La alba (del latim alba, pero por veces llamada de túnica ) es una viste litúrgica, generalmente de tejido blanco (es de este color que le viene el nombre) y cubre todo el cuerpo hasta a los pies. Se viste sobre la batina u otra ropa ordinaria y sobre el amicto (si fuera usado).
Al la vestís el sacerdote dice:
Fazei-me puro, Señor, y santificai mi corazón, para que, purificado con la sangre del Cordero, merezca gozar las alegrías eternas.
En este momento, el sacerdote se despoja de aquello que es y, no obstante sus fallos y pecados, él celebrará en la persona del propio Cristo.
ES importante no confundir la alba o túnica con la batina, esta es de memoria negra o de otro color (en consonancia con dignidad eclesiástica) y usada por clérigos (diáconos, sacerdotes y bipos). A los seminaristas queda vedado aún el uso de clégiman o cuello romano, ya que estas vistes, así como la batina, después del Concílio Vaticano II sólo debe ser usada por el clero. La Batina también puede ser usada por el cerimoniário de la celebración, además de eso tanto el uso del clégiman, del cuello romano y de la batina configuran falsedad ideológica. La alba, por su parte, es usada sólo en el momento de la celebración y es siempre de memoria blanca o clara (perla, hielo, crema, etc.).
Simboliza la túnica blanca vestida a Jesus Cristo en casa de Herodes. Además de eso simboliza por su color la pureza, candura y santidade de vida que debe ser apanágio del sacerdote; el linho, naturalmente impuro, pero branqueado a la cuesta de muchos esfuerzos y trabajos, completa el símbolo. VASCONCELOS, Dr. António Garcia Ribeiro de, Compêndio de liturgia romana, vol. I, p. 99.