Economía solidária es una forma de producción, consumo y distribución de riqueza (economía) centrada en la valorização del ser humano y no del capital. Tiene base associativista y cooperativista, y es vuelta para la producción, consumo y comercialización de bienes y servicios de modo autogerido, teniendo como finalidad la reproducción ampliada de la vida. Preconiza la comprensión del trabajo como un medio de liberación humana dentro de un proceso de democratización económica, creando una alternativa a la dimensión alienante y asalariada de las relaciones del trabajo capitalista.
Además de eso, la Economía Solidária posee una finalidad multidimensional, es decir, envuelve la dimensión social, económica, política, ecológica y cultural. Esto porque, además de la visión económica de generación de trabajo y renta, las experiencias de Economía Solidária se proyectan en el espacio público, en el cual están insertadas, teniendo como perspectiva la construcción de un ambiente socialmente justo y sustentável; vale resaltar: la Economía Solidária no se confunde con el llamado "tercer Sector" que sustituye el Estado en sus obligaciones legales e inibe la emancipação de trabajadoras y trabajadores, mientras sujetos protagonistas de derechos. La Economía Solidária reafirma, así, la emergencia de actores sociales, o sea, la emancipação de trabajadoras y trabajadores como sujetos históricos.
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Se puede decir que la economía solidária se origina en la Primera Revolución Industrial, como reacción de los artesanos expulsos de los mercados por el advento de la máquina a vapor. En el pasaje del siglo XVIII al siglo XIX, surgen en Gran Bretaña las primeras Uniones de Ofícios (Trade Unions) y las primeras cooperativas. Con la fundacão de la cooperativa de consumo de los Pioneros Equitativos de Rochdale (1844) el cooperativismo de consumo se consolida en grandes emprendimientos y se esparce por la Europa primero y después por los demás continentes.
Pero, desde una visión intercultural, se puede afirmar que prácticas económicas fundadas en principios de solidaridad existieron en todos los continentes - y muy antes de la Revolución Industrial. Prácticas solidárias milenares en el campo económico fueron reconocidas y han sido estudiadas en el cerne de las diferentes culturas como elementos fundamentales de la agregação y coexistência de comunidades humanas. Por lo tanto, identificar la economía solidária sólo con las vertientes del movimiento obrero europeo sería un equívoco - pues su historia puede ser recontada, por ejemplo, a partir de las tradiciones de la América pre-colombiana, o de los pueblos africanos o asiáticos, tanto cuánto de los pueblos europeos.
La economía solidária es un modo específico de organización de actividades económicas. Ella se caracteriza por la autogestão, o sea, por la autonomía de cada unidad o emprendimiento y por la igualdad entre sus miembros.
Existen diferentes autores que se dedican a la conceituação de la economía solidária, siendo que los dos principales son Paul Singer y Euclides Mance. Singer propone que la economía solidária sea una estrategia posible de lucha contra las desigualdades sociales y el desempleo: "La construcción de la economía solidária es una de estas otras estrategias. Ella aprovecha el cambio en las relaciones de producción provocada por el grande capital para lanzar los cimientos de nuevas formas de organización de la producción, a la base de una lógica opuesta a aquella que rige el mercado capitalista. Todo lleva a creer que la economía solidária permitirá, al cabo de algunos años, dar a muchos, que esperan vanamente un nuevo empleo, la oportunidad de reintegrarse a la producción por cuenta propia individual o colectivamente...” (SINGER: 2000 p.138).
Ya en consonancia con Mance, el concepto va además y agrega al concepto la noción no sólo de generación de puestos de trabajo, pero sí una colaboración solidária: "...al consideremos la colaboración solidária como un trabajo y consumo compartidos cuyo vínculo recíproco entre las personas advém, de entrada, de un sentido moral de corresponsabilidade por el bien-vivir de todos y de cada uno en particular, buscando ampliarse el máximo posible el ejercicio concreto de la libertad personal y pública, introducimos en el cerne de esta definición el ejercicio humano de la libertad..." (MANCE: 1999, p.178).
En los primórdios del capitalismo, la plantilla presentada mostraba que el empleado era tenido únicamente como propiedad del empregador, separado de las fuerzas productivas que detenía o utilizaba. El concepto que puede ser empleado por la economía popular solidária es: “el conjunto de emprendimientos productivos de iniciativa colectiva, con cierto grado de democracia interna y que remuneran el trabajo de forma privilegiada en relación al capital, sea en el campo o en la ciudad. Tolerar o aún estimular la formación de emprendimientos alternativos a los patrones capitalistas normalmente aceitos, tales como cooperativas autogeridas es, objetivamente hablando, una forma de reducir el passivo corriente que se materializa en ondas crecientes de desempleo y suspensiones de pagos. (...) Tales emprendimientos encuentran potencialmente en el trabajo colectivo y en la motivación de los trabajadores que los componen, una importante fuente de competitividad reconocida en el capitalismo contemporáneo. Mientras en el fordismo la competitividad es obtenida a través de las economías de escala y de una creciente división y alienação del trabajo asociadas la líneas productivas rígidas – automatizadas o no -, en la nueva base técnica que está configurándose, una importante fuente de eficiencia es la flexibilização.” (GAIGER: 2002, p.64)
Para Paul Singer, la definición de la economía solidária está conectada a la relación entre el trabajador y los medios de producción, siendo que “la empresa solidária niega la criba entre trabajo y posesión de los medios de producción, que es reconhecidamente la base del capitalismo. (...) La empresa solidária es básicamente de trabajadores, que sólo secundariamente son sus propietarios. Por eso, su finalidad básica no es maximizar logro pero la cantidad y la calidad del trabajo” (SINGER: 2002, p.04).[1]
La economía solidária, entonces, se presenta como una reconciliación del trabajador con sus medios de producción y suministra, en consonancia con Gaiger (2003), una experiencia profesional fundamentada en la eqüidade y en la dignidad, en la cual ocurre un enriquecimiento del punto de vista cognitivo y humano. Con las personas más motivadas, la división de los beneficios definida por todos los asociados y la solidaridad, “el interés de los trabajadores en garantizar el éxito del emprendimiento estimula mayor empeño con el aprimoramento del proceso productivo, la eliminación de desperdícios y de tiempos ociosos, la calidad del producto o de los servicios, además de inibir el absenteísmo y la negligência” (GAIGER: 2002, p.34).
Uno de los conceptos, entonces, que está intrínsecamente conectado a la realización de un emprendimiento solidário es lo de desarrollo local. Con la tendencia de aumento del rendimiento del trabajo asociado, hay la búsqueda por promover el desarrollo local de los aspectos económico y social, siendo que este se define como el “proceso que moviliza personas e instituciones buscando la transformación de la economía y de la sociedad locales, creando oportunidades de trabajo y renta, superando dificultades para favorecer la mejoría de las condiciones de vida de la población local” (JESUS, in: CATTANI: 2003, p.72).
Según Gaiger (2002), cuatro características económicas forman parte del modo de producción capitalista. Ellas son: producción de mercancías con único objetivo de comercialización, criba de los trabajadores de los medios de producción, transformación del trabajo en mercancía por medio del empleado asalariado y existencia del logro y de la acumulação de capital por parte del empregador que detiene los medios de producción.
Con todo eso, principal elemento de la plantilla capitalista es ser desigual y combinado, donde parte de los trabajadores es bien sucedida, el restante pierde sus qualificações y muchos se hacen miserables (Singer, 2004). Eso se da debido a una creciente valorização de la competición, que, al contrario del senso común, no es antagônica a la cooperación. Ambas coexistem y lo que caracteriza el modo de producción en que la sociedad se basa es la predominância de una u otra. Cuando la competición sobressai en relación a la cooperación, la gran tendencia es la exclusión de aquellos que fracasan o no están aptos, enflaqueciendo el ambiente sistemicamente. En contrapartida, cuando la cooperación preside las relaciones, se crea un ambiente tolerante e igualitário, haciendo posibles procesos de recuperación de economías sacudidas (MYRDAL, in: ARROYO: 2008).
La economía solidária, conforme Wautier (In: CATTANI: 2003, p.110), es orientada del punto de vista sociológico y “acentúa la noción de proyecto, de desarrollo local y de pluralidade de las formas de actividad económica, visando a la utilidad pública, bajo forma de servicios diversos, destinados, principalmente, pero no exclusivamente, a la población carente o excluida”.
Se puede decir también que es fundada en relaciones en las cuales las prácticas de solidaridad y reciprocidade no son utilizadas como meros dispositivos compensatórios, pero sí factores determinantes en la realidad de la producción de la vida material y social.
Los emprendimientos de la economía solidária buscan implementar soluciones de gestión colectivas, democráticas y autogestionárias . Las decisiones más importantes acostumbran ser tomadas en asambleas de socios, en que vigora el principio de que "cada cabeza es un voto" de igual peso, sin que importe la función o posición administrativa de ese socio en el emprendimiento.
De entre los instrumentos usados para facilitar la comercialización de los productos de la economía solidária, como alternativa al escambo y con finalidades específicas, existe la moneda social.
La economía solidária, posee una finalidad multidimensional, de transformación de todo el sistema actual de competencia y lucha por la supervivencia, lucha por el poder, dentro y fuera de la Nación, es decir, envuelve y transforma a través del despertar de la conciencia de amor familiar la dimensión social, económica, administrativa, educacional, política, jurídica, ecológica y cultural existente. Esto porque, además de la visión económica de generación de trabajo y renta, las experiencias de Economía Solidária se proyectan en el espacio de la familia, educación, público, buscando mostrar solidaridad dentro y fuera del Brasil, en el cual están insertadas, teniendo como perspectiva la construcción de un ambiente monitorado, transparente socialmente justo y sustentável, eliminando el assistencialismo, concorrencia entre cooperativas dentro y fuera de la Nación, eliminando las fronteras y barreras nacionales, sociales, culturales, raciales, religiosas, academicas, pues transforma la educación actual de competición, competencia y explotación de otras familias, en solidaridad colectiva familiar o sea todos administran juntos, al contrarío de la actual sociedad adónde la elección, jerarquía, presidente representa una manera de la búsqueda por el poder que acaba en resentimiento y corrupción; vale resaltar: la Economía Solidária no se confunde con el llamado "tercer Sector" que sustituye el Estado cuando él no cumple sus obligaciones legales. Para incentivar la emancipação de trabajadoras y trabajadores, mientras sujetos protagonistas de derechos la Economía Solidária reafirma, así, la emergencia de actores sociales, o sea, la emancipação de trabajadoras y trabajadores como sujetos históricos.
Con las revoluciones de 1848 , surgen en la Francia cooperativas de producción a partir de emprendimientos capitalistas abandonados por los dueños. Y, a partir de 1850 , son creadas en la Prússia las primeras cooperativas de crédito urbanas (por Schulze-Delitsch) y rurales (por Raiffeisen).
Durante la segunda mitad del siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, el cooperativismo se difunde y adquiere considerable poderio económico. Las grandes cooperativas singulares y federadas (de 2º grado, 3º grado y superiores) se empeñan en la disputa de los mercados con grandes conglomerados capitalistas y acaban asimilando sus métodos de gestión. En el caso de las cooperativas de consumo,la administración pasa a ser dominada por profesionales asalariados y los socios quedan frecuentemente reducidos a la condición de meros clientes.
Con la Tercera Revolución Industrial, a partir de los 1980s, la exclusión de gran número de trabajadores del mercado se repite, lo que enseja el surgimento de un nuevo cooperativismo, muy más próximo a sus orígenes históricos. Nuevas formas institucionales de autogestão son inventadas y pasan a ser conocidas como Economía Solidária.
El movimiento de economía solidária ha crecido de manera muy rápida, no sólo en la Europa y en el Brasil pero también en diversos otros países.
Su crecimiento en el contexto brasileño se debe a factores variados, de entre los cuales vale destacar la resistencia de trabajadoras y trabajadores a la creciente exclusión, desempleo urbano y desocupação rural resultantes de la expansión agresiva de los efectos negativos de la globalización de la producción capitalista. Tal resistencia se manifiesta de entrada como lucha por la supervivencia, en la conformação de un mercado informal creciente, donde brotan iniciativas de economía popular tales como la actuación de camelôs, flanelinhas, vendedores ambulantes etc., normalmente de carácter individual o familiar. Con la bisagra de diversos actores, esa resistencia también se manifiesta en la forma de iniciativas asociativas y solidárias vueltas también a la reproducción de la vida, pero que van además de eso, apuntando para alternativas estructurales de organización de la economía, basada en valores como la ética, la eqüidade y la solidaridad y no más en el logro y acúmulo indiscriminado.
Se verifica en el Brasil, durante la última década, la creciente organización de la economía solidária mientras un movimiento – o sea, ultrapasando la dimensión de iniciativas aisladas y fragmentadas en lo que concierne a su inserción en las cadenas productivas y en las bisagras de su entorno, y orientándose para la bisagra nacional, la configuración de redes locales y el establecimiento de una plataforma común. Esa tendencia da un salto considerable a partir de las varias ediciones del Fórum Social Mundial, espacio privilegiado donde diferentes actores, entidades, iniciativas y emprendimientos pudieron construir una integración que desembocó en la demanda al entonces recién-electo presidente Lula por la creación de una Secretaría Nacional de Economía Solidária (SENAES). Simultáneamente a la creación de esta Secretaría, fue creado, en la III Plenaria Nacional de Economía Solidária, el Fórum Brasileño de Economía Solidária (FBES), representando este movimiento en el país. La creación de esos dos ejemplares, sumada al fortalecimento del campo de la economía solidária en el interior de la dinámica del Fórum Social Mundial, consolida la reciente ampliación y estruturação de ese movimiento.
El Fórum Brasileño de Economía Solidária (FBES) se estructura de forma a garantizar la bisagra entre tres segmentos del movimiento de Economía Solidária: emprendimientos solidários, entidades de asesoría y fomento, y gestores públicos.
Denominamos de emprendimientos solidários las diversas formas concretas de manifestación de la Economía Solidária, que son de una riqueza y diversidad considerables. Los emprendimientos solidários son los principales protagonistas y público-blanco del FBES, componiendo la mayoría de la representación en todos los ejemplares decisórias del FBES.
Vale citar aquí algunas formas de manifestación de la Economía Solidária, para percibirse la magnitud y heterogeneidade del segmento de emprendimientos solidários: cooperativas, asociaciones populares y grupos informales (de producción, de servicios, de consumo, de comercialización y de crédito solidário, en los ámbitos rural urbano); empresas recuperadas de autogestão (antiguas empresas capitalistas falidas recuperadas por los/las trabajadores/las); agricultores familiares; hondos solidários y rotativos de crédito (organizados bajo diversas formas jurídicas y también informalmente); clubes y grupos de cambios solidárias (con o sin el uso de moneda social, o moneda comunitaria); ecovilas; redes y bisagras de comercialización y de cadenas productivas solidárias; tiendas de comercio justo; agencias de turismo solidário; entre otras. Los emprendimientos solidários se caracterizan por basarse en los principios y valores expressos en la Carta de Principios de la Economía Solidária, de los cuales se destacan el ejercicio de la autogestão en su organización interna y el hecho de ser supra-familiares con carácter de actividad económica.
Cuando se trata de un emprendimiento económico solidário de producción, su capital será constituido por cotas, distribuidas por igual entre todos miembros, que de esta forma, son socios del emprendimiento. El principio general de la autogestão es que todos los que trabajan son dueños del emprendimiento y todos los que son dueños trabajan en el emprendimiento.
Existen emprendimientos solidários productivos en las áreas económicas más diversas: son asociaciones o cooperativas agropecuárias, agroindustriais, industriales, de transporte, de artesanía, de reciclagem de resíduos sólidos, de educación escolar, de hostelería etc., además de ecovilas y otras iniciativas.
Cuando se trata de un emprendimiento económico solidário de consumo, su capital será también constituido por cotas, distribuidas por igual entre todos miembros, que así se hacen socios del emprendimiento. En este caso, el principio general de la autogestão es que "todos los que consumen son dueños del emprendimiento y todos los que son dueños consumen en el emprendimiento y administran el emprendimiento".[carece de fuentes]
Ejemplos de emprendimientos solidários de consumo son las cooperativas de consumo, habitacionales, de crédito y mutuas de seguros generales, de seguro de salud, clubes de cambio etc.
Los gestores públicos, compuesto por representantes de gobiernos municipales y estaduais que hayan en su gestión programas explícitamente vueltos a la Economía Solidária. Este segmento se hace representar nacionalmente por una red de gestores públicos, que tiene silla en la Coordinación Nacional del FBES como una de las entidades/redes nacionales.
Las entidades de asesoría y fomento a la economía solidária normalmente se organizan en la forma de asociaciones sin fines lucrativos (ONGs) o órganos universitarios (incubadoras tecnológicas y grupos de extensión) y prestan servicios de apoyo y fomento a los emprendimientos solidários, sea en la forma de acciones de formación (tanto técnica cuánto económica y política), sea en la forma de apoyo directo (en estructura, asesoría, consultoria, elaboración de proyectos y/u ofrecimiento de crédito) para la incubação y promoción de emprendimientos.
La Incubadora Tecnológica de Cooperativas Populares de la Universidad de São Paulo es un ejemplo de entidad de fomento, al lado de las decenas de otras incubadoras universitarias brasileñas.