La edad contemporánea es el periodo específico actual de la historia del mundo occidental, iniciado a partir de la Revolución Francesa (1789 d.J.C.).
Su inicio fue bastante marcado por la corriente filosófica iluminista, que elevaba la importancia de la razón. Había un sentimiento de que las ciencias irían siempre descubriendo nuevas soluciones para los problemas humanos y que la civilización humana progresaba cada año con los nuevos conocimientos adquiridos.
Con el evento de las dos grandes guerras mundiales el ceticismo imperou en el mundo, con la percepção que naciones consideradas tan avanzadas e instruidas eran capaces de cometer atrocidades dignas de bárbaros . Transcurre de ahí el concepto de que la clasificación de naciones más desarrolladas y naciones menos desarrolladas tiene limitaciones de aplicación.
Actualmente está habiendo una especulación acerca de cuando esa era irá a acabar, y, por tabla, acerca de la eficiencia actual de la plantilla europea de la división histórica.
La historia o Edad contemporánea comprende el espacio de tiempo que va de la revolución francesa a nuestros días. La edad contemporánea está marcada de manera general, por el desarrollo y consolidación del régimen capitalista en el occidente y, consecuentemente por las disputas de las grandes potencias europeas por territorios, materias-primas y mercados consumidores.