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Arbitrismo

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El arbitrismo es el nombre genérico que se da a una corriente de pensamiento político y económico desarrollado en España, primariamente en la Corona de Castela, en la llamada Escuela de Salamanca, durante la segunda mitad del siglo XVI y el siglo XVII, que puede ser considerada como la primera literatura económica digna de tal nombre, simultánea y en buena parte precedente del mercantilismo de otras naciones europeas, como Francia e Inglaterra.

Contexto histórico y valoración

Se designaba por arbítrio la medida que el rey podía tomar en beneficio del reino, en ejercicio de su soberanía y por su propia gana, como corresponde al concepto de monarquía autoritária de la época de los Habsburgo. Arbitrista era quién dirigía un memorial al rey solicitando que tome tal o cual arbítrio. La producción de literatura memorialística sufrió una inflación comparable a la que estaba ocurriendo en la economía real española durante la revolución de los precios del siglo XVI y se añadió con la crisis del siglo XVII, en una conjuntura económica depressiva.

El término arbítrio y arbitrista (solución, solucionador) se terminaron considerando depreciativos en la época y equivalentes a dictámenes disparatados e imposibles o a los llamados "locos raciocinadores" o "locos repúblicos y de gobierno" de la época. Quevedo, en varias de sus obras, describe a bien-intencionados arbitristas ("arcigogolantes") causando toda clase de catástrofes; uno de ellos está tan concentrado en escribir sus teorías que no se da cuenta de que se quitó la sí aún un ojo con la plumilla.[1]

Pero es evidente que entre ellos había muchos personajes lúcidos que supieron enxergar con agudeza los problemas y anticipar algunas soluciones fatíveis, aunque en la mayoría de ellos su visión era limitada por el hecho de reducir los problemas económicos a un sólo factor, como es propio de la fase mercantilista de la historia del pensamiento económico. Las figuras más importantes de esta escuela de pensamiento, centrada, sobre todo, en hago a la ciudades de Salamanca, Valladolid y Toledo son, entre muchos otros, Luis Ortiz, Sancho Moncada, Tomás de Mercado y Pedro Fernández de Navarrete. La conciencia de la decadencia económica española y la necesidad de políticas activas para remediá-la estaban en la base de la política económica del Conde-duque de Olivares (reformas monetarias y fiscales, creación de múltiples Juntas), cuyo insucesso contribuyó al desprestígio de sus inspiradores teóricos.

El siglo XVIII, después de la llegada de la influencia francesa del colbertismo de Jean Orry o Michel Amelot, la herencia del arbitrismo cambió para el llamado Projectismo ilustrado con mayor elevación intelectual, en el que pueden ser enmarcadas pessoalidades más próximas a la fisiocracia de Quesnay (el Marquês de Ensenada con su famoso Doy de alta) o el liberalismo de Adam Smith (Pedro Rodríguez de Campomanes o Jovellanos ), o personajes de más pequeño nivel político, como Eugenio Larruga[2] Posteriormente, el siglo XIX, es inegável la conexión intelectual con el Regeneracionismo.

El papel de los arbitristas de los siglos XVI y XVII fue infra-valorado por la misma historiografia económica española en sus comienzos, como ocurrió con Manuel Colmeiro.[3] hube que aguardar a la llegada de los hispanistas para su reivindicación, especialmente por la obra de Earl J. Hamilton.[4] Con posterioridade fueron estudiados por muchos otros, tanto extranjeros como españoles, como Pierre Vilar, José Antonio Maravall, Fabiano Estapé, etc.

Tomás de Mercado

[carece de fuentes?]
Tomás de Mercado, sevilhano fallecido en 1575, continuó la escuela de Salamanca y marchó nuevo a México, por el cual su visión de los problemas económicos tuvo también en cuenta el mundo americano; allí profesó en la Orden de Predicadores en 1553, doutorando-si en teologia y destacándose como moralista. Reflexionó sobre la ética de las relaciones comerciales y al regresar España enseñó en las universidades de Sevilha y Salamanca; en esta última se relacionó con Martín de Azpilcueta y en 1569 publicó su famosa Suma de tratos y contratos, que fue reeditada dos años más tarde y donde se describían los usos mercantiles de la época en Sevilha y Medina del Campo. En esta obra se reflexiona sobre el fundamento del interés, louvando los usos éticos del mismo frente a la interpretación restritiva de la Iglesia católica que lo tenía como usura, y expone y profundiza en la teoría quantitativa del dinero a partir de la tradición de la Escuela de Salamanca, en especial en el tocante a la circulación internacional de divisas.

La óptica teológica sobre las actividades económicas sigue siendo una fuente de producción literaria importante, como es el caso de de el De monetae mutatione, una de las partes del Tractatus septem del Padre Mariana (Colonia, 1609), que fue denunciado por las alusiones a los ministros que modificaron el peso de la moneda (es el tiempo como valido del Duque de Lerma, famoso por su corrupción) y causó su ingreso en la cárcel.

Luis Ortiz

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Luis Ortiz, activo durante la segunda mitad del siglo XVI y contador de Hacienda de Castela durante el reinado de Filipe II, escribió un Memorial al Rey para que no salan dineros de España, después de la bancarrota de los Áustrias, primer texto de los mercantilistas españoles, en el que considera que el descenso de los precios radica en la conservación del oro en Castela y, para tal fin, crea un plan con lo que pretende lo fomento de los recursos, que fue publicado en 1558 y no halló repercusión, en que pese a su iluminador análisis de la crisis económica del reino. Entre las principales medida que proponía se hallaba la retirada de todo tipo de ocio, la introducción de trabajo y la elaboración de productos manufaturados en pago de exportar únicamente las materias primas, así como la supressão de las alfândegas existentes entre los diversos reinos hispánicos, la desamortização de los bienes de la iglesia y una reforma fiscal. Analizó los problemas monetarios de España y estudió soluciones para resolver las situaciones creadas en el país a causa de la tendencia a exportar materias primas e importar manufaturas pagadas con las reservas de oro americano. Intuiu el concepto de estructura económica y de jeito consecuente propuso no una, sino un amplio abanico de iniciativas que pudiera quitar el reino del marasmo en el que se encontraba, como aumentar la productividad , fomentar el crecimiento demográfico, extender los regadios e iniciar un repovoamento forestal. ES más, fue consciente del problema derivado de las remisiones de oro y plata que llegaban de la América y propuso restringir la expansión monetaria y desestimular el consumo.

Martín González de Cellorigo

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Martín González de Cellorigo, activo durante la primera mitad del siglo XVII, estudió en la universidad de Valladolid y fue abogado de la Real Cancillería de esta ciudad. Continuó las ideas de la escuela de Salamanca y envió dos memoriais al futuro Filipe III, señalando que la inflación provocada por la llegada de la plata americana era la principal causa de los males del reino, ya que el dinero en circulación debía limitarse a la cantidad de transacciones producidas. Era convicción suya que la riqueza solamente crece "por la natural y artificial industria" y, por lo tanto, las operaciones especulativas y los privilegios administrativos empobreciam de hecho el reino, generando lo abandono de los ofícios y las actividades productivas. En 1600 y en Valladolid fue publicada su principal obra, Memorial de la política necesaria y útil restauración de España y estados de ella, y desempeño universal de estos reinos.

Antonio Sierra

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Aunque Antonio Sierra no fuera español pero napolitano (y por lo tanto súdito de la misma Monarquía Católica de los Habsburgo), conviene asociar el contexto histórico e intelectual del arbitrismo castellano su obra Breve trattato delle cause che possono far abbondare leí regni d'oro y d'argento dove non sueño minire (1613), que escribió encarcelado (por una conjura en la que también intervino el filósofo Tommaso Campanella), atribuyendo la escasez de moneda en el Reino de Nápoles a un déficit en el balance de pagos, término que define con un completo análisis, rechazando la idea de que la escasez monetaria hube podido ser debida al tipo de cambio, y proponiendo como solución los incentivos a la exportaciones. También parece que formuló un concepto similar a la ley de rendimientos decrescentes para la agricultura.

Sancho Moncada

[carece de fuentes?]
Sancho Moncada, también el siglo XVII, puede considerarse igualmente conectado a la escuela de Salamanca. En 1619 hizo unos Discursos que serían posteriormente reeditados en 1746 como Restablecimiento político de España. Profundiza en la teoría quantitativa del dinero y representa el más completo plantilla española de Mercantilismo . Sinalou las debilidades de la economía de España y especialmente la penuria fazendística y la invasión de productos extranjeros, y denunció que el reino se hube hecho en un devedor de las potencias enemigas. Su solución fue proponer un severo Proteccionismo de disciplina mercantilista supervisado por la Inquisição . Además había que promover la industria como propondrá más tarde Colbert en la Francia. Su obra contraria de la de otros arbitristas, gozó de gran prestigio e influencia y fue asumida por los grandes ilustrados del siglo XVIII, en el que se reeditó.

Pedro Fernández de Navarrete

[carece de fuentes?]
El militar riojano Pedro Fernández de Navarrete (1647-1711) estudió en la Universidad de Valladolid y allí comenzó su carrera militar. En 1692 fue nombrado almirante general de la Armada de Flandres, y posteriormente de la Armada del Mar Océano; aunque en 1707 perdió la confianza del rey Filipe V, este lo designó gobernador de Guipúzcoa. Se inspiró en Cellorigo y Moncada para escribir su Conservación de las monarquías, obra de inclinación mercantilista que preconizaba lo controlo de las importaciones y lo fomento de las exportaciones, aunque no cayó en la trampa del bullonismo, porque entendía que la superabundância de dinero es perniciosa si no hay bienes que puedan ser adquiridos. Propuso el desarrollo de inversões productivas y criticó el lujo y el desprecio por los ofícios industriales y manuales por parte de la nobleza y la fidalguia de España de su época.

Luis Val de la Cerda

Luis Val de la Cerda escribió en 1600 Desempeño del patrímonto de Su Majestad y de los reinos, sin daño del Rey y vasallos, y con descanso y alivio de todos, por medio de los Erarios públicos y Montes de Piedad.[5] Su obra fue muy valorada pelas Cortes, que apoyaban esa iniciativa, y a reeditaron en 1618. Los Montes de Piedad eran una idea de cierta forma similar a los Pósitos que ya funcionaban, como entidades de crédito de fundación municipal y armazéns de grano que prestaban a los campesinos.

La fundación del primer Monte de Piedad fue realizada en Madrid por el Padre Piquer (Francisco Piquer y Rudilla) en principios del siglo XVIII, y a mediados del siglo XIX fue asociado con la Caja económica (fundada por el Marquês de Pontejos). Estas instituciones financieras ya corresponden a un mundo proto-capitalista, en el que también funcionaban otras importantes instituciones, como los Cinco Gremios Mayores de Madrid o el Banco de San Carlos, precedente del Banco de España.

Notas

  1. Chopis-Fuentes, Roger (1991) El personaje del arbitrista según Cervantes y Quevedo Cincinnati Romance Review 10, pp. 111-122.
  2. Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas de España con inclusión de los reales decretos, órdenes, cédulas, aranceles y ordenanzas expedidas para su gobierno y fomento, Madrid, imprenta de Benito Tubo, 1787-1800, 45 tomos en cuarto; Historia de la Real Junta de Comercio, Moneda, Minas y Dependencias de extranjeros, Madrid, 1789, 13 vols.
  3. Colmeiro, Manuel: (1883) Historia de la Economía Política en España; (1880) Biblioteca de los economistas españoles de los siglos XVI, XVII y XVIII.
  4. Hamilton, Earl J. (1934) El tesoro americano y la revolución de los precios en España, 1501-1650.
  5. Dubbet Ann El arbitrismo comopráctica política: el caso de Luis Valle de la Cerda (1552?-1606) Cuadernos de Historia Moderna número 24, lSSN 214-4018-204-0 [1]

Conexiones externas

Ver también

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