Determinismo (del verbo determinar, del latim determinare: de - prefijo de negação - y terminare - terminar, limitar, finalizar) es la teoría filosófica de que todo acontecimiento (inclusive el mental) es explicado por la determinación , o sea, por relaciones de causalidade.
Aunque en su sentido más vulgar determinismo se refiera a una causalidade reducionista (reducción de todos los fenómenos del universo, por ejemplo, a la mecánica o a la química), causalidade no necesariamente es sinônimo de reducionismo. Hay varios tipos de determinismo, cada uno definido por el modo como determinación y causalidade son conceitualizados.
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Los críticos del determinismo reivindican a no-causalidade para justificar el libre-arbítrio y la libre elección [1], generalmente atribuyendo a los deterministas un mecanicismo o fatalismo tal como en el pre-determinismo y en el polvos-determinismo citados arriba [2]. Lo que por encima de todo diferencia los deterministas, cualesquiera que sean, de sus críticos es la afirmación de estos últimos de que el alma, la gana, el deseo y la elección existen en un universo a la parte, separado del universo causal.
Para los críticos del determinismo, sólo esa posición dominante y exterior del alma puede explicar la libertad. Sin embargo, hay quién considere que esa crítica no lleva en cuenta el tercer ejemplo de determinismo (co-determinismo), que reconoce modos de causalidade que engendran varios niveles de realidad (por ejemplo, molecular, biológico, psíquico, social, planetário...), cada cuál con una consistencia que le da autonomía, jamás cesando, sin embargo, de interagir con los otros niveles.
Filósofos tales como Deleuze, Espinoza y Nietzsche no ven contradicción alguna entre determinismo radical y libertad. Para Deleuze, libertad no es libre elección ni libre-arbítrio, pero sí creación. Somos libres porque somos imanentes al mundo determinista, mundo donde no existe nada que sea singularmente determinado que no sea a la vez singularmente determinante. Si supusiéramos que somos exteriores al mundo determinista, se cae en un determinismo inerte passadista (pre-determinismo), donde, según él, sólo nos resta la libertad empobrecida llamada libre-arbítrio y libre elección, que es pre-determinismo porque toda escoja y arbítrio se da entre dos o más entidades dadas, es decir, ya determinadas, ya creadas. [3][4]