La Ciudadanía de la Unión Europea (popularmente referida como ciudadanía europea) fue establecida por el Tratado de Maastricht firmado en 1992.
En consonancia con el artículo 17 del Tratado de Roma[1], para tener la "Ciudadanía de la Unión" un individuo necesita ser anteriormente titule de la nacionalidad de un Estado-miembro. En el caso Micheletti vs. Delagação del Gobierno en la Cantábria (C-396/90) [1992] ECR I-4239 [2], fue determinado que "cabe cada Estado-miembro, con la debida consideración de las leyes comunitarias, establecer las condiciones para la obtención y pérdida de su nacionalidad". Según el mismo caso, la doble-nacionalidad compuesta por sólo una nacionalidad de un Estado-miembro es suficiente para llenar todos los requerimentos necesarios para ser reconocida la titularidade de la "Ciudadanía de la Unión".
La ciudadanía europea posibilita ciertos derechos y privilegios en el seno de la Unión Europea; en muchas áreas los ciudadanos europeos tienen los mismos o similares derechos que los ciudadanos nativos de otro Estado-miembro. Entre los derechos de que gozan los ciudadanos europeos se destacan:
Los Estados-miembros también emiten pasaportes con un mismo dibujo estético, de memoria bordeaux con el nombre del Estado-miembro, símbolo nacional y el título "Unión Europea" en sus lenguas oficiales.