión más emocional y subjetiva de la naturaleza y del ser humano, el expressionismo es pues extrapolável a cualquier época y espacio geográfico. Así, a menudo se calificó de expressionista la obra de diversos autores como Hieronymus Bosch, Matthias Grünewald, Quentin Matsys, Pieter Brueghel, el Viejo, ElGreco , Francisco de Goya, Honoré Daumier, etc.[1]

Las raíces del expressionismo se encuentran en estilos como el simbolismo y el polvos-impressionismo, así como en los Nabis y en artistas como Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent Van Gogh. Asimismo, tienen puntos de contacto con el neoimpressionismo y el fauvismo por su experimentação con el color.[7] Los expressionistas recibieron numerosas influencias: en primer lugar a de el arte medieval, especialmente la gótica alemana. De signo religioso y carácter transcendente, el arte medieval ponía ênfase en la expresión, no en las formas: las figuras tenían poca corporeidade, perdiendo interés por la realidad, las proporciones, la perspectiva. Por otro lado, acentuaba la expresión, sobre todo en la mirada: los personajes eran simbolizas más que representadas. Así, los expressionistas se inspiraron en los principales artistas del gótico alemán, desarrollado a través de dos escuelas fundamentales: el estilo internacional (finales del siglo XIV-primera mitad del XV), representado por Conrad Soest y Stefan Lochner; y el estilo flamengo (segunda mitad del siglo XV), desarrollado por Konrad Witz, Martin Schongauer y Hans Holbein, el Viejo. También se inspiraron en la escultura gótica alemana, que destacó por su grande expressividade, con nombres como Veit Stoss y Tilman Riemenschneider. Otro punto de referencia fue Matthias Grünewald, pintor tardo-medieval que, aunque conociera las innovaciones del Renascimento, siguió en una línea personal, caracterizada por la intensidad emocional, una expressiva distorção formal y un intenso coloreado incandescente, como en su obra mestra, el Retábulo de Isenheim.[16]

Otro de los referentes del arte expressionista fue el arte primitivo, especialmente a de la África y Oceanía, difundida desde finales del siglo XIX por los museos etnográficos. Las vanguardas artísticas encontraron en el arte primitivo una mayor libertad de expresión, originalidade, nuevas formas y materiales, una nueva concepción del volumen y del color, así como una mayor transcendência del objeto, pues en estas culturas no eran simples obras de arte, pero tenían una finalidad religiosa, mágica, totêmica, votiva, suntuária, etc. Son objetos que expresan una comunicación directa con la naturaleza y con las fuerzas espirituales, con cultos y rituais, sin ninguno de tipo de mediación o interpretación.[17]

La iglesia de Auvers-sur-Oise (1890), de Vincent Van Gogh, Musée d'Orsay, París.

Pero la mayor inspiración vino del polvos-impressionismo, especialmente de la obra de tres artistas: Paul Cézanne, que comenzó un proceso de desfragmentação de la realidad en formas geométricas que terminó en el cubismo, reduciendo las formas a cilindros , conos y esferas , y disolviendo el volumen a partir de los puntos más esenciales de la composición. Colocaba el color por capas, imbricando unos colores con otras, sin necesidad de líneas, trabajando con manchas. No utilizaba la perspectiva, pero la superposição de tonos cálidos y fríos daban sensación de profundidad. En segundo lugar Paul Gauguin, que contribuyó una nueva concepción entre el plan pictórico y la profundidad del cuadro, a través de colores planos y arbitrarias, que tienen un valor simbólico y decorativo, con escenas de difícil clasificación, situadas entre la realidad y un mundo onírico y mágico. Su estancia en Tahiti provocó que su obra derivara en un correcto primitivismo, con influencia del arte de la Oceanía, reflejando el mundo interior del artista en vez de imitar la realidad. Finalmente, Vincent Van Gogh elaboraba su obra según criterios de exaltação anímica, caracterizándose por la falta de perspectiva, la inestabilidad de los objetos y colores, roçando la arbitrariedade, sin imitar la realidad, pero provêm del interior del artista. Debido a su frágil salud mental, sus obras son reflexo de su estado de ánimo, depressivo y torturado, reflejándose en obras de pinceladas sinuosas y colores violentos.[18]

Cabe subrayar la influencia de dos artistas que los expressionistas consideraron como precedentes inmediatos: el norueguês Edvard Munch, influenciado en sus comienzos por el impressionismo y el simbolismo, pronto derivó para un estilo personal que sería fiel reflexo de su interior obsessivo y torturado, con escenas de ambiente opressivo y enigmático –centradas en el sexo, la enfermedad y la muerte –, caracterizadas por la sinuosidade de la composición y un coloreado fuerte y arbitrario. Las imágenes angustiosas y desesperadas de Munch –como en El Grito (1893), paradigma de la soledad y de la incomunicación– fueron uno de los principales puntos de arranque del expressionismo.[19] Igual de influyente fue la obra del belga James Ensor, que recogió la gran tradición artística de su país –en especial Brueghel–, con preferencia por temas populares, traduciéndolo en escenas enigmáticas e irreverentes, de carácter absurdo y burlesco, con un senso del humor ácido y corrosivo, centrado en figuras de vagabundos, borrachos, esqueletos, máscaras y escenas de carnaval. Así, "La entrada de Cristo en Bruselas" (1888) representa la Pasión de Jesus en medio de un desfile de carnaval, obra que causó un gran escándalo en su momento.[20]

Arquitetura

Goetheanum (1923), de Rudolf Steiner, Dornach.

La arquitetura expressionista se desarrolló expresamente en la Alemania , Países Bajos, Austria, Checoslováquia y Dinamarca . Se caracterizó por el uso de nuevos materiales, suscitado ocasionalmente por el uso de formas biomórficas o por la ampliación de posibilidades ofrecida por la fabricación massiva de materiales de construcción como el ladrillo, el acero o el vidrio. Muchos arquitectos expressionistas combatieron en la Primera Guerra Mundial, y su experiencia, quedada con los cambios políticos y sociales producto de la Revolución Alemana de 1918-1919, terminaron en perspectivas utópicas y un programa socialista romántico. La arquitetura expressionista recibió la influencia del modernismo, sobre todo de la obra de arquitectos como Henry van de Velde, Joseph Maria Olbrich y Antoni Gaudí. De carácter fuertemente experimental y utópico, las realizaciones de los expressionistas se destacan por su monumentalidade, el empleo del ladrillo y de la composición subjetiva, que otorga a sus obras correcto aire de excentricidad.[21]

Un contribuyente teórico a la arquitetura expressionista fue el ensayo Arquitetura de cristal (1914) de Paul Scheerbart, nb que ataca el funcionalismo por su falta de artisticidade y defiende la sustitución del ladrillo por el cristal. Así, por ejemplo, el Pabellón de Cristal de la Exposición de Colonia de 1914 , de Bruno Taut, autor que también plasmou su ideario por escrito (Arquitetura alpina, 1919).[22] A arquitetura expressionista se desarrolló en diversos grupos, como la Deutscher Werkbund, Arbeitsrat für Kunst, Dé Ring y Neus Bauen, vinculado este último a la Nueva Objetividade; también cabe destacarse la Escuela de Amsterdam. Los principales arquitectos expressionistas fueron: Bruno Taut, Walter Gropius, Erich Mendelsohn, Hans Poelzig, Hermann Finsterlin, Fritz Höger, Hans Scharoun y Rudolf Steiner.

Deutscher Werkbund

Pabellón de Cristal para la Exposición de Colonia de 1914 , de Bruno Taut.

La Deutscher Werkbund (Federación alemana del trabajo) fue el primer movimiento arquitetônico relacionado al expressionismo en la Alemania. Fundada en Múnich a 9 de octubre de 1907 por Hermann Muthesius, Friedrich Naumann y Karl Schmidt, incorporó posteriormente figuras como Walter Gropius, Bruno Taut, Hans Poelzig, Peter Behrens, Theodor Fischer, Josef Hoffmann, Wilhelm Kreis, Adelbert Niemeyer y Richard Riemerschmidt. Heredera del Jugendstil y de la Sezession vienesa, e inspirada en el movimiento Arts & Crafts, su objetivo era la integración de arquitetura, industria y artesanía a través del trabajo profesional, la educación y la publicidad, así como introducir el dibujo arquitetônico en la modernidade y conferirle un carácter industrial. Las principales características del movimiento fueron el uso de nuevos materiales como el vidrio y el acero, la importancia del dibujo industrial y el funcionalismo decorativo.[23]

La Deutscher Werkbund organizó diversas conferencias publicadas posteriormente en forma de anuários, como El arte en la industria y en el comercio (1913) y El transporte (1914). Asimismo, en 1914 celebraron una exposición en Colonia que obtuvo un gran éxito y difusión internacional, destacándose el pabellón de vidrio y acero diseñado por Bruno Taut. El éxito de la exposición provocó un grande auge del movimiento, que pasó de haber 491 miembros en 1908 a 3000 en 1929.[24] Durante la Primera Guerra Mundial estuvo prestes a desaparecer, pero ressurgiu en 1919 después de una convención en Stuttgart, donde Hans Poelzig fue elegido presidente –sustituido en 1921 por Riemerschmidt–. Durante esos años transcurrieron varias controversias sobre se debía primar el dibujo industrial o el artístico, produciéndose diversas dissensões en el grupo.

Los años 1920 el movimiento derivó del expressionismo y de la artesanía al funcionalismo y a la industria, incorporando nuevos miembros como Ludwig Mies van dé Rohe. Una nueva revista fue editada, Die Form (1922-1934), que difundió las nuevas ideas del grupo, centradas en el aspecto social de la arquitetura y en el desarrollo urbanístico. En 1927 celebraron una nueva exposición en Stuttgart, construyendo una gran colonia de viviendas, la Weissenhofsiedlung , con dibujo de Mies van dé Rohe y edificios construidos por Gropius, Behrens, Poelzig, Taut, etc., junto a arquitectos de fuera de la Alemania como Jacobus Johannes Pieter Oude, Le Corbusier y Victor Bourgeois. Esta muestra fue uno de los puntos de partida del nuevo estilo arquitetônico que comenzaba a surgir, conocido como estilo internacional o racionalismo. La Deutscher Werkbund se disolvió en 1934 debido expresamente a la crisis económica y al nazismo. Su espíritu influyó enormemente en la Bauhaus , e inspiró la fundación de organismos parecidos en otros países, como Suiza, Austria, Suecia y Gran Bretaña.[25]

Escuela de Amsterdam

Paralelamente a la Deutscher Werkbund alemana, entre 1915 y 1930 una notable escuela arquitetônica de carácter expressionista se desarrolló en Amsterdam (Países Bajos). Influenciados por el modernismo (expresamente Henry van de Velde y Antoni Gaudi) y por Hendrik Petrus Berlage, se inspiraron en las formas naturales, con edificios de dibujo imaginativo donde predomina el uso del ladrillo y del concreto. Sus principales miembros fueron Michel de Klerk, Piet Kramer y Johan van dé Mey, que trabajaron conjuntamente múltiples veces, contribuyendo en gran manera al desarrollo urbanístico de Amsterdam, con un estilo orgánico inspirado en la arquitetura tradicional holandesa, destacándose las superficies onduladas. Sus principales obras fueron el Scheepvaarthuis (Van dé Mei , 1911-1916) y el Eigen Haard Estate (De Klerk, 1913-1920).[26]

Arbeitsrat für Kunst

Torre Einstein (1919-22), de Erich Mendelsohn, Potsdam.

El Arbeitsrat für Kunst (Consejo de trabajadores del arte) fue fundado en 1918 en Berlín por el arquitecto Bruno Taut y el crítico Adolf Behne. Surgido después del fin de la Primera Guerra Mundial, su objetivo era la creación de un grupo de artistas que pudiera influir en el nuevo gobierno alemán, con vistas a la regeneración de la arquitetura nacional, con un claro componente utópico. Sus obras se destacan por el uso del vidrio y del acero, así como por las formas imaginativas y cargadas de un intenso misticismo. De seguida captaron miembros provenientes de la Deutscher Werkbund, como Walter Gropius, Erich Mendelsohn, Otto Bartning y Ludwig Hilberseimer, y contaron con la colaboración de otros artistas, como los pintores Lyonel Feininger, Erich Heckel, Karl Schmidt-Rottluff, Emil Nolde y Max Pechstein, y los escultores Georg Kolbe, Rudolf Belling y Gerhard Marcks. Esta variedad es explicada porque las aspiraciones del grupo eran más políticas que artísticas, visando a influir en las decisiones del nuevo gobierno en hago al arte y a la arquitetura. Pero, después de los acontecimientos de enero de 1919 relacionados a la Aleación Espartaquista, el grupo renunció a sus fines políticos, dedicándose a organizar exposiciones. Taut dimitió como presidente, siendo sustituido por Gropius, aunque finalmente se disolvieran a 30 de mayo de 1921 .[27]

Dé Ring

Chilehaus (1923), de Fritz Höger, Hamburgo.

El grupo Dé Ring (El círculo) fue fundado en Berlín en 1923 por Bruno Taut, Ludwig Mies van dé Rohe, Peter Behrens, Erich Mendelsohn, Otto Bartning, Hugo Häring y varios arquitectos más, a los que se añadieron Walter Gropius, Ludwig Hilberseimer, Hans Scharoun, Ernst May, Hans y Wassili Luckhardt, Adolf Meyer, Martin Wagner, etc. Su objetivo era, así como en los movimientos precedentes, renovar la arquitetura de su época, poniendo especial ênfase en los aspectos sociales y urbanísticos, así como en el estudio de nuevos materiales y técnicas de construcción. Entre 1926 y 1930 desarrollaron un notable trabajo de construcción de viviendas sociales en Berlín, con casas que se destacan por el aproveitamento de la luz natural y su situación en zonas verdes, destacándose la Hufeisensiedlung (Colonia de la Ferradura, 1925-1930), de Taut y Wagner. Dé Ring desapareció en 1933 después del advento del nazismo.[28]

Neues Bauen

Neues Bauen (Nuevo edificio) fue el nombre que se dio en arquitetura a la Nueva Objetividade, reacción directa a los excesos estilísticos de la arquitetura expressionista y el cambio en el estado de ánimo nacional, en el que predominava el componente social sobre el individual. Arquitectos como Bruno Taut, Erich Mendelsohn y Hans Poelzig se volvieron para el enfoque simple, funcional y práctico de la Nueva Objetividade. La Neues Bauen floreceu en el breve periodo entre la adopción del plan Dawes y el auge del nazismo, comprendiendo exposiciones públicas como el Weissenhof Estate, la amplia planificación urbana y proyectos de promociones públicas de Taut y Ernst May, y los influyentes experimentos de la Bauhaus.

Escultura

El espíritu guerrero (1928), de Ernst Barlach, Gethsemanekirche, Berlín.

La escultura expressionista no tuvo un sello estilístico común, siendo el producto individual de varios artistas que reflejaron en su obra quiere la temática quiere la distorção formal propias del expressionismo. Se destacan especialmente tres nombres:

"El fugitivo" (1920-1925), "El vengador" (1922), "La muerte en la vida" (1926), "El flautista" (1928), "El bebedor" (1933), "Vieja friorenta" (1939), etc.[29]

Madre con gemelos (1927), de Käthe Kollwitz, Käthe-Kollwitz-Museum, Berlín.

Los miembros de Die Brücke (Kirchner, Heckel, Schmidt-Rottluff) también practicaron la escultura, pues su experimentação con la xilografia permitió fácilmente pasar a la talla de la madera, material que resultaba muy conveniente para su expresión intimista de la realidad, pues la grosseria y el aspecto irregular de ese material, su aspecto bruto e inacabado, incluso primitivo, traían la perfecta expresión de su concepto del ser humano y la naturaleza. Se percibe en estas obras la influencia del arte africano y oceânica, de la cual gabavam su simplicidade y su aspecto totêmico, que transcende el arte para ser objeto de comunicación transcendental.[32]

En la década de 1920, la escultura derivó para la abstracción, siguiendo el rumbo de las últimas obras de Lehmbruck, de marcada estilização geométrica tendente a la abstracción. Así, la obra de escultores como Rudolf Belling, Oskar Schlemmer y Otto Freundlich se caracterizó pelo abandono de la figuração para una liberación formal y temática de la escultura. Pero, perdurou un correcto classicismo, influenciado por Maillol, en la obra de Georg Kolbe, dedicado especialmente al desnudado, con figuras dinámicas, en movimientos rítmicos prójimos del balé, con una actitud vitalista, alegre y saludable que fue bien recibida por los nazis. Su obra más famosa fue La Mañana, expuesta en el Pabellón de la Alemania construido por Ludwig Mies van dé Rohe para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 . Gerhard Marcks realizó una obra igualmente figurativa, pero más estática y de temática más expressiva y compleja, con figuras de aspecto arcaico, inspiradas en las tallas medievais. Ewald Mataré se dedicó expresamente a los animales, de formas casi abstractas, siguiendo el camino iniciado por Marc en Dar Blaue Reiter.[33] Otros escultores expressionistas fueron Bernhard Hoetger, Ernst Oldenburg y Renée Sintenis, mientras fuera de la Alemania cabría citar el francés Antoine Bourdelle, el británico Jacob Epstein, el croata Ivan Meštrović, el español Victorio Macho, el holandés Lambertus Zijl, el polaco August Zamoyski y el finlandés Wäinö Aaltonen.

Pintura

Caliban, personaje de "La Tempestad" de Shakespeare (1914), de Franz Marc, Kunstmuseum, Basileia.

La pintura se desarrolló expresamente en torno a dos grupos artísticos: Die Brücke, fundado en Dresde en 1905, y Dé Blaue Reiter, fundado en Múnich en 1911. En el polvos-guerra, el movimiento Nueva Objetividade surgió como contrapeso al individualismo expressionista defendiendo una actitud más comprometida socialmente, aunque técnica y formalmente fuera un movimiento heredero del expressionismo. Los elementos más característicos de las obras de arte expressionistas son el color, el dinamismo y el sentimiento. El fundamental para los pintores de principios de siglo no era reflejar el mundo de manera realista y fiel –justo al contrario de los impressionistas– pero, sobre todo, expresar su mundo interior. El objetivo primordial de los expressionistas era transmitir sus emociones y sentimientos más profundos.

En la Alemania, el primero expressionismo fue heredero del idealismo post-romántico de Arnold Böcklin y Hans von Marées, incidiendo expresamente en el significado de la obra, y dando mayor relevancia lo diseña frente a la pincelada, así como a la composición y a la estructura del cuadro. Asimismo, fue primordial la influencia de artistas extranjeros como Munch, Gauguin, Cézanne y Van Gogh, plasmada en diversas exposiciones organizadas en Berlín (1903), Múnich (1904) y Dresde (1905).[34]

El expressionismo se destacó por la gran cantidad de agrupaciones artísticas que surgieron en su seno, así como por las múltiples exposiciones celebradas en todo el territorio alemán entre 1910 y 1920: en 1911 la Nueva Secesión fue fundada en Berlín, cisão de la Secesión berlinesa fundada en 1898 y que presidía Max Liebermann. Su primer presidente fue Max Pechstein, e incluía la Emil Nolde y Christian Rohlfs. Más tarde, en 1913, surgió la Libre Secesión, movimiento efímero que fue eclipsado por el Herbstsalon (salón de Otoño) de 1913, promovido por Herwarth Walden, donde junto a los principales expressionistas alemanes expusieron diversos artistas cubistas y futuristas, destacándose Chagall, Léger, Delaunai, Mondrian, Archipenko, Hans Arp, Max Ernst, etc. Pero, en que pese a su calidad artística, la exposición fue un insucesso económico, por el cual la iniciativa no fue repetida.[35]

El expressionismo tuvo una notable presencia, además de en Berlín, Múnich y Dresde, en la región de la Renânia, donde procedían Macke, Campendonk y Morgner, así como otros artistas como Heinrich Nauen, Franz Henseler, Paul Adolf Seehaus, etc. En 1902, el filántropo Karl Ernst Osthaus creó el Folkwang (Sala del pueblo) de Hagen , con el objetivo de promover el arte moderno, adquiriendo numerosas obras de artistas expressionistas así como de Gauguin, Van Gogh, Cézanne, Matisse, Munch, etc. Asimismo, en Düsseldorf un grupo de nuevos artistas fundaron a Sonderbund Westdeutscher Kunstfreunde und Künstler (Aleación especial de afeicionados al arte y artistas de la Alemania occidental), que celebró diversas exposiciones de 1909 a 1911 , cambiándose en 1912 para Colonia, donde, a pesar del éxito de esta última exposición, la aleación fue disuelta.[36]

En el polvos-guerra surgió el Novembergruppe (Grupo de Noviembre, por la revuelta alemana de noviembre de 1918 ), fundado en Berlín a 3 de diciembre de 1918 por Max Pechstein y César Klein, visando reorganizar el arte alemana después de la guerra. Entre sus miembros figuraron pintores y escultores como Wassily Kandinsky, Paul Klee, Lyonel Feininger, Heinrich Campendonk, Otto Freundlich y Käthe Kollwitz; arquitectos como Walter Gropius, Erich Mendelsohn y Ludwig Mies van dé Rohe; compositores como Alban Berg y Kurt Weill; y el dramaturgo Bertolt Brecht. Más que un grupo con un sello estilístico común, fue una asociación de artistas con el objetivo de exponer conjuntamente, cosa que hicieron hasta su disolución con la llegada del nazismo.[37]

Die Brücke

Cartel de presentación para una exposición de Die Brücke en la Galeria Arnold de Dresde (1910), de Ernst Ludwig Kirchner.

Die Brücke (El puente) fue fundada a 7 de junio de 1905 en Dresde, formado por cuatro estudiantes de arquitetura de la Escuela Técnica Superior de Dresde: Ernst Ludwig Kirchner, Fritz Bleyl, Erich Heckel y Karl Schmidt-Rottluff. El nombre fue ideado por Schmidt-Rottluff, simbolizando a través de un puente su pretensión de establecer las bases de un arte de futuro. Posiblemente la inspiración vino de una frase de Así habló Zaratustra de Nietzsche: "La grandeza del hombre es que es un puente y no un fin".[38] En 1906 se unieron al grupo Emil Nolde y Max Pechstein, así como el suizo Cuno Amiet y el holandés Lambertus Zijl; en 1907, el finlandés Akseli Gallen-Kallela; en 1908, Franz Nölken y el holandés Kees Van Dongen; y, en 1910, Otto Muelher y el checo Bohumil Kubište la. Bleyl se separó del grupo en 1907, cambiándose para la Silésia, donde fue profesor en la Escuela de Ingeniería Civil, abandonando la pintura. En sus comienzos, los miembros de Die Brücke trabajaron en un pequeño taller situado en la calle Berliner Straßy nº 65 de Dresde, adquirido por Heckel en 1906, que ellos mismos decoraron y mobiliaram siguiendo las directrices del grupo.[39]

El grupo Die Brücke buscó conectar con el público en general, haciéndolo partícipe de las actividades del grupo. Concebiram la figura del "miembro passivo" que, mediante una firma anual de doce cuadros, recibían periódicamente un boletín con las actividades del grupo, así como diversas gravuras (las "Brücke-Mappen"). Con el tiempo, el número de miembros passivos ascendió a sesenta y ocho.[40] En 1906 publicaron uno manifiesto, Programm, en el que Kirchner expresó su gana de convocar la juventud para un proyecto de arte social que transformara el futuro. Visaban influir en la sociedad a través del arte, considerándose unos profetas revolucionarios que conseguirían cambiar la sociedad de su tiempo. La intención del grupo era atraer cualquier elemento revolucionario que quisiera unirse; así lo expresaron en una carta dirigida la Nolde. Su mayor interés era destruir las viejas convenciones, así como se estaba haciendo en la Francia. Según Kirchner, no podían ponerse reglas y la inspiración debía fluir libre y dar expresión inmediata a la presiones emocionales del artista. La carga de crítica social que imprimieron a su obra valiou los ataques de la crítica conservadora que los tachou de ser un peligro para la juventud alemana.[41]

Los artistas de Die Brücke eran influenciados por el movimiento Arts & Crafts, así como por el Jugendstil y los Nabis, y artistas como Van Gogh, Gauguin y Munch. También se inspiraron en el gótico alemán y en el arte africano, sobre todo después de los estudios realizados por Kirchner de las xilografias de Durero y del arte africano del Museo Etnológico de Dresde.[42] También estaban interesados por la literatura rusa, especialmente Dostoievski. En 1908, después de una exposición de Matisse en Berlín, expresaron igualmente su admiración por los fauvistas, con los que compartiam la simplicidade de la composición, el maneirismo de las formas y el intenso contraste de colores. Ambos partían del polvos-impressionismo, rechazando la imitación y destacándose la autonomía del color. Pero, varían los contenidos temáticos: los expressionistas eran más angustiosos, margináis, disgustabais, y destacaban más el sexo que los fauvistas. Rechazaban el academicismo y aludían a la "libertad máxima de expresión". Más que un programa estilístico propio, su nexo era a rechaza del realismo y del impressionismo, y la suya busca de un proyecto artístico que envolviera el arte con la vida, para lo que experimentaron con diversas técnicas artísticas como el mural, la xilografia y la ebanesteria, a la parte de la pintura y de la escultura.[43]

Dos chicas en la hierba (1926), de Otto Muelher, Staatsgalerie Moderner Kunst, Múnich.

Die Brücke otorgó especial importancia a la obras gráficas: su principal medio de expresión fue la xilografia, técnica que permitía plasmar su concepción del arte directamente, dejando un aspecto inacabado, bruto, salvaje, próximo al primitivismo que tanto admiraban. Estos grabados en madera presentan superficies irregulares, que no dissimulam y aprovechan expresivamente, aplicando manchas de memoria y destacándose la sinuosidade de las formas. También utilizaron la litografía , el agua-tinta y la aquaforte, que acostumbran ser de un reducido cromatismo y simplificación estilística.[44] Die Brücke defendía la expresión directa e instintiva del impulso creador del artista, sin normas ni reglas, rechazando totalmente cualquier tipo de reglamentación académica. Como dije Kirchner: "el pintor transforma en obra de arte la concepción de su experiencia".[45]

A los miembros de Die Brücke les interesaba un tipo de temática centrada en la vida y la naturaleza, reflejada de jeito espontânea e instintiva, por el cual sus principales temas son el desnudado –sea en interior o exterior–, así como escenas de circo y music-hall, donde encuentran la máxima intensidad que pueden extraer a la vida.[46] Esta temática fue sintetizada en obras sobre banhistas que sus miembros realizaron preferentemente entre 1909 y 1911 en sus estancias en los lagos próximos la Dresde: Alsen, Dangast, Nidden, Fehmarn, Hiddensee, Moritzburg, etc. Son obras donde expresan un naturismo sin rodeios, un sentimiento casi panteísta de comunhão con la naturaleza, al mismo tiempo que técnicamente van depurando su paleta, en un proceso de deformación subjetiva de la forma y del color, que adquiere un significado simbólico.[38]

En 1911 la mayoría de artistas del grupo se instalaron en Berlín, iniciando su carrera en solitario. En la capital alemana recibieron la influencia del cubismo y del futurismo, patente en la esquematização de las formas y en la utilización de tonos más fríos a partir de entonces. Su paleta se hizo más obscura y su temática más desolada, melancólica, pesimista, perdiendo el sello estilístico común que tenían en Dresde para correr caminos cada vez más divergentes, iniciando cada uno su marcha personal.[47] Una de las mayores exposiciones en la que participaron los miembros de Die Brücke fue la Sonderbund de Colonia de 1912, donde Kirchner y Heckel recibieron además a encomienda de decorar una capela, que tuvo un gran éxito.[48] Aun así, en 1913 aconteció la disolución formal del grupo, debido a la rechaza que provocó en sus compañeros la publicación de la historia del grupo (Crónica de la sociedad artística de Die Brücke) por parte de Kirchner, en la cual se otorgaba una especial relevancia que no fue admitida por el restante de miembros.[49]

Los principales miembros del grupo fueron:

Tres banhistas (1913), de Ernst Ludwig Kirchner, Galeria de Arte de Nueva Gales del Sur.

Dé Blaue Reiter

Los grandes caballos azules (1911), de Franz Marc, Walker Art Center, Minneapolis.

Dé Blaue Reiter (El Jinete Azul) surgió en Múnich en 1911, agrupando Wassily Kandinsky, Franz Marc, August Macke, Paul Klee, Gabriele Münter, Alfred Kubin, Alexej von Jawlensky, Lyonel Feininger, Heinrich Campendonk y Marianne von Werefkin. El nombre del grupo fue escogido por Marc y Kandinsky tomando café en una terraza, después de una conversación donde coincidieron en su me gusta por los caballos y por el color azul, aunque sea de subrayar que Kandinsky ya hube pintado un cuadro con el título El Jinete Azul en 1903 (Colección Y.G. Bührlle, Zúrich).[56] De nuevo, más que un sello estilístico común compartiam una determinada visión del arte, en la que imperava la libertad creadora del artista y la expresión personal y subjetiva de sus obras. Dé Blaue Reiter no fue una escuela ni un movimiento, pero una agrupación de artistas con inquietudes similares, centradas en un concepto del arte no como imitación, pero como expresión del interior del artista.[57]

Dé Blaue Reiter fue una cisão del grupo Neue Künstlervereinigung München (Nueva Asociación de Artistas de Múnich), fundada en 1909, de la cual era presidente Kandinsky, y que incluía además Marc, Jawlensky, Werefkin, Kubin, Klee, Münter, los hermanos Davide y Vladimir Burliuk, Alexander Kanoldt, Adolf Erbslöh, Karl Hofer, etc. Pero, divergencias estéticas originaron lo abandono de Kandinsky, Marc, Kubin y Münter, fundando el nuevo grupo.[58] Dé Blaue Reiter tenía pocos puntos en común con Die Brücke, coincidiendo básicamente en su oposición al impressionismo y al positivismo; sin embargo, frente a la actitud temperamental de Die Brücke, frente a su plasmação casi fisiológica de la emotividade, Dé Blaue Reiter tenía una actitud más afinada y espiritual, visando a captar la essência de la realidad a través de la purificação de los instintos. Así, en vez de utilizar la deformación física, optan por su total depuración, llegando así a la abstracción. Su poética fue definida como un expressionismo lírico, en el cual la evasión no se encaminaba para el mundo salvaje pero para el espiritual de la naturaleza y del mundo interior.[59]

Los miembros del grupo mostraron su interés por el misticismo, el simbolismo y las formas del arte que consideraban más genuínas: el primitivo, el popular, el infantil y lo de enfermos mentales. Dé Blaue Reiter se destacó por el uso de la aquarela, frente a la gravura utilizada expresamente por Die Brücke. También cabe destacarse la importancia otorgada a la música, que acostumbra asimilarse al color, lo que facilitó la transición de un arte figurativa para una más abstracta.[60] De igual forma, en sus ensayos teóricos mostraron su predileção por la forma abstracta, en la que veían un gran contenido simbólico y psicológico, teoría que amplió Kandinsky en su obra Del espiritual en el arte (1912), en la que busca una síntesis entre la inteligencia y la emotividade, defendiendo que el arte se comunica con nuestro espíritu interior, y que las obras artísticas pueden ser tan expressivas en cuanto a música.[56] Kandinsky expresa un concepto místico del arte, con influencia de la teosofia y la filosofía oriental: el arte es expresión del espíritu, siendo las formas artísticas reflexo de él. Como en el mundo de las ideas de Platão , las formas y sonidos conectan con el mundo espiritual a través de la sensibilidad, de la percepção. Para Kandinsky, el arte es un lenguaje universal, accesible a cualquier ser humano. El camino de la pintura debía ser desde la pesada realidad material hasta la abstracción de la visión pura, con el color como medio, por eso desarrolló toda una compleja teoría del color: en La Pintura como arte puro (1913) sustém que la pintura es ya un ente separado, un mundo en sí aún, una nueva forma del ser, que actúa sobre el espectador a través de la vista y que provoca en él profundas experiencias espirituales.[61]

Son Jorge (1912), de August Macke, Kolumba Museum, Colonia.

Dé Blaue Reiter organizó diversas exposiciones: la primera fue en la Galeria Thannhäuser de Múnich, inaugurada a 18 de diciembre de 1911 con el nombre I Ausstellung dé Redaktion des Blauen Reiter (I Exposición de los Directores del Jinete Azul).[62] Fue de más homogênea, pues había una clara influencia mutua entre todos los componentes del grupo, disipada más adelante por una mayor individualidade de todos sus miembros. Expusieron obras Macke, Kandinsky, Marc, Campendonk y Münter y, como invitados, Arnold Schönberg –compositor pero autor también de obras pictóricas–, Albert Bloch, David y Vladimir Burliuk, Robert Delaunay y el Aduanero Rousseau. La segunda exposición transcurrió en la Galeria Hans Goltz en marzo de 1912, dedicada la aquarelas y obras gráficas, confrontando el expressionismo alemán con el cubismo francés y el suprematismo ruso. La última gran exposición aconteció en 1913 en la sede de Dar Sturm en Berlín, en paralelo al primer "Salón de Otoño" celebrado en la Alemania.[63]

Uno de los mayores cuadros del grupo fue la publicación del Almanaque (mayo de 1912), por ocasión de la exposición organizada en Colonia por el Sonderbund. Fue realizado en colaboración con el galerista Heinrich von Tannhäuser y con Hugo von Tschudi, director de los museos de Baviera . Junto la numerosas ilustraciones, recogía diversos textos de los miembros del grupo, dedicados al arte moderno y con numerosas referencias al arte primitivo y exótica. La teoría pictórica del grupo era mostrada, centrada en la importancia del color y en la pérdida de la composición realista y el carácter imitativo del arte, frente a una mayor libertad creativa y una expresión más subjetiva de la realidad. Se hablaba igualmente de los pioneros del movimiento (Van Gogh, Gauguin, Cézanne, Rousseau), en el que se incluía tanto a los miembros de Die Brücke y Dé Blaue Reiter como la Matisse, Picasso y Delaunay. También se incluyó la música, con referencias la Schönberg, Webern y Berg.[64]

Dé Blaue Reiter tuvo su final con la Primera Guerra Mundial, en la que fallecieron Marc y Macke, mientras Kandinsky tuvo que volver para Rusia. En 1924 Kandinsky y Klee, junto la Lyonel Feininger y Alexej von Jawlensky, fundaron Die Blaue Venga (Los Cuatro Azules) en el seno de la Bauhaus, exponiendo conjuntamente su obra por diez años.[65]

Los principales representantes de Dar Blaue Reiter fueron:

El moinho encantado (1913), de Franz Marc, Art Institute of Chicago, Chicago.
Autorretrato (1910), de Marianne von Werefkin, Städtische Galérie im Lenbachhaus, Múnich.

Neu Sachlichkeit

Martha (1925), de Georg Schrimpf, Pinakothek dé Moderne, Múnich.

El grupo Neu Sachlichkeit (Nueva Objetividade) surgió después de la Primera Guerra Mundial como un movimiento de reacción frente al expressionismo, retornando a la figuração realista y a la plasmação objetiva de la realidad circundante, con una marcada componente social y reivindicativa. Desarrollado entre 1918 y 1933 , desapareció con el advento del nazismo.[79] El ambiente de pessimismo que traje el polvos-guerra propició lo abandono por parte de algunos artistas del expressionismo más espiritual y subjetivo, de busca de nuevos lenguajes artísticos, por un arte más comprometido, más realista y objetiva, dura, directa, útil para el desarrollo de la sociedad, un arte revolucionario en su temática, aunque no en la forma.[80] Los artistas se separaron de la abstracción, reflejando sobre el arte figurativa y rechazando toda actividad que no atendiera los problemas de la diligente realidad del polvos-guerra. Encarnaron este grupo Otto Dix, George Grosz, Max Beckmann, Conrad Felixmüller, Chrístian Schad, Rudolf Schlichter, Ludwig Meidner, Karl Hofer y John Heartfield.

Frente a la introspeção psicológica del expressionismo, el individualismo de Die Brücke o el espiritualismo de Dar Blaue Reiter, la Nueva Objetividade propuso lo retorno al realismo y a la plasmação objetiva del mundo circundante, con una temática más social y comprometida políticamente. Pero, no renunciaron a los éxitos técnicos y estéticos del arte de vanguarda, como el coloreado fauvista y expressionista, la "visión simultánea" futurista o la aplicación de la fotomontagem a la pintura y a la gravura del verismo. La recuperación de la figuração fue una consecuencia común en el espacio a finales de la guerra: más allá de la Nueva Objetividade, surgió en la Francia el purismo y en la Italia la pintura metafísica, precursora del surrealismo. Pero, en la Nueva Objetividade, este realismo es más comprometido que en otros países, con obras de denuncia social que visan desmascarar la sociedad burguesa de su tiempo, denunciar el estamento político y militar que los llevó al desastre de la guerra. Aunque la Nueva Objetividade se opuso al expressionismo por ser un estilo espiritual e individualista, mantuvo por otro lado su essência formal, pues su carácter grotesco, de deformación de la realidad, de caricaturamento de la vida, se trasladó a la temática social abordada por los nuevos artistas del polvos-guerra.[81]

La "Nueva Objetividade" surgió como rechaza del Novembergruppe, cuya falta de compromiso social rechazaban. Así, en 1921, un grupo de artistas dadaístas –entre los cuales se encontraban George Grosz, Otto Dix, Rudolf Schlichter, Hanna Höch, etc.– se presentaron como "Oposición al Grupo de Noviembre", redactando una Carta abierta a este. El término "Nueva Objetividade" fue concebido por el crítico Gustav Friedrich Hartlaub para la exposición Nueva Objetividade. Pintura alemana desde el expressionismo, celebrada en 1925 en la Kunsthalle de Mannheim . Según palabras de Hartlaub: "el objetivo es superar las mesquindades estéticas de la forma a través de una nueva objetividade nacida del disgusto para la sociedad burguesa de la explotación".[82]

En paralelo a la Nueva Objetividade surgió el denominado "realismo mágico", nombre propuesto igualmente por Hartlaub en 1922 más difundido sobre todo por Franz Roh en su libro Post-expressionismo. Realismo mágico (1925). El realismo mágico se situó más a la derecha de la Nueva Objetividade –aunque fuera igualmente eliminado por los nazis–, y representaba una línea más personal y subjetiva que el grupo de Grosz y Dix. Frente a la violencia y dramatismo de sus coetâneos objetivos, los realistas mágicos elaboraron una obra más calmada e intemporal, más sereia y evocadora, transmisora de una quietud que visaba la pacificar los ánimos después de la guerra. Su estilo era próximo al de la pintura metafísica italiana, visando a captar la transcendência de los objetos más allá del mundo visible. Entre sus figuras se destacaron Georg Schrimpf, Alexander Kanoldt, Anton Räderscheidt, Carl Grossberg y Georg Scholz.[83]

Los principales exponentes de la Nueva Objetividade fueron:

Otros artistas

Madre arrodillada con niño (1907), de Paula Modersohn-Becker, Alte Nationalgalerie, Staatliche Museem zu Berlin, Berlín.

Algunos artistas no se adscreveram a ningún grupo, desarrollando de jeito personal un expressionismo fuertemente intuitivo, de diversas tendencias y estilos:

El grupo de Viena

Pareja de mujeres (1915), de Egon Schiele, Magyar Szépmüvészeti Múzeum, Budapest.

En Austria, los expressionistas recibieron la influencia del modernismo alemán (Jugendstil) y austríaco (Sezession), así como de los simbolistas Gustav Klimt y Ferdinand Hodler. El expressionismo austríaco se destacó por la tensión de la composición gráfica, deformando la realidad subjetivamente, con una temática expresamente erótica –representada por Schiele– o psicológica –representada por Kokoschka–.[93] En contraste con el impressionismo y el arte académico del siglo JIX preponderante en la Austria del nuevo siglo, los nuevos artistas austríacos siguieron la estela de Klimt a la busca de una mayor expressividade, reflejando en sus obras una temática existencial de gran fondo filosófico y psicológico, focado en la vida y la muerte, la enfermedad y lo dolor, el sexo y el amor.[94]

Sus principales representantes fueron Egon Schiele, Oskar Kokoschka, Richard Gerstle, Max Oppenheimer, Albert París von Gütersloh y Herbert Boeckl, además de Alfred Kubin, miembro de Dar Blaue Reiter. Cabría destacarse la obra de dos artistas:

Escuela de París

Desnudo acostado (1919), de Amedeo Modigliani, Museum of Modern Art, Nueva York.

Se denomina Escuela de París a un grupo heterodoxo de artistas que trabajaron en París en el periodo entre-guerras (19051940), conectados a diversos estilos artísticos como el polvos-impressionismo, el expressionismo, el cubismo y el surrealismo. El término comprende una gran variedad de artistas, tanto franceses cuánto extranjeros que residían en la capital francesa en el intervalo entre las dos guerras mundiales. En aquella época, la ciudad de Sena era un fértil centro de creación y difusión artística, tanto por su ambiente político, cultural y económico, cuanto por ser el origen de diversos movimientos de vanguarda como el fauvismo y el cubismo, y lugar de residencia de grandes maestras como Picasso, Braque, Matisse, Léger, etc. También era un remarcável centro de colecionismo y de galerias de arte. La mayoría de artistas residía en los barrios de Montmartre y Montparnasse , y se caracterizaba por su vida mísera y boêmia.[98]

En la Escuela de París hube una gran diversidad estilística, aunque la mayoría estuvieron conectados con mayor o más pequeña intensidad al expressionismo, aunque interpretado de jeito personal y heterodoxo: artistas como Amedeo Modigliani, Chaïm Soutine, Jules Pascin y Maurice Utrillo fueron conocidos como Les maudits (los malditos), por su arte boêmia y torturada, reflexo de un ambiente notâmbulo, miserable y desesperado. Por otro lado, Marc Chagall representa un expressionismo más vitalista, más dinámico y colorista, sintetizando su iconografia rusa natal con el coloreado fauvista y el espacio cubista.[99]

Los miembros más destacados de la escuela fueron:

Escena de café, de Jules Pascin, Museum of Fine Arts, Boston.

Otros artistas que desarrollaron su obra en el seno de la Escuela de París fueron Lasar Segall, Emmanuel Mané-Katz, Pinchus Krémègne, Moïse Kisling, Michel Kikoïne y el japonés Tsuguharu Foujita.

Otros países

Archivo:Frits Van den Berghe - Vruchtbaarheid 10-03-2009 15-31-07kopie.jpg
Fertilidade, de Frits Van den Berghe, Kunstmuseum aan Zee, Oostende.
Hipnotizador (1912), de Bohumil Kubište la, Galerie výtvarných uněni, Ostrava.
Cedro solitario (1907), de Tivadar Kosztka Csontváry, Csontváry Museum, Pécs.
Kiki de Montparnasse (1920), de Gustaw Gwozdecki.

Literatura

Número de Die Aktion de 1914 con una ilustración de Egon Schiele.

La literatura expressionista se desarrolló en tres fases principales: de 1910 a 1914, de 1914 a 1918 –coincidiendo con la guerra– y de 1918 a 1925. Aparecen como temas destacados –así como en la pintura– la guerra, la urbe, el miedo, la locura, el amor, el delirio, la naturaleza, la pérdida de la identidad individual, etc. Ninguno otro movimiento hasta la fecha hube apostado de igual manera por la deformidade, la enfermedad y la locura como el motivo de sus obras. Los escritores expressionistas criticaron la sociedad burguesa de su época, el militarismo del gobierno del cáiser, la alienação del individuo en la era industrial y la represión familiar, moral y religiosa, por el cual se sentían vacíos, sós, entediados, en una profunda crisis existencial. El escritor presenta la realidad de su punto de vista interior, expresando sentimientos y emociones más del que impresiones sensitivas. Ya no se imita la realidad, no se analizan causas ni hechos, pero el autor busca la essência de las cosas, mostrando su particular visión. Así, deforman la realidad mostrando su aspecto más terrible y descarnado, adentrando-si en temáticas hasta entonces prohibidas, como la sexualidade, la enfermedad y la muerte, o enfatizando aspectos como el sinistro, el macabro, el grotesco. Formalmente, recurren a un tono épico, exaltado, patético, renunciando a la gramática y a la relaciones sintáticas lógicas, con un lenguaje preciso, crudo, concentrado. Buscan la significación interna del mundo, abstraindo-lo en una especie de romanticismo trágico que va del misticismo socializante de Werfel al absurdo existencial de Kafka. El mundo visible es una prisión que impide alcanzar la essência de las cosas; si tiene que superar las barreras del tiempo y del espacio, a la busca de la realidad más "expressiva".[117]

Los principales precursores de la literatura expressionista fueron Georg Büchner, Frank Wedekind y el sueco August Strindberg. Büchner fue uno de los principales renovadores del drama moderno, con obras como La muerte de Danton (Dantons Tod, 1835) y Woyzeck (1836), que se destacan por la introspeção psicológica de los personajes, la reivindicación social de las clases desfavorecidas y un lenguaje entre culta y coloquial, mezclando aspectos cómicos, trágicos y satíricos . Wedekind evolucionó del naturalismo para un tipo de obra de tono expressionista, por su crítica a la burguesia, la rapidez de la acción, los reducidos diálogos y los efectos cênicos, en obras como El despertar de la Primavera (Frühlings Erwachen, 1891), El espíritu de la tierra (Erdgeist, 1895) y La caja de Pandora (Die Büchse dé Pandora, 1902). Strindberg inauguró con Camino de Damasco (Till Damaskus, 1898) la técnica estacional seguida por el drama expressionista, consistente en mostrar la acción por estaciones, periodos que determinan la vida de los personajes, en un senso circular, pues sus personajes intentam resolver sus problemas sin el lograr.[118]

El expressionismo fue difundido por revistas como Dé Sturm y Die Aktion, así como el círculo literario Dé Neue Club, fundado en 1909 por Kurt Hilher y Erwin Loewenson, reuniéndose en el Neopathetisches Cabaret de Berlín, en el cual realizaban lecturas de poesía y daban conferencias. Más tarde Hiller, por desavenças con Loewenson, fundó el cabaré literario GNU (1911), que desempeñó el papel de plataforma para difundir la obra de nuevos escritores. Dé Sturm apareció en Berlín en 1910, editada por Herwarth Walden, siendo centro difusor del arte, la literatura y la música expressionistas, contando también con una editorial, un librería y una galeria artística. Die Aktion fue fundada en 1911 en Berlín por Franz Pfemfert, con una línea más comprometida políticamente, siendo un órgano de la izquierda alemana. Otras revistas expressionistas fueron Dé Brenner (1910-1954), Die weißen Blätter (1913-1920) y De las junge Deutschland (1918-1920).[119]

La Primera Guerra Mundial implicó una fuerte comoção para la literatura expressionista: mientras algunos autores consideraron la guerra como una fuerza arrasadora y renovadora que acabaría con la sociedad burguesa, para otros el conflicto cobró tintes negativos, plasmando en su obra los horrores de la guerra. En el polvos-guerra, y en paralelo al movimiento de la Nueva Objetividade, la literatura adquirió mayor compromiso social y de denuncia de la sociedad burguesa y militarista que llevó la Alemania al desastre de la guerra. Las obras literarias de esta época adquirieron un aire documental, de reportaje social, perceptível en obras como La montaña mágica (1924) de Thomas Mann y Berlín Alexanderplatz (1929) de Alfred Döblin.[120]

Narrativa

La narrativa expressionista implicó una profunda renovación acerca de la prosa tradicional, tanto temática como estilisticamente, suponiendo una contribución imprescindível al desarrollo del romance moderna tanto alemana como europea. Los autores expressionistas buscaban una nueva forma de captar la realidad, la evolución social y cultural de la era industrial. Por lo tanto, rechazaron el encadeamento argumental, la sucesión espacio-tiempo y la relación causa-efecto propios de la literatura realista de raíz positivista. Por otro lado, introdujeron la simultaneidade, quebrando la sucesión cronológica y rechazando la lógica discursiva, con un estilo que muestra pero no explica, en el que el propio autor es sólo un observador de la acción, en la cual los personajes evolucionan autónomamente. En la prosa expressionista la realidad interior es destacada sobre la exterior, la visión del protagonista, su análisis psicológico y existencial, donde los personajes exponen su situación en el mundo, su identidad, con un sentimiento de alienação que provoca conductas desordenadas, psicóticas, violentas, irreflexivas, sin lógica ni coherencia. Esta visión plasmou-si en un lenguaje dinámico, concisa, elíptica, simultánea, concentrada, sintaticamente deformada.[121]

Existieron dos corrientes fundamentales en la prosa expressionista: una reflexiva y experimental, abstracta y subjetivizadora, representada por Carl Einstein, Gottfried Benn y Albert Ehrenstein; y otra naturalista y objetivadora, desarrollada por Alfred Döblin, Georg Heym y Kasimir Edschmid. Figura a la parte la obra personal y difícilmente classificável de Franz Kafka, que expresó en su obra el absurdo de la existencia, en romances como La metamorfose (Die Verwandlung, 1915), El proceso (Dé Prozeß, 1925), El Castillo (De las Schloß, 1926) y Amerika (Dé Verschollene, 1927). Kafka mostró mediante parábolas la soledad y alienação del ser humano moderno, su desorientação en la sociedad urbana e industrial, su inseguridad y desesperação, su impotência frente de poderes desconocidos que rige su destino. Su estilo es ilógico, descontínuo, labiríntico, con vacíos que el lector debe rellenar.[122]

Poesía

Retrato de Rilke (1906), de Paula Modersohn-Becker, Sammlung Ludwig Roselius, Bremem.

La lírica expressionista se desarrolló notablemente los años previos a la contienda mundial, con una temática amplia y variada, centrada sobre todo en la realidad urbana, pero renovadora acerca de la poesía tradicional, asumiendo una estética del feo, el perverso, lo deforme, el grotesco, el apocalíptico, el desolado, como nueva forma de expresión del lenguaje expressionista. Los nuevos temas tratados por los poetas alemanes son la vida en la gran ciudad, la soledad y la incomunicación, la locura, la alienação, la angustia, el vacío existencial, la enfermedad y la muerte, el sexo y la premonición de la guerra. Varios de estos autores, conscientes de la decadencia de la sociedad y de su necesidad de renovación, utilizaron un lenguaje profético, idealista, utópico, un correcto messianismo que propugnava otorgar un nuevo senso a la vida, una regeneración del ser humano, una mayor fraternidade universal.

Estilisticamente, el lenguaje expressionista es concisa, penetrante, desnudada, con un tono patético y desolado, anteponiendo la expressividade a la comunicación, sin reglas lingüísticas ni sintáticas. Buscan el esencial del lenguaje, liberar la palabra, acentuando la fuerza rítmica del lenguaje mediante la deformación lingüística, la substantivação de verbos y adjetivos y la introducción de neologismos. Pero, mantienen la métrica y la rima tradicionales, siendo el soneto uno de sus principales medios de composición, aunque también recurran al ritmo libre y la estrofe polimétrica. Otro efecto del dinámico lenguaje expressionista fue el simultaneísmo, la percepção del espacio y del tiempo como algo subjetivo, heterogêneo, atomizado, inconexo, una presentación simultánea de imágenes y acontecimientos. Los principales poetas expressionistas fueron Franz Werfel, Georg Trakl, Gottfried Benn, Georg Heym, Johannes R. Beiter, Else Lasker-Schüler, Ernst Stadler y August Stramm. Asimismo, el expressionismo ejerció una gran influencia en la obra de Rainer Maria Rilke.[123]

Teatro

El drama expressionista se opuso a la representación fidedigna de la realidad propia del naturalismo, renunciando a la imitación del mundo exterior y visando a reflejar la essência de las cosas, a través de una visión subjetiva e idealizada del ser humano. Los dramaturgos expressionistas visaban a hacer del teatro un mediador entre la filosofía y la vida, transmitan nuevos ideales, renovar la sociedad moral e ideologicamente. Para eso realizaron una profunda renovación de los recursos dramáticos y cênicos, siguiendo la plantilla estacional de Strindberg y perdiendo el concepto de espacio y tiempo, enfatizando por otro lado la evolución psicológica del personaje, que más que individuo es un símbolo, la encarnação de los ideales de liberación y superación del nuevo hombre que transformará la sociedad. Son personajes tipificados, sin personalidad propia, que encarnan determinados roles sociales, nombrados por su función: padres, madres, obreros, soldados, mendigos, jardineros, comerciantes, etc. El teatro expressionista puso ênfase en la libertad individual, en la expresión subjetiva, el irracionalismo y la temática prohibida. Su puesta en escena buscaba una atmósfera de introspeção, de investigación psicológica de la realidad. Utilizaban un lenguaje concisa, sóbria, exaltada, patética, dinámica, con tendencia al monólogo, forma idônea de mostrar el interior del personaje. También ganó importancia la gesticulação, la mímica , los silencios, los balbucios, las exclamaciones, que cumplían igualmente una función simbólica. Igual simbolismo adquirió la escenografía , otorgando especial relevancia la luz y el color, y recurriendo a la música e incluso la proyecciones cinematográficas para potenciar la obra.[124]

El teatro fue un medio idôneo para la plasmação emocional del expressionismo, pues su carácter multiartístico, que combinaba la palabra con la imagen y la acción, era ideal para los artistas expressionistas, fuera cuál sea su especialidade. Así, además del teatro, en aquella época proliferaram los cabarés, que unían representación teatral y música, como en Die Fledermaus (El Murciélago), en Viena; Die Brille (Los Óculos), en Berlín; y Die elf Scharfrichter (Los Once Verdugos), en Múnich. En el teatro expressionista predominou la temática sexual y psicanalítica, tal vez por influencia de Freud , cuya obra La interpretación de los sueños apareció en 1900. Asimismo, los protagonistas acostumbraban sean seas angustiados, solitarios, torturados, aislados del mundo y despojados de todo tipo de convencionalismo y apariencia social. El sexo representaba violencia y frustração, la vida sufrimiento y angustia.[125]

Los principales dramaturgos expressionistas fueron Georg Kaiser, Fritz von Unruh, Reinhard Sorge, Ernst Tolher, Walter Hasenclever, Carl Sternheim, Ernst Barlach, Hugo von Hofmannsthal y Ferdinand Bruckner. Cabe subrayar también la figura del productor y director teatral Max Reinhardt, director del Deutsches Theater, que se destacó por las innovaciones técnicas y estéticas que aplicó a la escenografía expressionista: experimentó con la iluminación, creando juegos de luces y sombras, concentrando la iluminación en una casa de campo o personaje para captar la atención del espectador, o haciendo variar la intensidad de las luces, que se entrecruzam u oponían. Su estética teatral fue adaptada posteriormente al cine, siendo uno de los trazos distintivos del cine expressionista alemán. Finalmente, cabría señalar que en el expressionismo se formaron dos figuras de gran relevancia en el teatro moderno internacional: el director Erwin Piscator, creador de una nueva forma de hacer teatro que denominó "teatro político", experimentando una forma de espectáculo didáctico que aplicó más tarde Brecht en el Berliner Ensemble. En 1927 creó su propio teatro (Piscatorbühne), en el que aplicó los principios ideológicos y cênicos del teatro político. Bertolt Brecht fue el creador del "teatro épico", así designado en contraste con el teatro dramático. Quebró con la tradición del naturalismo y del neorromantismo, transformando radicalmente tanto el senso del texto literario en cuanto a forma del espectáculo ser presentado, e intentando que el público dejara de ser un simple espectador-receptor para desarrollar un papel activo.

Música

Tres piezas para piano op. 11 En el. 1, de Arnold Schönberg.

El expressionismo otorgó mucha importancia a la música, conectada estrechamente al arte sobre todo en el grupo Dé Blaue Reiter: para estos artistas, el arte es comunicación entre individuos, por medio del alma, sin necesidad de un elemento externo. El artista tiene que ser creador de signos, sin la mediación de un lenguaje. La música expressionista, siguiendo el espíritu de las vanguardas, visaba a desconectar la música de los fenómenos objetivos externos, siendo instrumento únicamente de la actividad creadora del compositor y reflejando expresamente su estado anímico, fuera de toda regla y toda convención, tendiendo a la esquematização y a la construcciones lineais, en paralelo a la geometrização de las vanguardas pictóricas del momento.[126]

La música expressionista buscó la creación de un nuevo lenguaje musical, liberando la música, sin tonalidade, dejando que las notas fluyeran libremente, sin intervención del compositor. En la música clásica, la armonía era basada en la cadência tônica-subdominante-dominante-tônica, sin dentro de una tonalidade suceder notas extrañas a la escala. Pero, desde Wagner, la sonoridade cobró mayor relevancia acerca de la armonía, ganando importancia las doce notas de la escala. Así, Arnold Schönberg creó el dodecafonismo, sistema basado en los doce tonos de la escala cromática –las siete notas de la escala tradicional más los cinco semítonos–,utilizados en cualquier orden, pero en series, sin repetir una nota antes de las otras sonarem. Así es evitada la polarização, la atracción a centros tonais. La serie dodecafônica es una estructura imaginária, sin tema ni ritmo. Cada serie tiene 48 combinaciones, por inversão, retrogradação o inversão de la retrogradação, y comenzando por cada nota, lo que produce una serie casi infinita de combinaciones. Podría-decirse que la destrucción de la jerarquía en la escala musical es equivalente, en la pintura, a la eliminación de la perspectiva espacial renascentista efectuada igualmente por las vanguardas pictóricas. El dodecafonismo fue seguido por el ultracromatismo, que amplió la escala musical a grados inferiores al semitono –cuartos o sextos de tono–, como en la obra de Alois Hába y Ferrúcio Busoni.[127]

Entre los músicos expressionistas se destacaron especialmente Arnold Schönberg, Albam Berg y Anton von Webern, trio que formó la llamada Segunda Escuela de Viena:

Con la Nueva Objetividade y su visión más realista y social del arte surgió el concepto de Gebrauschmusik (música utilitária), basada en el concepto de consumo de masas para elaborar obras de simple construcción y accesibles a todo el mundo. Eran obras de marcado carácter popular, influenciadas por el cabaret y el jazz, como el Balé triádico (Triadisches Ballet, 1922) de Oskar Schlemmer, que conjugava teatro, música, escenografía y coreografia . Uno de sus máximos exponentes fue Paul Hindemith, uno de los primeros compositores en crear rangos sonoros para cine, así como pequeñas piezas para afeicionados y colegiais y obras cómicas como Novedades del día (Neues vom Tage, 1929). Otro exponente fue Kurt Weill, colaborador de Brecht en diversas obras como La ópera de tres centavos (Die Dreigroschenoper, 1928), donde la música popular, de aire cabareteiro y ritmos bailáveis, contribuye para distanciar la música del drama y quebrar la ilusión cênica, acentuando su carácter de ficción.[131]

Ópera

Archivo:Lulú1.jpg
Representación de Lulu , de Alban Berg, en el Festival de Salzburgo de 1995 .

La ópera expressionista se desarrolló en paralelo a la nuevas vías de estudio por la música atonal ideada por Schönberg. El espíritu renovador del cambio de siglo, que llevó todos los artes a una ruptura con el pasado y a buscar un nuevo impulso creador, condujo este compositor austríaco a crear un sistema donde todas las notas tuvieran el mismo valor y la armonía fuera sustituida por la progresión de tonos. Schönberg compuso dos óperas en ese contexto: Moses und Aron (compuesta desde 1926 e inacabada) y De hoy la mañana (Von Heute auf Morgen, 1930). Pero a buen seguro la gran ópera del atonalismo fue Wozzeck (1925), de Alban Berg, basada en la obra teatral de Georg Büchner, ópera romántica mientras la temática más de compleja estructura musical, experimentando con todos los recursos musicales disponibles desde el classicismo hasta la vanguarda, del tonal al atonal, del recitativo la música, de la música popular a la música sofisticada de contraponto dissonante. Obra de fuerte expresión psicológica, al tratar de un demente angustiado por imágenes paranoicas la música se hace también demencial, expresando simbólicamente el interior de una persona desquiciada, los más profundos resquícios del inconsciente. En su segunda ópera, Lulu, basada en dos dramas de Wedekind, Berg abandonó el expressionismo atonal y cambió para el dodecafonismo.[132]

Uno de los principales antecedentes de la ópera expressionista fue Los Marcados (Die Gezeichneten, 1918), de Franz Schreker, ópera de gran complejidad que requería una orquesta de 120 músicos. Basada en un drama renascentista italiano, era una obra de temática sombría y torturada, plenamente imersa en el espíritu deprimente del polvos-guerra. La música era innovadora, radical, de sonoridade enigmática, con una coloratura instrumental audaz y brillante. En 1927 Ernst Krenek estrenó su ópera Jonny ataca (Jonny spielt auf), que consiguió un notable éxito y fue la ópera más representada del momento. Con gran influencia del jazz, Krenek experimentó con las principales tendencias musicales de la época: neorromantismo, neoclassicismo, atonalidade, dodecafonismo, etc. Considerado como "músico degenerado", en 1938 se refugió en los Estados Unidos, al tiempo que los nazis inauguraban la exposición Entartete Musik (Música degenerada) en Düsseldorf –en paralelo a la muestra de arte degenerado, Entartete Kunst–, donde atacaban la música atonal, el jazz y las obras de músicos judíos. Otro gran éxito fue la ópera El Misterio de Heliane (De las Wunder dé Heliane, 1927), de Erich Wolfgang Korngold, obra de cierto erotismo con una esquisita partitura concebida en escala épica que crea una gran dificultad para los intérpretes. Otras óperas de este autor fueron Die Tote Stadt, Dé Ring des Polykrates y Violanta . Con la instauração del Anschluss en 1938, Korngold emigró para los Estados Unidos.

Erwin Schulhoff compuso en 1928 su ópera Flammen, versión del clásico Don Juan, con escenografía de Zdeněk Pesánek, pionero del arte cinética. Obra de corte fantástico, se percibe cierta influencia del teatro chino, en el que cabe todo el inimaginável, transcurriendo todo tipo de situaciones paradoxais y absurdas. Schulhoff abandonó así las reglas teatrales aristotélicas vigentes hasta entonces en el teatro y la ópera para un nuevo concepto de puesta en escena, que entiende el teatro como un juego, un espectáculo, una fantasia que rebosa la realidad y lleva a un mundo de sueños. Combinando diferentes estilos, Schulhoff se alejó de la tradicional ópera alemana iniciada con Wagner y culminada en el Wozzeck de Berg, acercándose por otro lado a la ópera francesa, en obras como el Pélleas et Mélisande de Debussy o el Cristóvão Colombo de Milhaud .

Berthold Goldschmidt, profesor de dirección de orquesta de la Berlin Hochschule für Musik, adaptó en 1930 "El Magnífico Cornudo" (Dé gewaltige Hanrei) de Crommelynck, estrenada en 1932, aunque su condición de judío provocó que fuera inmediatamente retirada, emigrando entonces para Gran Bretaña. Finalmente, Viktor Ullmann desarrolló su obra en el campo de concentración de Theresienstadt (Terezín), donde los nazis probaron un sistema de "ghetto plantilla" para desviar la atención del extermínio de judíos que estaban realizando. Con una gran dosis de autogobierno, los reclusos podían ejercer actividades artísticas, pudiendo así componer su ópera Dé Kaiser Von Atlantis (1944). Admirador de Schönberg y de la "atonalidade romántica" de Berg, Ullmann creó una obra de gran riqueza musical inspirada tanto en la tradición como en las principales innovaciones de la música de vanguarda, con una temática relativa a la muerte de gran tradición en la literatura musical alemana. Pero, antes de su estreno fue prohibida por las SS, que encontró cierta similaridade entre el protagonista y la figura de Hitler , y el autor fue enviado al campo de Auschwitz para su extermínio.[133]

Baila

Ballet ruso (1912), de August Macke, Kunsthalle, Bremen.

A baila expressionista surgió en el contexto de innovación que el nuevo espíritu vanguardista contribuyó al arte, siendo reflexo como el restante de manifestaciones artísticas de una nueva forma de entender la expresión artística. Como en el restante de disciplinas artísticas, a baila expressionista implicó una ruptura con el pasado –en este caso el ballet clásico–, buscando nuevas formas de expresión basadas en la libertad del gesto corporal, libero de las ataduras de la métrica y del ritmo, donde cobra mayor relevancia a auto-expresión corporal y la relación con el espacio. En paralelo a la reivindicación naturista que se produjo en el arte expressionista –gabán en Die Brücke–, a baila expressionista reivindicó la libertad corporal, a la vez que las nuevas teorías psicológicas de Freud influyeron en una mayor introspeção en la mente del artista, lo que se tradujo en una tentativa de la baila de expresar el interior, de liberar al ser humano de sus represiones.

A baila expressionista coincidió con Dar Blaue Reiter en su concepto espiritualista del mundo, visando a captar la essência de la realidad y transcendê-la. Rechazaban el concepto clásico de belleza, lo que se expresa en un dinamismo más abrupto y áspero que lo de la baila clásica. A la vez, aceptaban el aspecto más negativo del ser humano, lo que subjaz en su inconsciente pero que es parte indissolúvel del mismo. A baila expressionista no evitó mostrar el lado más obscuro del individuo, su fragilidade, su sufrimiento, su desamparo. Esto se traduce en una corporalidade más contraída, en una expressividade que incluye todo el cuerpo, o incluso en la preferencia por bailar descalços, lo que implica un mayor contacto con la realidad, con la naturaleza.

A La baila expressionista se la denominó también "baila abstracta", pues implicó una liberación del movimiento, alejado de la métrica y del ritmo, paralelo al abandono de la figuração por parte de la pintura, al mismo tiempo que su pretensión de expresar mediante el movimiento ideas o estados de ánimo coincidió con la expresión espiritual de la obra abstracta de Kandinsky. Pero, la presencia ineludível del cuerpo humano provocó una correcta contradicción en la denominación de una corriente "abstracta" dentro de la baila.[134]

Uno de los máximos teóricos de la baila expressionista fue el coreógrafo Rudolf von Laban, quien creó un sistema que visaba a integrar cuerpo y alma, poniendo ênfase en la energía que emanam los cuerpos, y analizando el movimiento y su relación con el espacio. Los contribuciones de Laban permitieron a los bailarins una nueva multidirecionalidade en relación al espacio circundante, al mismo tiempo que el movimiento se liberó del ritmo, otorgando igual relevancia al silencio que a la música. Laban visaba igualmente escapar de la gravedad buscando deliberadamente la pérdida de equilibrio. Asimismo, intentó alejarse del aspecto rígido del ballet clásico promoviendo el movimiento natural y dinámico del bailarín.

La principal musa de la baila expressionista fue la bailarina Mary Wigman, quien estudió con Laban y tuvo estrechos contactos con el grupo Die Brücke, mientras, durante la Primera Guerra Mundial, se relacionó al grupo dadaísta de Zúrich. Para ella, a baila era una expresión del interior del individuo, haciendo especial insistência en la expressividade frente a la forma. Así otorgaba especial importancia a la gestualidade, conectada a menudo a la improvisação, así como al uso de máscaras para acentuar la expressividade del rostro. Sus movimientos eran libres, espontâneos, probando nuevas formas de moverse por el escenario, arrastrándose o deslizándose, o moviendo partes del cuerpo en actitud estática, como en la baila oriental. Se basaba a principio de tensión-relaxação, lo que buscaba mayor dinamismo al movimiento. Creó coreografias realizadas enteramente sin música, a la vez que se liberaba de las ataduras del espacio, que en vez de envolver y coger al bailarín se convirtió en una proyección de su movimiento, persiguiendo aquel viejo anhelo romántico de fundirse con el universo.[135]

Tras la guerra, a baila tuvo una época de grande auge, pues el aumento de un público visando olvidar los desastres de la guerra comportó una grande proliferação de teatros y cabarés. Coreógrafos y bailarins expressionistas comenzaron a viajar por todo el mundo, difundiendo sus éxitos e ideales y ayudando el crecimiento y consolidación de la baila moderna. Pero la crisis económica y el advento del nazismo llevaron al declínio de la baila expressionista. Pero, sus contribuciones siguieron vigentes en la obra de coreógrafos como Kurt Jooss y bailarinas como Pina Bausch, llegando su influencia hasta hoy día y evidenciando la contribución esencial de la baila expressionista a la baila contemporánea.

Cine

El expressionismo no llegó al cine hasta pasada la Primera Guerra Mundial, cuando ya prácticamente hube desaparecido como corriente artística, siendo sustituida por la Nueva Objetividade. Pero, la expressividade emocional y la distorção formal del expressionismo tuvieron una perfecta traducción al lenguaje cinematográfico, sobre todo gracias a la contribución del teatro expressionista, cuyas innovaciones cênicas fueron adaptadas con gran éxito en el cine. El cine expressionista pasó por diversas etapas: del expressionismo puro –llamado a vezes "caligarismo"– pasó a un correcto neorromantismo (Murnau), y de este al realismo crítico (Pabst, Siodmak, Lúpu Pick), para terminar en el sincretismo de Lang y en el naturalismo idealista del Kammerspielfilm. Entre los principales cineastas expressionistas cabría destacarse Robert Wiene, Paul Wegener, Friedrich Wilhelm Murnau, Fritz Lang, Georg Wilhelm Pabst, Paul Leni, Josef von Sternberg, Ernst Lubitsch, Lupu Pick, Robert Siodmak, Arthur Robison y Ewald André Dupont.

El cine expressionista alemán impuso en la pantalha un estilo subjetivista que ofrecía en imágenes una deformación expressiva de la realidad, traducida en términos dramáticos mediante la distorção de decorados, maquilhagens, etc, y la conseguinte recriação de atmósferas terroríficas o, por lo menos, inquietantes. El cine expressionista se caracterizó por su recorrência al simbolismo de las formas, deliberadamente distorcidas con el apoyo de los diferentes elementos plásticos. La estética expressionista tomó las suyas temas de géneros como la fantasia y el terror, reflexo moral del angustioso desequilibrio social y político que agitó la República de Weimar aquellos años. Con fuerte influencia del romanticismo, el cine expressionista reflejó una visión del hombre característica del alma "fáustica" alemana: muestra la naturaleza dual del hombre, su fascinação por el mal, la fatalidad de la vida sujeta en la marra del destino. Podemos señalar como finalidad del cine expressionista traducirlo simbólicamente, mediante líneas, formas o volúmenes, la mentalidad de los personajes, su estado de ánimo, sus intenciones, de modo que la decoração aparezca como la traducción plástica de su drama. Este simbolismo suscitaba reacciones psíquicas aproximadamente conscientes que orientaban el espíritu del espectador.[136]

El cine alemán contaba con una importante industria desde finales del siglo XIX, siendo Hamburgo la sede de la primera Exposición Internacional de la Industria Cinematográfica en 1908. Pero, antes de la guerra el nivel artístico de sus producciones era más bien bajo, con producciones genéricas orientadas al consumo familiar, adscritas al ambiente burguês y conservador de la sociedad guilhermina. Tan solamente a partir de 1913 comenzaron a ser realizadas producciones de mayor relieve artístico, con mayor uso de exteriores y mejores decorados, desarrollando la iluminación y el montaje. Durante la guerra la producción nacional fue potenciada, con obras tanto de género cuanto de autor, destacándose la obra de Paul Wegener, iniciador del cine fantástico, género habitualmente considerado el más típicamente expressionista. En 1917 fue creado por orden de Hindenburg –siguiendo una idea del general Ludendorff– a UF (Universum Film Aktien Gesellschaft), apoyada por el Deutsche Bank y la industria alemana, para promover el cine alemán fuera de sus fronteras.[137] El sello UF se caracterizó por una serie de innovaciones técnicas, como la iluminación focal, los efectos especiales –como la sobreimpressão–, los movimientos de cámara –como la "cámara desencadenada"–, el dibujo de decorados, etc. Era un cine de estudio, con un marcado componente de pre-producción, que aseguraba un claro control del director sobre todo los elementos que incorriam en la película. Por otro lado, su montaje lento y pausada, sus elipses temporales, creaban una sensación de subjetividade, de introspeção psicológica y emocional.[138]

Las primeras obras del cine expressionista se nutrieron de leyendas y antiguas narraciones de corte fantástico y misterioso, cuando no terrorífico y alucinante: El estudiante de Praga (Paul Wegener y Stellan Rye, 1913), sobre un nuevo que vende su imagen reflejada en los espejos, basada en Peter Schlemihl de Chamisso ; El Golem (Paul Wegener y Henrik Galeem, 1914), sobre un hombre de barro creado por un rabino judío; Homunculus (Otto Rippert, 1916), precursora nos contrastes en blanco y negro, los choques de luz y sombra. El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1919), sobre una serie de asesinatos cometidos por un sonâmbulo, se convirtió en la obra mestra del cine expressionista, por la recriação de un ambiente opressivo y angustioso, con decorados de aspecto extrañamente anguloso y geométrico –paredes inclinadas, ventanas en forma de flecha, puertas cuneiformes, chaminés oblicuas–, iluminación de efectos dramáticos –inspirada en el teatro de Max Reinhardt–, y maquilhagem y vestuário que destacan el aire misterioso que envuelve toda la película.[136]

Otro fotograma del gabinete del doctor Caligari (1919), de Robert Wiene.

Paradójicamente, Caligari fue más el final de un proceso que el comienzo de un cine expressionista, pues su carácter experimental era difícilmente assimilável por una industria que buscaba productos más comerciales. Las producciones posteriores continuaron con mayor o más pequeña intensidad la base argumental de Caligari , con historias generalmente basadas en conflictos familiares y una narración efectuada con flashbacks, y un montaje oblicuo y anacrónica, especulativa, haciendo que el espectador interprete la historia; por otro lado, perdieron el espíritu artístico de Caligari , su revolucionaria escenografía, su expressividade visual, en favor de un mayor naturalismo y plasmação más objetiva de la realidad.[139]

Al primero expressionismo, de carácter teatral –el llamado "caligarismo"–, siguió un nuevo cine –lo de Lang, Murnau, Wegener, etc– que se inspiraba más en el romanticismo fantástico, dejando el expressionismo literario o pictórico. Estos autores buscaban una aplicación directa del expressionismo a la película, dejando los decorados artificiales e inspirándose más en la naturaleza. Así surgió el Kammerspielfilm, orientado para un estudio naturalista y psicológico de la realidad cotidiana, con personajes normales, pero tomando del expressionismo la simbología de los objetos y la estilização dramática. El Kammerspielfim era basado en un realismo poético, aplicando a una realidad imaginária un simbolismo que permite alcanzar el senso de esa realidad. Su estética se basaba en un respeto, aunque no total, de las unidades de tiempo, local y acción, en una grande linearidade y simplicidade argumental, que hacía innecesaria la inserción de rotulaciones explicativos, y en la sobriedade interpretativa. La simplicidade dramática y el respeto por las unidades permitían crear unas atmósferas cerradas y opressivas, en las cuales se moverían los protagonistas.

Los años 1920 acontecieron los principales éxitos del cine expressionista alemán: Ana Bolena (Lubitsch, 1920), Las tres luces (Lang, 1921), Nosferatu (Murnau, 1922), El doctor Mabuse (Lang, 1922), Sombras (Robison, 1923), Sylvester (Pick, 1923), Los Nibelungos (Lang, 1923-1924), El hombre de las figuras de cera (Leni, 1924), Las manos de Orlac (Wiene, 1924), El último (Murnau, 1924), Bajo la máscara del placer (Pabst, 1925), Tartufo (Murnau, 1925), Varieté (Dupont, 1925), Fausto (Murnau, 1926), El amor de Jeanne Nei (Pabst, 1927), Metrópoli (Lang, 1927), La caja de Pandora (Pabst, 1929), El ángel azul (Sternberg, 1930), M, el vampiro de Düsseldorf (Lang, 1931), etc.

Desde 1927, coincidiendo con la introducción del cine sonoro, una cambio de dirección en la UF comportó un nuevo rumbo para el cine alemán, de corte más comercial, visando a imitar el éxito conseguido por el cine americano producido por Hollywood. Para entonces la mayoría de directores se establecieron en Hollywood o Londres, lo que comportó el fin del cine expressionista como tal, sustituido por un cine cada vez más germanista que pronto fue instrumento de propaganda del régimen nazi. Pero, la estética expressionista se incorporó al cine moderno a través de la obra de directores como Carl Theodor Dreyer, Carol Reed, Orson Welles y Andrzej Wajda.[140]

Fotografía

"Feto", de Karl Blossfeldt.

La fotografía expressionista se desarrolló expresamente durante la República de Weimar, constituyendo uno de los principales focos de la fotografía europea de vanguarda. La nueva sociedad alemana del polvos-guerra, en su afã casi utópico de regenerar el país después de los desastres de la guerra, recurrió a una técnica relativamente nueva como la fotografía para romper con la tradición burguesa y construir una nueva plantilla social basado en la colaboración entre clases sociales. La fotografía de los años 1920 sería heredera de las fotomontagens antibelicistas creados por los dadaístas durante la contienda, así como aprovecharía la experiencia de fotógrafos procedentes del este que pararon en la Alemania después de la guerra, lo que llevaría la elaboración de un tipo de fotografía de gran calidad tanto técnica cómo artística.

Asimismo, en paralelo a la Nueva Objetividade surgida después de la guerra, la fotografía se convirtió en un medio privilegiado de captar la realidad sin rodeios, sin manipulación, conjugando la estética con la precisión documental. Los fotógrafos alemanes crearon un tipo de fotografía basada en la nitidez de la imagen y de la utilización de la luz como medio expressivo, modelando las formas y destacándose las texturas. Este tipo de fotografía tuvo una importante resonancia internacional, generando movimientos paralelos como la photographie pure francesa y la straight photography norteamericano. Cabe subrayar el grande auge durante esta época de la prensa gráfica y las publicaciones, tanto de revistas como de libros ilustrados. La conjunção de fotografía y tipografia llevó la creación del llamado "foto-tipo", con un dibujo racionalista inspirado en la Bauhaus . También tomó importancia la publicación de libros y revistas especializados en fotografía y dibujo gráfico, como Dé Querschnitt, Gebrauchsgraphik y De las Deutsche Lichtbild, así como las exposiciones, como la gran muestra Film und Foto, celebrada en 1929 en Stuttgart por iniciativa del Deutscher Werkbund, de la cual surgió el ensayo de Franz Roh Foto-Auge.[141]

El más destacado fotógrafo expressionista fue August Sander: estudiante de pintura, cambió para la fotografía, abriendo un estudio de retrato en Colonia. Se dedicó expresamente al retrato, creando un proyecto casi enciclopédico que visaba a catalogar objetivamente el alemán de la República de Weimar, retratando personajes de cualquier estamento social, partiendo de la premissa de que el individuo es fruto de las circunstancias históricas. En 1929 apareció el primero tomo del rostro de nuestro tiempo (Antlitz dé Zeit), del cual no surgieron más al ser vetado por los nazis, que no les gustaba la imagen de la Alemania captada por Sander, al que destruyeron 40.000 negativos. Los retratos de Sander eran fríos, objetivos, científicos, desapaixonados, pero por ese motivo resultaban de una gran elocuencia personal, subrayando su individualidade.[142]

Otros destacados fotógrafos fueron: Karl Blossfeldt, profesor de forja en una escuela de artes aplicados, en 1890 comenzó en la fotografía expresamente para obtener plantillas para sus trabajos en metal, especializándose en fotografía de vegetais, recopilando su trabajo en 1928 con el título Formas originales del arte (Urformem dé Kunst). Albert Renger-Patzsch estudió química en Dresde, comenzando en la fotografía, de la cual dio clases en la Folkwangschule de Essen . Se especializó en la fotografía publicitaria, publicando varios libros sobre el mundo técnico e industrial: en 1927 publicó Die Halligen, sobre paisajes y gentes de la isla de Frísia oriental, y en 1928 El mundo es hermoso (Die Welt ist schön). Hans Finsler, especializado en naturalezas-muertas; estudió arquitetura e historia del arte, siendo profesor en Halle de 1922 a 1932. Creó en Zúrich el departamento fotográfico de la Kunst Gewerbeschule, donde se formaron numerosos fotógrafos, como Werner Bischof y René Burri. Werner Mantz estudió en la Bayerische Staatslehranstalt für Photographie de Múnich, especializándose en la fotografía de la arquitetura, ilustrando las principales construcciones del racionalismo. Entre 1937 y 1938 retratou magistralmente el mundo de los mineros en Maastricht. Willy Zielke, de origen polaco, estudió fotografía en Múnich. Se dedicó expresamente a la evolución social e industrial de la Alemania, rodando un documentário sobre el desempleo obrero (Arbeitlos, 1932), que fue prohibido por los nazis.

Ver también

Referencias

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Bibliografia

Conexiones externas

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