La crisis económica de México de 1994 tuvo repercusiones mundiales. Fue provocada por la falta de reservas internacionales, causando devaluación del peso, durante los primeros días de la presidencia de Ernesto Zedillo.
La relación entre el déficit y la cuenta-corriente y la tasa de cambio representó un círculo vicioso en la plantilla económica de México. En el inicio de la administración de Carlos Salinas (1988-1994), el Ministerio de la Hacienda adoptó una crawling peg (sistema de devaluación progresiva y controlada de una moneda, implementado por las autoridades monetarias de un país en la tentativa de ajustar el tipo de cambio a la variables de inflación e intereses), un rango restricto dentro de la cual el peso quedaba atrelado al dólar y podía sufrir ligeras fluctuaciones diarias. Como la inflación mexicana aumentó mucho por encima de la de los EUA, el impacto de la crawling peg fue una valorização gradual sin embargo cumulativa de la moneda. Como la crawling peg no consiguió impedir la supervalorização del peso, las importaciones quedaron más baratas y déficit en cuenta-corriente aumentó drásticamente. Resultado: con excepciones, como los fabricantes de cerveza y de cimento, todo el parque industrial mexicano fue arrasado por la producción importada, mejor y más barata.
Para cubrir el desequilibrio comercial el Banco Céntrico fue forzado a comprar grandes cantidades de dólares, lo que por su parte, exigió que el Estado abriera el mercando de títulos a los inversores externos. A fin de sostener la confianza del sector externo, el peso fue mantenido artificialmente fuerte. Sin embargo, como la moneda supervalorizada atrajo más importaciones, el desequilibrio comercial aumentó y tuvo que ser cubierto con entradas cada vez mayores de capital externo. Aún si México hubiera reducido por la mitad el crecimiento de las importaciones entre 1994 y 2000 y aumentado por la mitad sus exportaciones, el déficit comercial aun así habría aumentado cerca de 50% exigiendo más de US$ 100 bilhões en capital nuevo para cubrir el rombo [El inversionista mexicano, 29 de agosto de 1994]. Cualquier interrupción en la entrada de capitales habría hecho insustentável la crawling peg. Para atraer inversiones, el gobierno mexicano creó los tesobonos — papeles del Banco Céntrico Mexicano con el valor indexado al dólar –, lo que lo hacía teóricamente a la prueba de cualquier devaluación de la moneda nacional, y aumentó las tasas de intereses, provocando una recesión interna. De esa manera, se garantizaba la estabilidad del peso, cotizado en la época a 3,3 para cada dólar.
Cambios internacionales se quedaron con las vulnerabilidades financieras en México. En 1994, el crecimiento moderado de los EUA alimentó los temores de inflación y llevó el FED a casi doblar las tasas de intereses, del 3% para 5,5%. Como consequencia, la tasa de retorno de casi todos los títulos de los EUA, haciendo estas inversiones altamente seguras muy más atractivas del punto de vista financiero del que los emitidos por otro país en desarrollo, inclusive México. Así, aún con todas las protecciones garantizadas por el Estado mexicano, los inversores extranjeros debandavam gradualmente, y así, los US$ 25 bilhões de reservas cambiarias en monedas fuertes que el país poseía en el inicio de 1994 pasaba, en octubre, para un montante de US$ 18 bilhões. Aún con los tesobonos, las reservas mexicanas disminuyeron en más de un tercio de marzo y septiembre. En un esfuerzo desesperado para defender la tasa de cambio, la administración Salinas vació las reservas de moneda extranjera, de US$ 30 bilhões para sólo US$ 6 bilhões a finales de 1994.
En 20 de diciembre de 1994, sólo tres semanas después del inicio del gobierno Ernesto Zedillo, el Ministerio de la Hacienda amplió la banda cambiaria en 15,3%. Los inversores entraron en pánico e iniciaron una carrera al peso, el día siguiente, la peg (paridad) fue abandonada y el peso flotó libremente en relación al dólar. El valor del peso imediamente a la mitad de su valor nominal, buceando México en una depresión surpreendetemente profunda. Una depresión que hizo con que en todo el mundo cayeran las cotizaciones de los títulos de los países emergentes. Más de 200 mil mexicanos perdieron sus empleos y miles de empresas cerraron las puertas. La tasa de desempleo era el doble del año anterior. En 1995, a chute del PIB mexicano será del 7%.
Las primeras semanas del proceso de devaluación de la moneda mexicana, el entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, en bisagra con organizaciones multilaterales, garantizó un préstamo de 50 bilhões de dólares al Mexico, de los cuales 18 bilhões atraveés del FMI.
El impacto de la crisis mexicana en el Cono Sur y en el Brasil quedó conocido como "Efecto Tequila".
Carlos Salinas fue acusado de mantener el peso supervalorizado por interés personal.
El bilionário, Carlos Slim, fue acusado de lucrar con la devaluación del peso, de la cual habría sido avisado con antecedência gracias a conexiones privilegiadas con el gobierno. [1]