Benu (del verbo egipcio ueben, "brillar", "erguer"), también grafado Bennu, era en la mitologia egipcia un animal parecido con una garça real (Ardea cinerea o Ardea purpurea).
En algunas representaciones artísticas, el Benu tenía sobre la cabeza la corona blanca del Alto Egipto acompañada por dos plumas altas, formando la corona atef.
No se sabe mucho sobre el culto al Benu, excepto que estaba centrado en Heliópolis.
Este animal era considerado como el ba(alma) del dios Ré (el sol, en su forma de Atum ) cuando este hube surgido en el momento de la creación del mundo pousando en la piedra Benben, la primera porción de tierra emersa de las aguas primordiales, identificadas a Dios Nun, teniendo dato origen a la vida. La ave era vista, en otros casos, como el ba(alma) de Osíris , surgida después de la muerte del dios en las manos de Seth.
Según otro mito egipcio, una gansa, conocida como la "Grande Grasnadora", pone el primer huevo, del cual salió el Benu.
Los antiguos Griegos identificaron este animal con la fénix. Según Heródoto el Benu surgía sólo cada quinientos años, trayendo el cuerpo del padre fallecido. En consonancia con el autor griego, la ave creaba uno hoguera en la cual perecía y a partir de la cual surgía una nueve ave.