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Conservadorismo

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Edmund Burke

El conservadorismo (o conservantismo) es un término usado para describir posiciones político-filosóficas, alineadas con el tradicionalismo y la transformación gradual, que en general se contraponen la cambios abruptos (cuya expresión máxima es el concepto de revolución ) de determinado marco económico y político-institucional o en el sistema de creencias, usos y costumbres de una sociedad.

La base del conservadorismo es el pessimismo antropológico, la idea de que el hombre es naturalmente egoísta. Al contrario de los progresistas, que consideran que el hombre es naturalmente bueno, racional y feliz y que es la sociedad que lo hace malo e infeliz (y, por lo tanto, para mejorar el hombre, basta mejorar la sociedad), para los conservadores es la sociedad y sus hábitos y tradiciones que moderan y limitan su perversidade natural. Así, para los conservadores, el individuo sólo existe plenamente integrado en una sociedad y en una tradición – el individuo abstracto no existe: nodos sólo somos lo que somos en función de la herencia (material y cultural) que recibimos de nuestros antepasados (“No son los individuos que forman la sociedad, pero la sociedad que forma los individuos”, dice Louis de Bonald).

Esta submissão del individuo a la sociedad, a la primera vista, podría aproximar los conservadores de los socialistas y comunistas , pero, para los socialistas, la “sociedad” es entendida como un proceso, un devenir constante, mientras para los conservadores, la “sociedad” debe basarse en la permanencia de valores y en la instituciones.

Para los conservadores, si los hombres existen dentro de una sociedad que "funciona", no tiene sentido elaborar proyectos de sociedad ideal. Así, al contrario de las varias corrientes liberales y socialistas, que tienen todas ellas una concepción de sociedad (sea él el capitalismo liberal, el Estado-providencia, el régimen soviético, la autogestão , etc.), los conservadores defienden que cada pueblo debe vivir según la plantilla existente.

Los conservadores consideran que el individualismo y el sueño de la sociedad ideal puede llevar al anarquismo o al estatismo y al Totalitarismo): para ellos, la desaparición de la sociedad existente puede generar un vacío que a ser llenado por la máquina estatal.

Hay conservadores que se aproximan del tradicionalismo, por ejemplo cuando se oponen a la representación política individualista, basada en el principio “un hombre, un voto”, basándose en el reconocimiento exclusivo del Estado y del Individuo, e ignorando los cuerpos intermédios. En alternativa al sufrágio igualitário, directo y universal, los tradicionalistas han luchado por sistemas de representación de grupos (y no de los individuos), defiendo representaciones no ideológicas, como la representación municipal o sindical, el mismo número de diputados por región (independientemente de la población), etc. Hoy día, sin embargo, los conservadores tienden sobre todo a defender lo que está, como la defensa de los lordes hereditários por los conservadores británicos, o del Colegio Electoral (en que el presidente es, formalmente, elegido por los estados y no por los individuos) por los conservadores norteamericanos. Además de eso, se nota en una correcta tendencia conservadora que define “buen gobierno” como “gobierno que tiene coraje para tomar medidas impopulares”.

Evolución histórica

En términos históricos, el conservadorismo, fue de las doctrinas que más evolucionó desde su aparición. Mientras el socialismo y el liberalismo defienden ideas aún muy parecidas con las de los fundadores, el moderno conservadorismo ya poco tiene a ver con la defensa de la orden medieval de los primeros conservadores, como Burke, De Maistre o Bonald. En su evolución, podremos detectar varias fases:

a) A partir de la Revolución Francesa y durante gran parte del siglo XIX, los conservadores defendían la orden tradicional del “trono y del altar” – los privilegios de la Monarquía, de la Aristocracia y de la Iglesia contra el liberalismo y la democracia;

b) En el fin del siglo XIX, principio del siglo XX, algunos conservadores pasaron a volverse para el nacionalismo (con Disraeli, la defensa del Imperio Británico pasó a ser la principal bandera del Partido conservador; en Francia, la Acción Francesa de Maurras tenía como principal bandera la reconquista de la Alsácia-Lorena); otros, para el catolicismo social como alternativa al individualismo capitalista y al colectivismo comunista;

c) Los años 20/30, en muchos países, el conservadorismo continental se hizo muy próximo al fascismo, partilhando muchos de los temas: autoritarismo, antiliberalismo, anticomunismo, nacionalismo, aunque frecuentemente desconfiara de su excesivo estatismo y populismo;

d) Después de la Segunda Guerra Mundial, el conservadorismo perdió mucha de su especificidade ideológica, haciéndose una especie de liberalismo económico (relativamente moderado) conjugado con un politica externa “fuerte”, para unos, “militarista” y “belicista”, para otros (por oposición al antimilitarismo y antiimperialismo de los liberales clásicos)

y) Los años 60/70, por reacción a las protestas estudantis se da un renascimento de un conservadorismo más tradicional, defensor de la familia, de la moral, autoridad, “ley y orden”, etc. Inclusivamente, muchas personas hasta entonces de izquierda pasaron a considerarse conservadoras en ese aspecto (los llamados “neo-conservadores”)

Hoy día el conservadorismo tiende a caracterizarse por: la defensa “ley y de la orden” y de los valores tradicionales, religiosos y familiares; una postura militarista en política externa; y una economía liberal. Dígase que la defensa del liberalismo económico, por veces, lleva algunos conservadores a decir cosas que son la antítesis del conservadorismo tradicional – p.ej., cuando Thatcher dije: “La sociedad no existe, sólo individuos y familias” (en compensación, uno de sus ideólogos enmendó la mano escribiendo un texto adónde afirmaba que “la sociedad es la cuna y no el túmulo de la individualidade”, i.y., la posición conservadora clásica).

Conservadorismo y Economía: diferentes tendencias

Diferentes tendencias conservadoras tienen diferentes opiniones faz al capitalismo y al liberalismo económico: por un lado, su antiindividualismo y un espíritu aristocrático de “noblesse obligé” puede llevarlos a ser anticapitalistas y antiliberais; por otro, su defensa de la autonomía de los pequeños grupos puede llevarlos a defender la autonomía de la empresa, luego, a una posición pro-capitalista. Además de eso, los conservadores tienen un historial de distinción entre dos tipos de riqueza – la riqueza “sólida” (como la tierra, o, por lo menos, fábricas), “buena”, que está asociada a una idea de permanencia y estabilidad, y la riqueza “fluida” (como el dinero o acciones), “mala”, que, según Edmund Burke “está siempre lista para la aventura”. Hoy día, esta distinción se nota sobre todo en el ala más nacionalista y antiglobalização del conservadorismo (p.ej., Pat Buchanan en los EUA), que hace frecuentemente la defensa de la industria y de la agricultura contra los “banqueros internacionales”, las “grandes empresas multinacionales sin rostro”, los “especuladores bolsistas”, etc.

En una versión simplista, podremos distinguir dos grandes tendencias:

Los conservadores de la Europa Continental son (o mejor, eran) anticapitalistas y, sobre todo, antiliberais. Su ideal es (o era) una sociedad de tipo paternalista en que “los pobres respetan los ricos y los ricos tratan bien de los pobres”. Consideran que fue el capitalismo liberal que dio origen al socialismo, ya que su espíritu individualista, al disolver los lazos sociales, acabó, quiere con el espíritu de responsabilidad de la élite por el bienestar del pueblo, quiere con la deferência de esta para con la élite. Así, los pobres, sin la protección que los ricos, tradicionalmente, le prestaban, y también sin la tradicional submissão a sus “superiores”, cayeron, inevitablemente, en los brazos de los socialistas y comunistas (de nueva, la típica idea conservadora que el individualismo conduce al estatismo).

Los conservadores continentales fueron bastante influenciados por el catolicismo social, que (el siglo XIX) defendía un regreso a ese paternalismo, en que la empresa fuera como una familia y el patrono fuera como un padre para los empleados.

Frecuentemente los conservadores continentales intentaron la alianza nobleza-pueblo contra la burguesia: en Portugal, las guerrillas miguelistas se apoyaban en los campesinos pobres contra la clase media rural (pro-liberal); en Francia, los llamados Ultras (i.y. los que consideraban el Restablecimiento de Luís XVIII demasiado moderada) por veces defendían que, mientras hubiera parlamento, era mejor que fuera elegido por sufrágio universal del que por sufrágio censitário (ya que “la clase media era la única peligrosa”); en la Alemania, Bismark lanzó las primeras medida de protección social e intentó una alianza entre su Partido Conservador y un pequeño partido socialista, liderado por Lassalle (disidente del SPD) contra el Partido Liberal. El final del siglo XIX y el principio del siglo XX fue fértil en tentativas de síntesis conservadorismo-socialismo, que influenciaron el fascismo: un ejemplo podrá ser la “Revolución Conservadora” alemana de los años 20, que defendía, entre otras cosas, el “socialismo prussiano”, es decir, un “socialismo” asiente, no en la lucha de clases, pero en las tradiciones prussianas de disciplina y jerarquía (Oswald Spengler, “Prussianismo y Socialismo”).

Como ejemplos de la tradición intervencionista del conservadorismo continental tenemos la “economía social de mercado” de los demócratas-cristianos, las nacionalizações de De Gaulle, o corporativismo de Franco y Salazar . El conservadorismo asiático sigue la misma plantilla (tal vez con una carga dirigista aún mayor): por ejemplo, las “politicas industriales” del Partido Liberal Demócrata japonés (a pesar del nombre, uno de los menos liberales de los modernos partidos conservadores) o de los regímenes militares que gobernaron la Coreia del Sur (que llegaron a establecer Planos Quinquenais); los últimos años, el primer-ministro malaio, Mahatir Moamed ha hecho la propaganda de una “plantilla asiática”, alternativo al liberalismo anglo-saxónico.

Sin embargo, ese intervencionismo es muy diferente del de los socialistas: mientras estos defienden el intervencionismo para “quitar de los ricos y dar a los pobres”, los “conservadores-intervencionistas” (tal como los fascistas) lo defienden en una perspectiva de “vamos todos trabajar en conjunto, para quedar todos a ganar”. De hecho, las politicas dirigistas de los gobiernos conservadores por veces hasta están asociadas al dominio de la economía por grandes grupos económicos casi-mopolistas (mírese para la Alemania del Kaiser, para Portugal salazarista, o para los modernos Japón o Coreia del Sur).

En el polo opuesto, tenemos el conservadorismo anglo-saxónico, que, por regla, es económicamente liberal: al contrario de los “conservadores antiliberais” y de los “liberales anticonservadores” que oponen feudalismo y capitalismo (tomando partido por uno u otro), los “conservadores liberales” defienden el capitalismo en la medida en que lo hallan la continuación del feudalismo. Para ellos, la empresa capitalista (expresamente la empresa gestionada por el dueño, por oposición a la sociedad por acciones) es el más parecido que, en el mundo moderno puede existir, con un dominio senhorial. También la idea del mercado como una “orden espontânea” va en consonancia con la idea conservadora de que las mejores instituciones son a que se desarrollan gradualmente, y no en consonancia con “proyectos”.

En el caso del conservadorismo americano, ese liberalismo es agravado por el hecho de todas las ideologías americanos sean más “libertárias” que sus equivalentes europeos (p.ej., mientras, durante muchos años, la extrema-izquierda europea fue marxista-leninista, en los EUA el predomínio siempre fue para corrientes anarquistaes o anarquizantes)

Pero, también este “liberalismo” es diferente del de los liberales: mientras estos defienden el liberalismo económico en nombre de los derechos del individuo contra la sociedad, los “conservadores-liberales” lo defienden, en ancha medida, porque creen que premia el trabajo árduo y el ahorro, contribuyendo, así, para crear una cultura de esfuerzo, disciplina, sacrificio y largura del deber.

Tanto conservadores anglo-saxónicos como liberales afirman que el gobierno no tiene capacidad para resolver los problemas económico-sociales, pero, mientras para los liberales el problema está en el sujeto (i.y., son escépticos faz al “gobierno”), para los conservadores el problema está en el predicado (i.y., son escépticos faz a la posibilidad de “resolver los problemas económico-sociales”)

Al contrario del conservadorismo continental, el conservadorismo anglo-saxónico tradicionalmente simpatizava con la idea de una alianza nobleza-burguesia, que se expresaba en la defensa de un constitucionalismo moderado, combinando el sufrágio censitário, la representación aristocrática (estilo Cámara de los Lordes) y el mantenimiento de algunas de las prerrogativas reales – su ideal era, obviamente, la no-escrita constitución británica (ideas que inspiraron mucho del liberalismo cartista - i.y. no revolucionario - continental)

No es raro, entre los conservadores de tipo anglo-saxónico, la idea de que el liberalismo necesita de ser protegido por un correcto conservadorismo: p.ej., muchos (expresamente los llamados neo-conservadores) defienden la tesis que la democracia parlamentaria y el capitalismo liberal no son “naturales” (como frecuentemente los liberales asumen, sobre todo acerca del capitalismo), pero que requieren un ambiente cultural propicio para establecerse y desarrollen – véase, por ejemplo, las teorías de Francis Fukuyama acerca de la “confianza” o de Michael Novak acerca de la contribución del catolicismo para el desarrollo del capitalismo (en una aparente tentativa de refutação de la tesis de Weber). Esos autores, frecuentemente, llegan la conclusiones pesimistas, considerando que el propio éxito del capitalismo, con la movilidad individual (social y geográfica) que acarrea, enflaquece la cohesión social, y, por lo tanto, el mantenimiento y transmisión de los propios valores que lo posibilitan.

Claro que es muy más complicado del que una simple criba geográfica: hoy día, cada vez más los conservadores continentales váyanse convirtiendo al liberalismo económico anglo-saxónico (véase el apoyo de elementos de la CDU alemana a la “flat tax”, o la defensa del liberalismo económico por Nicolas Sarkozy en la UMP francesa).

Por otro lado, el conservadorismo aglo-saxónico tampoco es uniforme: el Partido Conservador británico tiene sectores aristocráticos que combinan posiciones fuertemente conservadores en cuestión de moral, “ley y orden” e integración europea con posiciones por veces bastante moderadas en economía. Los años 20/30, muchos intelectuales conservadores, como G.K. Chesterton o T.S. Eliot animaron la Aleación Distributista, que defendía el regreso a una sociedad de pequeños propietarios a través del restablecimiento de las corporações (que impedirían las grandes empresas de quitar mercado a la pequeñas). El siglo XIX, estuvo en la moda el llamado “socialismo Tory” de autores con John Ruskin, que se consideraba, a la vez, comunista y conservador…

Aún en los Estados Unidos, cuyos conservadores, por los patrones europeos, serían más “liberales” del que “conservadores”, hay excepciones: los paleoconservadores de Pat Buchanan (i.y., los isolacionistas) son proteccionistas y recurren frecuentemente a un populismo anti"grande capital"; en cuanto a sus rivales, los neoconservadores de Irving Krsitol (i.y., los defensores del papel de los EUA cómo líderes de la “comunidad internacional”) son defensores de un Estado-Providencia moderado – los “neos” (muchos de ellos ex-izquierdistas) consideran que el mal del Estado-Providencia no está en la intervención estatal per sí, pero en el hecho de esta estar minando los valores tradicionales, por eso no pretenden lo abolís pero sólo reformarlo, a fin de eliminar sus aspectos negativos (p.ej., sustituyendo los subsidios estatales a los pobres por subsidios estatales a grupos de caridad religiosos – las “faith-based initiatives” – que combinen la asistencia a los pobres con la formación moral de estos).

Bibliografia

krc:Консерватизм