Conurbação (del lat. urbis, ciudad) es la unificación de la malla urbana de dos o más ciudades, a consecuencia de su crecimiento geográfico[1]. Generalmente ese proceso da origen a la formación de regiones metropolitanas. Pero, el surgimento de una región metropolitana no es necesariamente vinculado al proceso de conurbação.
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El proceso de conurbação es caracterizado por un crecimiento que expande la ciudad, prolongándola para fuera de su perímetro absorbiendo aglomerados rurales y otras ciudades. Estas, hasta entonces con vida política y administrativa autónoma, acaban comportándose como parte integrante de la metrópoli. Con la expansión y la integración, desaparecen los límites físicos entre los diferentes núcleos urbanos. Ocurre entonces una dicotomia entre el espacio edificado y la estructura político-administrativa[2].
Como una importante característica, se debe considerar la demanda de espacio en la ciudad. Todas las ciudades del mundo, de modo general, son constantemente presionadas por la demanda de espacio. Esto acaba forzando tanto la incorporación de nuevos territorios como el adensamento de los ya ocupados. Así, las ciudades tienden a crecer, ampliando su periferia en el sentido horizontal y verticalizando las áreas céntricas. Cuando ese crecimiento no es controlado, como acontece con las metrópolis del tercer Mundo, el gigantismo deteriora las habitaciones, hace precarios los servicios urbanos, desde los transportes hasta la seguridad, y genera otros problemas[2].
Los países capitalistas desarrollados fueron los primeros a presentar ese tipo de espacialização del fenómeno urbano. Londres, Nueva York, París, Tokyo, aún antes de la Segunda Guerra Mundial, ya presentaban intensos procesos de conurbação[2].
Principalmente después de los años 50, cuando se verificó la grande industrialização del Brasil, el rápido crecimiento ocurrido con las ciudades brasileñas generó un "envelhecimento" de los antiguos centros, dada la gran demanda de servicios más modernos y más compatibles con la nueva industrialização. Esto acabó significando una expansión de esos centros, que buscaban nuevas áreas para crecer. Así, la configuración de esas conurbações entonces se consolidó[2].
Hay casos curiosos de conurbações que se desarrollaron junto a la líneas de frontera de diferentes países. ES caso de las ciudades de Santana del Livramento, en el estado del Río Grande del Sur, en el Brasil, y Rivera , sede del departamento de mismo nombre, en el Uruguay. El conjunto urbano de las dos ciudades, denominado tradicionalmente de "Frontera de la Paz", tiene más de 170.000 habitantes que viven de forma integrada. ES común, por ejemplo, usar el sistema de educación o de salud pública de una o de la otra ciudad. El comercio tiene especialidades que llevan el consumidor a buscar tiendas en el Brasil o en el Uruguay además de ser muy frecuentes las bodas "mixtas" (entre ciudadanos de los dos países). La división entre las dos ciudades es hecha por líneas imaginárias trazadas al largo de la malla viária y se extiende por muchos kilómetros. Por eso, muchas veces es difícil para un turista percibir que una calzada de determinada calle se encuentra en un país mientras que la calzada enfrente está en el otro.[3]
Otro caso del género es la conurbação entre las ciudades de Pedro Juan Caballero, en Paraguay, y Punta Porã, en el estado de Mato Grueso del Sur, separadas sólo por una avenida. También vale ser mencionada la conurbação existente entre las ciudades de Letícia , en Colombia, y Tabatinga , en el estado del Amazonas, separadas por una avenida llamada de "Avenida de la Amistad".
En las ciudades en proceso de conurbação es común la ocurrencia del llamado flujo pendular. El flujo pendular es el flujo de pasajeros (en vehículos particulares o transporte público) atravesando más de una ciudad con dos picos de mayor intensidad, normalmente en el periodo de la mañana y a finales de la tarde. Generalmente, el sentido de ese flujo a finales de la tarde se dirige a la llamadas ciudades dormitorios.
Esas migraciones pendulares son simples flujos poblacionales que no corresponden verdaderamente la migraciones, pues no son realizados con intuito de cambio definitivo, estando embutida en la salida del individuo la idea concreta de su retorno al local de origen, y por eso el uso del término "movimiento pendular de población". Se diferencia del concepto de migración por no tener carácter permanente. Algunos ejemplos de migraciones pendulares: desplazamiento realizado por el bóia-fría; viajes de residentes en ciudad dormitorio, que son realizadas por personas que viven en una determinada ciudad y trabajan en otra; el desplazamiento de fines de semana y vacacional, con objetivos de ocio y descanso (viaje), que es el principal factor de congestionamentos en las carreteras que parten de las grandes metrópolis, en fines de semana y vísperas de festivos.