El clímax, en una narrativa, es el punto alto de tensión del drama.
En la cultura clásica los análisis ficcionais de la narrativa focavam sólo el drama y lo modelaban en consonancia con la comedia (en el sentido de un drama con final feliz), y tragedia (un drama con final triste). Muchas de estos análisis permanecen en la narrativa moderna, incluyendo la identificación del clímax, lo que explica eventuales dificultades en identificar el clímax en una historia más moderna.
Por definición el clímax ocurre a partir del desarrollo de un conflicto, inmediatamente antes del desfecho. ES el momento más peligroso del héroe, la crisis más eminente del protagonista, el más delicado punto del conflicto, donde no se sabe para que lado la historia penderá.
En El rojo y el Negro, por ejemplo, el clímax puede ser visto como el momento en que Julien descubre que la Sra. de Rênal escribió una carta al Marquês de La Mole y, furioso, tira en la mujer. Las escenas siguientes serán el desfecho, la prisión, la condena, la muerte.
Ya en Romeu y Julieta el clímax está más próximo al final de la historia, cuando Julieta decide fingirse de muerta, causando el trágico y conocido desfecho.
En la tragedia clásica, como Édipo Rey, de Sófocles , el clímax ideal se da junto con la peripécia y el reconocimiento, o sea, cuando el héroe pasa de la ignorancia para la ciencia y eso cambia su destino. En el caso de Édipo el clímax, entonces, es cuando él percibe que fuera asesino de su padre y está casado con su madre.