Alfred Marshall (Londres, 26 de julio de 1842 — Cambridge, 13 de julio de 1924 ) fue uno de los más influyentes economistas de su tiempo. Su libro, Principios de Economía (Principles of Economics) [1] buscó reunir en un todo coherente las teorías de la oferta y de la demanda, de la utilidad marginal y de los costes de producción, haciéndose el manual de economía más adoptado en la Inglaterra por un largo periodo.
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Marshall creció en el subúrbio londinense de Clapham y fue educado en la Merchant Taylor's School donde demostró aptitud para la matemática. A pesar de haber demostrado interés en hacerse ministro de la Iglesia anglicana, su trayectoria bien sucedida en la Universidad de Cambridge lo llevó a tomar la decisión de seguir una carrera académica. Se hizo profesor en 1868, especializándose en economía política. Él deseaba mejorar el rigor matemático de la teoría económica y transformarla en una disciplina más científica. El años 1870, él escribió un pequeño número de trabajos sobre el comercio internacional y los problemas del proteccionismo. En 1879, muchos de estos textos forma compilados en una obra intitulada La Teoría Pura del Comercio Exterior y La Teoría Pura de los Valores Domésticos (The Pure Theory of Foreign Trade: The Pure Theory of Domestic Values). El mismo año, publicó en conjunto con su mujer, Mary Payley Marshall, la Economía de la Industria (The Economics of Industry).
En Cambridge, Alfred fuera profesor de economía política de Mary Payley, una de las primeras mujeres inglesas a alcanzar el grado universitario. Los dos se casaron en 1877, forzando Marshall a abandonar su puesto en Cambridge en razón de las reglas de aquella universidad sobre el celibato. Él se hizo director del University College, en Bristol, lecionando nuevamente sobre economía política. Aperfeiçoou suyo Economía de la Industria y lo publicó en 1879 como un manual para uso de los estudiantes de economía; su apariencia simple apioava-si sobre fundamentos teóricos sofisticados. Marshall alcanzó cierta fama con su trabajo y, después de la muerte de William Jevons en 1881, se hizo lo más influyente economista británico de su tiempo.
En diciembre de 1884 , después de la muerte de Henry Fawcett, Marshall retornó la Cambridge, como profesor de economía política. Allí, él buscó crear un nuevo tripos para la economía, lo que sólo consiguió en 1903. Hasta entonces, la economía era enseñada bajo los triposes de Ciencias Morales e Históricas, que no propiciaban la Marshall el tipo de estudiante - activo y especializado - que él deseaba.
Marshall comenzó a trabajar en su obra seminal, los Principios de Economía (Principles of Economics) [1], en 1881 y consumió buena parte de la década siguiente trabajando en su tratado. Su plan para la obra gradualmente se extendió para una compilación en dos volúmenes de todo el pensamiento económico; el primer volumen fue publicado en 1890 siendo aclamado mundialmente, lo que lo colocó entre los principales economistas de su tiempo.
En las dos décadas siguientes, él trabajó para completar el segundo volumen de los Principios, que debería tratar del comercio internacional, del dinero, de las fluctuaciones comerciales, de los impuestos y del coletivismo. Pero su atención obstinada a los detalles y su perfeccionismo lo impidieron de dar cuenta del aliento de la obra. El segundo volumen nunca fue completado y muchas otras obras de menor vulto en las cuales él hube comenzado a trabajar - por ejemplo, un memorando sobre política comercial para el ministro inglés de las finanzas (el Chancellor of the Exchequer) en la década de 1890 - fueron dejadas incompletas por la misma razón.
Sus problemas de salud fueron agravándose gradualmente a partir de los años 1880. En 1908 él se jubiló de la universidad. Él esperaba continuar trabajando en sus Principios, pero su salud continuó a deteriorar y el proyecto continuó a crecer cada nueva investigación. La explosión de la Primera Guerra Mundial en 1914 el impeliu a revisar sus análisis de la economía internacional. En 1919, a los 77 años de edad, él publicó Industria y Comercio (Industry and Trade). Esta obra era un tratado más empírico que los Principios y, por esta razón, no alcanzó tantos elogios de economistas teóricos cuánto aquel. En 1923, él publicó Moneda, Crédito y Comercio (Money, Credit, and Commerce) un amplio amálgama de ideas económicas anteriores, inéditas o ya publicadas, extendiéndose a casi medio siglo.
Marshall falleció en su casa, Balliol Croft, en Cambridge (Inglaterra) a los 81 años de edad.
De 1890 a 1924 él fue el fundador respetado de la profesión económica. Sus alumnos en Cambridge se hicieron figuras proeminentes en la economía, como John Maynard Keynes y Arthur Cecil Pigou. Suyo más importante legado fue crear para los futuros economistas una profesión respetada, académica y científicamente, dando el tono de aquella área por el restante del siglo XX.
La economía de Marshall puede ser entendida como una continuación del trabajo de John Stuart Mill, Adam Smith, y David Ricardo. Él minimizó la importancia de la contribución de otros economistas su obra, tales como Vilfredo Pareto y Jules Dupuit, y sólo con relutância reconoció la influencia de William Stanley Jevons.
El método de Marshall, el cual influenció buena parte de los economistas ingleses posteriores, consistía en utilizar la Matemática aplicada como medio de investigación y análisis de fenómenos económicos, y el raciocínio lógico y las aplicaciones prácticas (es decir, la aplicación a partir de hechos reales) como medio de exposición de esos mismos fenómenos. Así, se considera que su método analítico-matemático fue una de sus mayores contribuciones para la moderna Ciencia Económica.
La introducción del elemento tiempo, por Marshall, en la teoría económica consiguió unir las dos más fuertes y antônimas teorías, de su época, sobre el valor.
Según la Economía Política Clásica, el valor es agregado por el trabajo en el proceso de producción; es, así pues, el coste de producción. Por otro lado, la Escuela Marginalista entendía el valor de una mercancía a través de la capacidad de la misma en satisfacer necesidades humanas, siendo definida por la utilidad marginal.
Con la introducción del factor tiempo, en la distinción entre largos periodos y cortos periodos, Marshall consiguió determinar la importancia tanto del coste de producción (para largos periodos) como de la utilidad marginal (para cortos periodos), en la formación del valor de las mercancías.