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El cine producido en la Alemania es fuertemente marcado por una influencia de las tendencias artísticas y vanguardas plásticas.
Entre 1949 y 1990, la nación alemana estuvo dividida en dos estados diferentes: la República Federal Alemana (Alemania Occidental) y la República Democrática Alemana (Alemania Oriental), cada cuál produciendo películas bien distinguidas en términos de temática, lenguaje y estética.
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Luego después del término de la Primera Guerra Mundial, la cinematografia alemana alcanzó ligero éxito económico. Causa motivada por la devaluación del Marco alemán posibilitó la oferta de películas en el exterior a precios prácticamente sin competencia, y por otro lado, quitó de los productores extranjeros la gana de exportar para la Alemania. La industria alemana de películas se caracterizaba a través de unos pocos consorcios financieros a la base de inmenso capital de acciones y por numerosas compañías económicamente débiles. El complejo más fuerte de producción y distribución era a UF, fundada en 1917. El florescimento aparente alcanzó su punto más alto en 1920, cuando fueron producidos 474 películas de larga-metragem , número posteriormente jamás alcanzado en la Alemania .
La estabilización del Marco terminó el año siguiente y propició la normalización de las condiciones de producción. Los productores americanos pasaron a interesarse por el mercado germânico. Los empresarios alemanes, sin embargo, no se mostraban a la altura de la competencia extranjera. El gobierno intervino en favor de la producción nacional, las películas extranjeras no podían ultrapasar el número de cintas realizadas en el país. Aquellos que más sufrieron con la competencia fueron los complejos empresariales, en primer lugar a UF. En 1926 ella se vio forzada a hacer un préstamo de cuatro millones de dólares junto ais concurrentes americanos de la “Metro Goldwin Mayer” y “Paramount”. Como ni aún así podía ser evitado la desaparición de la empresa, el consorcio “Hugenberg” pasó a interesarse en la solución del problema. Y, así pues, a UF quedó bajo control de Hugenberg. Ella la condujo el tiempo subsequente no por intereses económicos, sin embargo por objetivos de publicidad política. Y así a UF llegaba al “Tercero Reich” como uno de los más importantes instrumentos de propaganda. En el cine alemán de los años 20, como se pudo comprobar más tarde, épocas de crisis ofrecieron mayores oportunidades a la actividad artística del que periodos de consolidación y seguridad. Ascenso y caída del arte cinematográfico corresponden al desarrollo económico, social y político.
La crisis económica mundial de 1929-1930 alcanzó el cine alemán aún antes de la película sonora haber alcanzado, con mayor profundidad. Los nacional-socialistas por su parte, luego tras haber conseguido el poder, se sirvieron de esa situación para sanar el cine por medio de medidas estatales y colocarlo, así, bajo su control. Las compañías pequeñas fueron liquidadas unas después de las otras; las grandes, puestas bajo el control del Estado. En 1937 a UF y la Bavaria fueron encampadas por el Estado. Ya en 1930 la NSDAP, había creado una sección para asuntos de cine. Dos meses tras la toma del poder por Hitler, Goebbels, comunicaba al personal del cine, el interés activo del nuevo gobierno en todo que se refería al séptimo arte.
En febrero de 1934 una nueva ley relativa al cine nacional colocaba la censura bajo dirección autoritária, enrigecia sus principios y se extendía a todo el proceso de producción desde el “script” hasta a la película acabada.
En la Alemania, el gobierno nazi privó el cine alemán de todas sus conquistas anteriores. La idea de uno “revolución nacional” no llegó a inspirar ninguna obra cinematográfica, como también, bajo la dictadura, cualquier formulação crítica, aún en el dominio meramente publicitario del cine, era de todo imposible.
Bajo el nazismo, el cine alemán desarrolló formalmente las plantillas de la República de Weimar sólo en un sector: en los documentários de Leni Riefenstahl. Su mucha hablada amistad con Hitler, y el reconocimiento de su talento por parte del Führer, valieron entonces la Leni Riefenstahl el gravamen de varios documentários oficiales. “Sieg des Glaubens” (La victoria de la fe, 1933), corta-metragem sobre el congreso del partido de 1933 se constituyó en estudio preliminar para “Triumph des Willens” (El Triunfo de la Gana, 1935), lo larga sobre el congreso del partido de 1934.
El término de la guerra liberó el cine alemán de la dictadura del arte del “Tercero Reich”, sin embargo no del conformismo y de la esterilidade de sus autores y directores. En la medida en que se volvían para temas actuales, lo que de hecho acontecía raramente, permanecían pero prendidos a la apologia sentimental de la misma passividade política que le había dato proyección.
A finales del siglo pasado un estruendo despertó el cine alemán de un sueño hibernal: Corra Lola, corra, de Tom Tykwer (1998). La carrera desenfreada de Lola contra el tiempo, a través de Berlín , fue entendida en todo el mundo como una metáfora del desassossego de una época. El director Tom Tykwer y la protagonista Franka Potente alcanzaron éxito mundial con la película.
El cine alemán tuvo un gran impulso y, por primera vez desde a era del grande Rainer Werner Fassbinder, fallecido en 1982, los ojos extranjeros se volvieron nuevamente para el cine de la Alemania, que festejaba los éxitos internacionales: Oscar para Sin Lugar en la África, de Caroline Link (2002), un Oso de Oro en la Berlinale para Contra la Pared, de Fatih Akin (2004). El director hamburguês de origen turco Fatih Akin narra con intenso vigor la vida de inmigrantes turcos en la Alemania. En ese premiado drama, Fatih Akin trae para la pantalla, con una precisión brutal, pero sin sentimentalismo, una historia de amor entre dos turco-alemanes, chafados entre las dos culturas. También en los estudios realistas del medio social de Andreas Dresen, se trata de autenticidade, de una visión objetiva de la vida. Él registra el cotidiano en la Alemania Oriental con recursos técnicos, como la steadycam.
Al contrario de la época de Fassbinder, el interés ahora no es por una escuela específica de cine de autor, pero de diferentes directores con una característica propia. Viejos maestros como Wim Wenders, Volker Schlöndorff y Werner Herzog continúan activos, pero son otros que causan furor. El impulso viene de un género de película que no gozaba de buena fama en el cine alemán: la comedia. La tragicomédia Adiós, Lênin!, de Wolfgang Becker (2003), hizo éxito en casi 70 países, porque hablaba también del malogro del socialismo. La comedia Edukators, de Hans Weingartner (2004), presenta de forma radical temas de la antiglobalização. Las comedias alemanas hacen éxito porque sus historias nacionales tratan también de temas universales. Sin embargo, los cineastas consiguen el material de sus historias filtrando los desarrollos y las transformaciones que acontecen dentro del propio país.
Sin embargo el interés por las convulsiones sociales, son reducidos a la vez por la tensión existente en el rescate de la retrospectiva, con aspectos traumáticos de la propia historia. El drama histórico La Caída, de Oliver Hirschbiegel (2004), quebró un tabú, mostrando el lado humano de Hitler.
En 2003 creado la película:Además de los Límites(Beyond The Limits), con una loga y bella historia y encenação. En Sophie Scholl (2005), Julia Jentsch representó en una actuación grandiosa la vida de la militante de la resistencia y fue agraciada con el Premio del Cine Alemán.
Así como la cultura en general, el cine está bajo responsabilidad de los estados alemanes, ellos están bajo la forma de mantedores y fiscales del Federalismo Cultural, caracterizando la expresión cultural local, como nacional, lo que acarrea en instituciones culturales ampliamente descentralizadas y despierta ambición en los estados en reflejar su cultura particular y expandir en cénario nacional, no ignorando su origen y suyo inicio.
El formento del cine se transformó en un instrumento de desarrollo de los estados. Hay recursos donde hay producción.
El desarrollo positivo del cine alemán está basado principalmente en una buena condición para su futuro, resultado de la unión de fuerzas del poder publico con la iniciativa privada.
Desde 1951 acontece, anualmente, el Festival Internacional de la Película de Berlín. Tras el Festival de Cannes, la Berlinale es el segundo mayor festival de cine del mundo y la vitrine del cine alemán. En el centro de Berlín, alrededor de la Potsdamer Platz, el arte, el glamour, las fiestas y los negocios se encuentran durante dos semanas. Cerca de 40 mil espectadores y 16.500 especialistas del ramo – actores, productores, distribuidores, compradores, financiadores y periodistas – participan todos los años del evento. El punto alto de cada Berlinale es la entrega de los premios oficiales, los Osos, por un jurado internacional. A esos premios concursan películas de todo el mundo, que hacen su estreno europeo e internacional durante el festival. Paralelamente al festival, la Berlinale presenta un festival de película infantil, un fórum del cine alemán y un fórum internacional del cine joven.
Y hay aún una retrospectiva y un homenaje dedicadas a la obra de una gran personalidad del mundo cinematográfico. La muestra engloba 350 películas. La Federación arca con dos tercios de los diez millones de euros, coste total de la Berlinale. El restante es cubierto por la recaudación de entradas y por patrocinadores. Desde 2003, son invitados anualmente 500 jóvenes talentos de todo el mundo a participar del Campus de Talentos de la Berlinale, para intercambiar know-how e ideas. El director de la Berlinale es Dieter Kosslick.