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Arché

arché - Wikilingue - Encydia

Para los filósofos pre-socráticos, la arché (ἀρχή; origen), sería un principio que debería estar presente en todos los momentos de la existencia de todas las cosas; en el inicio, en el desarrollo y en el fin de todo. Principio por el cual todo viene a ser.

Uno de los pre-socráticos, Diógenes de Apolônia, explicó el raciocínio que llevó los filósofos de ese periodo a la idea de arché :

"[..] Todas las cosas son diferenciações de una misma cosa y son la misma cosa. Y es decir evidente. Porque se las cosas que son ahora en este mundo - tierra, agua aire y fuego y las otras cosas que se manifiestan en este mundo -, si alguna de estas cosas fuera diferente de cualquier otra, diferente en su naturaleza propia y si no permaneciera la misma cosa en sus muchos cambios y diferenciações, entonces no podrían las cosas, de ninguna manera, mezclarse unas las otras, ni hacer bien o apenas unas las otras, ni la planta podría brotar de la tierra, ni un animal u otra cosa venir la existencia, si todas las cosas no fueran compuestas de modo a ser las mismas. Todas las cosas nacen, a través de diferenciações, de una misma cosa, ora en una forma, ora en otra, retomando siempre la misma cosa."[1]

Tabla de contenido

Los principios

Tales de Mileto : Agua

Para Tales, la arché sería el agua. Jostein Gaarder observa que probablemente al visitar el Egipto, Tales observó que los campos quedaban fecundos después de ser inundados por el Nilo. Tales entonces vio que el calor necesita de agua, que el muerto resseca, que la naturaleza es húmeda, que los germens son húmedos, que los alimentos contienen seiva, y concluyó que el principio de todo era el agua. ES preciso observar que Tales no consideraba la arché agua como nuestro pensamiento de agua líquida, y sí, en el agua en todos sus estados físicos. Todo, entonces, sería la alteración de los diferentes grados de esta. Aristóteles atribuyó la Tales la idea de una causa material como origen de todo el universo.

“... el agua es el principio de todas las cosas...”

Anaximandro de Mileto : El apeíron

Rudini observa que Anaximandro tenía un argumento contra Tales: el aire es frío, el agua es húmeda, y el fuego es caliente, y esas cosas son antagónicas entre sí, por lo tanto un el elemento primordial no podría ser uno de los elementos visibles, tendría que ser un elemento neutro, que está presente en todo, pero está invisible. Anaximandro fue uno de los pre-socráticos que más se diferenciaron en su concepción de la arché por no a ver como un elemento determinado, material. Consideraba el infinito como el principio de las cosas, y lo llamó de apeíron, consideraba entonces, que el limitado no podría ser el origen de las cosas limitadas. Explica que las cosas nacen del infinito a través de un proceso de criba de los contrarios (seco-húmedo). "Anaximandro aún afirmaría que los primeros animales nacieron en el elemento líquido y, poco a poco, vinieron para el ambiente seco, cambiando su modo de vivir por un proceso de adaptación al ambiente, extremadamente coherente con las teorías evolucionistas de Charles Darwin."

“... el ilimitado es inmortal e indissolúvel...”

Anaxímenes de Mileto : El aire

Anaxímenes, discípulo de Anaximandro, discorda de que los contrarios pueden generar varias cosas. Colocó el aire como Arché, porque el aire, mejor que otra cosa, se presta a la variaciones, y también debido a necesidad vital de este para los seres vivos. La rarefação y condensação del aire forman el mundo. El alma es aire, el fuego es aire rarefeito; cuando acontece una condensação, el aire se transforma en agua, se condensa aún más y se transforma en tierra, y por fin en piedra. Se destacó por ser el primero a suministrar la causa dinámica que hace todas las cosas deriven del principio uno (condensação y rarefação).

“... del aire decía que nacen todas las cosas existentes, las que fueron y las que serán, los dioses y las cosas divinas...”

Xenófanes de Cólofon : La tierra

El elemento primordial para Xenófanes es la tierra, a través del elemento tierra desarrolla su cosmologia. Su filosofía tenía su lógica, pues, finalmente, todo lo que existe comienza en la tierra y todo vuelve para la tierra, tanto animales cuánto plantas. A pesar de todo, aún tenemos aquellos que creen que el agua sea el comienzo y cuestionan lo por qué de la tierra como justificación, si la mayor parte del planeta era hecha de agua. Tal cuestión era respondida con la justificación de que el fondo del océano era hecho de tierra.


“... todo sale de la tierra y todo vuelve a la tierra...”

Heraclito de Éfeso : El fuego

Heraclito atribuyó el fuego como principio de todas las cosas. "El fuego se transforma en agua, siendo que una mitad retorna al cielo como vapor y la otra mitad se transforma en tierra. Sucesivamente, la tierra se transforma en agua y el agua, en fuego." Pero Heráclito era mobilista y afirmaba que todas las cosas están en movimiento como un flujo perpetuo. O sea, usa el fuego sólo como símbolo de todo este movimiento. Heráclito imaginaba la realidad dinámica del mundo bajo la forma de fuego, con llamas vivas y eternas, gobernando el constante movimiento de los seres.

“... descendemos y no descendemos en los mismos ríos; somos y no somos...”

Pitágoras de Samos : El número

Los pitagóricos se interesaban por el estudio de las propiedades de los números - para ellos el número (sinônimo de armonía) era considerado como essência de las cosas - es constituido entonces de la suma de pares e impares, nociones opuestas (limitado e ilimitado) respectivamente números pares e impares expresando las relaciones que se encuentran en permanente proceso de mutação. Habrían llegado a la concepción de que todas las cosas son números.

“... el principio de las matemáticas es el principio de todas las cosas...”

Los pitagóricos se dispersan y pasan a tutear ampliamente en el mundo helênico, llevando a todos los sectores de la cultura el ideal de salvación del hombre y de la polis a través de la proporción y de la medida.

Empédocles de Agrigento : Los cuatro elementos

Empédocles creía que la naturaleza poseía cuatro elementos básicos, o raíces: la tierra, el aire, el fuego y el agua. No es correcto, por lo tanto, afirmar que “todo” cambia. Básicamente, nada se altera. Lo que acontece es que esos cuatro elementos diferentes simplemente se combinan y después vuelven a separarse para entonces combinarse nuevamente. Lo que unía y desunia los cuatro elementos eran dos principios: el amor y el odio. Los cuatro elementos y los dos principios serían eternos e imutáveis, pero las substancias formadas por ellos serían poco duraderas. Jostein Gaardner afirma que tal vez Empedócles haya visto una madera quemar, alguna cosa ahí se desintegra. Alguna cosa en la madera estala, hierve, es el agua, el humo es el aire, el responsable es el fuego, y las cenizas son la tierra. Las verdades no serían más absolutas, como en los eleatas, pero proporcionales a la medida humana. Las cosas son inmóviles, pero lo que percibimos con los sentidos no es falso. Entonces, las dos fuerzas tutearían en las substancias, el amor y el odio. El amor actuaría como fuerza de atracción y unión, el odio como fuerza de disolución. En cuatro fases, existe la alternância de los dos. Establece un ciclo, con la tensión de la convivencia de esas fuerzas motrices.

Anaxágoras de Clazomena : Las homeomerias

Anaxágoras creía que la naturaleza era compuesta por una infinidade de partículas minúsculas, invisibles a ojo desnudo. Así, en todo existía un poco de todo. Según Jostein Gaarder, de cierta forma, nuestro cuerpo también es construido de esa forma. Si retiro una célula de la piel de mi dedo, el núcleo de esta célula contiene no sólo la descripción de mi piel. En cada una de las células existe una descripción detallada de la estructura de todas las otras células de mi cuerpo. En cada una de las células existe, por lo tanto, “un poco de todo”. Lo todo está también en la menor de las partes. Anaxágoras llamó las infinitas partículas de homeomerias, o semillas invisibles, que diferían entre sí en las calidades. Todas las cosas resultarían de la combinación de las diferentes homeomerias.

“...todas las cosas estaban juntas, ilimitadas en número y pequenez, pues el pequeño era ilimitado...”

Demócrito de Abdera : Los átomos

Los atomistas siguieron la línea de que la naturaleza era compuesta por partículas infinitas. Decían que todo que realmente existía era constituido de átomos y de vacío (este último los espacios entre los átomos). considera que nada puede surgir del nada, así, los átomos eran eternos, imutáveis e indivisíveis. Lo que acontecía, era que ellos eran irregulares y podían ser combinados para dar origen a los cuerpos más diversos. Demócrito es considerado el más lógico de los pre-socráticos.

Bibliografia

Referencias

  1. Fragmento 2 de Diógenes de Apolônia, Los FILÓSOFOS PRE-SOCRÁTICOS, GERD La BORNHEIM