La Baja Edad Media es el periodo de la Edad Media que se extiende del siglo XI al siglo XIV.
Ese periodo es caracterizado por el momento histórico de crisis del modo de producción feudal y de las relaciones económicas, sociales y culturales a él relacionadas, es decir, la derrocada del mundo medieval.
A partir del siglo XI, la Europa pasa por un periodo de relativa paz, explicada por la disminución o incluso por el fin de las invasiones bárbaras. En ese contexto de estabilidad la Europa asiste un verdadero surto demográfico, mediante al crecimiento poblacional. En ese panorama, podemos destacar dos importantes acontecimientos: marginalização de los siervos "excedentes" y de nobles sin tierra (víctimas del derecho de primogenitura); y delante de la relativa paz del momento los feudos pierden, en parte, la razón de su existencia, pues ellos (los feudos) fueron creados a fin de garantizar seguridad delante de las invasiones bárbaras en el periodo de desmembramento del Imperio Romano.
En 1095, el papa Urbano II clama la cristandade para una "guerra santa", regiones sagradas para los cristianos como el Santo Sepulcro (en Jerusalén) estaban bajo el dominio de los "infiéis" musulmanes. Ese hecho aliado a otros intereses, como la codicia del Europeo de dominar ciudades estratégicas del oriente y productos orientales (especias), desencadenaron un sangriento conflicto entre el occidente y lo oriente que duró 174 años, las llamadas Cruzadas. Las Cruzadas promovieron profundos cambios, de entre ellas destacamos el impulsionamento del Renascimento comercial-urbano. Siendo este acompañado del fortalecimento de otras ciudades, nacimiento de la burguesia, fortalecimento del poder real, mescla de los valores culturales occidentales y orientales, cambio en la mentalidad (Renascimento Cultural y Reforma Protestante) y tantas otras.
Está montado el cuadro de crisis del feudalismo, el proceso está en curso, es lo que llamamos de transición. Surge el nascente capitalismo, es "nuevo" tiempo, más una página de la Historia.