El axis mundi (centro del mundo, pilar del mundo) es un símbolo ubíquo que atraviesa las culturas humanas. La imagen representa un centro en el cual la eternidad y la tierra se encuentran entre las cuatro esquinas del mundo. En este punto correspondencias son hechas entre los reinos superiores e inferiores.[1] Mensajes de los reinos inferiores pueden ascender a la eternidad y las bendiciones del reinos más elevados pueden descender a niveles más bajos y sean divulgadas a todos. ES el "omphalos" (umbigo), punto de inicio del mundo.
Esa imagen toma muchas formas y puede ser femenina (un umbigo suministrando alimento) y masculina (uno hablo fertilizando). Puede tener origen natural (una montaña, un árbol, una videira, una haste, una columna de humo o fuego, una isla) o ser un producto de la fabricación humana (un pueblo, una torre, una escalera, un mástil, una cruz, un campanário, una corda, un totem, un pilar,etc.).
El mitólogo Joseph Campbell trabaja a menudo la cuestión del axis mundi en sus obras:
El efecto de la aventura bien-sucedida del héroe es la apertura y la liberação del flujo de vida en el cuerpo del mundo. El milagro de ese flujo puede ser representado, en términos físicos, como la circulación de la substancia alimentar; en términos dinámicos, como un jorro de energía; y, espiritualmente, como manifestación de la gracia. Esas variedades de imágenes se alternan entre sí con facilidad, representando tres grados de condensação de una misma fuerza vital. Una cosecha abundante es la señal de la gracia de Dios; la gracia de Dios es el alimento del espíritu; el resplandecente rayo es el precursor de la lluvia fertilizante y, a la vez, manifestación de la energía liberada por Dios. Gracia, substancia alimentar, energía: esos elementos se precipitan sobre el mundo vivo y, siempre que fallan, la vida se descompone en muerte. Las torrentes se precipitan a partir de una fuente invisible. Su punto de entrada es el centro docírculo simbólico del universo, el Punto Inmóvil de la leyenda de Buda, en torno al cual, se puede decir, el mundo gira. Bajo ese punto, se encuentra la cabeza — soporte de la tierra — de la serpiente cósmica, el dragón, que simboliza las aguas del abismo — la energía y la substancia divinas,creadoras de vida, del demiurgo, el aspecto generador del mundo del ser inmortal. El árbol de la vida, es decir, el propio universo, crece en ese punto. Está enraizada en la oscuridad y sostenida por ella; el pájaro dorado del sol está empoleirado en su copa; una fuente, pozo inexaurível, burbuja a sus pies. Se puede utilizar también la figura de una montaña cósmica, con la ciudad de los dioses, tal como un lírio de luz, en su tope; en sus depresiones, están las ciudades.[2]